JUGADORS CATALANS DE LA PRIMERA MEITAT DELS 50
Velasco, Biosca, Brugué, Seguer, Bosch, Basora, Vila, Manchón
Recolliré informació sobre els jugadors catalans del Barça a la primera meitat dels anys 50. Concretament dels sis que figuren en l'encapçalament d'aquesta entrada. S'ha de tenir present que ja s'ha fet la informació sobre Ramallets i Gonzalvo III.
En la següent entrada d'aquest Blog presentaré informació sobre els jugadors catalans de la segona meitat d'aquesta dècada: Olivella, Rodri, Gràcia, Gensana, Segarra, Flotats, Verges i Tejada.
Trayectoria
Inició su carrera en el Club de Fútbol Mollet, fichando en 1942 por el Fútbol Club Barcelona. Durante las siguientes 12 temporadas defendió la
portería azulgrana, contribuyendo a la consecución de 5 Ligas, 3 Copas del Generalísimo, 3 Copas Eva Duarte y 2 Copas Latinas. En 1948 fue
el portero menos goleado de la liga española, aunque en aquella época aún no se
había instituido el Trofeo Zamora, que le fue reconocido con posterioridad por el Diario Marca.
Una lesión ocular le apartó de la
titularidad en el club azulgrana y, una vez recuperado, no consiguió recuperar
el puesto, defendido con éxito por Antoni Ramallets. En 1954 abandonó
el Barcelona para recalar en el Centre
d'Esports Sabadell Fútbol Club,
donde se retiró un año después. Posteriormente, fue entrenador del club
vallesano.
Selección nacional
Fue internacional con la selección
B de España en una ocasión. Nunca llegó a jugar con la selección
absoluta.
Biografia
Després dels seus inicis futbolístics al CF Mollet, l'any 1942 fitxà pel FC Barcelona, on defensaria la seva porteria fins al 1954, aconseguint diversos títols com 5 Lligues, 3 Copes del Generalísimo, 3 Copes Eva Duarte i 2 Copes Llatines. En el pla personal, la temporada 1947/48 guanyà el Trofeu Zamora com a porter menys golejat de la categoria.
Una lesió ocular l'apartà de la titularitat blaugrana i, un cop recuperat, no aconseguí recuperar el lloc, defensat aleshores ja per Antoni Ramallets, de manera que el 1954 decidí fitxar pel CE Sabadell FC, on es retirà un any més tard i on posteriorment en fou entrenador.
Mai arribà a debutar amb la selecció de futbol d'Espanya, si bé si que disputà en una ocasió un partit amb la Selecció B.
Clubs
CF Mollet: 1940-1942
FC Barcelona: 1942-1955
CE Sabadell: 1955-1956
Palmarés
Campionats nacionals
·
5 Lligues
espanyoles: 1944/45, 1947/48, 1948/49, 1951/52 i
1952/53 (FC Barcelona)
·
3 Copes del Generalísimo: 1951, 1952 i 1953 (FC Barcelona)
·
3 Copes Eva Duarte: 1949, 1952 i 1953 (FC Barcelona)
Campionats internacionals
·
2 Copes Llatines: 1949 i 1952 (FC Barcelona)
Títols individuals
·
1 Trofeu Zamora: 1947/48 (FC Barcelona)
Velasco, el primer Zamora del BarçaERÍA2 fotos
Act. el 20/11/2016 a las 10:32 CET. JUAN MANUEL DÍAZ
Juan
Zambudio Velasco -La
Alquería, Jumilla (Murcia) 14-11-1922; Igualada (Barcelona), 21-1-2004- fue
guardameta del FC Barcelona entre 1942 y 1955 y titular de la portería
azulgrana en los años cuarenta hasta que quedó relegado a la suplencia a causa
de una lesión ocular y
la irrupción de un fenómeno como Antoni
Ramallets.
- Juan Velasco tuvo el honor de ser el primer portero del Barça que quedaba como el menos goleado al final de un campeonato de Liga, lo que años más tarde se denominaría trofeo Zamora. Lo consiguió en la 17ª edición de la Liga y fue el undécimo portero que lo logró.
- El guardameta murciano
emigró con sus padres a Catalunya tras la Guerra Civil española e inició su
carrera en el CF Mollet. Fichó en 1942 por el FC Barcelona, a los veinte
años. Debutó como titular en la
portería blaugrana el 19 de marzo de 1944 con Josep
Samitier como entrenador. Fue en la 23ª jornada de Liga ante el Celta en
Balaídos (2-2). Precisamente en ese campo viviría, años más tarde, su día más
duro como futbolista.
- Las crónicas y
biografías recuerdan a un Juan Velasco sobrio y eficaz bajo los palos, valiente en
las salidas en una época en las que solo contaban con dos defensas por delante
de él (habitualmente Elías y Curta).
- Habitualmente tocado
con una gorra en los partidos que se jugaban a medio día -no había iluminación
artificial- combinaba unas cualidades físicas excepcionales con una buena
visión general del fútbol, que luego le serviría para su etapa como entrenador.
Era muy seguro en los blocajes y bajo
los palos, y tenía una buena colocación.
- En la temporada
1947-48, en la que el Barça conquista su tercera Liga, fue el portero menos
goleado del campeonato (31 goles en 26 partidos, 1,19 de promedio). Es su época
dorada; también para el Barça que gana su cuarta Liga en el curso 1948-49 con
Velasco de portero.
- Fue la primera vez que
el FC Barcelona empalmaba dos títulos ligueros y también se impuso en la
primera edición de la Copa
Latina, precursora de la Copa de Europa, así como en la Copa Eva Duarte, antecesora de
la Supercopa de España.
- Durante la temporada
1949-50 sufrió la desgraciada lesión que
marcó su carrera deportiva. Fue el
20 de noviembre de 1949, en Balaídos, durante el Celta-Barça
(6-4) de la 12ª jornada de Liga.
- A los 39 minutos de
juego, Velasco se arrojó a los pies del delantero del Celta Germán Waidele
Figueiredo 'Mekerle'. En el choque fortuito, Juan evita el gol pero sufre una
conmoción cerebral y el desgarro
del párpado inferior del ojo izquierdo y principio de desprendimiento de retina.
- Velasco fue trasladado
en un avión especial a Barcelona. Tras consultar con diferentes
especialistas en París y Barcelona, encontró la solución con el doctor
Alfredo Arruga, quien tenía la clínica en el pasaje Méndez Vigo de Barcelona,
la misma calle en donde se encontraba en aquella época la sede social y
administrativa del Barça.
- Estuvo un mes
ingresado tras la intervención quirúrgica. Gracias a las buenas manos y la
capacidad profesional del doctor Arruga, junto a la fortaleza física del
portero murciano, Velasco se recuperó y no perdió la vista.
- Aunque Velasco pudo volver a jugar con total
normalidad, para entonces ya había eclosionado otro gran portero, Antoni
Ramallets, al que no pudo desbancar. Así, aunque en la campaña
1953-54 volvió a ser titular en la mayor parte de los partidos del Barça en la Liga, al final de
la temporada fichó por el CE Sabadell en donde colgaría las botas tras el curso
1954-55.
- Por derecho propio,
Velasco forma parte de una de las épocas gloriosas del barcelonismo, siendo uno
de los jugadores que enlazaron el Barça de finales de los cuarenta con el de
Les Cinc Copes de
inicios de los cincuenta. Consiguió cinco Ligas, tres Copas del Generalísimo,
tres copas Eva Duarte (actual Supercopa de España), y dos Copas Latinas
(precursora de la Copa de Europa).
- Como no podía ser de
otra forma, el
Barça le rindió homenaje el 5 de mayo de 1957 con un
partido amistoso en Les Corts frente al Saarbrucken alemán (4-1). Velasco jugó
el primer tiempo y debutó como blaugrana otro futbolista de leyenda, el
delantero brasileño Evaristo de Macedo.
- Posteriormente Velasco
fue entrenador de diferentes clubs catalanes como el Sabadell, l'Hospitalet, el
Europa, el Sants y el Granollers.
- Juan Zambudio Velasco falleció
el 21 de enero de 2004 en Igualada (Barcelona).
Juan Zambudio
Velasco, conocido en el mundo del fútbol como "Velasco", fue un
legendario guardameta culé nacido en La Alquería (Jumilla) el 21 de noviembre
de 1922.
Velasco: guardameta
del F.C. Barcelona
Velasco comienza su andadura futbolística en el equipo catalán del Mollet,
dando el salto al F.C. Barcelona en el año 1942, cuya portería defendió durante
más de una década, cosechando numerosos títulos.
Su primer encuentro como guardameta del equipo azulgrana tuvo lugar el 19 de
marzo de 1944, en la jornada 23ª de la Liga Española y ante el R.C. Celta de
Vigo, partido que se saldó con un 2-2. Las brillantes actuaciones de un
debutante Velasco afianzaron su puesto en el primer equipo y el F.C. Barcelona
cerró la temporada con la Copa de Liga en la mano, siendo por entonces
entrenador Josep Samitier.
Trofeo Zamora
La temporada 1947-1948 fue la más brillante de la carrera deportiva del jumillano.
Durante la campaña protagonizó excelentes actuaciones que ayudaron a su equipo
a conseguir un nuevo título liguero, en dura pugna con el Valencia. Se
convirtió en el guardameta menos goleado de la temporada, disputando 26
partidos, en los que encajó 31 goles, con una media de 1,19 por encuentro.
Estas cifras le harían merecedor del prestigioso Trofeo Zamora, un galardón que
otorga el diario deportivo Marca al guardameta español menos goleado de Primera
División y recibe su nombre del mítico guardameta español Ricardo Zamora. A
pesar de que cuando Velasco consiguió estas cifras el trofeo aún no se
encontraba instaurado (se entrega desde 1959), le fue concedido con
posterioridad por el Diario Marca.
Gloriosa temporada
1948-49
En la temporada 48-49 Velasco ya es considerado uno de los mejores guardametas
del mundo. Es la época dorada del F.C. Barcelona, con una plantilla formada por
los hermanos Gonzalvo, los delanteros Basora y César, y una portería defendida
por el imbatible Velasco.
Durante la campaña, el equipo azulgrana revalida el título de Liga, nuevamente
frente al Valencia. Tras lo cual, los campeones de Liga de Francia, Italia,
Portugal y España se enfrentaron en la primera edición de la Copa Latina,
proclamándose el Barcelona campeón tras vencer en la final al Sporting de
Lisboa por 2-1. También consiguió en aquella mítica temporada la Copa Eva
Duarte, precedente de la Supercopa Española.
Una lesión ocular
inoportuna
La temporada 1949-50, sin embargo, se salda sin títulos para el F.C. Barcelona.
Durante la campaña una grave lesión ocular estuvo a punto de costarle la visión
de un ojo a Velasco, recuperado gracias a la intervención del prestigioso
oftalmólogo doctor Arruga (de fama universal y gran barcelonista). Sin embargo,
el guardameta murciano tuvo que retirarse de los terrenos de juego durante su
convalecencia, coyuntura que fue aprovechada por el joven Antoni Ramallets para
afianzarse en la titularidad de la portería culé.
Ésta es también la época de la llegada al club del legendario Ladislao Kubala,
cuya popularidad conmociona el fútbol español. Con Kubala como gran estrella y
Fernando Daucik como entrenador, los azulgranas ganan tres Copas de España
seguidas (1951, 1952 y 1953), así como la Liga (1951-52). Durante todo este
tiempo Velasco fue un suplente de lujo, disciplinado y dispuesto a darlo todo,
cuando hiciera falta, por su querido club.
La vuelta del
laureado Velasco
Poco a poco Velasco fue recuperando su sitio en el F.C. Barcelona y en la
temporada 1953-1954 volvió a brillar como antaño en la portería culé,
interviniendo en 22 partidos.
En el año 1954 abandona el F.C. Barcelona para fichar por el C.E. Sabadell,
donde se retiró un año después.
A partir de este momento iniciaría su trayectoria como entrenador, dirigiendo,
entre otros equipos, al mismo Sabadell.
Reconocimiento de
su club
Velasco es considerado uno de los mejores guardametas del Barcelona en toda su
historia. Dejó un imborrable recuerdo en la entidad por ser un deportista
sobrio, decidido y seguro en todas sus acciones. Se mantuvo como titular
durante nueve temporadas consecutivas y sólo una lesión pudo apartarle del once
inicial.
Juan Zambudio Velasco falleció el 21 de enero de 2004 en Igualada
(Barcelona).
VELASCO
Porter de futbol i entrenador conegut amb el nom de Velasco.
La Alquería, Múrcia, 21 de novembre de 1922 — Igualada, Anoia, 21 de gener de 2004
Ingressà al Futbol Club Barcelona (1942-55) procedent del Club Futbol
Mollet, on havia jugat dues temporades. Fou titular fins que tingué una lesió
al novembre del 1949 i Ramallets el substituí. Durant la penúltima temporada al
Barça (1953-54) tornà a ser titular. Jugà 268 partits. Guanyà cinc Lligues
(1945, 1948, 1949, 1952, 1953), tres Copes del Generalísimo (1951, 1952, 1953),
dues Copes Llatines (1949, 1952), una Copa d’Or (1945) i tres Copes Eva Duarte
(1948, 1952, 1953). La temporada 1947-48 fou el porter menys golejat de la
Lliga. L’edició del 1955-56 passà al Centre d’Esports Sabadell, on es retirà.
El 5 de maig de 1957 rebé un homenatge del Barça. Fou una vegada internacional
B i amb la selecció catalana hi jugà tres vegades. Com a entrenador dirigí el
CE Sabadell (1958-59, 1960); el CE l’Hospitalet (1962-63), el qual ascendí a
segona divisió; el Club Esportiu Europa (1963-64); la Unió Esportiva de Sants
(1964-67), i l’Esport Club Granollers (1968).
Fallece el entrenador que llevó al Hospi a
Segunda División en 1963
Juan Zambudio Velasco
El entrenador que ascendió al CE L'Hospitalet
a Segunda división en 1963, Juan Zambudio Velasco, ha sido enterrado este
jueves. Velasco fue portero del FC Barcelona entre 1942 y 1953, y después
entrenador. Se ha ido parte de la mejor historia del Hospi.
Juan Zambudio Velasco llegó al Hospi en enero
de 1963 para sustituir a un entrenador de renombre, Marcel Domingo. En aquel
momento ya había entrenado al Sabadell, aunque no me consta que tuviese el
título de entrenador. Sus peculiares métodos, sin embargo, fueron suficientes
para llevar a aquel equipo a la Segunda División, la máxima categoría que ha
alcanzado nunca el equipo ribereño.
Según recordaba hace un tiempo el también desaparecido ex directivo del Hospi
Antonio Caballero, Velasco "era un tío valentón" al que había visto
en una ocasión coger a un jugador en el vestuario y aleccionarlo con métodos
expeditivos, al tiempo que le convencía de que podía hacerlo mucho mejor.
Aquella temporada 62/63 el Hospi fue subcampeón de Tercera y disputó una
promoción, primero contra el Alcoyano, al que eliminaron por un global de 6 a
5, después contra el Atlético Malagueño, al que eliminaron en un tercer partido
de desempate, y finalmente contra el Jaen del que se deshicieron por un total
de 3 a 2. En aquel equipo consiguió goles importantísimos otro ilustre del
fútbol catalán, ya también desaparecido, Josep "Pepe" Mauri.
Antonio Caballero todavía contaba otra anécdota de Zambudio Velasco. Según
Caballero, el presidente de aquel momento, Josep Huguet, le había prometido al
entrenador una prima de 50.000 pesetas en caso de conseguir el ascenso, pero
cuando Zambudio fue a cobrarlas, el mandatario le dijo que aquello había sido
una broma. El técnico fue detrás de aquella prima durante mucho tiempo, incluso
después de dejar el club, pero no fue hasta algunos meses más tarde cuando
cobró casi por casualidad. En una fiesta en Sabadell, la mujer de Huguet se
encontró por casualidad con la de Zambudio Velasco, que le habló del tema. La
esposa del presidente, al saber aquello, fue a buscar a su marido y le hizo
hacer un talón por 50.000 pesetas. Así fue como cobró por el ascenso más
importante del Hospitalet.
Ex jugador del Barça
Juan Zambudio llegó a ser uno de los guardametas históricos del Barça, justo
antes de la llegada del mítico Ramallets. Con el equipo azulgrana estuvo desde
la temporada 42/43 hasta la 53/54, aunque en las últimas cinco y debido a una
lesión, dejó paso al famoso Ramallets, del cual fue suplente a partir de
entonces y hasta su retirada.
Fue el portero menos goleado en la liga 47/48, y en cuanto a títulos ganó cinco
ligas, tres copas y dos copas latinas. Tras dejar el Barça jugó todavía una
temporada en el Sabadell, al que después también entrenaría.
UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LOS LOS PORTEROS DEL BARÇA
Los
porteros. El elemento diferente de los equipos de fútbol. Diferente en lo
estético, en lo psicológico, dos manos en un bosque de piernas. A veces
excéntricos, excesivos, sobrios, palomiteros. Todos tienen la gran
responsabilidad de ser el último guardián de la portería y, por tanto, el
máximo culpable en cuanto su equipo encaja un gol. No hay más que recordar las
palabras de Moacyr Barbosa, el celebre portero brasileño del Maracanazo, que en
1994 dijo: “La pena
máxima en Brasil son 20 años, pero yo llevo cumplidos 44”.
Guardavallas, guardametas, arqueros, cancerberos… son algunos de los sinónimos
con los que estamos acostumbrados a nombrar a esta rara avis del juego, si
bien nuestros bisabuelos, influidos por el origen inglés del balompié, les
llamaban goal-keepers.
En las siguientes líneas nos vamos a centrar en hacer un recorrido somero por
los guardametas más importantes de la historia del F. C. Barcelona, desde
aquellos que hicieron sus pinitos en el Velódromo de la Bonanova hasta nuestros
tiempos.
EN EL PRINCIPIO FUE UN NOBLE
Juan de
Urruela, marqués de San Román de Ayala, fue el hombre que tuvo el honor de ser
el primer portero de la historia del club azulgrana. Fue en un lejano 8 de
diciembre de 1899, en un encuentro en el que ante la falta de efectivos, tanto
el F. C. Barcelona como el rival, la Colonia Inglesa, formaron con solo diez
jugadores. Urruela fue uno de los grandes sportsmen de principios del siglo XX,
siendo también un destacado jugador de polo y tenis. Apenas jugó dos partidos
como goal-keeper y
durante el resto de la temporada jugó como mediocentro e interior derecho en
aquel primigenio foot-ball sin
entrenadores e indefinido tácticamente. Sin embargo, el verdadero gran portero
de los principios de siglo fue A. J. Smart, un inglés con experiencia en su
país de origen que destacaba por unos despejes que dejaban asombrada a la
neófita afición del Velódromo. De esta primera época de la historia del club
cabe destacar que Juli Marial, un entusiasta guardameta, fue durante 1906
presidente del club.
Ya en los
años diez, con los porteros vistiendo camisetas diferentes de las de sus
compañeros, destacó Lluis Renyé, un portero de gran complexión física y con una
altura muy superior a sus compañeros. Desde su atalaya le era sencillo despejar
los balones aéreos, lo que agregado a sus grandes reflejos hicieron de él un
baluarte del equipo de una época en la que destacaban sus compañeros y futuros
entrenadores Romà Forns y Jack Greenwell. Compatibilizaba su pasión
futbolística con el atletismo: fue campeón de Cataluña de lanzamiento de disco
en 1912. Su vena deportiva no tapó la artística. De hecho, fue uno de los
mejores dibujantes del trazado urbano de Barcelona de la primera mitad del
siglo XX.
EL DIVINO Y UN POEMA. Ricardo Zamora
Cuando Renyé
tenía 25 años fue desbancado del marco blaugrana por Lluis Bru, al que se
recuerda por ser el primero en desarrollar conceptos “modernos” como el blocaje
de los balones. Hasta su irrupción, todos los guardametas despejaban los
balones sin atreverse a atajarlos. Durante seis años defendió con brillantez el
marco blaugrana, siendo el eslabón ideal para dar paso a uno de los mejores
porteros de la historia del fútbol mundial, Ricardo Zamora. El Divino, un guardameta
espectacular que inventó el concepto de la zamorana, una suerte que consiste en el despeje
del balón con el codo, llegó al F. C. Barcelona a los 18 años procedente del
Español y en tres temporadas logró ganar una Copa de España y tres de Cataluña,
contribuyendo a hacer de aquel Barça un equipo hegemónico en su tiempo. Sin
embargo, tras su gran actuación en los Juegos Olímpicos de Amberes pidió un
aumento desproporcionado en su ficha, algo que los directivos blaugranas,
encabezados por Joan Gamper, no aceptaron. El Español lo recuperó para su causa
ante el enfado del F. C. Barcelona y posteriormente ficharía por el Real
Madrid, ya con 29 años. Terminó su carrera en el Niza francés junto a su amigo
del alma Pepe Samitier.
Ferenc
Platko
Para hacer
olvidar al mítico Zamora, la directiva azulgrana se sacó de la chistera el
fichaje de un excelente portero, el húngaro Ferenc Platko, que, junto a
Gianpiero Combi, Frantisek Planicka y el propio Ricardo Zamora, era los de los
mejores guardametas del mundo en aquel tiempo. Frente a la espectacularidad
del Divino,
Platko era un portero sereno, muy tranquilo debajo de los palos.
Destacaba
por su gran capacidad para las salidas por alto en un tiempo en el que a los
porteros se les caían los largueros sobre la cabeza. Además, era muy seguro en
los blocajes. En 1928, Rafael Alberti lo inmortalizó en un poema en el que
ensalzó su heroica actuación en la final del Campeonato de España en que
aguantó todo el partido a pesar de sufrir una grave lesión en la cabeza. Tras aquel mítico encuentro celebrado en El Sardinero
ante la Real Sociedad, el poeta lo describió así: “Oso rubio de sangre… oh Platko, Platko, Platko, tú
tan lejos de Hungría, ¿qué mar no hubiera sido capaz de llorarte?”.
El sucesor
del meta húngaro bajo el marco blaugrana fue Juan José Nogués, un aragonés que
terminó para siempre vinculado a Cataluña. Un meta de grandes reflejos que fue
el sempiterno suplente de Ricardo Zamora en la selección española de los años
treinta. Debutó en el Barça en la temporada 1930-31, tras haber llegado al club
procedente del Zaragoza U. D. Perteneció al club hasta 1942, con el parón
intermedio obligado por la Guerra Civil. Firmó nada menos que 283 partidos como
blaugrana en una etapa de crisis económica y social en un club que se
desangraba durante el franquismo. El meta aragonés llegó al corazón de los
culés al ser uno de los escasos jugadores que se quedó en el club tras la
posguerra, algo que fue reconocido posteriormente, cuando le fue ofrecido ser
entrenador del equipo, cargo que ostentó entre 1941 y 1944.
EL GATO DE MARACANÁ
Antoni
Ramallets
Juan
Zambudio Velasco fue el siguiente eslabón de la cadena. Un meta murciano que
dominaba el juego aéreo como nadie en su época, apoyado en su gran salto y gran
capacidad física. Un hombre que se mantuvo como titular indiscutible del marco
blaugrana durante casi nueve temporadas (1944-1953), con la excepción de un
tiempo en el que una inoportuna lesión ocular le dejó fuera del equipo. Esa
lesión sirvió para descubrir al gran mito de la portería barcelonista, Antoni
Ramallets, un hombre que había estado a la sombra de Velasco. Poca gente sabe
que el gran guardameta barcelonista no jugó con asiduidad hasta los 26 años
ante la enorme figura que tenía por delante. Sin embargo, a partir de finales
de los cuarenta se hizo con una titularidad que nadie discutiría durante una
década. Era un portero espectacular, elegante y muy plástico, reunía todas las
condiciones para ser el mejor portero de Europa, solo superado quizás por el gran Lev Yashine. Ganó cinco trofeos Zamora y su carisma todavía es
recordado por los viejos aficionados, que recuerdan con enorme afecto al hoy
entrañable anciano. Ramallets se doctoró como portero a nivel internacional en
el Mundial de Brasil 1950, en el que sus grandes actuaciones le otorgaron el
sobrenombre de Gato de
Maracaná.
Tras la
retirada de Ramallets, muchos porteros tuvieron que sufrir comparaciones con
él. El primero de ellos, José Manuel Pesudo, la personificación de la
tranquilidad bajo los palos. En cinco años como guardameta azulgrana alternó
grandes actuaciones con algunas pifias incomprensibles, si bien su figura nunca
se descomponía. Logró como azulgrana un trofeo Zamora y entregó los trastos al
joven Salvador Sadurní, que es quien lleva por méritos propios el pesado
sobrenombre de heredero natural de Ramallets. Sadurní era un guadameta
tranquilo, sobrio, huía de las palomitas y de lo accesorio. Logró un récord de
longevidad en el marco blaugrana (16 años), viviendo una gran rivalidad con
otros porteros, especialmente con Miguel Reina. Fue el héroe de la Final de las botellas de
1968, una Copa de España ganada por el equipo blaugrana en el Bernabéu en un
clima de enorme hostilidad.
Su rival en
el marco blaugrana a partir de 1964 fue, como decíamos anteriormente, Miguel
Reina. Era la antítesis bajo los palos de Sadurní: ágil, elástico, espectacular
en sus estiradas. Un hombre de personalidad y muy decidido en sus salidas fuera
del marco. Protagonizó un inédito caso de alternancia en la portería del equipo
catalán ya que jugaba él los partidos de fuera de casa mientras Sadurní
disputaba los del Camp Nou. Ya a finales de los sesenta y principios de los
setenta se hizo con la titularidad en la portería barcelonista, llegando a
lograr el trofeo Zamora en la temporada 1972-73.
HEGEMONÍA VASCA
El primer
heredero de Sadurní y Reina fue Pere Valentí Mora, un canterano del Reus que
destacaba por sus grandes reflejos. Aunque solo fue el portero titular
indiscutible en la temporada 1976-77, quedará para siempre en el recuerdo de
los culés que fue el titular en el 0-5 de Chamartín. Su figura quedó tapada por
un guipuzcoano, Peio Artola, un canterano de la Real Sociedad que llegó a Can
Barça por una recomendación de Miljan Miljanic a su amigo Hennes Weisweiler.
Era un portero serio, sólido, un icono durante casi una década con su camiseta
verde descolorida y el cuello y los puños negros. Terminó siendo desbancado del
marco blaugrana por un paisano suyo, emergido de la misma cantera, Javier
Urruticoechea. Este, sin duda, fue uno de los porteros más carismáticos de los
años setenta y ochenta, un hombre con gran potencia de piernas y reflejos
felinos. El Barça lo fichó en 1981 procedente del Espanyol y dos años después
terminó de hacerse con la titularidad. Uno de sus grandes momentos como
profesional fue el momento en que detuvo un penalti en Zorrilla que supuso la
consecución del título de Liga de la temporada 84-85. Detuvo el penalti
al Mágico González
que acababa con una sequía de once años sin Ligas. Joaquim María Puyal
inmortalizó aquel día para siempre la frase de “Urruti t´estimo”, todavía hoy recordada por
todos los culés.
Tras Artola
y Urruti, otro vasco se hizo con la hegemonía en el marco blaugrana: Andoni
Zubizarreta. Llegó al Camp Nou con el difícil reto de desbancar a Urruti y a fe
que lo hizo. Como buen representante de la escuela vasca, era un portero de
gran colocación, sereno y con gran personalidad. Jugó casi 500 encuentros como
barcelonista siendo solo superado por Víctor Valdés. Fue el portero de la
primera Champions azulgrana, el portero del Dream Team, el equipo que cambió un ciclo en el
club. Sus récords, tanto a nivel español como internacional son mareantes,
llegando a batir en su tiempo el récord de internacionalidades con la selección
española con 126 partidos. En 1994, tras la aciaga final de Atenas ante el
Milan, Johan Cruyff le comunicó que no contaría más con sus servicios, por lo
que fichó por el Valencia.
LA LARGA TRAVESÍA
La apuesta del Flaco para suceder a Zubi fue el canterano Carlos Busquets, un guardameta con muy buen pie para sacar el balón jugado y con unas condiciones más que discutibles como guardameta de primer nivel. Desde mi punto de vista, su mejor contribución a la historia del F. C. Barcelona es haber engendrado a su hijo Sergio, un mediocentro que va camino de ser uno de los mejores jugadores de la historia del club. Tras Busquets, una experiencia fallida con Vitor Baia, portero portugués con gran historial que nunca rindió a satisfacción en el Camp Nou y, posteriormente, un parche puesto por Louis Van Gaal con la figura de Ruud Hesp. Un meta holandés que llegó en silencio y que con su profesionalidad y buen hacer se ganó el respeto de los culés.
Posteriormente,
ya en el año 2000, otro fiasco con Richard Dutruel y el momento de los
canteranos: Pepe Reina y Víctor Valdés. Reina fue quien primero tuvo la
oportunidad, pero una serie de errores propios de la juventud hicieron que
terminara saliendo traspasado al Villarreal como parte del fichaje de Belletti.
Quien sí terminó consolidándose fue Valdés. Poco hay que explicar del canterano
que no sepan ya todos los lectores. Ágil, felino, con un excelente juego de
pies a pesar de errores puntuales, es el portero ideal para el modelo de fútbol
del F. C. Barcelona. Si no existiese Víctor, habría que inventarlo, y varios de
los grandes títulos que tiene el club no figurarían en las vitrinas. Es un
portero que ha sabido aguantar la siempre difícil presión de un equipo tan
grande y al que todavía quedan varias temporadas al máximo nivel. ¿El heredero
de Valdés? Lo ideal, por el modelo de juego tan particular del equipo es que se
encontrara en la casa. Algunos hablan de Miguel Bañuz, un guardameta ilicitano
con enormes condiciones. Otros creen que el futuro será negro. Y me explicaré.
Será negro porque podría pertenecer a Joseph Fabrice Ondoa, un camerunés de 16
años formado en La Masia, al que solo le falta mejorar en el juego de pies para
convertirse en la más firme promesa de la cantera para el relevo de Víctor.
Podría ser el prmer portero africano en defender el marco azulgrana. Pero
esperemos acontecimientos y no juguemos a futurólogos.
* Ángel Iturriaga Barco es Doctor en Historia y miembro del GIHNT (Grupo de Investigación de Historia de Nuestro Tiempo). Autor de ‘Diccionario de Jugadores del FC Barcelona’ y ‘Diccionario de Técnicos y Directivos del FC Barcelona’.
BIOSCA
Gustau Biosca i Pagès (L'Hospitalet de Llobregat, 29 de febrer de 1928 - Barcelona, 1 de novembre de 2014) fou un destacat futbolista català dels anys 50.
Gustau Biosca va néixer a L'Hospitalet de Llobregat el 29 de febrer del 1928. Es formà a les categories inferiors del FC Barcelona. Al primer equip fou titular indiscutible durant nou temporades, del 1949 al 1958, i va disputar un total de 187 partits. Fou un dels millors defenses centrals de la història del Barça, líder defensiu del "Barça de les Cinc Copes". Una greu lesió soferta el 1957 i la consegüent recuperació el portà a deixar el club i fitxar pel CD Comtal i a retirar-se, abans d'hora, l'any 1959. Fou onze cops internacional A entre 1951 i 1954 i una internacional B.
Un cop retirat inicià una llarga carrera com a entrenador. Entre els club que entrenà hi ha el Pontevedra, Atlético Español de México, UE Sant Andreu, Real Valladolid, C.E. Sabadell, Racing de Ferrol y Terrassa FC. També fou entrenador de la selecció espanyola sub-21 i segon entrenador de Ladislau Kubala a la selecció espanyola durant els anys setanta. L'any 1993 entrà a formar part de la junta directiva del Barça de Josep Lluís Núñez.
Llegó en el año de 1971 al fútbol azteca para dirigir a los Toros del Atlético Español, equipo cuya franquicia original era el Necaxa y al ser comprado por descendientes de inmigrantes españoles, cambió su nombre al Atlético Español, contratando jugadores españoles como Felipe Sistiaga y Juan Ramón Villapont, llegando Biosca como entrenador, donde no le fue nada bien, ya que el equipo tuvo una campaña tan mala, que se vio obligado a dejar el cargo y ser sustituido por Miguel Marín, quien lo mantuvo en la Primera División cuando ganó uno de los juegos de permanencia en la Primera División ante los Diablos Blancos de Torreón.
Cal destacar que Biosca fou un dels futbolistes més populars dels anys 50, no només per les seves virtuts futbolístiques, sinó pel seu atractiu físic. (...) fue uno de los primeros deportistas "mediáticos" de España, justo en el momento en que se estrenó la televisión en España. Amigo de famosos de diversos ámbitos sociales, fue especialmente sonado su intenso romance con la estrella de la canción española Lola Flores, conocida como la faraona. Aunque Biosca dejó a Lola Flores para casarse con la que sería su esposa, Lola Flores siempre reconoció que Biosca había sido uno de los grandes amores de su vida
En la ciudad de Barcelona, el 1 de noviembre de 2014. La familia de Gustavo se reservó el derecho a no informar acerca de las causas de su muerte. És enterrat al Cementiri de les Corts.
El 3 de novembre de 2014 el Futbol Club Barcelona va fer a l'Auditori 1899 un homenatge als jugadors supervivents que van formar part de l'equip de les 'Cinc Copes', en un acte impulsat per l'Agrupació Barça Jugadors. Els membres homenatjats del llegendari equip de principis dels anys 50, juntament amb Gustau Biosca (a través del seu fill), van ser Joaquim Tejedor, Jaume Peiró, Miquel Ferrer i Josep Duró.
Trajectòria esportiva
Com a jugador
CE Moià
FC Barcelona 1949-1958.
CD Comtal 1958-1959.
Com a entrenador
Pontevedra CF
Atlético Español de Mèxic
UE Sant Andreu
Real Valladolid
CE Sabadell FC
Racing de Ferrol
Terrassa FC
Selecció espanyola sub-21
Segon entrenador de la selecció espanyola absoluta
Títols
2 Lliga espanyola de futbol masculina: 1952, 1953.
4 Copa espanyola de futbol masculina: 1951, 1952, 1953, 1957.
1 Copa de les Ciutats en Fires: 1955-58.
2 Copa Llatina: 1949, 1952.
2 Copa Eva Duarte de Perón: 1952, 1953.
LEYENDA URBANA. Se menciona que Santiago Bernabéu había convencido a Biosca para ser contratado por el Real Madrid. Cuando él dio la noticia en su casa, su padre, que estaba comiendo, sin levantar la mirada le dijo: "Si te vas al Real Madrid, nunca regreses a esta casa". La leyenda cuenta que este pudo ser uno de los motivos que le impidió jugar en el Real Madrid.
Gustavo Biosca
El cromo del gitano Gustavo Biosca -así lo apodaba Kubala- nos habla de un tiempo de posguerra, del Barça de los años 50, el de las cinco copas, el glosado por Serrat (temps era temps…). Cuentan que fue uno de los grandes centrales del fútbol español, de esos que sacaban el balón jugado, elegantes en la conducción y en el pase. Las estadísticas dicen que jugó 224 partidos de azulgrana anotando 5 goles. Tuvo un romance fugaz pero intenso con ese torbellino llamado Lola Flores que le dedicó algún que otro baile en la intimidad. Este romance se contaba en la película Lola de Miguel Hermoso que no pasó precisamente a la posteridad de nuestro cine.
Aquel mítico Barça de Kubala iba más allá de su delantera y contaba con un portero de absoluta garantía (el recordado Ramallets, el portero sin guantes) y con un centrocampista de enorme pundonor llamado Gonzalvo III que compartiría partido de despedida con Biosca una remota tarde del año 1962. Aquel encuentro enfrentó al Peñarol con el Barçá. El tanteo de tres goles a cero para los uruguayos es lo de menos.
En casa de otro personaje serratiano -Alberto Puig Palau- aconteció la ruptura de Biosca con Lola Flores en la velada que celebraba el final del rodaje de La danza de los deseos, película dirigida por Florián Rey que La Faraona rodó en la Costa Brava. El propio Biosca haría un cameo en la película Los ases buscan la paz que protagonizó Kubala, en la cima de su popularidad. Como localización preferente se utilizó el campo de Les Corts.
Todo eso nos evoca el cromo de Biosca a quien Lola Flores trató de dar celos con otro futbolista, el vallisoletano Gerardo Coque que fichó en el verano de 1953 por el Atlético de Madrid. Lola Flores puso patas arriba su mundo. El futbolista se descentró y llegó a irse con la tonadillera de gira por Sudamérica desatendiendo sus obligaciones futbolísticas. Este periodo le marcó y Coque como futbolista no llegó a enderezar su carrera.
Biosca supo escapar a tiempo de una relación que le hubiera traído demasiados quebraderos de cabeza y problemas en su rendimiento deportivo. A Biosca lo quiso el Madrid pero su padre no hubiera permitido una traición semejante. Biosca no se movería del Barça salvo para jugar el último año en el Condal. Una lesión de rodilla le apartaría de los terrenos de juego. Cuando murió Kubala en 2002, su compañero de gloria deportiva le dedicó un hermoso obituario en El País que desempolvo de las hemerotecas del olvido. Muchos eran los recuerdos que Biosca tenía de Kubala, compañero también de expediciones nocturnas de las que también formaba parte César, uno de los cinco ases de la delantera cantada por Serrat (temps era temps...) en la que faltaba Jordi Vila porque simplemente no se adecuaba a la rima de la canción del cantautor catalán. De este modo evocaba Biosca a Kubala desde el sentimiento de la reciente pérdida del amigo y compañero del alma:
Leí una vez una frase que decía: nadie muere mientras no se le olvida. Y eso me reconforta, porque sé que Kubala seguirá en mi pensamiento y en el de muchas personas a lo largo de los años. Sí, es cierto, se ha marchado. Pero morir no morirá nunca. Los recuerdos del pasado se hacen ahora más lúcidos que nunca. No olvidaré el día que le vi por primera vez en Sarrià, ni el momento en que llegó al Barcelona; sus primeros pasos en nuestro equipo, las veces que comió y durmió en mi casa y la sincera amistad que nació entre nosotros y que permaneció el resto de nuestras vidas.
Era un hombre fuerte, excesivo a veces y lleno de contradicciones. Fue un niño que se hizo mayor, que precisó de protección por su timidez, por su excesiva generosidad, por su brutalidad en ocasiones. Pero todo lo bueno de él surgía de pronto cuando alguien le ponía un balón en los pies. Entonces se le veía feliz. Parecía un niño al que le acababan de dar un caramelo. Y comenzaba a jugar, a hacer cosas que los demás no podíamos ni imaginar. A sus pies, el balón comenzaba a coger efectos especiales, pegaba por dentro y por fuera, sorprendía al portero cuando lanzaba las faltas con parábolas desconocidas hasta entonces.
Cuando estaba en el campo, a todos los jugadores nos daba la impresión de que no podíamos perder. Era un auténtico líder. Dominaba el juego y la técnica y eso le daba un ascendente sobre los demás. Creaba un ambiente de optimismo y ganador porque sabíamos que en cualquier momento podía plantarse ante el portero y marcar un gol. Era rapidísimo. Aunque pesaba 78 u 80 kilos, nadie en el club le superaba en velocidad. Sólo Manchón, pequeño y ágil, le vencía en los 25 metros. Pero a partir de ahí era intratable. Transformó e inventó el fútbol. Nos enseñó muchas cosas. Sólo con verle entrenarse y jugar ya aprendíamos.
A veces, al final del entrenamiento, me decía: ‘Gitano [así me llamaba], quédate un rato conmigo’. Él seguía entrenándose, pero a mí eso no me gustaba. Y luego proseguía por las tardes en el césped de su casa, tocando el balón tres o cuatro horas más. No sabía hacer nada más. Era su vida. Salía siempre en defensa de sus compañeros. Si alguien abusaba de Moreno, un interior zurdo de poca estatura que jugaba con nosotros, Kubala amenazaba al defensa. Pero, sin el balón de por medio, sólo una vez agredió a un rival.
Sin embargo, se convertía en una persona muy peligrosa cuando alguien le provocaba a él o a alguno de sus compañeros. Salíamos los dos muchas veces con César, un hermano para mí, y a los tres nos gustaba la vida nocturna. Éramos guerreros. Y Kubala resultaba duro y sangriento en las peleas. Había sido boxeador de pequeño, en Hungría, y lo dejó porque tenía los brazos demasiado cortos para su peso. Recuerdo que una noche estábamos con Paco Rabal y cuando él y yo nos levantamos Kubala ya había tumbado a tres personas. Daba miedo.
Se ha comentado muchas veces que bebía mucho y que jugó partidos sin haber dormido. Y es verdad, aunque lo hizo en contadas ocasiones. Bebía porque comía mucho. Pero lo quemaba todo en los entrenamientos. A veces, cuando no llegaba a una sesión, Samitier me decía: ‘¿Dónde está Olegario?’. Iba a buscarle. Sabía dónde encontrarle. Y entonces era el más sacrificado. No se le notaba nada porque físicamente era un superdotado.
Su mayor contradicción era que, pese a su fortaleza física, se convertía en un ser muy vulnerable cuando topaba con personas necesitadas o con seres desgraciados. Tal vez porque él pasó una infancia muy dura y difícil, entonces lo daba todo. A veces tuvimos que ir tras él para recuperar objetos íntimos, como algún reloj y otras joyas. Una vez se encontró a una familia durmiendo en la calle. Les llevó a una pensión y les pagó tres días de estancia completa. Sabía lo que era la miseria.
En los últimos años ya no estaba muy fino. El Alzheimer se estaba apoderando de él y agudizó su carácter infantil. Pero entonces se mostraba mucho más inofensivo. Tenía miedo de todo. La última vez que le vi fue cuando estaba ingresado ya en el hospital. Gaspart vino a buscarme y me llevó, casi a hurtadillas, a su lado. Él ni siquiera me reconoció. Le di un beso y me despedí. Recordé que en nuestras salidas nocturnas, frente a dos copas, solíamos apostar. ‘Tú te morirás primero, gitano’, me decía, ‘porque yo estoy más fuerte’.
Biosca, el infranqueable defensa del Barcelona
Más que un futbolista parecía un artista de cine. Tenía buena talla, figura estilizada, pelo ondulado a lo Jorge Mistral, mirada adusta y un saber estar que le convirtieron en un jugador mediático de los años cincuenta. En realidad era un guaperas de la época. Gustavo Biosca vino al mundo en Hospitalet el 29 de febrero de 1928. Un año bisiesto como otro cualquiera. También puede decirse que llegó al fútbol por casualidad ya que Gustavo, en sus primeros años, practicaba el baloncesto, que era lo que se llevaba en Hospitalet cuna de este deporte en España.
Con la llegada de la Guerra, llegaron los bombardeos y la quema de su colegio, el Centro Católico y así se truncó su recién iniciada carrera. Finalizada la contienda su padre, que era empleado de Campsa, fue trasladado a Sevilla para reorganizar la compañía en Andalucía. Pasados tres años la familia Biosca volvió a la ciudad condal y Gustavo empezó a estudiar un peritaje que le llevó a las oficinas del Banco Exterior de España.
De regreso a Barcelona el chico volvió a interesarse por el baloncesto donde le auguraban un estupendo porvenir porque era muy rápido, muy temperamental y encestaba de forma magnífica. Había dejado de jugar en los equipos de fútbol del barrio para dedicarse a esta su vieja pasión. Sin embargo un día se encontró en la calle con un directivo del Horizonte quien le convenció para que regresara al fútbol augurándole un bonito porvenir. La verdad es que no se equivocó.
En el Horizonte empezó su andadura como delantero y fue de equipo en equipo hasta que el Barcelona le hizo una prueba y lo integró en la plantilla del amateur B. A mitad de temporada le pasaron al equipo A, pero esta vez como medio centro. Ya no volvería a jugar de delantero.
Finalizada la temporada le ascendieron al primer equipo del Barça coincidiendo con la llegada de Fernando Daucik, como entrenador, y Ladislao Kubala como jugador estrella. Gustavo Biosca consiguió su primera ficha como profesional. Firmó por cinco temporadas a razón de 15.000 pesetas cada una y 1.500 de sueldo mensual. También llegó a un acuerdo con el director del Banco para ir sólo por las tardes ya que los entrenamientos eran matutinos. Esta situación duró tres años, momento en que se dedicó por entero al fútbol y abandonó el Banco.
No tenía ni veinte añitos y empezó chupando banquillo, hasta que una lesión de Calvet, defensa derecho, le llevó a esa demarcación como sustituto. Debutó frente al Valencia en Las Corts y Biosca se afianzó en el puesto hasta que Daucik, que tenía problemas con el defensa central, lo situó en esa demarcación. Ahí fue donde llegó a la cima de su carrera, al hacerse infranqueable, y por añadidura a la Selección. Biosca debutó con España ante Suecia en Estocolmo el 17 de junio de 1951 formando linea defensiva con Calvet y Segarra. El resultado fue de empate a cero. Con el equipo A jugó once encuentros y su despedida de la selección la hizo con el equipo B ante Alemania en Las Corts el 31 de mayo de 1956. Fue su décimo segundo y último encuentro como internacional.
Durante las diez temporadas que estuvo en el Barcelona logró tres Ligas, cinco Copas del Generalísimo, una Copa de Ciudades en Ferias, Tres Copas Eva Duarte y dos Copas Latinas. Una inoportuna lesión de rodilla le apartó del primer equipo y tras una temporada en el Condal decidió decir adiós al fútbol. Como entrenador Gustavo Biosca impartió sus enseñanzas en varios clubes de Segunda División.
Biosca, que era un artista en el campo, también lo fue en la vida real. Su amigo, el autor Juan Cumellas, le convenció para representar en el Teatro Romea una obra que había escrito titulada "El amor y el futbolista". Lo hizo tan bien que le salieron contratos para hacer representaciones por Cataluña. Terminada la gira continuó como actor, durante un tiempo, en Radio Barcelona. Ese era Gustavo Biosca, el guaperas, el internacional, el hombre que años antes había encendido el corazón de Lola Flores.
Biosca: "Con Di Stéfano y Kubala en el Barça, no hubiera habido Liga"
Entrevista de Sport el 1/5/2007
Gustavo Biosca (L'Hospitalet, 29-02-1928) jugó en el Barça entre 1950 y 1959. Defensa listo como pocos en el corte, formó parte del famoso 'Barça de las 5 Copas' y, junto a su íntimo amigo Ladislao Kubala, ganó 3 Ligas, 5 Copas del Generalísimo, 1 Copa de Ferias y 1 Copa Latina. Una grave lesión de rodilla le obligó a retirarse del fútbol a los 29 años.
Más tarde fue entrenador de varios equipos (Valladolid, Sant Andreu, Sabadell) y segundo de Kubala en la selección. En 1993 formó parte del quinto proyecto de Josep Lluís Núñez en el apartado de relaciones con el fútbol profesional, un cargo que considera indispensable.
Elocuente y barcelonista hasta la médula, Biosca posee una mirada azul y limpia a través de la cual desgranamos su pasado como jugador del Barça...
¿A qué se dedica ahora Gustavo Biosca?
A no hacer nada. Gracias a Dios puedo estar por la familia, con mis nietos, mis hijos y mi mujer, mi mano derecha, izquierda y todo el cuerpo.
¿Cómo ve al fútbol de hoy día? ¿Qué ha cambiado más comparándolo con su época?
Hoy día hay mejor preparación física, la técnica ha mejorado y hay más intensidad. Quizá antes era más espectacular y bonito para el espectador. Ahora enseguida le meten un 'perro' al bueno para que lo anule. Lo que no ha cambiado es que sigue siendo un deporte de listos. En el fútbol, el que no es listo no puede jugar. Es un juego para listos y pillos. Por eso se aprende en la calle. O se aprendía... Yo mismo empecé a jugar en la calle Balmes con pelotas de trapo.
¿Cuál es el mejor consejo que recibió como profesional?
La honradez en el campo. Cuando empecé a jugar mi padre me lo dijo bien claro: 'Si quieres jugar tienes que darlo todo por defender la camiseta que llevas. Y si encima ese club es el Barça, más'. Yo se lo prometí y así lo hice.
Díganos un recuerdo imborrable y uno para olvidar...
Los títulos. Esas llegadas a Barcelona. Me acuerdo cuando ganamos la Copa Latina y el recibimiento que nos hicieron desde la frontera hasta Barcelona... todas las calles estaban atiborradas de gente en los pueblos y ciudades. La gente llorando y gritando 'Visca el Barça, Visca Catalunya'. Eso es inolvidable.
Para olvidar, todas las derrotas. Yo tenía muy mala leche cuando perdía.
¿Y su anécdota más divertida?
Recuerdo a Kubala que me venía a veces antes de empezar un partido y me decía '¿Cómo estás gitano?'. Yo le contestaba, 'Bien, bien'. Y él me respondía, 'Entonces hoy, ganar partido'. Significaba que él también estaba bien, que se había cuidado. Y rara vez se equivocaba. Se plantaba delante del portero un par de veces y se la metía por donde quería.
Mójese, ¿cuál es el mejor gol que ha visto jamás?
Recuerdo uno de Kubala impresionante. Jugábamos en les Corts y recuerdo que le di yo la pelota en nuestra área, él se fue sorteando tíos hasta llegar delante del portero y, cuando todo el mundo pensaba que chutaría, pisó la pelota, el portero salió y se la coló por el otro lado con la otra pierna. La gente estuvo diez minutos aplaudiendo.
¿Y el jugador más completo?
Kubala. Era el hombre más fuerte que yo he conocido en mi vida. Y he conocido luchadores, boxeadores... era un fuera de serie de la naturaleza. Además, cuando se cuidaba un poco era rapídisimo, era imposible pararlo. Yo en los entrenos no lo cogía. Y eso que yo no conocía a nadie en los entrenos. Si no jugabas en serio te dejaba en ridículo. Y te aseguro que si le dabas una patada te hacías daño tú. Era muy fuerte. Además, tenía un dominio de balón como Ronaldinho pero con las dos piernas. Una cosa que no lo he visto en nadie.
Hablando de jugadores, ¿a qué jugador del Real Madrid hubiera fichado para el Barça?
Sin duda a Alfredo (Di Stéfano). Un jugador que pudo ser nuestro. Con él y Kubala en el Barça no hubiera habido Liga. Se adelantó 50 años. Tocaba, venía, se movía siempre. Era el desmarque constante. Kubala era genial pero Alfredo era muy completo también. Con Kubala eran muy buenos amigos y se admiraban mutuamente. Lo que hacía Di Stéfano no lo podía hacer Kubala y lo que hacía Kubala no lo podía hacer Di Stéfano. De broma decían: 'Tú y yo tenemos que formar un equipo. Cogemos nueve tíos y tú y yo'. Eran muy coñones, sobre todo Alfredo.
Diga, ¿qué es lo que más le gusta y lo que menos del Barça actual?
Creo que tenemos un buen conjunto, todos con un nivel bastante alto, pero entregados todos al equipo. Lo que menos... nada. Me gusta todo a mí del Barça. Mira, yo tengo una camiseta en mi casa que cuando estoy de mal humor la saco y la pongo en el sofá, me la miro, pienso en mi época y se me quita todo.
Para acabar, ¿por qué el Barça es más que un club?
Por tantas cosas... Pero la principal es porque venimos de una región que somos diferentes. Sólo digo esto.
FALLECIMIENTO
1/11/2014. El exjugador del FC Barcelona, Gustau Biosca, referencia del Barça en la década de los 50, ha fallecido esta madrugada a los 86 años. Durante los años que jugó con el Barça, de la temporada 1950/51 a la 1957/58, Gustau Biosca fue el auténtico emblema de la defensa y fue titular indiscutible desde el primer día.
A pesar de que era un defensa contundente y con gran fuerza física, Biosca se caracterizaba por tener una gran técnica con el balón. Su gran visión de juego desde el eje de la defensa le permitía realizar pases de larga distancia.
El de L'Hospitalet de Llobregat subió al primer equipo del Barça en la temporada 1950/51 y se convirtió en una pieza clave del Barça de las Cinco Copas, formado por Ramallets, Martín, Biosca, Seguer, Gonzalvo III, Bosch, Basora, César, Kubala, Vila y Manchón.
Sin embargo, Biosca sufrió una grave lesión en 1957 que rompió la trayectoria que había forjado con el FC Barcelona. Intentó recuperar su forma física en el filial azulgrana, pero no pudo lograrlo y se retiró en 1958 tras 187 partidos con la camiseta azulgrana.
Su palmarés está formado por dos Ligas, cuatro Copas de España, una Copa Eva Duarte, una Copa Latina y una Copa de Ferias, además de once internacionalidades con la selección española.
"Gustau Biosca ha sido un jugador pero sobre todo una persona que ha dejado huella, un hombre querido y admirado. Queremos expresar el más sentido pésame a su familia, con quienes compartimos estos momentos de dolor junto con nuestros socios y aficionados", ha manifestado el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu.
Muere Gustau Biosca
Se caracterizaba por tener una técnica exquisita con el balón
El futbolista, referencia del equipo blaugrana en la década de los cincuenta, ha fallecido a los 86 años
01/11/2014 11:18
Madrid. (EP).- El exfutbolista del FC Barcelona Gustau Biosca, referencia del equipo de la década de los cincuenta y capitán del Barça de les Cinc Copes, ha fallecido esta madrugada a los 86 años, según ha informado este sábado el club catalán.
El defensa de L'Hospitalet de Llobregat jugó en el conjunto blaugrana de la temporada 1950-51 a la 1957-58, siendo titular indiscutible. Zaguero contundente, con gran fuerza física, Biosca se caracterizaba por tener una técnica exquisita con el balón, hecho poco habitual en los defensas de la época, y destacaba por su gran visión de juego desde el eje de la defensa, que le permitía realizar pases de larga distancia.
La temporada 1950-51 subió al primer equipo y se convirtió en un central pieza clave del 'Barça de las Cinco Copas' del curso siguiente, formado por Ramallets, Martín, Biosca, Seguer, Gonzalvo III, Bosch, Basora, César, Kubala, Vila y Manchón.
Dentro de este legendario once fue unos de los jugadores más mediáticos y populares, en gran parte por su carácter abierto. Muy amante de las bromas, el masajista Àngel Mur Navarro recordaba que a veces en Biosca se le tenía que poner un esparadrapo en la ceja porque todo el mundo viera que se había lesionado.
Con Ladislao Kubala y César Rodríguez formó un trío de amigos inseparables, compañeros de experiencias dentro y fuera del campo. La amistad llegó a tal extremo que a uno de sus hijos le llamó César y en septiembre de 1963 lo bautizó en la Capilla del Camp Nou, con su amigo César Rodríguez de padrino.
Sin embargo, Biosca sufrió una grave lesión en Atocha en 1957 que rompió la trayectoria que había forjado con el FC Barcelona. A raíz de ello se integró en el filial barcelonista del Condal para intentar recuperar su forma física, aunque nunca pudo lograrlo, por lo que se retiró en 1958 después de 187 partidos con la camiseta azulgrana.
Su palmarés lo componen dos Ligas, cuatro Copas de España, una Copa Eva Duarte, una Copa Latina y una Copa de Ferias, además de once internacionalidades con la selección española.
El 7 de febrero del 1962 el club le tributó un homenaje, junto con Gonzalvo III, con la disputa de un partido entre el Barça y el Peñarol de Montevideo. Posteriormente fue entrenador y ayudante de Ladislao Kubala en la selección española y responsable del combinado sub-21.
Años más tarde, entre 1993 y 2000, bajo la presidencia de Josep Lluís Núñez, fue directivo del FC Barcelona encargado de la relación con los jugadores. También fue durante muchos años el 'alma mater' de la Agrupación Barça Jugadores.
Sin embargo, Biosca sufrió una grave lesión en Atocha en 1957 que rompió la trayectoria que había forjado con el FC Barcelona. A raíz de ello se integró en el filial barcelonista del Condal para intentar recuperar su forma física, aunque nunca pudo lograrlo, por lo que se retiró en 1958 después de 187 partidos con la camiseta azulgrana.
Su palmarés lo componen dos Ligas, cuatro Copas de España, una Copa Eva Duarte, una Copa Latina y una Copa de Ferias, además de once internacionalidades con la selección española.
El 7 de febrero del 1962 el club le tributó un homenaje, junto con Gonzalvo III, con la disputa de un partido entre el Barça y el Peñarol de Montevideo. Posteriormente fue entrenador y ayudante de Ladislao Kubala en la selección española y responsable del combinado sub-21.
Años más tarde, entre 1993 y 2000, bajo la presidencia de Josep Lluís Núñez, fue directivo del FC Barcelona encargado de la relación con los jugadores. También fue durante muchos años el 'alma mater' de la Agrupación Barça Jugadores.
El futbolista que lo dejó todo y el Atlético de Madrid por fugarse con Lola Flores
Gerardo Coque Benavente tenía todo para hacer historia en el fútbol, pero sería recordado por un sonado romance con la artista conocido como la Faraona
Gerardo Coque era un interior derecho con clase, según las crónicas de la época, que con 18 años ya era seguido como un pucelano insigne. Goleador y con recorrido al que el Valladolid se le fue quedando pequeño. Su debut con la selección nacional, que a la postre acabaría por ser su único partido con la elástica española según los registros de la propia federación, le abrió las puertas a instalarse en Madrid. Lo hizo gracias a una oferta irrechazable para su equipo por parte del Atlético de Madrid. Un millón de pesetas que, pese a irritar a la afición vallisoletana, provocó un adiós con homenajes. El fútbol de los grandes ya existía.
Unos 200 kilómetros separan por carretera Valladolid de Madrid. Luis Benítez de Lugo y Ascanio, marqués de la Florida, solo llevaba un año como presidente de los rojiblancos cuando recibió un mazazo deportivo: Pérez-Paya, uno de sus mejores jugadores, se marchaba al eterno rival. Solo había una opción, gastarse una suma de dinero desorbitada de la época para traer a la gran promesa del fútbol español. Coque Benavente aterrizaba en la capital.
Agosto ya calentaba Madrid cuando el interior diestro firmaba por el club. Los aficionados colchoneros poco tardaron en disfrutar de su talento. ¿Acaso habían encontrado a un líder del centro del campo para los años venideros? Como si de una película de gánsteres se tratara, una mujer se cruzó en su camino. O, mejor dicho, Coque Benavente se puso en medio de la trayectoria de un tren de mercancías llamado Lola Flores. Muy alejada del talento vocal de otras folclóricas como Rocío Jurado o Carmen Sevilla, la Faraona fue descrita con absoluto rigor por el 'The New York Times' con su carrera ya avanzada, en días previos a una actuación en el Madison Square Garden. "Lola Flores, una artista española, no canta ni baila, pero no se la pierdan", rezaba una de las críticas del distinguido periódico norteamericano.
Las noches de desenfreno en la capital en aquellos años 50 no gozan de la popularidad de la 'jet set' de los 80 y su 'beautiful people', pero aquellas madrugadas madrileñas fueron testigos de un romance de película entre Coque y Flores. Las malas lenguas, incluso, señalaron que el comienzo del noviazgo se debía al despecho y la tristeza que otro futbolista había dejado en el orgullo de la cantaora. Gustavo Biosca, elegante central del Barça con aspecto y aires de torero que puso fin a su aventura sentimental para casarse con la que sería su esposa. Otras voces hablaron de una conexión instantánea, casi obsesión, que llevó al centrocampista a tirar su carrera futbolística por la borda.
Entre idas y venidas de una relación prohibida, y aconsejado por los modelos de vida impuestos en la época, Coque contrajo matrimonio. La afición del Atlético de Madrid aguardaba atenta, puede que en los textos de la época los aspectos indecorosos no se airearan, pero en el antiguo Metropolitano todos sabían lo del futbolista con la artista gitana. Las pitadas fueron atronadoras cada vez que cometía el mínimo error. Más tarde la propia Lola Flores aclararía que, a pesar de haber actuado en numerosos papeles como gitana, solo era un cuarto calé por parte de su abuelo.
Donde hubo ceniza, hubo fuego y la llama volvió a arder. Esta vez con consecuencias fatídicas para la carrera profesional del vallisoletano. Lola Flores acababa de estrenar 'Morena Clara' en los cines y es toda una estrella. Cautivado y embriagado, Coque Benavente dijo esa manida frase de 'adónde tú vayas, iré yo'. Y a México que se fueron, a hacer las Américas, en una gira de largo recorrido por los teatros donde todos conocían a Lola Flores y a nadie le llamaba en especial la atención de aquel nombre que figuraba en la producción, una tal Gerardo.
Dos partes salieron seriamente perjudicadas de esta fuga, en mitad de la temporada 54/55. Primero el Atlético de Madrid, club que barajó llevar al futbolista a los juzgados por grave incumplimiento de sus prestaciones y que llegó a presentar denuncia ante la federación. La Faraona tomó una medida al enterarse, mandar 50.000 pesetas al Atleti como gesto de cordialidad, además de tener en nómina a Coque. El fútbol de la época era así, una estrella de los tablaos como Lola Flores gozaba de un poder económico mayúsculo capaz de seducir un incumplimiento de contrato. Décadas más tarde, en un momento mucho más complicado, Hacienda le reclamó a la artista 28 millones de pesetas de multa por no presentar la declaración de impuestos en cuatro años consecutivos. "Si una peseta diera cada español…", dijo alicaída a las puertas del juzgado. Su propia hija, Lolita, confirmaría años después que les llegaron a tirar pesetas y otras monedas al coche si les reconocían en mitad de una carretera.
El amor con fecha de caducidad acabó por atragantarse. Los años dorados de su carrera futbolística los había pasado como productor de un espectáculo de flamenco, pero Coque Benavente pudo recuperar parte de su vida. Su esposa olvidó el abandono del hogar y perdonó la escapada. Él se volvió a poner en el mercado futbolístico y el Atlético de Madrid no hizo especial sangre: acabó en el Granada en el final de temporada de la 57/58, donde apenas jugó, y el año siguiente regresó a su Valladolid, en segunda. Con 33 años y en la Cultural Leonesa colgó las botas. Lola Flores encontró al hombre con el que formaría una familia, Antonio González 'El Pescaílla', artista que sería el padre de sus tres hijos. Lolita, hija mayor y también artista, contestó amablemente acerca de cómo Coque se fugó con su madre y abandonó el fútbol en una entrevista con 'Sport': "Eso lo he leído. Ya hay que querer a una persona para dejar su profesión. Yo no sé si sería capaz. Lo haría por mis hijos pero por un hombre no creo".
JOAQUIM BRUGUÉ, EL CENTRAL DE BANYOLES
Joaquim Brugué i Heras (Banyoles, 18 de juliol de 1931 - Barcelona, 5 d'octubre de 2001) fou un futbolista català dels anys 1940 i 1950.
Trajectòria
Començà la seva trajectòria la temporada 1948-49 al CD Banyoles. Posteriorment fitxà pel FC Barcelona, passant pel juvenil, amateur i l'SD Espanya Industrial. Debutà al primer equip el 1951. Jugava de defensa central, essent un relleu de garanties de Gustau Biosca, substituint-lo quan aquest patí una greu lesió. Jugà al Barcelona tota la dècada de 1950. L'any 1958 es lesionà greument a Sevilla, fet que l'obligà a abandonar el futbol la temporada 1959-60 quan encara no havia complert els 30 anys.
Disputà 140 partits amb el club (84 de lliga) marcant 7 gols (1 en lliga). Formà part del Barça de les Cinc Copes al costat d'homes com Antoni Ramallets, Ladislau Kubala o Joan Segarra. Fou un cop internacional amb la selecció catalana l'any 1958. Un cop retirat fou president del CD Banyoles.
Palmarès
FC Barcelona
Lliga espanyola: 1951-52, 1952-53, 1958-59, 1959-60
Copa espanyola: 1950-51, 1951-52, 1952-53, 1956-57, 1958-59
Copa de les Ciutats en Fires: 1955-58, 1958-60
Copa Llatina: 1952
Copa Eva Duarte de Perón: 1952, 1953
Petita Copa del Món: 1957
Trayectoria
Tras iniciar su carrera en el equipo de su localidad pasó por el Gerona para recalar en el FC Barcelona en 1951. Relevo natural de Gustau Biosca, fue su sustituto cuando el primero se lesionó gravemente.
En el año 1959 se lesionó en Sevilla de forma que tuvo que abandonar el fútbol en activo, a la temprana edad de 27 años.
Con el FC Barcelona jugó 140 partidos (84 de Liga) marcando 7 goles (1 en Liga). Fue uno de los jugadores más laureados con títulos gracias a su participación en el Barça de las cinco copas, junto a figuras del barcelonismo como Segarra, Kubala o el mencionado Biosca. También fue convocado por la Selección de fútbol de Cataluña en una ocasión.
Después de su carrera deportiva se dedicó a la pintura o la política, según la fuente consultada.Tras su fallecimiento en 2001, los jugadores del Barcelona lucieron brazalete negro como homenaje en su partido de liga contra el Deportivo de la Coruña.
Joaquim Brugué Heras nace en Banyoles en 1931, sus comienzos futbolisticos los dió en su localidad natal para fichar tras el Banyoles por el Girona y llegar al Barcelona en 1951. defensa. Era el relevo natural de otro mito Gustau. Biosca. jugador. futbolista con tan solo 27 años. Era integrante de aquella maravillosa plantilla de las Cinco Copas que estaba compuesta por : Juanito Segarra , Gustau Biosca , Estanislau Basora , Marià Gonzalvo III , Francesc Calvet , Antoni Ramallets , Josep Seguer , Andreu Bosch , Joaquim Brugué , Jordi Vila , Eduard Manchón |
Miquel Torra, Lluís Aloy, César Rodríguez, Moreno, Emilio Aldecoa , Jaime Escudero, Juan Zambudio Velasco, José María Martía, Mateu Nicolau, Nikolai Szegedi, Laszlo Kubala. Entrenador: Ferdinand Daucik Falleció el 5-10-2001 en su casa de Barcelona y los jugadores del Barça llevaron brazaletes negros en un partido de liga disputado contra el Deportivo de la Coruña que perdimos por 2 a 1. dedicó a la politica llegando a tener cargos mportantes. |
Joaquim Brugué Heras
Banyoles, Pla de l’Estany, 18 de juny de 1931 — Banyoles, Pla de l’Estany, 5 d’octubre de 2001
Debutà com a defensa central al Futbol Club Barcelona el 9 de desembre de 1951. Una greu lesió trencà de ple la seva carrera. Jugà 140 partits. Fou campió de Lliga (1952, 1953, 1959, 1960), de Copa (1952, 1953, 1957, 1959), de la Copa Llatina (1952), de la Copa Eva Duarte (1953) i de les dues primeres Copes de Fires (1958, 1960).
SEGUER, EL COMODÍ DEL BARÇA DE 'LES CINC COPES'
Josep Seguer i Sans (Parets del Vallès, 1923 - Reus, 2 de
gener de 2014) fou
un jugador i entrenador català de futbol.
Trajectòria[modifica]
Va jugar 14 temporades al primer equip del FC Barcelona, primer com a interior dret i després com a defensa lateral, disputant un total de 470 partits i marcant 133 gols. Durant la seva estada al club guanyà cinc lligues, quatre copes d'Espanya i dues copes llatines com a títols més importants i fou un dels homes bàsics del Barça de les Cinc Copes. El 1957 s'incorporà al Betis on visqué les seves darreres dues temporades.
Fou 4 cops internacional amb la selecció espanyola entre juny de
1952 i desembre del mateix any.
Un cop es retirà fou entrenador. Dirigí al Betis, el CE Manresa, on fou jugador-entrenador, tres temporades al Barcelona Amateur, a més de ser segon entrenador del primer equip, la UE Lleida i el FC Terrassa. La temporada 1969-70, essent tècnic del CD Comtal, dirigí breument al Barça, entre octubre de 1969 i desembre del mateix any, en substituir Salvador Artigas, del que fou segon entrenador. El 1970 fou el primer entrenador del Barcelona Atlètic.[5] Posteriorment entrenà a CF Badalona, CE Manresa, CE Júpiter, CD Tortosa, FC Terrassa, Vila-real CF, UE Figueres, CF Gavà, CD La Cava i CF Reus Deportiu, fins a la seva retirada definitiva l'any 1983, amb 60 anys.
El camp de futbol de Parets del Vallès porta el seu nom. A més s'organitza un trofeu a la mateixa vila amb el seu nom i un altre a Hospitalet de l'Infant de veterans. L'any 2010 se li atorga la medalla com a ciutadà il·lustre de la vila de Parets, a part va rebre un homenatge a la Penya Blau-Grana Parets
Palmarés
Lliga espanyola de futbol masculina: 1944-45, 1947-48, 1948-49, 1951-52, 1952-53
Copa Llatina: 1949, 1952
Copa de Fires: 1955-58
Copa espanyola de futbol masculina: 1950-51, 1951-52, 1952-53, 1956-57
Copa d'Or: 1945
Como jugador:
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Club |
País |
Años |
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?-1940 |
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1940-42 |
||
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1942-43 (cedido) |
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1943-57 |
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1957-59 |
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|
1959-61 |
Como entrenador:
·
Betis
·
Lérida
·
F.C. Barcelona
·
F.C. Barcelona Atlético
Los 1260 minutos de Josep Seguer (1969)
De Fernando
Cuesta Fernández
En octubre de 1969 no va a ocurrir
como en los aún no muy lejanos casos de Pepe Gonzalvo y Vicente Sasot,
entrenadores que saltaron al banquillo azulgrana cuando todavía faltaba buena
parte de la temporada por cubrir, y permanecieron allí hasta su conclusión,
quizás porque en esta oportunidad va a producirse también por el medio un relevo
presidencial, y el nuevo mandatario llegará al cargo con ideas propias sobre
qué tipo de persona debía encargarse de la dirección técnica del equipo. Pero
no obstante, el perfil profesional del interino que reemplazará a Salvador
Artigas va a ser muy similar al del de otros inquilinos provisionales del
puesto, dado que era el responsable de dirigir a uno de los dos conjuntos
filiales del Barcelona, el de más solera, el Condal, a la sazón integrado en la
Tercera División. Y parafraseando al muy parafraseado Gabriel García Márquez,
bien podía decirse que la de Artigas, futbolísticamente hablando, fue la
crónica de una muerte anunciada, pues tras la fallida campaña 68-69, y no
digamos ya después del bochornoso episodio del frustrado fichaje de Helenio
Herrera en el mes de junio, su cotización en la bolsa de valores azulgranas
había descendido muchísimos enteros, y todo el mundo era consciente de que al
primer revés sería despedido, o se marcharía cinco minutos antes de que le
enseñasen la puerta de salida, como de hecho así ocurrió al perder el Barça su
primer partido oficial de la temporada 69-70, tras caer en “Atocha”, batido por
la Real Sociedad por un mínimo 1 a 0
UN JUGADOR DE CLUB EJEMPLAR
Josep Seguer i Sans nació el 6 de
mayo de 1923 en Can Patetis, una modesta casa
situada en la Plaça de la Vila de Parets del Vallés, pequeña localidad de la
comarca del Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona, cercana a Granollers
y distante 23 kilómetros de la Ciudad Condal. Parets contaba entonces con poco
más de 1.500 habitantes, ocupados principalmente en las faenas agrícolas, y
también en una fábrica textil que llegó a dar trabajo a medio millar de
obreros, un porcentaje elevadísimo teniendo en cuenta su escasa población. Los
padres de Seguer, Joan y Flora, eran personas de condición humilde,
trabajadores textiles y dueños de una pequeña tienda de alpargatas, mientras
que el abuelo materno regentaba una barbería, oficio que Josep aprendería
pronto, siéndole muy útil durante su adolescencia y juventud, incluso cuando ya
formaba en las filas del Barça (eran otros tiempos, obviamente, tiempos de
durísima Posguerra). Su padre va a fallecer en un accidente en 1939, poco
después de finalizada nuestra contienda fratricida, y él tenía tres hermanos
pequeños, de modo que no tuvo más remedio que arrimar el hombro,
compatibilizando los afeitados y los cortes de pelo con las patadas a diversos
tipos de improvisados objetos de forma más o menos esférica, tarea en la que se
afanaba con entusiasmo desde sus primeros años escolares, pues siempre le tiró
más el balón que los libros…
En 1940 va a ser descubierto por un
vecino que era ojeador del Barça, mientras jugaba en el C.F. Parets, el equipo
de su pueblo. Con anterioridad había llegado a hacer una prueba por el Español
(entonces más boyante deportivamente e institucionalmente que los azulgranas),
pero no le interesaron las condiciones económicas que los responsables pericos le ofrecían, a pesar de que a los
blanquiazules les convenció su juego (entonces actuaba como delantero centro,
aunque no en la versión del típico ariete rompedor, a lo Campanal o Mundo, sino
mostrando clase y finura). Sin embargo los de “Les Corts” sí consiguieron
ficharle, a cambio de un partido de Festa Major a
disputar en el propio pueblo. Con 17 años Seguer va a integrarse en el conjunto
de Aficionados –o Amateur– del Barça (donde entrenaba
un par de días a la semana, con compañeros como los futuros internacionales
Argila y Joaquim Navarro, el Fifo). Más tarde
sería cedido al Granollers, debutando en el primer equipo blaugrana en la
temporada 43-44, con 20 años, pero no dejaría definitivamente las tijeras y la
navaja hasta 1947, cuando contrajo matrimonio y ya había sido campeón de Liga
con el Barça.
En sus primeras campañas con los
barcelonistas no jugó mucho, pues se alineaba preferentemente como interior
derecho, y en dicha demarcación había un rival muy difícil de desbancar,
su tocayo Escolá, una de las estrellas del Barça de
los años 40. Pero siempre que el Mister –entre
los años 1944 y 1947 nada menos que el legendario Samitier– le brindaba su
confianza, Seguer jamás le defraudaba. Era un interior muy trabajador y
sacrificado, un todoterreno lo llamaríamos hoy, en absoluto exento de clase ni
de llegada. Por fin, a partir de la temporada 47-48 va a convertirse en un fijo
de las alineaciones, tanto con el uruguayo Enrique Fernández como con el
efímero Ramón Lloréns o más tarde el eslovaco Fernando Daucik.
Será este quien retrase finalmente su posición hasta las zonas laterales de la
defensa, poco después de implantada la WM, tanto en la izquierda como en la
derecha, y allí conocerá sus mejores días, como uno de los imprescindibles del
mítico equipo de les Cinc Copes (temporada
1951-52), y degustará también las mieles de la internacionalidad, disputando
cuatro partidos con la selección española en el año 1952, todos ellos de
carácter amistoso. La irrupción como lateral derecho de Ferran Olivella a
partir de 1956 va a ir arrinconándole, y su aportación a aquel equipo que en la
temporada 56-57 dirigía Domenec Balmanya será ya meramente testimonial,
suponiendo su salida del plantel blaugrana con sólo 34 años de edad, aún en
plenas facultades físicas, muy poco castigado por las lesiones y
habiéndose cuidado siempre como un profesional ejemplar.
Josep Seguer va a disputar un total
de 470 partidos con el Barça, entre oficiales y amistosos, 216 de ellos
correspondientes al Campeonato Nacional de Liga, obteniendo 133 goles. Su
brillantísimo palmarés como jugador incluye 5 Ligas (44-45, 47-48, 48-49, 51-52
y 52-53), 4 Copas del Generalísimo (1951, 1952, 1953 y 1957, pese a que en esta
última no jugó un sólo encuentro, aunque pertenecía a la plantilla) y 2 Copas
Latinas (1949 y 1952), amén de otros trofeos de menor relevancia. Permanecerá
bajo la disciplina azulgrana durante nada menos que 17 temporadas, y el día en
que reciba la carta de libertad, desvinculándole de la entidad, lo recordaría
siempre como uno de los más tristes –sino el que más– de su vida deportiva, y
tampoco se le va a brindar un más que merecido encuentro de homenaje, a
diferencia de otros compañeros suyos con menor tiempo de pertenencia al club,
pero todo eso no va a menguar un ápice su arraigado sentimiento barcelonista.
Muy al contrario, pues sintiéndose todavía con fuerzas como futbolista, va a
aceptar la oferta de un club de Segunda División aunque histórico, el Real
Betis Balompié, ya que así no tendría que enfrentarse a su querido Barça.
Un Betis donde actuaban también
elementos de la calidad del guardameta Américo, el futuro madridista Isidro,
León Lasa, el ex del Real Madrid Castaño, su antiguo compañero Jordi Vila o un
joven Luis Del Sol. Los verdiblancos van a conseguir esa campaña, la 57-58,
retornar de nuevo a la máxima categoría, de la que estaban ausentes desde hacía
quince años, tras una larga y penosa travesía del desierto.
Ya de nuevo en la élite, Seguer colgará las botas, pero tras ejercer como
ayudante del técnico vasco Antonio Barrios, va a sentarse en el banquillo de
los de “Heliopolis” a finales del curso 58-59, llegando incluso dirigirles en
una eliminatoria copera frente al propio Barça, en la que los sevillanos
cayeron en la capital hispalense por un concluyente 0 a 6, pero en el choque de
vuelta lograron ser el primer equipo capaz de marcarle tres goles a los azulgranas
en el “Camp Nou”, sucumbiendo por un decoroso 4 a 3.
Seguer va a poner fin en ese
momento a su aventura andaluza, regresando a Cataluña para vigilar más de cerca
sus negocios particulares. Pero picado aun por el gusanillo, volverá brevemente al fútbol activo
enrolándose en las filas del Manresa, club con el que disputa una fallida
promoción a Segunda División en la campaña 59-60, y al que dirigirá desde el
banquillo en la temporada siguiente, jugando de nuevo la promoción a Segunda,
también sin suerte. Y en 1961, tras el triunfo de Enric Llaudet en las
elecciones presidenciales del Barça, va a integrarse en el nuevo organigrama
barcelonista como responsable del equipo Amateur y
ayudante de Kubala, técnico del primer equipo. Por sus manos pasarán algunos destacados
jugadores del conjunto de Aficionados, que poco más tarde ascenderían a las
filas del propio Barça, tales como Comas, Rodés, Borrás, Montesinos, Mas o
Lluis Vidal, así como Ángel Mur Jr, quien tras militar en el Condal, Sporting
de Gijón y Sant Andreu, se convertirá en masajista del Barça a partir de 1973.
Compaginaría su trabajo al frente
del Amateur barcelonista con labores de segundo de los sucesores de Kubala, sus también
antiguos compañeros Pepe Gonzalvo y Cesar Rodríguez, hasta que en octubre de
1964 va a recibir la oferta de la U.E. Lleida, en Tercera División, y en
la Terra Ferma conseguirá que un equipo que había
iniciado la temporada de forma irregular logre ascender nuevamente a la
categoría de plata del fútbol español. Gozando de un notable presupuesto para
fichajes –5 millones de pesetas de la época– va a conseguir mantener sin apuros
al conjunto lleidatá durante el curso 65-66, aunque en
la campaña siguiente dejará su banquillo tras un mal comienzo liguero.
Su siguiente destino sería en una
localidad próxima a su pueblo natal, la industriosa Terrassa, de cuyo equipo
representativo se hace cargo en octubre de 1967, llevándolo hasta la promoción
de ascenso a Segunda, aunque infructuosamente. Renueva con el conjunto egarense
para la 68-69, donde quedan clasificados en tercera posición, y de cara a la
69-70 regresará a Can Barça, para hacerse cargo del
más veterano de los dos filiales barcelonistas, el Condal, uno de los gallitos de la Tercera catalana. Allí es donde,
inesperadamente, va a encontrarse con la gran oportunidad de su vida
profesional como entrenador, nada menos que la dirección del primer equipo
azulgrana, en una de las últimas decisiones del Consejo Directivo presidido por
Narcís de Carreras, muy tocado ya por la crisis de resultados y la fractura
social existente en el seno del barcelonismo.
RELEVO EN EL BANQUILLO
El diario El Mundo Deportivo abría su edición del miércoles
15 de octubre de 1969 con la siguiente noticia, a toda plana: “Seguer sustituye
a Artigas”. Y este texto al pie de una gran fotografía suya:
“Los acontecimientos se han
precipitado en el Barcelona tras la derrota de Atocha. Después de una reunión
urgente celebrada ayer mañana en el domicilio del presidente azulgrana, se hizo
pública la renuncia de Artigas al cargo de entrenador y su sustitución por José
Seguer, hasta ahora técnico del Condal. Seguer tomará posesión hoy, a las 10 de
la mañana. Pero ayer tarde, a las 7.15, ya recibió el espaldarazo oficial de
manos de don Narciso de Carreras”.
Y ampliaba la noticia en su tercera
página:
“La derrota de Atocha ha
precipitado los acontecimientos en el Barcelona. La Junta Directiva se reunió
ayer mañana en el domicilio del presidente, todavía no recuperado de la
persistente gripe que le ha retenido en cama desde hace algunos días. En esta reunión
se tomó el acuerdo, hecho público a media tarde, de aceptar la renuncia de
Artigas, sustituyéndole por el ex internacional José Seguer, actualmente
entrenador del Condal. El comunicado oficial dado por el club contenía el
siguiente lacónico texto:
“El Consejo Directivo del Club de
Fútbol Barcelona comunica a sus asociados que don Salvador Artigas Sahún, que
venía ejerciendo las funciones de entrenador del equipo profesional del club,
ha pedido ser relevado de su cargo, aceptándose su renuncia y nombrando para
sustituirle a don José Seguer Sans”
El nuevo entrenador, que tomará
posesión de su cargo a las diez de la mañana de hoy miércoles, estuvo reunido
con don Narciso de Carreras desde las 7.06 de la tarde hasta las 7.29. Le
acompañó el directivo señor Uriach.
Después de esta entrevista,
intentamos hablar con el presidente azulgrana, pero nuestro propósito resultó
inútil. El señor Carreras había dado la orden terminante “de que no estaba
visible para nadie”. No es posible asegurar si Seguer va a ser un entrenador-puente,
como parece presumible, o no. Tal situación será objeto de nuevas
deliberaciones en una próxima Junta Directiva”
El editorial de dicho diario
hablaba de “relevo inevitable”. Lo transcribimos textualmente:
“Lo que ya hace unos días adelantamos
en El Mundo Deportivo ha tenido plena confirmación:
Salvador Artigas ha dejado el timón técnico del Barcelona en manos de un
entrenador-puente, el ex internacional José Seguer.
Se veía llegar esta decisión,
postergada después del desdichado affaire de este
verano con intervención de HH. Los mentís generosos y oficiales no han servido,
desde entonces, más que para ocultar una realidad que paso a paso ha ido
consumiendo las últimas posibilidades de Artigas.
Tal vez el guillotinazo que se ha
dado al caso no llega, como siempre ocurre, en el momento oportuno. Pero
resultaba inevitable tanto más cuanto que a las circunstancias engendradas ha
venido a conjugarse el clásico lema de “que alguien debe pagar el pato”. La
derrota de Atocha necesitaba de algún responsable. Y no pueden dimitir, como es
lógico, los once jugadores que allí actuaron.
Posiblemente Artigas no sea el
hombre audaz que el Barcelona precisa en esta época vacilante azulgrana; pero
sería cruel atribuirle la culpa de todo. De él se guardará siempre el recuerdo
de un hombre trabajador, entusiasta, correcto y bueno, virtudes suficientes
para despedirle con afecto, cariño y simpatía.
A José Seguer hemos de desearle,
cómo no, el mayor éxito en la gestión temporal que ha iniciado. En el fondo,
como Artigas, dependerá de que la plantilla puesta a sus órdenes rinda lo que
de ella cabe esperar. Las tácticas son importantes, pero todavía lo son más los
hombres encargados de concretarlas. Y en Atocha esos hombres no las cumplieron.
Esperemos que el sacrificio de
Artigas sirva para algo más que para una polémica. Cuando la Liga está en sus
inicios, el Barcelona puede decirse que ha perdido una batalla pero no la
guerra. La junta directiva que en este asunto no ha hilado tan delgado como
debiera, ha hecho bien en llevar a cabo una medida que puede servir de estímulo
y reacción a todos. Sobre todo si los jugadores se dan cuenta de que la caída
de Artigas es una sonora bofetada asestada a su propio prestigio de encumbrados
y aplaudidos ases, aunque no siempre lo demuestren”
En su última entrevista antes del
cese, Artigas se había mostrado abatido y desmoralizado, tremendamente
decepcionado por el adverso resultado de “Atocha”, aunque este sólo dejaba al
Barça a 2 puntos del líder Real Madrid. Pero era evidente que el nerviosismo
cundía en la familia azulgrana, a causa del flojo desempeño del equipo lejos
del “Camp Nou”, a excepción de la primera jornada en el “Bernabéu”. Seguer, por
su parte, declaraba a El Mundo Deportivo cosas
como las que siguen:
“El señor Carreras me ha dicho que
había seguido mi carrera como entrenador y que depositaba en mí la
responsabilidad de dirigir al equipo por lo que restaba de temporada”.
Añadiendo que de él dependía en realidad la transitoriedad en el cargo, y
recordando que Miguel Muñoz había entrado en el Real Madrid en el mismo plan, y
que había echado raíces.
Y a la pregunta de si llegaba
preparado para triunfar en el cargo, respondía de esta forma:
“Llevo muchas horas de vuelo; he
acumulado bastante experiencia y creo que, en efecto, puedo triunfar. Además el
hecho de que considere que tengo ante mí la oportunidad de mi vida como
entrenador, hará que ponga el máximo de entusiasmo y esfuerzo. Luego la afición
y la directiva dirán si sirvo o no para el puesto”
Seguer quería demostrar que “un
barcelonista era capaz de brillar en un puesto de máxima responsabilidad”.
Conocía a la plantilla, la había visto en acción, y manifestaba que jugaría
aquel que lo mereciera, aquel que sobre terreno le demostrara que sabía hacerse
digno de los colores que defendía. Se declaraba enamorado del “buen juego”, del
fútbol-espectáculo, pero pensaba que siempre la brillantez debía ir acompañada
de la debida efectividad.
Pero no todos los comentarios
mostraban el mismo optimismo hacia el nuevo entrenador…Esto es lo que escribió
por aquellos días Josep Morera Falcó, en las páginas de El Correo Catalán:
“Seguer no es entrenador para un
Barcelona, y repito que no por falta de capacidad. No puede serlo,
sencillamente, porque el equipo directivo no funciona, y porque, al no
funcionar este, ha dejado que el otro equipo sea dominado y minimizado en su
producción por una serie de clanes interiores que son los que vienen mandando
por encima del entrenador. En esas condiciones, un entrenador “familiar” como
Seguer está condenado al fracaso de antemano. Hoy, en el Barcelona, sólo cabe
un entrenador casi diríamos que de látigo”
En la mañana del miércoles 15 de
octubre de 1969, el mismo día en que Ladislao Kubala va a debutar ante
Finlandia en La Línea de la Concepción como seleccionador nacional español en
un intrascendente partido de la fase previa del Mundial-70, del que nuestro
combinado ya había sido eliminado meses antes, Seguer es presentado
oficialmente a los jugadores y a los medios de comunicación por el presidente
Narcís de Carreras. Estas van a ser las palabras del máximo mandatario
azulgrana:
“Nos hemos reunido aquí, como todos
saben, para dar posesión a Seguer del cargo de entrenador del primer equipo del
Barcelona. Sin embargo, deseo que mis primeras palabras sean en recuerdo y
homenaje de simpatía al entrenador dimitido don Salvador Artigas, hombre que ha
cumplido siempre con su deber llevado no sólo del contrato que le liga al club
sino también por ese cariño a los colores del Barcelona. Artigas se ha ido, porque
así lo han aconsejado las circunstancias, pero lo ha hecho con normalidad y sin
estridencias, como un auténtico caballero que no tiene absolutamente nada que
reprocharse, cosa con la que toda la directiva estamos plenamente de acuerdo
bajo todos los conceptos.
El Consejo Directivo y la Comisión
Deportiva del club hacía tiempo que en previsión de lo que podía suceder estaba
estudiando una posible solución a los problemas deportivos del Barcelona y
entre otras posibilidades, entraba lógicamente la de Seguer, hombre afecto a la
plantilla de técnicos del club y de cuyas virtudes futbolísticas y humanas
sería inútil hablar porque cuanto todos (sic) lo conocen
sobradamente. Al fin hemos llegado a la conclusión de que teníamos en casa al
hombre que necesitábamos para este momento, al elemento idóneo, a la solución
precisa y por lo tanto hemos desechado otros que nos habrían llevado lejos de
Barcelona y de las fronteras de nuestra patria.
El Barcelona está en buenas manos,
estoy completamente seguro de ello, y es porque Seguer a la experiencia que
atesora une una buena fe capaz de mover montañas.
Todo lo que hacemos es para que el
Barcelona vuelva a ser lo que jamás debió dejar de ser, y por ello, reconozco
que algunos de nuestros jugadores no han sido en los últimos tiempos lo
valientes que cabía esperar de ellos como profesionales del fútbol y lo que es
mucho más importante, como barcelonistas de corazón que me consta que son. Por
ello hemos obrado con ponderación, sin precipitaciones, con la máxima calma,
sin importarnos aquellos que conocemos sobradamente y que sabemos que nos
atacan a nosotros porque de esta forma atacan al Barcelona en general. No, esas
personas no nos alteran el pulso, pero desearía pedir a la Prensa catalana, a
esa prensa que tanto aprecio y admiro, que efectúe un llamamiento a los socios
del Barcelona para que una vez más nos brinden incondicional apoyo, porque me
consta que tanto el entrenador como los jugadores y también nosotros los
directivos, lo precisamos. Si marchamos por los caminos de la serenidad y
actuamos con política ágil y joven, que no tiene nada que ver con los años que
cargamos muchos de nosotros sobre las espaldas, en el sentido físico de la
palabra, el Barcelona recobrará su prestigio y volverá al lugar donde siempre
estuvo en el pasado y del que jamás debió de descender”.
El presidente informó también que
Isidre Flotats, el entrenador del Amateur, se
haría cargo del Condal, y que Miguel Colomer seguiría como segundo entrenador,
y a la pregunta de si el nombramiento de Seguer tenía carácter provisional,
respondió “que en fútbol no había nada provisional ni permanente”, y también
que de momento no se había impuesto ningún tipo de sanción a los jugadores,
pero que lo harían con toda seguridad si fuera necesario, y que el Consejo
Directivo “iba a estar encima, más que nunca, del equipo y de los jugadores”
Seguer, por su parte –y tras un
fuerte entrenamiento que duró casi tres horas, alternando los ejercicios
físicos con el manejo del balón y dedicando una especial atención a defensas y
portero– declaró que había encontrado a la plantilla (de la que estuvieron
ausentes los internacionales convocados con la selección española) muy bien
físicamente, y que en cuanto al apartado técnico, todo el mundo sabía que en
ese aspecto los jugadores del Barcelona eran inmejorables, añadiendo –a la
pregunta de sí haría cambios en el próximo compromiso– que “prefería a
jugadores que luchen a otros con más técnica pero con tendencia a inhibirse” (¿
aviso para navegantes?). La opinión de la plantilla sobre los últimos
acontecimientos podía resumirse en estas palabras del capitán Zaldúa, aunque no
todos sus miembros suscribían la última parte:
“Después de tratar a Salvador
Artigas durante dos años reconozco que es un gran técnico y una bellísima persona.
Los jugadores, que en este caso somos los que ganamos o perdemos los partidos,
no hemos respondido a lo que él hubiera querido y, por lo tanto, nos sentimos
responsables de su decisión”
CRÓNICA DE 14 PARTIDOS Y UNA
ELECCIÓN PRESIDENCIAL
Seguer, debuta como entrenador ante
su propia afición el sábado 18 de octubre de 1969, con un triunfo sobre el
Sabadell –3 a 1–, en un partido sin relieve alguno. Esta fue la primera
alineación que presentó el técnico natural de Parets del Vallés: Reina; Franch,
Gallego, Eladio; Torres, Zabalza; Rexach, Marcial, Zaldúa, Castro y Pujol
(Pellicer), siendo los goleadores Zaldúa, en dos ocasiones, y Gallego. Por otro
lado, Miguel Ángel Bustillo tiene que volver a ser intervenido quirúrgicamente
“para suprimir el material plástico, después de una breve e intensa preparación
preoperatoria”. Ello no alteraría los plazos de su recuperación, que se fiaban
largos, tal vez para el próximo torneo copero, si es que el Barça pasaba las
primeras eliminatorias…
También entra el antiguo comodín
azulgrana con buen pie en Europa, pues el Barça se impone a domicilio a los
magiares del Gyor por 2 a 3, con una gran actuación de Zaldúa, autor de dos
goles (el otro lo marcó Pellicer). Estos fueron los vencedores en la localidad
húngara: Reina; Franch, Gallego, Eladio; Torres, Zabalza; Juan Carlos (Ramoní),
Pellicer (García Castany), Zaldúa, Castro y Rexach. Pero la gran decepción va a
llegar en Sevilla, al domingo siguiente. En el “Sánchez Pizjuán” los locales
–que acababan de regresar a la máxima categoría y estaban dirigidos por el duro
preparador austríaco Max Merkel, conocido popularmente como Mister Látigo– borraron literalmente del campo a los
azulgranas, y los derrotaron por un estrepitoso 3 a 0 que no tenía paliativos,
ni siquiera la repentina indisposición de Gallego, que le impidió alinearse, ni
tampoco la expulsión de Eladio por agresión al sevillista Lora. Estos fueron
los protagonistas de la debacle: Reina; Franch, Ramoní, Eladio; Torres,
Zabalza; Rifé (Alfonseda), Marcial (García Castany), Zaldúa, Castro y Romea.
Y a la semana siguiente, el
Atlético de Madrid va a cuajar una sensacional actuación en el “Camp Nou”,
imponiéndose por 1 a 2 a un Barça desordenado y lento, que tan sólo exhibió
afán de lucha. Alberto hizo los dos goles colchoneros, y
Castro el de los azulgranas, que formaron con: Sadurní; Franch, Gallego, Romea
(Sanjuán); Torres, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa, Castro y Rexach. Al
finalizar el encuentro se produce una espontánea concentración de socios y seguidores
barcelonistas frente a la puerta principal de Tribuna. Se piden dimisiones. Con
este resultado, el Barça caía a la undécima posición de la tabla, a cincos
puntos ya del líder, el Real Madrid. Estas dos dolorosas derrotas consecutivas,
con un nivel de juego paupérrimo, van a ser el detonante de la crisis que ya se
venía gestando desde meses atrás, cuando la fallida contratación de HH terminó
con la artificial y precaria unión de la Junta de Carreras, dejándola herida de
muerte. Los rojiblancos madrileños solamente van a darle la puntilla. El día 5
de noviembre, Carreras y todo su Consejo Directivo presentan la dimisión,
abriéndose un proceso electoral en el que –según la normativa entonces vigente–
sería nombrada una nueva Junta por votación en Asamblea General Extraordinaria
de los Socios Compromisarios, elegidos a sorteo. El sufragio universal,
ensayado sorprendentemente en 1953, cuando fue elegido Miró-Sans, aun tendría
que esperar casi una década, hasta que volviese la democracia a España.
Narcís de Carreras, en una nota
oficial del club, da cuenta de su decisión: “Deseo los mejores aciertos al que
resulte elegido presidente y que además tenga la suerte de poder contar con las
colaboraciones indispensables para que nuestro Barça conozca nuevos días de
triunfo y de gloria”. La consecuencia de todo esto es que el nombre del Barça,
una vez más, va a convertirse en la comidilla de los medios informativos y los
aficionados al fútbol de España entera. Y entre tanto, el equipo languidece en
el campeonato. Se arranca un positivo en Valencia (0-0), un resultado que en
otras circunstancias sería bien recibido, pero que ahora apenas sabe a nada,
pues tampoco los valencianistas atravesaban por su mejor momento. La alineación
azulgrana fue la siguiente: Sadurní; Franch, Gallego, Romea; Torres, Zabalza;
Alfonseda, Marcial, Zaldúa (Rexach), Castro y Pujol.
Palabras muy interesantes y llenas
de sensatez de un reciente –y ya dimisionario– directivo. Pero no se
trataba de un directivo más, de los de palco y puro, sino de un hombre que
había sido cocinero, y muy bueno, por cierto, antes que fraile, Pepe Gonzalvo,
“Gonzalvo II”: “ Al Barcelona le ocurre que carece de unos esquemas que son
esenciales en el juego de hoy día. El conjunto coexiste, porque no puede
existir alrededor de nada. Todo el mundo se ha preocupado de los fichajes más o
menos grandes, pero nadie de crear un sistema que permita aprovecharlos. Se
juega con la fuerza individual de que se disponga. Y eso no es bastante,
naturalmente, para un club de la categoría del Barcelona” Al mismo tiempo,
suenan ya una serie de nombres como posibles candidatos a la presidencia del
Barça: Martí Cot, Agustí Pujol, Gibernau, Llaudet, Montal, Baret, Domenech,
Miró-Sáns…
En la décima jornada de Liga el
Barça se impone al Celta en el “Camp Nou” con muchos apuros (2 a 1, con goles
de Zaldúa y Gallego). Y no es que precisamente los vigueses cuajaran un gran
partido, pues, al contrario, causaron una muy pobre impresión, pero los
azulgranas también se hallaban bajo mínimos. Esta fue su alineación: Sadurní;
Franch, Gallego, Romea; Torres, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa, Castro
(García Castany) y Rexach. Mientras, la voz de la calle parece optar por Pere
Baret como su candidato favorito, y por Helenio Herrera como el entrenador más
idóneo. Y es que pesaba mucho el hecho de que los últimos grandes triunfos del
club datasen del bienio herrerista (1958-60), antes de iniciar una
larguísima travesía del desierto sin
apenas títulos de relieve. Por esos mismos días se celebra el sorteo de los 200
Socios Compromisarios que han de tomar parte en la Asamblea General
Extraordinaria donde tendrá lugar la elección del nuevo presidente
barcelonista. Entre los elegidos, hay 23 mujeres. Y con vistas a los comicios,
va aclarándose también definitivamente el panorama, puesto que –descartados los
señores Campabadal y Domenech– quedan frente a frente Agustí Montal y Pere
Baret. Por cierto que en la prensa barcelonesa se va a publicar por estos días
una nota en la que cuatro expresidentes del club, los señores Miró-Sans,
Balaguer, Martí Carreto y Llaudet se mojan apoyando
públicamente la candidatura de Agustí Montal.
En la undécima jornada de Liga el
Barça va a hacer el ridículo en el campo del penúltimo clasificado, el
Mallorca, donde caerá derrotado por 3 goles a 2. Las críticas son durísimas
para un equipo que, según una portada muy gráfica, la del influyente
semanario RB, se hunde cada día un poco más.
Seguer estaba cosechando unos resultados bastante peores que Artigas, y todo el
mundo era consciente de que a su interinidad le quedan tan sólo unas pocas
semanas de vida, el tiempo suficiente para que el nuevo mandatario barcelonista
entronizase al entrenador de sus preferencias en el banquillo del “Camp Nou”.
Este fue el equipo que se cubrió de oprobio en el “Luís Sitjar”: Sadurní;
Franch, Gallego, Eladio; Torres, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa, García
Castany y Pujol. Al domingo siguiente se consigue una victoria por la mínima –1
a 0– en el Estadio ante un Granada que estaba despachando una notable
campaña hasta la fecha. Reaparecieron Reina, Ramoní, Fusté y Rexach, y este
último fue el autor del gol del triunfo de un Barça que formó de la siguiente
manera: Reina; Torres, Gallego, Eladio; Ramoní, Zabalza; Alfonseda, Marcial,
Zaldúa, Fusté y Rexach. Aun así, al final del partido volvieron a concentrarse
numerosos hinchas barcelonistas ante la
puerta principal de la Tribuna, para dejar patente su descontento.
Antes de que concluya el mes de
noviembre, y coincidiendo con el 70 Aniversario de la fundación del club, es
inaugurado el primer grupo de viviendas construidas en los terrenos que había
ocupado el campo de “Les Corts”. Asisten a la ceremonia inaugural el hijo de
Joan Gamper y el señor Carreras, presidente dimisionario del Barcelona.
Asimismo se consigue el pase a la siguiente ronda europea, tras una nueva
victoria ante los magiares del Vasas Gyor (2 a 0), con la siguiente alineación:
Reina; Torres, Gallego, Eladio; Ramoní, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa,
García Castany y Pujol. Los dos tantos son marcados por Zaldúa y un defensor
húngaro en su propia puerta, pero en la Liga continúan los tropiezos. Derrota
en Zaragoza por 2 a 1, con un equipo formado por: Reina; Torres, Gallego,
Eladio; Ramoní, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa, Rexach y Castro. En
vísperas de unas elecciones que decidirían su futuro próximo, el Barça era
noveno con 13 puntos, a ocho de la cabeza. Un lugar a todas luces indigno para
una entidad de su prestigio y su historial.
Se anuncia que, en caso de salir
elegido presidente Pere Baret, su hombre para el banquillo sería el rígido
preparador austriaco Max Merkel, cuya campaña al frente del Sevilla estaba
sorprendiendo a propios y a extraños, aunque la noticia causó aún más
sensación, sobre todo en la capital hispalense. En cuanto a los planes del otro
candidato, el señor Montal, este prefiere hablar de manager, pero no considera oportuno revelar su
identidad. Lo único que se sabe de él es que ya está contratado en firme, y que
es de nacionalidad inglesa. Pero mientras, todavía con un hombre de la casa
como Josep Seguer en el banquillo, el equipo continúa cosechando derrotas. En
esta ocasión en un campo tradicionalmente poco propicio para el Barça como el
“Estadio Insular” de Las Palmas, donde los amarillos se imponen por 1 a 0 a los
azulgranas, que pusieron en danza a: Reina; Torres, Gallego, Eladio; Ramoní,
Zabalza; Alfonseda, Marcial (García Castany), Zaldúa, Fusté (Juan Carlos) y
Romea.
La elección presidencial había sido
fijada para el día 18 de diciembre de 1969, y de las cuatro
precandidaturas presentadas –las de los señores Campabadal, Domenech, Baret y
Montal– al final, tal como se preveía, quedaban únicamente en liza los dos
últimos, representantes de sendas corrientes muy caracterizadas en el seno del
barcelonismo. Pere Baret i Sabaté, financiero y hombre de negocios de 44 años
de edad, directivo dimisionario de la Junta de Carreras, era el representante
del sector llamémosle crítico –su
slogan era “Por la Renovación” –, y pretendía arrancar las riendas del club de
las manos del grupo social, la burguesía textil, que venía monopolizando
en la práctica los cargos directivos desde hacía un cuarto de siglo, mientras
que Agustí Montal i Costa, empresario textil precisamente, de 34 años de edad y
vicepresidente del club a la sazón (cuyo lema rezaba “Con el socio, todo; sin
el socio, nada”), encarnaba claramente a la tendencia oficialista, que preconizaba la continuidad y recelaba
mucho de posibles “saltos en el vacío”, aunque hablaba de “reestructuración”
La campaña electoral fue breve pero
muy intensa, y en ella puede decirse que ambos candidatos llegaron con sus
respectivos programas hasta el último rincón de Cataluña, por más que su suerte
dependiese únicamente de un reducido colegio de votantes, compuesto por algo
más de dos centenares de compromisarios designados mediante sorteo entre los
socios del club, sistema que los dos contendientes censuraron públicamente,
aunque –como es obvio– lo acataban. El Establishment barcelonista
(ex presidentes, directivos, Socios de Mérito y demás prohombres ) apoyaba
abierta y decididamente a Montal, un hombre de su plena confianza, uno de los suyos, hijo del presidente de las Bodas de
Oro (Agustí Montal i Galobart), perteneciente al gremio textil, tradicional
vivero de dirigentes blaugranas, y bien conectado con Banca Catalana, la joven
institución financiera que, bajo el control de Jordi Pujol, estaba realizando
una clara apuesta de tipo nacionalista por la economía y la cultura catalanas.
Por el contrario, Baret –con su vitola de renovador a
cuestas– recibió el respaldo de un barcelonismo más “popular”, el del socio de
la General. La Revista Barcelonista (RB), editada por Carles Barnils, no ocultaba sus
simpatías baretistas, y acusaba a Montal de ser el candidato del Grupo del Porrón, es decir, de un puñado de
familias acomodadas que se habían pasado los cargos directivos casi de padres a
hijos, por derecho de herencia (algo que, en el caso concreto de Montal, era
rigurosamente cierto). En la candidatura de Baret no figuraba ningún ex
directivo, mientras que en la de Montal iban nada menos que siete, que
por el mero hecho de serlo, se convertían en compromisarios natos, con derecho
a voto, dato este muy interesante a tener en cuenta si se producía una elección
igualada, tal como se preveía
Coloquios, debates y demás actos,
en los que se utilizó con profusión la lengua catalana, oficialmente proscrita,
desembocaron en la jornada electoral del 18 de diciembre de 1969, en el Palacio
de las Naciones de la Feria de Muestras de Barcelona. Baret, que traía en su
programa la contratación del técnico sevillista Max Merkel, partía –aunque por
escaso margen– como favorito, y por lo tanto el desenlace de la votación
constituyó una relativa sorpresa, ya que en el escrutinio el financiero badalonés
fue en cabeza hasta que se contabilizaron las papeletas de los compromisarios
natos (es decir, ex presidentes, directivos y Socios de Mérito1), quienes
decantaron la balanza a favor del candidato continuista y en contra del adalid
de la Ruptura, por un ajustado 126 a 112. Lo cierto fue que
hubo poderes fácticos –como el propio Jordi
Pujol– que movieron algunos hilos en la sombra para que Montal, uno de los
suyos, resultase finalmente elegido. Cosas de la política, que por algo es la
continuación del fútbol por otros medios, parafraseando a Clausewitz… A la
salida del recinto se produjeron algunas escenas muy desagradables, y mientras
que el nuevo presidente era acogido con frialdad –cuando no con abierta
hostilidad– por parte de ese barcelonismo de base, en cambio
el derrotado Baret fue aclamado por sus partidarios.
Finaliza la primera vuelta en el
“Camp Nou” ante el Elche, cediendo el Barça un decepcionante empate a
uno, con gol de Pujol y el siguiente equipo: Reina; Torres, Gallego, Eladio;
Ramoní, Zabalza; Alfonseda, Marcial, Zaldúa, Pujol y Rexach. Al hacer su
entrada en el palco presidencial, Agustí Montal fue recibido con división de
opiniones, declinando saludar a los socios tal como hasta entonces había
sido habitual en todos los que le habían precedido en el cargo. Una vez
concluido el partido, se repitió la ya acostumbrada concentración delante de la
Tribuna, y de nuevo se vivieron momentos de tensión, con parte de la
hinchada dando rienda suelta a su descontento.
Pero siete días más tarde da comienzo
la segunda ronda del campeonato, y lo va a hacer con un marcador mucho más del
agrado de todos los culés, máxime
teniendo en cuenta quién era el adversario. Y es que el Barça le gana por 1 a 0
al Real Madrid, con un gol de cabeza de Gallego al rematar un saque de esquina
lanzado por Rexach, en un partido donde Seguer hizo jugar a Rifé como lateral
derecho, con la expresa misión de marcar a Gento aprovechando su punta de
velocidad. La prueba resultó positiva, y esa misma noche, ante toda España, Quimet iniciaría una nueva carrera como defensa –carrilero lo llamaríamos ahora–, en la que
volvería a ser convocado para la Selección, ahora por Ladislao Kubala. En lo
concerniente al juego, este no había mejorado gran cosa, pero al menos se había
conjurado temporalmente el peligro de caer todavía más bajo en la
clasificación. Así formó el equipo presentado por Seguer en el que iba a ser su
último partido como responsable técnico del Barcelona: Reina; Rifé Gallego,
Eladio; Torres, Juan Carlos; Rexach (Romea), Marcial, Martí Filosía ( Zaldúa ),
Castro y Pujol.
La elección de Agustí Montal i
Costa como presidente del Barça abre, sin lugar a dudas, un nuevo capítulo en
la historia del club. Con ella puede darse por finalmente concluido el período
de relativa interinidad que se inició con la renuncia de Enric Llaudet a volver
a presentarse a las urnas en septiembre de 1967, y señala el arranque de un
cierto proyecto, difuso pero proyecto al fin y al cabo, que no es ajeno a una
clara voluntad de catalanización de la entidad, primero de una forma lenta y
gradual, pero después acelerando el ritmo, coincidiendo con los que van a ser
los últimos años del régimen del general Franco. No habrá salto en el vacío
–tal como temían algunos que ocurriría si triunfaba Baret–, y la continuidad
quedaba garantizada con un equipo de gobierno infinitamente más cohesionado que
la heterogénea Junta dirigida por Carreras, de modo que el nuevo Consejo
Directivo pone manos a la obra sin demora.
Su primera decisión va a ser
contratar a un nuevo entrenador. El elegido será el técnico inglés Vic
Buckingham, poco –o nada– conocido entre los aficionados, pero con varios
puntos destacados a su favor. También los flamantes rectores
barcelonistas comenzarán a presionar a las instancias federativas españolas
para que por fin sea levantada la prohibición de fichar jugadores extranjeros.
Y es que ya le tienen echado el ojo a una buena pieza: un muchachito holandés
que milita en el Ajax de Amsterdam, flaco de carnes pero capaz de realizar los
más diabólicos quiebros y marcar los goles más inverosímiles. Un chico con más
aspecto de cantante Pop que de
futbolista, llamado Johan Cruyff, que había sido casualmente descubierto por el
propio Buckingham, haciéndole debutar en el cuadro holandés con sólo 17 años, y
a quien aspiran a convertir en el santo y seña de un Barça triomfant.
Se despide el año con el
tradicional partido navideño en el “Camp Nou”, en esta ocasión frente al
Partizán de Belgrado, un atractivo conjunto yugoeslavo que le había disputado
la final de la Copa de Europa al Real Madrid tan sólo tres años antes, pero
que, a causa de la hogareña festividad del día, no congregó demasiada gente en
las gradas. Empate a dos al final del choque, siendo Martí Filosía y García
Castany los autores de los tantos barcelonistas. Y en la decimoséptima jornada
del Campeonato Nacional de Liga, al Barcelona le corresponde visitar el Estadio
de “Riazor”, para enfrentarse al Deportivo de La Coruña. En el terreno gallego
se sentará por primera vez en el banquillo azulgrana Mister Buckingham. El
técnico inglés aun no dominaba el castellano, por lo que el club va a poner a
su disposición durante varios meses a un intérprete, Mr. Getman. El partido se
saldará con un triste empate a cero, pero ya se sabe, “punto es punto…”. Esta
fue la primera alineación presentada por el entrenador británico: Reina; Rifé,
Gallego, Eladio; Torres, Juan Carlos; Rexach, Marcial, Zaldúa, Castro y Pujol.
Como puede verse, un equipo muy similar a los que venía alineando Seguer. El
balance del de Parets del Vallés como responsable del banquillo del Barça se
resume en 13 partidos oficiales disputados –encuentro nadalenc aparte–, con un balance de 6 victorias, 2
empates y 5 derrotas. El equipo a sus órdenes había marcado 17 goles, encajando
16 tantos. Unos números muy, muy discretos…
SEGUER SIGUE ENTRENANDO
Después de colaborar con Buckingham
en el segundo tramo del curso 69-70, Josep Seguer va a hacerse cargo nuevamente
de un conjunto de cara a la temporada 70-71, pero sin romper su vinculación con
el Barça, puesto que se trataba del Barcelona Atlético, club resultante de la
fusión de los dos filiales azulgranas, Condal y Atlético de Cataluña. Militará
en Tercera División, reuniendo futbolistas de la talla de Irazusta, Laredo,
Gelo, Laguna, Cortés, Puig Viñeta, Chiva, Sitjá o Rodri, pero en la campaña
siguiente, privado de sus mejores elementos, descenderá a categoría regional.
Entonces Seguer va a tomar las riendas de un histórico, el Badalona, sin
moverse prácticamente de casa, y al año siguiente, 1973-74, se sentará en el
banquillo de un viejo conocido, el Manresa. Entre 1974 y 1976 entrenará a otro
modesto con pedigree, el Jupiter, y en 1976-77
bajará hasta el delta del Ebro para dirigir al Tortosa. Siguiendo con su
particular volta a Cataluña, en el curso
77-78 ocupa la dirección técnica del Terrassa, en Segunda, en una época en la
que el cuadro egarense albergaba aspiraciones de ascenso a la máxima categoría,
con jugadores como el brasileño Bío, que no tardará en pasar a las filas del
mismísimo Barça.
Durante el bienio 1978-80 le
encontramos al norte de la Comunidad Valenciana, en la provincia de Castellón y
más concretamente en un Villarreal donde nadie podía soñar todavía con futuros
éxitos. No consigue llevarlo de vuelta a Segunda, pero va a tener el honor de
descubrir y promocionar a uno de los mejores y más completos centrocampistas
españoles de las dos siguientes décadas, el longevo Robert Fernández, actual
secretario técnico del Barça, quien muy pronto destacará en las filas del
Valencia y conseguirá la internacionalidad, fichando por los azulgranas en 1986
a las órdenes de Terry Venables. Figueras (80-81), Gavá (81-82) y Reus (82-83)
serán sus últimos equipos, y con 60 años cumplidos Seguer se despedirá de los
banquillos y sus constantes tensiones, para atender más de cerca sus negocios
particulares (había sido una hormiguita, primero
como distribuidor de una conocida y popular marca de cerveza, y más tarde
regentando varias tiendas de artículos de regalo en la zona alta de Barcelona).
Después vendrá un tiempo de
reconocimientos y homenajes, absolutamente merecidos tratándose de un hombre
que como futbolista en activo no recibió la misma atención mediática que otros
compañeros más famosos del legendario equipo de les Cinc Copes, pero
que desde la modestia y el sacrificio lo había dado todo por los colores
azulgranas. Buena prueba de ello fue el excelente libro biográfico
titulado Josep Seguer. El primer comodí del Barça, escrito
por su paisano el periodista Toni López y publicado por el Ayuntamiento de
Parets del Vallés en mayo de 2000, de donde proceden no pocos datos incluidos
en este trabajo. Avecindado en el municipio tarraconense de Vandellós i
Hospitalet de l´Infant, en la comarca del Baix Camp, Josep Seguer va a fallecer
en el hospital de Reus el primer día de 2014, a los 90 años de edad, siendo
enterrado en el cementerio de su localidad de residencia. Era uno de los
últimos componentes de aquel equipazo que lo ganó todo en la temporada 1951-52,
y por desgracia hoy ya no queda con vida ninguno de quienes formaron parte de
un conjunto legendario, que tantas tarde de gloria dio a los colores azul y
grana.
Josep Seguer,
el ‘Diésel’ del Barça de las Cinco Copas
El interior reconvertido a lateral dejó huella durante 17 años
de azulgrana
2 ENE 2014 - 23:46 CET
Fernando Daucik, el entrenador
que llegó al Barcelona a través de un equipo llamado Hungaria con el que
disputaba partidos amistosos para huir de la Checoslovaquia comunista, le
invitó un buen día a cambiar de posición. “Prueba aquí, a ver cómo te va”. Y
Josep Seguer, que se desenvolvía habitualmente en la posición de interior, se
convirtió en el lateral del legendario equipo de las Cinco Copas. Seguer había
llegado en 1940 al Barcelona, procedente del Parets, el equipo de la ciudad
donde nació en mayo de 1923, Parets del Vallès. Fue cedido al Granollers, antes
de incorporarse en 1942 al primer equipo del Barcelona, con el que disputó 470
partidos, marcó 133 goles y ganó cinco Ligas, cuatro Copas de España, dos Copas
Latinas y dos Copas Eva Duate. También fue cuatro veces internacional con la
selección española.
Le apodaban Patetis y también Diésel. Siempre mantuvo que el
Barcelona ya practicaba en su época (desde 1943 a 1957 en el club azulgrana y
desde 1957 a 1959 en el Betis) un estilo similar al de ahora. Lo describía muy
coloquialmente. “Florencio”, decía en referencia al delantero argentino que
militó en el Barcelona entre 1947 y 1949, “nos comentaba: ‘Yo tengo la bolita.
Te doy la bolita, pero… devuélvemela, y nos iremos pasando la bolita’. El
estilo de nuestro equipo se podría equiparar al actual, y es más, pienso que
cualquiera de los integrantes del equipo del Barça de las Cinco Copas podría
jugar en el Barça de hoy”, opinaba en una entrevista a Mundo Deportivo.
Su capacidad de adaptación a
diferentes posiciones en el campo inspiró el título del libro Josep Seguer, el primer comodín del Barcelona,
escrito por el periodista Toni López Jordà, con prólogo de Manuel Vázquez
Montalbán.
En 1957, con 33 años, se llevó
probablemente el mayor disgusto de su carrera. Estaba firmemente decidido a
vestir una temporada más de azulgrana antes de retirarse. Pero una normativa de
la Federación Española limitó las plantillas a 25 jugadores y el Barcelona le
dio la baja. “Mi larga trayectoria en el equipo, sin crear nunca ningún
problema, sin exigir nunca nada tampoco, y amoldándome a todos los puestos que
quisieron asignarme, creo que eran merecedores de una última atención final”,
se lamentó entonces.
Además, no pudo despedirse como
jugador del Barcelona en el Camp Nou, inaugurado el 27 de septiembre de aquel
año. “Ya me había retirado. Tenía la representación de las cervezas San Miguel
y no quería irme de Barcelona. Pero don Benito Villamarín vino, me convenció y
me puso un talón en el bolsillo”. Fichó por el Betis, equipo en el que empezó,
en la temporada 1958-1959, su carrera como entrenador. Después jugó y entrenó
al Manresa, a partir de 1961 dirigió al segundo equipo del Barcelona y fue el
ayudante de Ladislao Kubala en el primer equipo y también de Josep Gonzalvo y
de César.
Llegó a ser el primer entrenador
del Barcelona en la temporada 1969-1970, tras el adiós de Salvador Artigas y
antes de la llegada de Vic Buckingham, del que también acabó siendo ayudante.
Dirigió a otros muchos equipos como el Manresa, el Badalona, el Terrassa, el
Figueres, el Gavà y el filial del Villarreal.
Seguer fue ingresado el 26 de
agosto en el hospital de Reus, donde fue visitado, entre otros, por Roberto
Fernández, el exjugador internacional del Valencia y del Barcelona, que le
consideraba su padre deportivo. Seguer y Ramallets fueron homenajeados por el
Barcelona poco antes de un partido de Liga contra el Mallorca el 6 de abril de
2013. Ramallets falleció el 30 de julio y Seguer, en la madrugada de ayer. Será
enterrado hoy a las 12.00 en L’Hospitalet de L’Infant (Tarragona), donde
residía.
Seguer,
Oscar al millor secundari
Seguer era com disposar
d'una assegurança de vida que dóna tranquil·litat i solvència
FREDERIC
PORTA
Ara que el futbol distreu les
hores entre premis individuals dedicats a les grans figures que s'emporten
les portades, potser fóra bo emular Hollywood per crear l'Oscar al millor
actor secundari i fer justícia amb aquells que no són els destacats protagonistes
de la pel·lícula però resulten imprescindibles en qualsevol trama. I ja
que som avui i aquí, la primera estatueta simbòlica hauria de ser, per
força, lliurada en memòria de Josep Seguer, sensacional comodí que sempre,
sempre, va estar al servei dels famosos, de les estrelles, dels que s'enduien
els titulars i la fama. Tot i que, durant la barbaritat de catorze temporades
i 470 partits, l'alineació del Barça no es podia entendre si entre els onze
escollits per al matx del dia no hi figurava el barber de Can Patetis de
Parets del Vallès, aquell que s'alçava del jaç tres hores i mitja abans per
arribar a temps a l'entrenament del dia, aquell que agafava el tramvia 59
en companyia de Marià Gonzalvo i arribava xino-xano a les Corts. El lloctinent
Seguer, el secundari, l'infal·lible que es vantava –amb tota la raó del món,
ell, que era un bon jan– d'haver jugat de tot menys de porter. I no exagerava.
Davant, darrere, dreta, esquerra. A tot arreu, Seguer. Sempre Seguer, va
morir ahir als noranta anys, fet que deixa Biosca com a únic supervivent del
meravellós i llegendari equip de les cinc copes.
Poc després de conèixer-se el
traspàs, Manel Tomàs, responsable del Centre de Documentació del Barça,
va rescatar de l'arxiu aquesta immillorable definició de Seguer, feta el
1948 per la tropa de Valentí Castanys a El Once, la revista satírica
que pretenia fer la tasca impossible de reviure el Xut! durant
el franquisme: “Del cross y la marcha atlética, a un compás desenfrenado,
de sinfonía patética, como un taxi desbocado, corre, vuela, se desplaza,
dribla, arranca, trota, salta, corta, chuta, centra, pasa y no comete una
falta.” Perfecte, clavat. Seguer feia de tot i tenia el bon costum de
fer-ho bé, rodó, a satisfacció de l'exigent parròquia que, normalment,
tenia els ulls ficats en les figures i no patia gaire pel Dièsel,
un altre dels seus renoms. Excel·lent tècnica combinada amb físic de set pulmons,
incansable, disposat a córrer amunt i avall els noranta minuts. Seguer era
com disposar d'una assegurança de vida que dóna tranquil·litat i solvència
contrastada. Sense fer cap soroll, havia arribat del poble als 20 anys,
cobrant 250 pessetes de fitxa anual i 150 de sou mensual, quan la postguerra
era una realitat que tot ho impregnava i va saber perdurar fins a quedar-se
gairebé a les portes d'inaugurar personalment el nou estadi. En aquest
llarg camí, havia format part com a interior dret d'una excel·lent davantera
que s'ha endut l'oblit, formada per Basora, Seguer, César, Badenes i Valle,
just abans del formidable esclat generat amb l'aparició de Kubala, incomparable boom que
també el va trasbalsar a ell. En sec, vist i comprovat l'excés de competència
que tenia al davant, en Josep va fer tres passes enrere fins a convertir-se
en lateral dret titular a l'equip format per Daucik i encara avui celebrat
com el de les cinc copes. La seva regularitat en rendiment resultava tan
extraordinària que una de les onze places en disputa havia de portar, per
força, el seu nom. Amb el 2 a l'esquena, va formar una línia defensiva inoblidable
amb El Gitano Biosca al mig, el Gran Capità Segarra
al lateral esquerre i l'etern Antònio Ramallets com a encarregat de preservar
la porteria blaugrana sota els tres pals.
El seu palmarès resultava gairebé
exagerat per l'època: 5 lligues, 4 copes d'Espanya, 2 copes Llatines, 1
copa d'Or i 3 copes Eva Duarte. Temps aquells, subratllem-ho, en els quals guanyar
un títol no era bufar i fer ampolles si anaves vestit del Barça. Imagineu,
de passada, de quina pasta ha d'estar fet el teu talent per signar 38 gols
quan no ets ni especialista, ni has de resoldre partits, ni ets davanter,
ni tan sols et demanen que ho facis. Però el comodí Seguer col·laborava sense
reserves amb el que podia, i seu va ser el primer gol obtingut pel Barça en
competició internacional, marcat en la copa Llatina del 49. Després de
retirar-se al Betis, Josep va tornar a casa, decidit a ser entrenador. I
va ser l'ajudant perfecte de tècnics com ara Kubala, Josep Gonzalvo i César,
forjador de promeses al Condal durant tres anys i mister d'un
grapat d'equips catalans que van anar des del Reus al Lleida passant pel Manresa,
el Badalona, el Figueres, el Gavà, el Terrassa i el Júpiter. A les banquetes,
el seu moment de màxim protagonisme, ben coherent amb la resta de la biografia,
va arribar just després del cessament de Salvador Artigas, l'any 69, quan
li va tocar dirigir el Barça durant només onze partits de lliga, fins a
l'arribada de Vic Buckingham, de qui també va ser ajudant.
Fallece
Josep Seguer, leyenda del Barça de les Cinc Copes
·
El ex jugador del Barça Josep Seguer ha fallecido a los 90 años
de edad
Actualizado a 02-01-2014 15:37
El exjugador del Barcelona Josep Seguer, lateral titular del mítico equipo de las
Cinco Copas, falleció la pasada noche a los 90 años de edad.
Seguer permanecía ingresado desde
el 26 de agosto en el Hospital de Reus por complicaciones de retención de
líquidos. Su estado se fue debilitando en los últimos días en los que fue
visitado por Ramón Alfonseda, presidente de los
veteranos del Barça, y por el ex jugador Roberto. Seguer, en
su etapa de entrenador, le descubrió en el Villarreal cuando militaba en
tercera y le trajo al Barça. Fue su padre deportivo. Seguer era con Biosca uno de los ultimos supervivientes del
equipo titular del Barça de las Cinco Copas.
Nacido en Parets del Vallès
(Barcelona) el 6 de mayo de 1923, Josep Seguer Sans dedicó una gran parte de su
vida al Barcelona desde que en 1940 ingresó en su equipo aficionado procedente
del Parets.
Después
de ir cedido al Granollers en la campaña 1942-43, llegó al primer equipo
barcelonista, donde estuvo catorce años (de 1943 a 1957), con 470 partidos
disputado y 133 goles marcados.
Fue
cuatro veces internacional con la selección española. Primero
jugó como interior y en esta posición ganó los títulos conseguidos en la década
de los cuarenta.
Pero Seguer estaba dotado de una
excelente capacidad de adaptación a cualquier posición en el campo y no tuvo
problemas en reconvertirse en lateral.
En la temporada 1951-52, en la
época del técnico Ferdinand Daucik y la estrella Ladislao Kubala, Seguer se
convirtió en una de las piedras angulares del equipo
de las Cinco Copas, formando línea en el lateral de la
defensa con Martín, Biosca o Segarra.
En la temporada 1956/57 Seguer,
ya veterano, apenas jugó. Llegaba la hora del adiós. Con el Barça había ganado
cinco Ligas, cuatro Copas de España, dos Copas Latinas y dos Copas Eva Duarte.
Decidido a no dejar de jugar al
fútbol, fichó por el Betis, donde en la temporada 1958-59 fue el entrenador.
Luego jugó y entrenó al Manresa y, a partir de la campaña 1961-62, entrenó
durante tres años al equipo aficionado del Barcelona.
Además, desde noviembre de 1961
fue segundo entrenador del primer equipo a las órdenes de Ladislao Kubala. Este
cargo lo mantuvo en las temporadas 1962-63 y 1963-64 con las sucesivas
direcciones técnicas de Kubala, Josep Gonzalvo y César.
Tras dirigir también al Lleida,
el Terrassa, y
el Condal, filial azulgrana, Seguer llegó
a entrenar al primer equipo del Barça en la temporada 1969-70, cuando
a partir de la quinta jornada de Liga tuvo que hacer de técnico puente entre
Salvador Artigas y Vic Buckingham, del que acabaría siendo ayudante. Entre
otros equipos entrenó al Lleida, Manresa, Badalona, Terrassa, Figueres, Gavà, y
el filial del Villarreal.
Josep Seguer será enterrado
mañana viernes a las 12.00 horas en Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant
(Tarragona).
El Barça i el futbol català, de dol per la mort de Josep Seguer
L'exdefensa blaugrana va ser un dels referents del Barça de les Cinc Copes
02/01/2014 17:16h ; La Xarxa
Josep Seguer ha mort aquesta nit,
als 90 anys. L'exfutbolista va jugar 14 temporades al club, i va formar part
del Barça de les Cinc Copes als anys 50, al costat d'homes com Ramallets o
Kubala. Com a entrenador, després de Barça i Barça Atlètic, va dirigir el
Badalona, Manresa, Júpiter, Tortosa, Figueres, Gavà i Reus. El funeral es farà
aquest divendres, a les 12h, a l'Hospitalet de l'Infant, al Baix Camp.
Mor Josep Seguer
L'expresident del Barça Agustí Montal i l'exjugador blaugrana
Ferran Olivella, recorden la figura de Josep Seguer
Nascut a Parets del Vallès
(Barcelona) el 6 de maig del 1923, Josep Seguer Sans va dedicar una gran part
de la seva vida al FC Barcelona des que l’any 1940 va ingressar a l’equip
amateur del Barça procedent del CF Parets.
Després d’anar cedit al
Granollers a la campanya 1942/1943, va arribar al primer equip barcelonista, on
s'hi va estar 14 anys (1943/1957), amb 470 partits jugats i 133 gols
marcats. Va ser quatre vegades internacional amb la selecció espanyola. Primer
va jugar com a interior i en aquesta posició va guanyar els títols aconseguits
a la dècada dels anys 40. Però Seguer estava dotat d’una excel·lent capacitat
d’adaptació a qualsevol lloc en el camp i no va tenir problemes a convertir-se
en lateral.
Un referent del Barça de les Cinc
Copes
Seguer va ser un jugador
polivalent i un tot terreny de forta resistència física i gran tècnica, coses
que el feien imprescindible en qualsevol equip. A banda del sobrenom familiar
'Patetis' també era conegut pels seus companys amb l’apel·latiu prou gràfic de
'Dièsel', però només quan jugava d’interior endarrerit, una posició en què
havia de córrer molt. L'exjugador del Barça, Ferran Olivella, ha recordat
Seguer, a La Xarxa de Comunicació Local: "Jo era molt jove quan vaig
començar a substituir-lo. És molt trist veure com van marxant. Vaig aprendre
molt d'ell. Treballava moltíssim, anava amunt i avall tota l'estona".
La temporada 1951/1952, a l’època
del tècnic Ferdinand Daucik i l’estrella Ladislau Kubala, Seguer va esdevenir
una de les pedres angulars de l’equip de les Cinc Copes, en què formava línia
al lateral de la defensa amb Martín i Biosca o Segarra i Biosca. Aquell equip
era una pinya, una colla d’amics que parlaven català al vestidor, ja que
gairebé tots eren de la casa.
La temporada 1956/1957 Seguer, ja
veterà, amb prou feines va jugar. Aquell any arribava l’hora de l’adéu. Amb el
Barça havia guanyat cinc Lligues (1944/1945, 1947/1948, 1948/1949, 1951/1952 i
1952/1953), quatre Copes d’Espanya (1950/1951, 1951/1952, 1952/1953 i
1956/1957), dues Copes Llatines (1948/1949 i 1951/1952) i dues Copes Eva Duarte
(1948/1949 i 1951/1952).
Entrenador pont entre Artigas i
Buckingham
Decidit a no deixar de jugar a
futbol, Seguer va fitxar pel Betis, del qual va ser entrenador la temporada
1958/1959. Després va jugar i entrenar el Manresa i a partir del curs 1961/1962
va entrenar durant tres anys l’equip amateur del FC Barcelona. A més, des del
novembre del 1961 va ser segon entrenador del primer equip a les ordres de
Ladislau Kubala. Aquest càrrec el va mantenir a les temporades 1962/1963 i
1963/1964 amb les successives direccions tècniques de Kubala, Josep Gonzalvo i
Cèsar, a banda que continuava entrenant l’equip amateur. Tanmateix, el 1964 va
marxar a entrenar el Lleida. Després va entrenar el Terrassa, abans de tornar
al Barça el 1969 per entrenar el seu filial, el Condal. Però després de la
jornada cinquena de la Lliga 1969/1970 va haver de substituir el tècnic del
primer equip, Salvador Artigas. Seguer va fer d’entrenador pont fins a
l’arribada de Vic Buckingham, al segon partit de la segona volta, el gener del
1970. Llavors va passar a ser l’ajudant del tècnic anglès.
També l'expresident del Barça,
Agustí Montal, ha recordat Seguer a La Xarxa: "Era un pencaire, un treballador,
molt perseverant, això que tant ens agrada a Catalunya. Allà dalt continuarà
jugant a futbol, amb la samarreta de Barça que duia al cor".
El 1970 va ser el primer
entrenador del Barça Atlètic, l'equip filial blaugrana resultant de la fusió
del Condal i l’Atlètic Catalunya. S’hi va estar dues temporades, la 1970/1971 i
la 1971/1972.
Entre 1972 i 1983, l’infatigable
Seguer va entrenar el Badalona, el Manresa, el Júpiter, el Tortosa, el
Terrassa, el Vila-real, el Figueres, el Gavà i el Reus. Va ser a l’equip
tarragoní on va dir prou, ja amb 60 anys.
El 6 d’abril del 2013 el FC
Barcelona i l’Agrupació Barça Jugadors van tributar un emotiu i merescudíssim
homenatge conjunt a Josep Seguer i Antoni Ramallets a la Sala París del Camp
Nou.
La muerte de un futbolista de leyenda
Seguer, el
gran comodín
'Patetis' o 'Diésel',
fallecido el miércoles a los 90 años, deja un recuerdo imborrable como jugador
del Barça de las Cinco Copas
Empezó de interior y se consolidó como insuperable
lateral derecho
«Del cros y la marcha atlética a un compás desenfrenado, de sinfonía patética, como un taxi desbocado, corre, vuela, se desplaza, dribla, arranca, trota, salta, corta, chuta, centra, pasa y no comete una falta». Al poco de conocerse el fallecimiento la noche del miércoles, a los 90 años, de Josep Seguer, Manel Tomàs, responsable del Centre de Documentació del Barça, desempolvó esta inmejorable definición del futbolista realizada en 1948 por la revista satírica El Once.
Seguer hacía de todo y todo lo hacía bien; así de fácil.
Recién acabada la guerra, el chaval, nacido el 6 de mayo de 1923 en Parets del
Vallès, aún compaginaba su pasión por el fútbol con la necesidad de echar una
mano en la barbería familiar, conocida como Can Patetis, apodo que le
acompañaría de por vida. Allí afeitaba la barba a payeses por cinco céntimos
cuando se lo permitía la práctica del fútbol. Cada mañana le tocaba levantarse
a las seis para llegar a Les Corts a las nueve y media si quería ser puntual en
el entrenamiento. Iba en tren hasta la plaza de Catalunya, donde tomaba el
tranvía 59, que le dejaba cerca del estadio, allá por la actual Illa Diagonal.
Normalmente le acompañaba Marià Gonzalvo, que venía desde Mollet. Un Barça de
dimensiones aún manejables, mucho más familiar y próximo, que pagaba al recién
llegado Seguer 250 pesetas anuales de ficha, con sueldo mensual de 150 y un
plus de 50 para sufragar ese trajín constante de desplazamientos.
De todo menos portero
Para el socio de Les Corts, Seguer era un seguro de vida
que duró 14 temporadas (de 1943 a 1957) y la formidable cifra de 470 partidos,
en los que llegó a marcar 133 goles, una cantidad más que respetable para
alguien destinado al papel de lugarteniente. Su palmarés, todo un lujo: 5 Ligas,
4 Copas, 2 Copas Latinas, 1 Copa de Oro y 3 Copas Eva Duarte. Pocos clásicos
pueden presentar esa hoja de servicios cuando cualquier título resultaba
carísimo de conseguir si jugabas con el Barça.
Tal y como le gustaba señalar, salvo de portero, jugó en
cualquier posición, sin importar derecha o izquierda, arriba o abajo. Su
primera posición estable fue la de interior derecho, consagrado gracias a la
consecución de una Liga en la que formaba frente de ataque junto a Basora,
César, Badenes y Valle, delantera hoy relegada al olvido en la memoria
histórica barcelonista.
Más tarde, cuando explotó el fenómeno Kubala, Seguer
retrasó la posición porque delante había un auténtico overbooking de talento, y se
adecuó a quedar encajado como lateral derecho en la alineación entre dos
personajes realmente extraordinarios, el portero Antoni Ramallets y el central
Gustavo Biosca, el gran Gitano,
único superviviente ya del equipo titular del legendario Barça de las Cinco
Copas (Flotats y Tejada también sobreviven de aquella plantilla
extraordinaria).
Un hombre de club
La defensa de tres formada por Seguer, Biosca y Segarra
se convirtió en referencial y, al lado de sus habituales compañeros, llegó a la
selección española, donde fue internacional en cuatro ocasiones. El comodín por
naturaleza también aprendió a marcar y se convirtió en secante habitual de las
figuras rivales. Entre Seguer y Flotats acostumbraron a fastidiar las
exhibiciones de Alfredo di Stéfano, quien contra el Barça nunca pudo ofrecer su
extraordinario nivel de rendimiento habitual. De Seguer fue la firma del primer
gol internacional logrado por el Barça en una Copa Latina, y a Patetis también le conocieron
como el Diésel por
su fiabilidad y destreza para solucionar sus tareas.
Entrega, pundonor, honestidad... son calificativos
siempre presentes en la definición de Josep Seguer Sans, hombre de club a
machamartillo, que jugó en el Betis cuando se acercó el ocaso de su carrera,
pero que regresó de inmediato a casa para entrenar a jóvenes promesas, una vez
colgadas las botas.
Andreu Bosch i Pujol (Barcelona, 22 de febrer de 1931 - Mollet del Vallès, 17 de desembre de 2004) fou
un futbolista català dels anys 1950.
Trajectòria
Nascut al barri de Poble Nou de
Barcelona, fill del també futbolista Andreu Bosch i Girona, un dels jugadors blau i grana
que guanyà la primera lliga espanyola del club, debutà al primer equip
del FC Barcelona la
temporada 1951-52, procedent del filial del Barça, l'Espanya Industrial. Entre 1951 i 1958 participà en
221 partits i marcà 22 gols. Debutà el 30 de desembre de 1951 en una
victòria enfront l'RCD Espanyol per
2 a 0. A la lliga jugà 147 partits i marcà 17 gols. Guanyà dues
lligues, tres copes, una Copa Llatina, una Copa de Fires i dues copes Eva
Duarte com a brillant palmarès.
Un cop deixà el Barça s'incorporà al Reial Betis on jugà durant set temporades acabà la seva
trajectòria a l'Elx CF i a la UE Sants.
Fou sis cops internacional amb la selecció espanyola i quatre
amb la catalana.[1]
Palmarès
FC Barcelona
·
Lliga espanyola: 1951-52, 1952-53
·
Copa espanyola: 1951-52, 1952-53,
1956-57
·
Copa de les Ciutats en Fires: 1955-58
·
Copa Llatina: 1952
·
Copa Eva Duarte: 1952, 1953
·
Copa Martini Rossi: 1952, 1953
·
Copa Duward: 1952, 1956
·
Trofeu Martini Rossi: 1952, 1953, 1954
·
Petita Copa del Món: 1957
·
Trofeo de la Vendimia: 1953
ANDREU BOSCH
Fuente: Don Balón
Tímido,
humilde, de noble corazón... Así le recuerdan quienes le conocieron: un
futbolista que pasó por la vida como una exhalación. Su compromiso con el
colectivo le convirtió en una pieza clave del Barcelona de la década de los 50,
último periodo glorioso de la entidad hasta 1973. Bosch, fan de Kubala, pudo
convivir con su ídolo y sus méritos deportivos le permitieron seguirle incluso
hasta la selección FIFA.
Un domingo luminoso y claro, de aquellos en los que, en el antiguo campo de las
Corts, el FC Barcelona jugaba a las tres de la tarde, sorprendió a los
habituales la presencia en la media azulgrana de un chaval llamado Andreu Bosch
Pujol. Era el año 1951 (el chico tenía 20 años escasos) y el Barça se
enfrentaba a su gran rival ciudadano, el RCD Español. Muy pocos futbolistas son
capaces de convencer a todo el mundo como lo hizo aquel día el muchacho que
sólo una semana antes todavía se alineaba en el filial, entonces llamado España
Industrial. En la salida anterior, el Barcelona había jugado en Canarias contra
la UD Las Palmas y la media la habían formado Mariano Gonzalvo (Gonzalvo III)
-uno de los clásicos en la historia ‘culé’, capitán en esa famosa temporada de
las Cinco Copas- y Joaquín Brugué, otro joven de la misma edad de Bosch pero
que en realidad era un defensa y que, con posterioridad, se afianzaría en el
centro de la zaga barcelonista, cuando había que suplir a otro grande, Gustau
Biosca.
Pero aquel día, en Las Palmas, la prueba no había dado buen resultado. Al
entrenador, el eslovaco Fernando Daucik, a la sazón cuñado de Kubala, se le
notaba algo desorientado, dubitativo… Quizá fue por eso que el capitán Gonzalvo
se atrevió a sugerirle: "Mister, en el filial tenemos un chaval que juega
de interior pero que podría muy bien adaptarse al puesto de medio. ¿Por qué no
le llama?"
Y Daucik lo hizo. Convocó al chico y le hizo jugar de medio volante al lado de
Gonzalvo III. Un acierto. Ya no se movió de la titularidad. Primero con el
capitán. Y más adelante, junto a Flotats, el indesmayable marcador del fenómeno
Di Stéfano.
En aquel tiempo, los equipos que podían contaban con equipos juveniles (hasta
los 18 años), de aficionados y los de posibles tenían también un equipo filial.
En el Barça se trataba del España Industrial, nombre de una importante empresa
sita en la barriada de Hostafrancs, pegadita a Sants y las Corts, barrios de
indudable raigambre barcelonista. El España Industrial contaba, en la misma
sede de la firma, con un estupendo campo de hierba, para delicia de propios y
extraños. Era un terreno en perfectas condiciones en el que los jóvenes se
formaban con la esperanza de dar el salto al primer equipo. Como sucedió con
nuestro hombre de referencia, con Gràcia, Manchón y un largo etcétera.
Por cierto, el España Industrial hizo méritos para ascender a Primera División
la temporada 1952-53, renunciando a ello por su condición de equipo filial.
Tres años más tarde, volvió a ganar esa plaza de privilegio y entonces el FC
Barcelona decidió cambiar los estatutos, que el equipo se desvinculara
oficialmente de la tutela azulgrana y que pasara a llamarse Club Deportivo
Condal, con lo que pudo jugar en Primera compartiendo el Camp Nou con el Barça.
Cuando ambos equipos se enfrentaron, con el Condal en la condición de local,
fueron sus jugadores los que ocuparon el vestuario habitualmente destinado al
FC Barcelona. Empataron a uno, resultado que perjudicó sensiblemente al Barça.
Pero nadie quería que se empañara lo más mínimo la realidad, más que la simple
presunción, del juego limpio. Hoy en día la labor formativa de aquel España
Industrial, que luego se llamaría Barcelona Atlètic, la cumple el que conocemos
como Barça B.
Andreu Bosch Pujol había llegado, pues, al primer equipo recomendado por
Gonzalvo III y bendecido por Fernando Daucik. Había nacido en Barcelona, el 22
de abril de 1931 y era hijo de otro Andreu Bosch, también jugador azulgrana
entre los años 1922 y 1929, que ganó precisamente la primera Liga disputada en
España, la de 1928-29. Bosch padre llegó a disputar, vestido de azulgrana, 114
partidos y marcó nueve goles. Su hijo, desde 1951 hasta 1960, participó en 221
partidos y firmó 22 goles. Pero es difícil llegar y besar el santo de la manera
en que lo hizo Bosch. Debutó el 30 de diciembre de 1951, ganando al Español, 2
a 0. Y al final de la temporada, ya se había proclamado campeón de Liga, de
Copa, de la Copa Latina y de la Copa Eva Duarte. Esta última sin jugarla,
puesto que debían disputarla los campeones de Liga y Copa, y como el Barça se
había anotado los dos títulos… Una alineación tipo de aquella temporada era la
formada por: Ramallets; Martín, Biosca, Seguer; Gonzalvo III, Bosch; Basora,
César, Vila, Kubala y Manchón.
Apenas un año y tres meses después de su debut en la élite, el 19 de marzo de
1953, precisamente en Barcelona y contra Bélgica, Andreu Bosch debutó como
internacional en una selección española en la que también se presentaba Garay.
En su segundo encuentro internacional contra Argentina (Buenos Aires, 5 de
julio de 1953) quien debutó fue, nada más y nada menos que Ladislao Kubala,
héroe de juventud de Bosch, y a quién idolatraba más que admiraba. Tanto que,
alguna vez, un compañero del Barça, medio en broma y medio en serio, llegó a
espetarle: ”Eh… que también jugamos nosotros”. Y es que Bosch, en cuanto
recibía el balón no tenía ojos más que para su reverenciado Laszi. En total, el
medio catalán jugó ocho encuentros con la selección nacional: los dos citados y
contra Chile, Suecia, Turquía, Francia, Egipto y Alemania.
En sus nueve años en el Barça se ganaron cuatro Ligas, cuatro Copas de España,
una Copa Latina, dos Copas de Ferias y dos Eva Duarte. Todos aquellos que le
vimos jugar recordamos su gran clase, su temple, su zancada natural y su
participación en un fútbol integral que fundamentalmente premiaba el colectivo.
Y quienes jugaron junto a él, sus compañeros, hablan de su gran corazón, de su
humildad, de una cierta timidez y de su espíritu de compañerismo… a pesar de
aquella indisimulable predilección por Kubala. Pero incluso cuando ya era un
jugador consagrado –cosa que como ha quedado dicho ocurrió casi de inmediato-
no se cortaba un ápice si tenía que preguntarle a su mentor, Gonzalvo III, a lo
largo de un partido: “¿Lo he hecho bien? ¿Estoy bien situado?”.
Bosch se inició en el fútbol en el modesto Gurugú y de allí pasó al Deportivo
Alegría, Barcelona aficionados, España Industrial, FC Barcelona (primer
equipo), Real Betis y Elche CF. Después sufrió un terrible accidente
automovilístico que le mantuvo un tiempo de incertidumbre en la UVI y que le
dejó secuelas, complicadas posteriormente por una afección renal que le
obligaba a someterse periódicamente a diálisis. En el último homenaje que en la
ciudad de Granollers se dedicó al Barça de las Cinco Copas, ya se le vio muy
desmejorado y no pudo quedarse al almuerzo que les ofrecieron. El 17 de
diciembre de 2004, recibió el auxilio espiritual de los Santos Óleos, siendo
enterrado en el cementerio de la misma Granollers.
En realidad, Andreu Bosch Pujol lo hizo todo deprisa. Llegó a lo más alto a una
edad temprana, triunfó de inmediato y tuvo problemas de salud, demasiado joven.
Nombre: Andreu Bosch Pujol
Fecha Nacimiento: 22/2/1931
Lugar de Nacimiento: Barcelona
Posición: centrocampista
Debut: 25/4/1948
Retirada deportiva: 1965
Trayectoria en el Barça: 1950/58
Fallecimiento: 17 de diciembre de
2004
PALMARÉS en el Barça: 2 Ligas, 3
Copas de España, 2 Copas Eva Durate, 1 Copa Latina
Andreu Bosch Pujol fue un jugador
de fútbol español nacido en Barcelona el 22 de febrero de 1931 y fallecido en
la misma ciudad el 17 de diciembre de 2004.
Hijo de Andreu Bosch Girona, uno de los
jugadores azulgrana que ganaron la primera Liga española, debutó en el FC
Barcelona en la temporada 51/52, procedente del entonces filial del Barça, el
España Industrial.
Desde 1951 hasta 1960 participó en 221 partidos
y marcó 22 goles. Debutó el 30 de diciembre de 1951, a las órdenes del
entrenador Ferdinand Daucik ganando al Español 2 a 0.
En sus siete años (1951-1958) en el Barça jugó
147 partidos de liga, marcó 17 goles y ganó dos Ligas, tres Copas de España,
una Copa Latina, una Copa de Ferias y dos Copas Eva Duarte.
Después sufrió un accidente automovilístico que
le mantuvo en la UVI y que le dejó secuelas, complicadas posteriormente por una
afección renal que le obligaba a someterse periódicamente a diálisis. Falleció
el 17 de diciembre de 2004 a la edad de 73 años, la cerremonia funebre se
celebro a las 11:30 en el tanatorio de Mollet del Vallés.
Bosch comenzó a jugar
al fútbol en el modesto Gurugú y de allí pasó al Deportivo Alegría, Barcelona
aficionados, España Industrial, FC Barcelona (primer equipo), Real Betis? y
Elche CF.
Andrés BOSCH
Pujol.-Real Betis BALOMPIÉ-Temporadas 1958-1959 hasta 1964-1965, ambas
inclusive.
Natural del Barrio
POBLE NEU (Barcelona): miércoles 22-04-1931.-Obituario en Mollet del Vallés
(Barcelona): viernes 17-12-2004.
Fuente: Revista
Afición Bética VERDE Y BLANCO.
Era una delicia
verlo jugar.-Internacional.-Mediocampista.
Andrés Bosch
Posted On 28 Jul 2018. By : Alfonso Del Castillo
Andrés Bosch Pujol, nacido en Barcelona el 22 de febrero de 1931. Fallecido
en Mollet del Vallés el 17 de diciembre de 2004.
Centrocampista.
Era hijo de Andrés Bosch Girona, jugador del FC Barcelona
en los años 20 y se inició en el fútbol en el filial barcelonista de la época:
el España Industrial. En la temporada 1951-52 debuta con el primer equipo
azulgrana, entonces entrenado por Fernando Daucick. Forma parte de un FC
Barcelona glorioso, el de las Cinco Copas, formado por Ramallets; Biosca,
Seguer, Flotats; Segarra, Bosch; Basora, Moreno, César, Kubala y Manchón.
En el Barcelona milita 8 temporadas, disputa un total de
221 partidos y marca 22 goles, ganando 2 Ligas, 3 Copas, una Copa Latina, una
Copa de Ferias y dos Copas Eva Duarte. Internacional en 6 ocasiones debutó el
19 de marzo de 1953 en amistoso jugado contra Bélgica en Las Corts. Fue también
seleccionado por el equipo de la FIFA que se enfrentó a Inglaterra en Wembley.
Al Betis llega por recomendación de su ex compañero en el
Barcelona José Seguer. Se une al Betis en la temporada 1958-59, la del regreso
a Primera después de 15 años, y en el Betis permanecerá por 7 temporadas más,
convirtiéndose en un fijo para los entrenadores que se suceden en el banquillo
bético.
A los 34 años abandonó el club verdiblanco, al darle el
club la carta de libertad
En sus 7 temporadas en el Betis disputó 135 partidos de
Liga, marcando 12 goles, 26 de Copa, consiguiendo 4 goles, 1 de la Copa de Ferias
y 56 amistosos, en los que logró 2 goles. Su debut con el Betis lo hizo en
Heliópolis el 14 de diciembre de 1958 en Liga contra el Valencia (1-1) y su
último partido el 7 de marzo de 1965 en Altabix contra el Elche (derrota por 3
a 0).
Historial
|
1950-51 |
España Industrial |
Tercera |
|
1951-52 |
Barcelona |
Primera |
|
1952-53 |
Barcelona |
Primera |
|
1953-54 |
Barcelona |
Primera |
|
1954-55 |
Barcelona |
Primera |
|
1955-56 |
Barcelona |
Primera |
|
1956-57 |
Barcelona |
Primera |
|
1957-58 |
Barcelona |
Primera |
|
1958-59 |
Betis |
Primera |
|
1959-60 |
Betis |
Primera |
|
1960-61 |
Betis |
Primera |
|
1961-62 |
Betis |
Primera |
|
1962-63 |
Betis |
Primera |
|
1963-64 |
Betis |
Primera |
|
1964-65 |
Betis |
Primera |
|
1965-66 |
Sants |
Tercera |
|
1966-67 |
Sants |
Tercera |
Internacional con la selección española en 6 ocasiones.
Hoy hace 62 años. Debut oficial de Andrés
Bosch.
Posted On 14 Dic 2020. By : Alfonso Del Castillo
El 14 de
diciembre de 1958 debuta en partido oficial con el Real Betis Balompié Andrés
Bosch, en el encuentro de la decimocuarta jornada de Liga de Primera División
que enfrenta en Heliópolis al Betis y al Valencia, y que concluyó con empate a
1.
Cuando Bosch debutó con el Betis tenía 27
años y procedía del Barcelona.
Hoy hace 58 años. Andrés Bosch marca el gol
400 en Primera División .
Posted On 31 Mar 2021. By : Alfonso Del Castillo
El 31 de
marzo de 1963 Andrés Bosch marca el gol número 400 del Betis en Primera
División, en el partido de la jornada 27 del Campeonato de Liga de Primera
División que enfrenta a Betis y Osasuna en el Villamarín y que concluyó con
victoria local por 2 a 1.
Fue en el minuto 59, cuando el partido estaba
empatado tras los goles de Pallarés para el Betis y Serena para el
Osasuna. Lasa metió un balón en profundidad y Bosch se adelantó a la
defensa rojilla batiendo con un fuerte disparo a Guerrica.
LUTO EN EL BARCELONISMO POR LA DESAPARICION DE UN EX
JUGADOR PERTENECIENTE A UN EQUIPO QUE MARCÓ ÉPOCA
Histórico de las Cinc Copes, fue uno de los fijos de un
Barça inolvidable y después militó en el Real Betis
Fallece Andreu Bosch a los 73 años
El Barça ha perdido a uno de sus históricos con la
muerte, a los 73 años, de Andreu Bosch, integrante del célebre equipo de las
Cinc Copes. En sus ocho temporadas en el FC Barcelona, desde 1951 a 1959, jugó
221 partidos, marcando 22 goles y ganando tres Ligas (51-52, 52-53, 58-59), una
Copa Latina, una Copa de Ferias, tres Copas de España (51-52, 52-53, 56-57) y
dos Copas Eva Duarte.
Nacido en Barcelona el 22 de febrero de 1931, era hijo de
Andreu Bosch Girona, jugador del Barça de los años 20. Andreu Bosch Pujol fue
un centrocampista que se distinguió por su gran técnica. Procedente del España
Industrial, a los 20 años Daucik le dio la oportunidad de ser un 'fijo' en el
equipo de las Cinc Copes formando en la media junto a Mariano Gonzalvo. Una
alineación clásica la componían: Ramallets; Seguer, Biosca, Segarra; Gonzalvo
III, Bosch; Basora, Kubala, César, Moreno (o Vila) y Manchón. Bosch saboreó los
laureles de una época imborrable. Entre 1953 y 1955 fue seis veces internacional
absoluto y dos internacional B.
En 1959 Seguer, que por entonces pertenecía al Betis, lo
recomendó al conjunto verdiblanco y allí volvieron a jugar juntos. De hecho, la
Copa 58-59 Bosch ya la disputó en su nuevo club. “Además de un gran futbolista era
una magnífica persona”, declaró ayer Seguer. Bosch en total militó siete
campañas como bético, dejando huella de su profesionalidad y él mismo y su
familia se llevaron muy gratos recuerdos de esa etapa en Sevilla. Vueltas que
da la vida, en el Betis volvió a tener de entrenador a Daucik. En abril de 1966
fichó por el Sants.
Una vez colgó las botas, pese a poseer el título de
entrenador no ejerció. Fue jefe de ventas en Catalunya de Aigües de Viladrau,
actividad a la que dedicó muchas horas, si bien hubo de anticipar su jubilación
debido a problemas de salud. Superó una leucemia, aunque posteriormente padeció
de mala circulación y complicaciones renales.
Residente en Llinars, iba regularmente para someterse a
diálisis a Mollet del Vallès, donde ha fallecido. Deja esposa, cuatro hijos y
siete nietos, a quienes Mundo Deportivo expresa desde estas páginas su más
sentida condolencia, al igual que al resto de familiares y allegados. El
sepelio se oficiará hoy a las 11.30 horas en el tanatorio de Mollet del Vallès.
Descanse en paz Andreu Bosch.
BASORA, EL 'MONSTRUO DE COLOMBRES"
Estanislao Basora i Brunet (Colonia Valls, Barcelona, 18 de noviembre de 1926 - Las Palmas
de Gran Canaria,1 16 de marzo de 2012) fue
un futbolista español de
los años 50, está
considerado uno de los mejores futbolistas españoles de la historia.2
Desarrolló la mayor parte de su carrera deportiva en
el F. C. Barcelona, entre 1946 y 1958,
formando parte de la famosa delantera del "Barça de las cinco
Copas",3
como extremo derecho, junto a César, Kubala, Moreno y Manchón, quinteto futbolístico mítico inmortalizado por el
cantautor Joan Manuel Serrat en el estribillo de su canción "Temps era
temps".4
Basora destacó como extremo derecho por su gran rapidez,
su capacidad de regate y sus precisos centros.5
Disputó 22 partidos con la selección española, entre 1949 y 1957. Fue
titular de la selección en la Copa del
Mundo de Brasil de 1950, que
significó el punto culminante de su carrera. Fue con cuatro goles el tercer
máximo goleador del Mundial, al igual que su compañero Telmo Zarra y el
uruguayo Gighia, y la prensa internacional lo definió como el mejor extremo
derecho del mundo junto al propio Gighia, héroe absoluto del mundial. El
gobierno español le concedió ese mismo 1950 el Premio Barón de Güell al mejor deportista español del año.2
Pocos meses después, en el Torneo Internacional de
Colombes, y en el partido España-Francia, Basora hizo un extraordinario partido y marcó tres
goles en menos de quince minutos.5La
prensa francesa lo apodó "el monstruo de Colombes" y lo confirmó como
el mejor extremo derecho del mundo.
En 1974, con
motivo del 75 aniversario de la fundación del Fútbol Club Barcelona, Basora fue incluido en el once ideal de la historia del
club, en la posición de extremo derecho.
Clubes[editar]
·
Colònia Valls
·
CE Súria:
1941-1943.
·
CE Manresa 1943-1946.
·
F. C. Barcelona: 1946-1958.
Palmarés[editar]
Campeonatos nacionales: (11)
·
4 Ligas de España: 1948, 1949, 1952, 1953.
·
4 Copas de España: 1951, 1952, 1953, 1957.
·
3 Copas Eva Duarte: 1948, 1952, 1953.
Campeonatos internacionales: (3)
·
1 Copa europea de Ferias: 1958.
·
2 Copas europeas Latinas: 1949 y 1952.5
Estanislau Basora i Brunet (Colònia Valls, Navars, 1926 - Las Palmas de Gran Canaria, 2012)[4] va
ser un destacat futbolista català dels anys 50.
Estanislau Basora va néixer a la Colònia Valls (a Navars)
el 18 de novembre del 1926. Considerat un dels millors extrems de la història del
futbol català de
tots els temps, va desenvolupar la major part de la seva trajectòria
futbolística al FC Barcelona, club on romangué entre 1946 i 1958.
Formà com a extrem dret a la davantera de les "cinc copes" amb Ladislau Kubala, César Rodríguez, Tomás Moreno i Eduard Manchón.
Fou 22 partits internacional A amb la selecció espanyola,
entre 1949 i 1957 i un cop internacional B.[5] Fou un dels millors jugadors de la fase final de
la Copa del Món
de Futbol 1950, on marcà
cinc gols. Aquell any rebé el premi "Baró Güell" al millor esportista
de l'estat de l'any. En un partit internacional disputat a l'estadi de Colombes a París contra
França, Basora marcà tres gols i féu un extraordinari partit, després del qual
va rebre el sobrenom de "el monstre de Colombes".
L'any 1974, amb
motiu del 75è aniversari de la fundació del FC Barcelona fou escollit dins de l'onze ideal de tots els temps
del club en la posició d'extrem dret.
Basora va morir el 16 de març del 2012[4] a l'Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, a Las Palmas
de Gran Canaria, on havia
ingressat per recuperar-se d'un infart.[6] Seguint la seva voluntat, la despulla fou portada a
Barcelona i enterrada al Cementiri de
les Corts.
Títols
·
4 lligues: 1948, 1949, 1952, 1953.
·
4 copes: 1951, 1952, 1953, 1957.
·
1 copa de les Ciutats en Fires: 1955-58.
·
2 copes Llatines: 1949, 1952.
·
3 copes Eva Duarte de
Perón: 1948, 1952, 1953.
·
Basora Brunet, Estanislao. Castelladral
(Barcelona), 18.XI.1927 – Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), 16.III.2012.
Futbolista.
·
Hijo de un importante administrador de una de las más
importantes empresas textiles de la época, que fue asesinado por unos
delincuentes que entraron a robar. Nació en 1927 y sus primeros equipos fueron
Colonia Valls, Suria, Manresa y Lérida, hasta que firmó por el Barcelona, donde
permaneció toda su etapa como futbolista profesional entre 1946 y 1958, y llegó
a ser uno de los deportistas más admirados por el público español. Recibió la
Medalla al Mérito Deportivo en 1950 y el Premio Monchín Triana en 1954. Fue
protagonista de uno de los períodos más brillantes de la historia del
Barcelona, coincidiendo con otras figuras como Kubala, Manchón, César o Moreno.
Extremo rápido y hábil, con fácil y eficaz remate, en Primera División disputó
un total de doscientos treinta y ocho partidos de Liga y marcó noventa y seis
goles. Aunque ya no se alineó en los últimos partidos, Estanislao Basora se
proclamó campeón de la I Copa de Europa de Ciudades en Ferias en 1958, representando
a la ciudad de Barcelona.
· En el plano internacional, con el Barcelona también ganó dos veces la Copa Latina (1949 y 1952), y en el plano nacional conquistó cuatro campeonatos de Liga (1947-1948, 1948-1949, 1951-1952 y 1952- 1953); cuatro subcampeonatos de Liga (1945-1946, 1953- 1954, 1954-1955 y 1955-1956); fue cuatro veces campeón de la Copa del Generalísimo (1951, 1952, 1953 y 1957), y una vez finalista (1954). En 1948 fue campeón de la Copa Eva Duarte de Perón y finalista en 1951. Con la Selección Nacional jugó veintidós partidos y marcó once goles. Su primera presencia internacional fue el 12 de junio de 1949 en Dublín, donde España goleó a Irlanda por 4-1. Su última cita fue el 26 de mayo de 1957 en Madrid, donde España derrotó a Escocia por 4-1 en partido de clasificación para la Copa del Mundo de 1958. Participó en la fase final de la Copa del Mundo de 1950 en Río de Janeiro, alcanzando el cuarto puesto, la que fue la mejor clasificación obtenida por España en una fase final de un Campeonato Mundial hasta la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica en 2010. Marcó los dos goles de España en el partido en que empató ante Uruguay, la que posteriormente sería la selección campeona. Tras su retirada, pese a tener ofertas para seguir jugando incluso en Inglaterra, se dedicó a sus negocios.
Estanislao Basora, el 'monstruo de Colombes'
JUEVES, 29 MAYO 2014, 18:01
Allá lejos y hace tiempo, cuando aún no existían las
escuelas de fútbol, los críos aprendían a jugar a la pelota en medio de la
calle. En una de la barcelonesa Colonia del Valls empezó a doctorarse un
chiquillo que respondía al nombre de Estanislao Basora Brunet y que había nacido
el 28 de noviembre de 1926.
Corría con la pelota pegada a las alpargatas y centraba
deliciosamente, así que pronto forma parte del equipo de la Colonia
Valls. Tenía un hermano que jugaba en el Suría y, un día que faltaba uno para
completar el equipo, habló de Estanislao. En principio le dijeron que no porque
sólo tenía 14 años pero luego accedieron a darle una oportunidad. El futuro
Basora no la desaprovechó.
El chico "progresaba adecuadamente" y fue
reclamado por el Manresa, donde permaneció tres años hasta que ingresó en el
Barcelona en 1946 con una ficha de 10.000 pesetas. Llegaba a Primera
posiblemente el mejor extremo derecha de la historia.
Poco tardó en lograr la internacionalidad. Su debut lo
hizo en Irlanda marcando un gol. Una semana después el ¡acabose! España juega
en París frente a Francia en el estadio de Colombes. Es el 6 de junio de 1949 y
Basora en 12 minutos consiguió tres goles. La selección venció por 5-1 y la
prensa francesa le bautizó como el "monstruo de Colombes".
En el Mundial de Brasil jugó todos los encuentros, fue el
segundo máximo goleador y proclamado el mejor extremo del mundo. Basora corría
como nadie por la línea de cal, driblaba como le venía en gana y sus trallazos
desde fuera del área eran mortíferos. Y no digamos de sus medidos centros.
Con el Barcelona consiguió cuatro Ligas, cuatro Copas,
tres Copas Eva Duarte (hoy Supercopa), dos Copas Latinas y una Copa de
Ciudades en Feria. Eran lógicos esos triunfos si tenemos en cuenta que la
delantera la formaban Basora,
César, Kubala, Moreno y Manchón. Estanislao, a los 30 años, en
lo mejor de su carrera, dijo adiós al fútbol de competición. Los azulgranas
lloraron largo tiempo la marcha de su ídolo.
Publicado el marzo 5,
2012cartasesfericas
Al respirar, el perfume de la hierba mojada
inunda mis sentidos de historias y nombres que caen en cascada por esta hoja en
blanco de la memoria. Aquella que hoy viaja decidida a recordar y constatar en
el transitar de la historia y el tiempo, que el éxito continuado embriaga
nuestros sentidos y nos hace perder el sentido de la realidad. El éxtasis de
una realidad virtual, que instalada en el carro de la felicidad maquilla de
naturalidad la victoria y nos hace olvidar lo complicado que históricamente
siempre resultó.
Por ello tiene tanta importancia y valor lo
conseguido por la generación Xavi, Messi e Iniesta, por ello tiene tanto calado
lo conseguido por Pep. Y por ello, por lo enormemente complicado que
históricamente resultó, no quisiera que el aficionado culé olvidara que lo
conseguido por esta generación es excepcional y se sale absolutamente de la
normalidad histórica que dictó el transitar del tiempo y los campeonatos por
los colores del legendario club azulgrana.
Y en estos días en los que quisiera salirme
de lo habitual para rebuscar entre los archivos del recuerdo otro de aquellos
momentos que brillaron en la historia del Barça por la tremenda magnitud de su
excepcionalidad, debo detenerme en la figura de un sensacional extremo diestro
azulgrana que pasa por delicados momentos de salud y contribuyó con su velocidad y talento a escribir
una de la páginas más brillantes de la historia del club.
Su nombre Estanislao Basora, su alma cosida a un número siete y su talento el
manantial inagotable de un extremo diestro de leyenda…
Nacido un 18 de noviembre de 1926 en
Colonia de Valls (Barcelona) el pequeño Estanislao fue uno de aquellos niños
que como cantó Serrat no paran de joder con la pelota. Un chico que entre
adoquines y calles de tierra comenzó a dominar con enorme precisión una pelota
de trapo que se cosía a sus zapatos a través de sus jirones de tela.
En las filas del Colonia Vall, conjunto de
su ciudad natal estrenó su don natural, pero comenzó a jugar al fútbol de una
forma más seria casi de casualidad. Cuentan que su hermano mayor jugaba en el
Súria y un día entrenando solamente tenían diez jugadores. Momento que
aprovechó su hermano para decirles que Estanislao era lo suficientemente bueno
como para ser el jugador nº11. Aunque en aquel momento le contestaron:
‘¡Pero si tiene 14 años!’, solo le bastó unos minutos para demostrar que
había nacido para ser futbolista.
Así entró a forma parte del Súria, conjunto
en el que jugó antes de ser recordado en las filas del Manresa como el ‘noi de
Manresa’, y captar la atención del FC.Barcelona. Llegó al Barça en 1946 para
dar continuidad a su imparable y letal carrera jugando una temporada en el
filial (Barcelona At.) y subiendo al primer equipo en 1947.
Debutó con el FC Barcelona en la temporada
46/47, cobraba en aquel entonces 10.000 pesetas de la época. Pronto la grada
descubrió la rapidez y calidad tanto en el golpeo como en el regate de un
extremo diestro que para el conjunto azulgrana fue lo que Gento para el Real
Madrid. Basora fue fijo para Samitier, que le abrió las puertas del primer
equipo, también para el uruguayo Enrique Fernández y sobre todo para el checo
Fernando Daucik, técnico que dirigió al recordado Barça de las cinco Copas. Como cité al inicio del texto uno de aquellos equipos
que sin llegar a la magnificencia del Barça de Guardiola convirtió la victoria
en algo común y habitual.
No en vano entre 1951 y 1953, el Barça ganó
todos los títulos en juego (las Ligas 1951-52 y 1952-53 y las Copas 1950-51
1951-52 y 1952-53). Especialmente recordada aquella temporada 1951-52, la de
las Cinco Copas: en la que se consigue la Liga, la Copa, la Copa Latina, la Eva
Duarte y los trofeos Duward y Martini Rossi, que se concedían a los conjuntos
más goleador y menos goleado del campeonato.
Aquel equipo que lideró Kubala y en el que
Estanislao jugó un papel muy destacado, brilló en todo su conjunto, pero pasó a
la posteridad por aquella delantera que los aficionados recitaron de
carrerilla. Una legendaria línea de ataque a la que Joan Manuel Serrat cantó
poniendo música a sus goles y coloreando su grandeza con la incomparable
armonía poética de su voz:
“Fills d’Una, Grande y Libre…Metro Goldwyn
Mayer…
Lo toma o lo deja…Gomas y lavajes…
Quintero, León i Quiroga…
Panellets i penellons…Basora, Cesar, Kubala, Moreno i Manchón.”
Basora dejó el sello y la impronta de un
extremo puro, de aquellos que corrían la banda, encaraban y la ponían en el
corazón de las emociones, en el área de las ovaciones. Aquellas a las que se
hizo acreedor el que para muchos fue uno de los mejores extremos diestros, uno
de los mejores números siete europeos de su generación.
La estela de Basora levantó la pintura
blanca de la raya de cal y esparció defensas por la hierba, aquella alfombra
verde de cinturas quebradas que fue testigo de sus 373 partidos y 153 goles con
la camiseta blaugrana. También dejó su huella en la selección española, pues el
‘noi de Manresa’ debutó un 12 de junio de 1949 en un Rep. Irlanda 1 – 4 España,
disputado en Dublín, en el que el extremo anotó el tercer tanto de la
selección. Tan sólo una semana después, un 19 de junio, completó la que
posiblemente constituyó su mejor actuación con el combinado nacional. Fue un
partido histórico, pues España se impuso a Francia por 1-5 en París, en el mítico
estadio de Colombes. Basora rompió aquel partido y volvió loca a la zaga
francesa, logró tres de aquellos cinco goles y su estelar actuación le
dio fama internacional. “L´Equipe”, se rindió a la exhibición del jugador
azulgrana y le dedicó un gran titular calificándole como “El Monstruo de Colombes“…
Para muchos de los que le vieron jugar el
extremo del Bages pertenece a aquella estirpe de futbolistas que en el Olimpo
de la raya de cal perfilaron su leyenda, aquella que dibujó de gloria y emoción
una forma y concepto estético del juego. Un idioma futbolístico interpretado
tan solo por los Garrincha, Jairzinho, Matthews, Best…
En el mundial de Brasil de 1950, en el que
España había conseguido la mejor clasificación de su historia (hasta
Sudáfrica), Basora fue considerado el mejor extremo del Campeonato. Todos
recuerdan a Zarra, su gol, pero olvidan que Basora fue el mejor español en
aquel campeonato del Mundo, no en vano el extremo azulgrana hizo dos goles a
los uruguayos, entre los que Basora tenía a un gran admirador. Aquel admirador
era el legendario Alcides Gigghia, que llegó a declarar que Basora era el mejor
extremo del mundo y que aunque España tenía un gran equipo, Basora era el mejor
con diferencia. Basora fue una de las estrellas y marcó 4 goles que lo
convierten en uno de los máximos goleadores españoles en la historia de los
mundiales. Jugó su último partido como internacional en un España 4 – 1
Escocia, en Madrid, un 26 de mayo de 1957.
A la edad de 30 años y pese a que aún
podría haber seguido jugando algún año más, decidió colgar las botas. Una tarde
de junio de 1958 que se presentó lluviosa prologó su despedida oficial, el
Barça disputaba una semifinal de Copa en el Camp Nou. El mítico extremo no pudo
despedirse mejor, puesto que lo hizo marcando dos goles. Los aficionados que
habían desafiado a la lluvia y estaban en las gradas le despidieron en pie,
tributándole una prolongada ovación para agradecerle su contribución al
engrandecimiento deportivo del club. Posteriormente un 29 de junio de
1958, aquel día en el que Pelé ‘sombrereaba al mundo’ y la leyenda poniéndose
el fútbol por montera en tierras suecas, a miles de kilómetros, en un partido
amistoso frente al equipo holandés del Twente Enschede, el Barça venció 8 a 3
con un festival de jugadas, centros y pases de gol del extremo del Bages. Aquel
día el Camp Nou se rendía por última vez a sus pies y le tributaba una emotiva
y calurosa despedida final al que había sido dueño de la línea de cal azulgrana
durante casi una década.
Aunque jugó durante un tiempo en las filas
del Lleida, la personalidad de Basora le hizo llegar a la conclusión de que
pese a que el fútbol era lo que más amaba, había llegado el momento de parar,
de marcharse a tiempo en la cima de su juego, de su recuerdo. Aquel recuerdo
que dejó en el aficionado el bouquet de un fútbol excelso para el que no hubo
homenaje, prometido por el entonces presidente Francesc Miró-Sans e
ignorado por el tiempo. No así por la grada, que siempre homenajeará
eternamente el veloz y genial desempeño diestro de Basora con una pelota.
Aquella que ayer, hoy y siempre hará grande al Barça, pues en la naturalidad de
la victoria y la derrota, ineludiblemente encontrará perfiles como los de “El
Monstruo de Colombes”. La excepcionalidad de un perfil, un equipo, que pone de
manifiesto la compleja conjunción planetaria que requiere reunir a una
generación de jugadores capaces de eternizarse en la victoria continuada.
Mariano Jesús Camacho
Fallece Estanislao Basora, legendario jugador del Barça
Fue integrante del Barça de la época de las Cinc Copes
Actualizado a 16-03-2012 19:02
Estanislao Basora, legendario futbolista del Barça de la época de las Cinc Copes, ha fallecido este
viernes a la edad de 85 años. Se encontraba ingresado en el Hospital
Universitario de Gran Canaria tras sufrir hace unos días un infarto.
Basora, nacido en Barcelona, jugó en el club azulgrana dese 1946 hasta 1958, y en su extensa carrera deportiva logró cuatro Ligas, cuatro Copas del Generalísimo, una Copa de Ferias, tres Copas Eva Duarte y dos Copas Latinas. Además, disputó 22 partidos con la selección española.
Muere Estanislau Basora, el extremo
que se las ponía a César y Kubala
El exdelantero del Barça fue bautizado como el “Monstruo
de Colombes”
RAMON BESA . Barcelona 16 MAR 2012 - 21:29 CET
A Estanislau Basora se le requería a menudo desde las
redacciones de los diarios y radios de Barcelona. Atendía con amabilidad y
lucidez a los periodistas, ávidos por saber cosas de Kubala y más recientemente
de César, al que Messi está a punto de atrapar como máximo goleador de la
historia del Barcelona. La mayoría de las mejores historias, y también de las
necrólógicas de los delanteros del equipo de Les Cinc Copes, se han escrito a
partir del relato de Basora. Ayudaba a contextualizar, invitaba a recordar,
aportaba datos relevantes y su generosidad con los demás era tan extrema que a
veces había que insistir para que hablara de su figura.
Últimamente se le preguntaba mucho por los extremos, una
especie en extinción, hasta la llegada de Guardiola al Camp Nou. La irrupción
de jugadores como Pedro, Cuenca o Tello invitaba a coger el teléfono, llamar a
Las Palmas y pedir la opinión de Basora. Hasta hace unos días en que se supo
que ingresó en el hospital universitario Doctor Negrín de Gran Canaria después
de sufrir un infarto. Aunque abandonó la clínica de su ciudad de residencia y
se le suponía repuesto en casa, ayer murió a los 85 años. Imposible a partir de
ahora saber de la suerte de los mejores extremos sin el referente por
excelencia.
Jordi Finestres, el autor de una biografía sobre Basora,
le llegó a definir como "el mite de les Cinc Copes" por su carisma,
honestidad y bondad. Los remates de Kubala y los testarazos del Pelucas César
casi siempre estaban precedidos del centro templado de Basora. Menudo y hábil,
regateaba muy bien, desbordaba mejor y ponía la pelota en las áreas para la
llegada del delantero centro y los interiores. Valiente y profundo, era capaz
incluso de marcar tres goles en doce minutos, como ocurrió en el partido
Francia-España (1-5). Una actuación tan memorable le valió ser conocido desde
entonces como el Monstruo de Colombes, escenario del amistoso. Y en el Mundial
de Brasil 50 compartió con Zarra, Chico y Chiggia el tercer puesto de los
artilleros con cuatro tantos.
Jugó 23 partidos con la selección y metió 13 goles desde
su debut, el 12 de junio de 1941, en Dublin, pocos días antes de que su padre,
director general de la empresa Tolrà, fuera asesinado en su despacho por un
desconocido que le descerrajó dos tiros con una escopeta de caza sin ningún
motivo aparente.
Basora le había ganado el sitio al valencianista Epi, el
extremo titular indiscutible de la selección hasta entonces, y sus actuaciones
empezaron a ser conocidas en todo el mundo. No solo era un excelente extremo
diestro sino que se distinguía por su calidad humana, saber estar y sencillez.
Fue sobre todo un futbolista de equipo, uno de los más significativos de la
magia delantera de los años cincuenta que cantó Joan Manuel Serrat en Temps era
temps, la de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Los títulos atestiguan
una carrera brillante en el Barcelona desde 1946: cuatro Ligas, cuatro Copas de
España, dos Copas Eva Duarte, una Copa de Ferias y dos Copa Latina, la
precursora de la Copa de Europa.
No solo
era un excelente extremo diestro sino que se distinguía por su calidad humana,
saber estar y sencillez
Nacido el 18 de noviembre de 1926 en la Colònia Valls
(Barcelona), jugador del Súria y el Manresa, Basora rechazó una oferta del
Espanyol antes de fichar por el Barça, club con el que disputó 373 partidos
(1946-58) y marcó 153 goles. Jamás discutió la autoridad del entrenador, e
incluso cuando en tiempos de Puppo y Platko fue relegado a la suplencia aceptó
sin rechistar una cesión al Lleida. Los viejos aficionados del Barça recuerdan
incluso que uno de sus mejores partidos fue el de su despedida, el 22 de junio
de 1958, contra el Athletic, en una semifinal de Copa que clasificó a los
vascos pese a los dos tantos de Basora.
"Jamás me imaginé que triunfaría en el fútbol",
aseguraba Basora, que tenía como ídolo a Zabalo. Le gustaba jugar en la calle,
a los siete años ya se alineaba contra los chicos de 14 y, como ocurre con los
mejores, también le falsificaron la ficha para que pudiera alinearse con el
Manresa. Una oferta del Barcelona, después que Pepe Samitier le hubiera puesto
el ojo, le hizo cambiar de idea después que su padre hubiera insistido en que
tenía que primar los estudios. "Todavía recuerdo como me temblaban las
piernas el día de mi debut en Les Corts", el 8 de septimebre de 1946 contra
la Real Sociedad, confesaba en el libro de Finestres. Basora aseguraba
precisamente que siempre encontró a faltar en el Camp Nou "la sensación de
familiaridad que teníamos en Les Corts", donde su quiebro rompía la
cintura de todos los laterales, por más leña que recibiera y aguantara, siempre
respetuoso y caballeroso pocas veces descentrado.
Aseguraba que le resultó muy fácil jugar al fútbol con
los compañeros que le había tocado en suerte, especialmente sus compañeros de
delantera. César, por ejemplo, le tenía robado el corazón: "Es el mejor
rematador de cabeza que he visto nunca", recordaba hace poco cuando se le
preguntaba por El Pelucas. "César es el jugador que mejor rendimiento ha
dado al Barcelona en toda su historia. Teníamos una gran amistad y nos
queríamos mucho". "Los saques de esquina que tiraba Basora cuando
Enrique Fernández era entrenador siempre iban a la cabeza de César. Nos dieron
muchos puntos. Eran medio gol", subraya otro histórico como el zaguero
Gustavo Biosca.
A Basora le gustaba especialmente por entonces jugar al
ajedrez, completar crucigramas y era un buen lector, sobre todo de novelas de
aventuras, preferentemente de Agatha Christie, Cecil Robert y Simenon. No sólo
le interaba el fútbol sino también la cultura. Basora fue uno de los portadores
del féretro de Josep Maria de Sagarra.
La leyenda asegura, como suele ocurrir en estos casos, que el Barça recibió una oferta del Madrid por Basora. El jugador aseguró que nunca tuvo constancia de la propuesta. Basora fue feliz poniendo centros para César y asistiendo a Kubala después de quebrar a su marcador. Aunque diestro, sabía utilizar las dos piernas y protegía espectacularmente el balón con su cuerpo y brazos. Algún compañero le llegó a llamar la "urraca". Pocos jugadores han dignificado mejor la figura del 7.
VILA
Jordi Vila i Soler (Santpedor, 19 de maig de 1929 - Ciutadella de Menorca, 20 de gener de 2011) va ser
un futbolista català. Va jugar 4 temporades com a davanter centre, entre 1950 i
1954, al primer equip FC Barcelona, una
d'elles com a titular habitual. Formà part de l'equip titular del "Barça de les Cinc Copes" de la temporada 1951-52. Malgrat això, Joan Manuel Serrat no el mencionà en la seva famosa cançó
"Temps era temps" on es citen els davanters Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón. En
realitat Moreno va ser suplent en aquella brillant temporada.
Va jugar com a davanter centre i com interior en punta. Va
ser el primer jugador, i fins ara únic, capaç de fer almenys un gol en cada un
dels partits de la Copa del Rei, llavors
anomenada Copa del Generalísimo, fet que succeí el 25 de maig de 1952 després
de jugar els 7 partits com a titular marcant en tots els partits, inclosa la
final a Madrid davant del València CF.
Jordi Vila va començar jugant al Santpedor, i posteriorment
firmà el seu primer contracte professional amb el CE Manresa, on la seva capacitat golejadora no va passar inadvertida, fet
que li va permetre fitxar pel CF
Badalona, que jugava a segona divisió. En aquest club va coincidir amb
exjugadors barcelonistes com Egea i Valle, que van avalar el seu posterior
fitxatge pel FC Barcelona.
Jordi Vila arribà al Barça, amb un contracte per 4 anys, el
mateix any que Ladislao Kubala. El Barça tenia un gran equip integrat
majoritàriament per catalans, exceptuant César, de Lleó, i Kubala, d'Hongria. Vila
va jugar esporàdicament en la primera temporada 1950-51. El 25 de novembre de 1951 Vila
va jugar amb el Barça a Santander, i l'equip guanyà al Racing de Santander 0-3, amb gol inicial de Vila, que ho
celebrà estirat a terra immòbil. Arran d'aquest partit va esdevenir titular. Aquella
temporada l'equip guanyà els cinc títols en joc (Lliga, Copa, Copa Eva Duarte, Copa Llatina i Trofeu Martini &
Rossi). En aquesta temporada Vila jugà un total de 25 partits marcant
19 gols. El 24 de juliol de 1952 va ser operat del menisc pels doctors Josep Moragas i Josep Mestre, i perdé la
titularitat.
Després del Barça va militar 3 temporades amb el València CF, de 1954 a 1957, debutant el 3 d'abril de 1955 davant
el Celta de Vigo. En les
tres temporades jugà un total de 29 partits (15 a la lliga), marcant
18 gols (6 a la lliga), amb una dura competència per la titularitat
amb l'neerlandès Faas Wilkes i
el castellonenc Manolo Badenes.
Posteriorment jugà 3 temporades al Real Betis Balompié, de 1957 a 1960, les dues últimes ja a
primera divisió. Finalitzà la seva carrera futbolística jugant les temporades
1960-61 i 1961-62 al Córdoba Club de Fútbol, amb el
qual va aconseguir l'ascens a primera divisió en la segona temporada. L'any
1962 es retirà i es va establir a Sevilla com a representant comercial d'uns
productes metàl·lics per a la construcció, dels que fou accionista i on invertí
la major part dels diners guanyats com a futbolista.
En una ocasió va ser seleccionat per l'equip B de la selecció
espanyola, per jugar a Paris contra França, però a última hora quedà exclòs per
malaltia.
L'octubre de 2010 va rebre un homenatge al Camp Nou com a integrant del "Barça de les Cinc Copes". Des
de 1983 va viure a Ciutadella de Menorca. Va
morir a l'hospital de Maó la matinada del 20 de gener de 2011 a l'edat de
81 anys. Les seves restes van ser incinerades al cementiri de
Ciutadella i la missa funeral es realitzà a la parròquia de Sant Antoni Maria
Claret de Ciutadella.
Clubs
·
FC Barcelona: 1950-54
·
València CF: 1954-57
·
Real Betis Balompié: 1957-60
·
Córdoba Club de Fútbol: 1960-62
Palmarès
·
2 Lliga espanyola de futbol: 1951-52, 1952-53
·
3 Copa del Generalíssim: 1951, 1952, 1953
·
2 Copes Eva Duarte: 1952, 1953
·
1 Copa Llatina: 1952
BARCELONA - 20 gener 2011 12.00 h
Jordi Vila Soler va ser un
treballador del futbol. No era el que avui coneixem per un “crack”, però va
tenir la sort de convertir-se en el davanter centre d’un equip, el Barça de les
Cinc Copes, que va fer història. Dins la seva humilitat i discreció, estava
orgullós del que havia viscut.
Als 33 anys va penjar les botes
com a jugador professional i el futbol, més enllà dels records, va quedar
definitivament enrera. El va seguir sempre com un espectador apassionat i
patidor, però aquell ja no era el seu món i això ho va assumir amb total
naturalitat.
Durant la seva vida el van
acompanyar capses de fotos i retalls de diaris. Algunes, lamentablement, es van
perdre pel camí de les mudances. Després de la seva mort, aquest bloc vol
recuperar el que ell havia conservat i convertir-se en la memòria d’aquella
trajectòria futbolística. No importa si pot interessar a més o menys gent. El
que importa és que el testimoni d’una vida ocupi el seu espai en el món.
“Durant anys vaig veure com s’abraçaven, des de lluny. De tant
en tant fins i tot em va donar per recórrer tot el camp per unir-me a ells, i
abraçar jo també, però la cosa no rutllava gaire bé: un sempre arribava una
mica tard, quan la part més desinhibida de l’assumpte ja havia acabat i era com
emborratxar-se quan els altres ja estan tornant cap a casa. Així que la major
part de les vegades em quedava al meu lloc, entre defensors, intercanviàvem
alguna sòbria mirada. El porter, aquest sempre estava una mica boig, se les
componia pel seu compte.” (I barbari d’Alessandro Baricco)
Hoy hace
62 años. Debut de Jorge Vila.
Posted On 22 Sep 2019. By : Alfonso Del Castillo.
El 22 de
septiembre de 1957 debuta oficialmente con el Betis Jorge Vila, en el partido
de Liga de Segunda División que se juega en La Viña en Alicante contra el
Hércules, y en el que cuadro blanquiazul se impone por 2 a 0.
Jorge Vila
tenía 28 años cuando debutó con el Betis y procedía del Valencia.
Jorge Vila Soler, nacido en Santpedor (Barcelona) el 19 de mayo de 1929 y fallecido en Mahón (Menorca) el 20 de enero de 2011.
Delantero centro.
Empezó a destacar
en el Manresa en Tercera División, para pasar posteriormente al Badalona, donde
llamó la atención del FC Barcelona, que se hizo con sus servicios a la
temporada siguiente.
En el Barcelona
formó parte del mítico equipo de las Cinco Copas y en sus cuatro años de
azulgrana obtuvo un brillante palmarés: 2 Ligas, una Copa Latina, 3 Copas de
España y dos Copas Eva Duarte.
De allí paso al
Valencia, donde jugó tres temporadas, para pasar al Betis en septiembre de 1957
dentro del conjunto que a las ordenes de Antonio Barrios se preparaba para
devolver al Betis a la Primera División. Con el Betis debuta en el amistoso
jugado en Heliópolis el 8 de septiembre de 1957 frente al Atlético de Madrid.
Esa temporada fue el máximo goleador del Betis con 19 tantos.
Dos temporadas más
permaneció en el Betis, para fichar posteriormente por el Córdoba, donde jugó
sus dos últimas campañas.
En sus 3 temporadas
en el Betis Vila jugó 67 partidos de Liga marcando 34 goles, de Copa en los que
obtuvo 4 goles y 24 amistosos, en los que consiguió 8 goles.
JORDI VILA.
FECHA DE NACIMIENTO : 10/05/1930
FECHA DE FALLECIMIENTO : 20/01/2011.
LUGAR DE NACIMIENTO : Sampedor (Barcelona)
NOMBRE COMPLETO : Jorge Vila Soler
DEMARCACIÓN : Delantero.
EQUIPOS : Manresa, Badalona, FC Barcelona, Real
Betis, Córdoba CF.
INTERNACIONALIDADES :
BIOGRAFÍA.
Siendo el gol su función primordial, parece
que la cotización de un ariete debiera depender de su tarjeta anotadora. La del
catalán Jorge Vila fue inobjetable, aquí como en el Barcelona (31 goles en 45
partidos), pero en ninguno de los dos sitios se le dio la titularidad. Tras
irrumpir espectacularmente en la Copa de 1955 (cuatro goles al Sevilla), sus
métodos fueron juzgados elementales, aunque se apreciaron su movilidad y sus
ganas. Se le reprochó jugar de espaldas, que es el recurso de los rematadores
puros cuando no se les sirve con profundidad. Infrautilizado durante tres
temporadas, se marchó con Areta al Betis, al que sirvió en una larga
prestación.
SUS NÚMEROS EN EL VALENCIA CF.
TEMPORADAS: 3 Temporadas desde la 1954/55 a la 1956/57.
MINUTOS JUGADOS: 2475.
PARTIDOS JUGADOS: 29.
PARTIDOS TITULAR: 28.
PARTIDOS SUPLENTES: 1.
GOLES: 18.
TARJETAS AMARILLAS: 0.
TARJETAS ROJAS: 1.
BIOGRAFÍA (WIQUÍPEDIA).
Jordi Vila i Soler ( Santpedor , 19 de mayo
de 1929 ) es un futbolista catalán . Jugó 4 temporadas como delantero centro,
entre 1950 y 1954, el primer equipo FC Barcelona , una de ellas como titular
habitual. Formó parte del equipo titular del "Barça de las cinco
Copas" de la temporada 1951-52 . A pesar de ello, Joan Manuel Serrat no lo
mencionó en su famosa canción "Érase una vez" donde se citan los
delanteros Basora , César , Kubala , Moreno y Manchón . En realidad Moreno fue
suplente en aquella brillante temporada .
Jugó como delantero centro y como interior en punta. Fue el primer jugador, y hasta ahora único, capaz de hacer al menos un gol en cada uno de los partidos de la Copa del Rey , entonces llamada Copa del Generalísimo, que sucedió el 25 de mayo de 1952 después de jugar los 7 partidos como titular marcando en todos los partidos, incluyendo la final en Madrid ante el Valencia CF .
TRAYECTORIA.
Jordi Vila comenzó jugando al Santpedor, y
posteriormente firmó su primer contrato profesional con el CE Manresa , donde
su capacidad goleadora no pasó inadvertida, lo que le permitió fichar por el CF
Badalona , que jugaba en segunda división. En este club coincidió con
ex-jugadores barcelonistas como Egea y Valle, que avalaron su posterior fichaje
por el FC Barcelona.
Jordi Vila llegó al Barça, con un contrato
por 4 años, el mismo año que Ladislao Kubala . El Barça tenía un gran equipo
integrado mayoritariamente por catalanes, exceptuando César, de León, y Kubala,
de Hungría. Villa jugó esporádicamente en la primera temporada 1950-51. El 25
de noviembre de 1951 Villa jugó con el Barça en Santander, y el equipo ganó al
Racing de Santander 0-3, con gol inicial de Villa, que lo celebró tumbado en el
suelo inmóvil. A raíz de este partido se convirtió en titular. Esa temporada el
equipo ganó los cinco títulos en juego ( Liga , Copa , Copa Eva Duarte , Copa
Latina y Trofeo Martini & Rossi ). En esta temporada Villa jugó un total de
25 partidos marcando 19 goles. El 24 de julio de 1952 fue operado del menisco
por los doctores Josep Moragas y Josep Mestre, y perdió la titularidad.
Después del Barça militar 3 temporadas con
el Valencia CF , de 1954 a 1957, debutando el 3 de abril de 1955 ante el Celta
de Vigo . En las tres temporadas jugó un total de 29 partidos (15 en la liga),
marcando 18 goles (6 en la liga), con una dura competencia por la
titularidad con el holandés Faas Wilkes y el castellonense Manolo Badenes
.
Posteriormente jugó 3 temporadas en el Real
Betis Balompié , de 1957 a 1960, las dos últimas ya en primera división.
Finalizó su carrera futbolística jugando las temporadas 1960-61 y 1961-62 el
Córdoba Club de Fútbol , con el consiguió el ascenso a primera división en la
segunda temporada. En 1962 se retiró y se estableció en Sevilla como
representante comercial de unos productos metálicos para la construcción, de
los que fue accionista y donde invirtió la mayor parte del dinero ganado como
futbolista.
En una ocasión fue seleccionado por el
equipo B de la selección española, para jugar en París contra Francia, pero a
última hora quedó excluido por enfermedad.
En octubre de 2010 recibió un homenaje al Camp Nou como integrante del "Barça de las Cinco Copas". Desde 1983 vive en Ciutadella de Menorca .
CLUBES
FC Barcelona : 1950-54
Valencia CF : 1954-57
Real Betis Balompié : 1957-60
Córdoba Club de Fútbol : 1960-62
PALMARES.
2 Liga española de fútbol : 1951 - 1952 , 1952 - 1953
3 Copa del Generalísimo : 1951 , 1952 , 1953
2 Copas Eva Duarte : 1952 , 1953
1 Copa Latina : 1952.
COMUNICADO DE SU FALLECIMIENTO.
Jordi Vila, jugador del Barcelona entre
1950 y 1954, ha muerto hoy en el Hospital de Mahón (Menorca) a la edad de 81
años, según ha informado el club catalán en su página web.
Nacido el 19 de mayo de 1929 en Santpedor
(Barcelona), Vila jugó en el Manresa y el Badalona antes de fichar por el Barça
en 1950. Con la camiseta azulgrana disputó un total de 45 partidos, en los que
marcó 31 goles. Posteriormente jugó en el Valencia , Betis y Córdoba.
Vila fue un delantero centro con un gran
olfato de gol que brilló junto a Ladislao Kubala en el mítico equipo de la
temporada 1951-52, conocido como el de las 'Cinco Copas', aquel conjunto que
deslumbró con su fútbol y dejó pequeño el campo de Les Corts.
En la Copa de España de aquella temporada,
Vila marcó en todos los partidos -siete- e hizo nueve goles. Su palmarés con el
Barça es impresionante: dos Ligas (51-52 y 52-53), una Copa Latina (1952), tres
Copas de España (50-51, 51-52 y 52-53) y dos Copas Eva Duarte (1952 y 1953).
Los restos mortales de Vila serán
incinerados mañana en el cementerio de Ciutadella y la misa funeral será el
sábado día 22 en la parroquia de Sant Antoni Maria Claret de esa ciudad
menorquina.
DESCANSE EN PAZ.
Y RECORDAR QUE NACIÓ EN LA MISMA
LOCALIDAD DE PEP GUARDIOLA Y RAFA MARTINEZ, JUGADOR DEL PAUWER.
Mor Jordi Vila, jugador del Barça
de les Cinc Copes
La missa funeral es farà dissabte a les
13.00 hores a la parròquia de Sant Antoni Maria Claret a Ciutadella
El Camp Nou va homenatjar l'octubre
passat la històrica generació del Barça de les Cinc Copes
REDACCIÓ - BARCELONA
Jordi Vila Soler, jugador del FC Barcelona
des del 1950 fins al 1954, ha mort aquest dijous a Ciutadella (Menorca) a
l'edat de 81 anys, segons informa la web del club blaugrana. Era un dels components
de la davantera del Barça de les Cinc Copes (temporada 1951/52).
Nascut el 19 de maig del 1929 a Santpedor
(Barcelona), Vila va jugar al Manresa i al Badalona abans de fitxar pel
Barça el 1950, el mateix any que Ladislao Kubala. Va jugar quatre anys amb la
samarreta blaugrana, amb un total de 45 partits i 31 gols. Posteriorment
va jugar al València, Betis i Còrdova
Va jugar com a davanter centre i com interior
en punta, i va ser el primer jugador, i fins ara únic, capaç de fer almenys
un gol en cada un dels partits de la Copa del Rei, aleshores anomenada
Copa del Generalísimo.
El Camp Nou va homenatjar el passat mes
d'octubre, abans del partit contra el Mallorca, la històrica generació del
Barça de les Cinc Copes, en aquesta trobada també hi va estar present Jordi
Vila.
Les restes mortals de Vila seran incinerades
demà divendres al cementiri de Ciutadella, on vivia des del 1983. La missa
funeral es farà dissabte a les 13.00 hores a la parròquia de Sant Antoni
Maria Claret d'aquesta ciutat menorquina.
Fallece Jordi Vila, delantero del Barça de las Cinco
Copas
El ex futbolista, que
tenía 81 años, marcó 31 goles en las cuatro temporadas que jugó como azulgrana
en los años cincuenta
Madrid 20 ENE 2011 - 14:42 CET
El Barça de
las Cinco Copas, el colectivo con más peso en el imaginario colectivo de la
afición culé -con permiso del Dream
Team de Cruyff y del actual de Guardiola, ajeno al corsé de
cualquier calificativo- ha perdido a uno de sus representantes. El delantero
Jordi Vila Soler (Santpedor, Barcelona; 1929) ha fallecido hoy en el Hospital
de Maón (Menorca), a los 81 años de edad.
Vila, fichado
por el Barcelona en 1950, fue azulgrana durante cuatro temporadas, en las que
jugó 45 partidos y anotó 31 goles. Antes había militado en el Manresa y el
Badalona, después vistió las camisetas de Valencia, Betis y Córdoba.
"Remataba muy bien con los pies y sobre todo con la cabeza. Aprovechaba la
altura e iba a todas", recordaba el propio Vila en una reciente entrevista
concedida a la revista del club en el que brilló junto a futbolistas de la
talla de Ladislao Kubala.
En la temporada 51-52, el Barcelona ganó la Liga, la
Copa, la Copa Latina y los trofeos Eva Duarte -precursor de la actual
Supercopa- y Martín Rossi. Cinco Copas, una hazaña solo superada por la actual
plantilla, que en 2009 levantó seis títulos. Vila marcó nueve goles en los
siete partidos de Copa que jugó el equipo aquel año -anotó en todos los
encuentros-. El delantero completó su palmarés como culé con otra Liga (52-53),
dos Copas de España (50-51 y 52-53) y una Copa Eva Duarte (1953).
Recuerdo imborrable
El pasado 3
de octubre, el Barcelona homenajeó a este equipo histórico en el Camp Nou,
antes de jugar un partido de Liga contra el Mallorca. Al acto asistieron
algunos de los futbolistas que formaron parte de aquel plantel. Allí estuvo
Jordi Vila Soler. También Ramallets, Biosca, Seguer, Aloy y Basora, además de
la mujer e hijos de Manchón, fallecido esa misma semana.
Todos ellos
recibieron una placa conmemorativa de manos del cantautor Joan Manuel Serrat,
quien dedicó una canción -Temps
era temps- al Barça de las Cinco Copas. Una canción cuya letra
homenajeaba a la delantera del equipo, recitando los nombres de Basora, César,
Kubala, Moreno y Manchón. No aparecía Vila, quien en la reciente entrevista
concedida a la revista del club aseguraba: "Retrata el equipo de su niñez,
en ningún momento dice que sea el de las Cinco Copas. Esto ha sido una
interpretación que ha hecho erróneamente la gente".
Los restos
mortales de Vila serán incinerados mañana en el cementerio de la ciudad
menorquina de Ciutadella. El sábado se celebrará una misa funeral en la
parroquia de Sant Antoni Maria Claret.
Un menorquín de cinco copas
MARTES, 5 DE OCTUBRE DE 2010
El futbolista de Ciutadella, Jordi Vila fue
homenajeado el domingo en el Camp Nou por formar parte del mítico Barça de les
Cinc Copes de los años cincuenta.
La historia hizo este domingo justicia al
tributar un entrañable homenaje al Barça de les Cinc Copes, aquel conjunto de
la década de los cincuenta en el que junto a nombres ilustres como Kubala,
Cesar, Moreno, Basora o Manchón militaba también el excelente futbolista Jordi
Vila. Este ciutadellenc de adopción coloreó con su talento el fútbol de
mediados del siglo pasado. El Camp Nou tuvo el domingo pasado un destacado
acento menorquín ya que el FC Barcelona homenajeó antes del partido contra el
Real Mallorca a la espléndida generación de aquel histórico y aclamado Barça. Y
en aquella plantilla estuvo el mítico jugador de fútbol menorquín Jordi Vila,
que también habitó en el palco del estadio barcelonista. Un reconocimiento en
el que se vivió un momento muy especial, cuando se recordó a uno de los
militantes de aquel emblemático equipo, Eduardo Manchón, fallecido,
precisamente, esta semana.
Los integrantes del mítico Barça de les
Cinc Copes, con nuestro Vila a la cabeza, recibieron un solemne y sentido
homenaje minutos antes del inicio del enfrentamiento entre los de Pep Guardiola
y Michael Laudrup, llevándose a cabo el acto en el ante palco del Camp Nou y
participando en el mismo el ex meta Antoni Ramallets, Gustau Biosca, Josep
Seguer, Jordi Vila, Lluís Aloy y Estanislau Basora, además de la viuda y los
hijos del desgraciadamente desaparecido Eduard Manchón.
Cuando el partido estaba a punto de
empezar, el speaker del Camp Nou Manel Vich, fue nombrando a cada uno de los
integrantes de aquel mítico equipo, lo que sirvió para que el público asistente
pudiera rendir su particular homenaje a los ex futbolistas del club. De fondo,
como no podía ser de otra manera, sonaba la canción Temps era temps, compuesta
por Joan Manuel Serrat, un asiduo de Menorca, culé reconocido y que asistió al
estadio y se fotografió con los veteranos. Al final, se guardó un minuto de
silencio en memoria de Manchón, compañero de equipo de Jordi Vila, con el Cant
dels ocells de fondo. La historia hizo justicia, sí, pero el destino no lo fue,
resultó excesivamente cruel. Tres días antes del merecido homenaje al Barça de
les Cinc Copes el destino hizo que Eduardo Manchón, uno de los componentes de
aquel mítico equipo, desapareciera a los 80 años sin escuchar los aplausos de
un Camp Nou que ayudó a construir con su juego y su talento. Su viuda Rosario y
sus hijos Esther y Eduardo recogieron la ovación del Estadi y, con unánimes
lágrimas en los ojos, miraron al cielo para entregárselo al legendario
delantero azulgrana.
Fallece Jordi Vila, el
delantero del Barça al que olvidó Joan Manuel Serrat
Integrante del equipo azulgrana de las 5
Copas en la campaña 51-52, murió ayer en Ciutadella
|
Vila fue operado de menisco y ya no fue el
mismo.
Adéu a un
jugador llegendari
Mor Jordi Vila, el santpedorenc de
les Cinc Copes
Vila, mort ahir a Menorca als 81 anys, va triomfar al Barça més
mític, però Serrat el va esborrar de la posteritat
Xavier
Prunés-Manresa 21.01.2011 | 01:00
Hi ha protagonistes que no són recordats, quan ells van acumular
mèrits per passar a la posteritat. Va passar a un davanter centre del FC
Barcelona nascut al poble de Santpedor. És el cas de Jordi Vila, mort ahir a
Ciutadella (Menorca) als 81 anys, on residia amb la seva esposa, Maria Lluïsa
Armangué.
I és que Jordi Vila va ser un dels grans golejadors del Barça a
principi de la dècada dels 50, el conegut com l'equip de les Cinc Copes. Un
onze que manava Ladislao Kubala i que en la temporada 1951-52 va guanyar tots
els títols possibles en aquella època: la lliga, la Copa del Generalísimo, la
Copa Eva Duarte (Supercopa), la Martini Rossi i la Copa Llatina, que era el
precedent de la Champions. Vila, molt fort físicament, va ser el tercer màxim
golejador d'aquell Barça (19 gols), només a darrere de Kubala i César.
Serrat es va oblidar de Vila?
Però el responsable, diríem que més o menys involuntari, que
Vila hagi quedat amagat, és ni més ni menys que el cantautor Joan Manuel
Serrat, un gran aficionat al Barça i que va dedicar uns versos d'una cançó
nostàlgica, Temps era temps, a una de les seves grans passions de la infantesa:
el futbol. Serrat hi retrata la Barcelona de la postguerra, dels anys 40 i 50,
amb les seves misèries i petites alegries, una de les quals tanca una de les
estrofes, recitant una davantera blaugrana formada per Basora, César, Kubala,
Moreno i Manchón. Una formació que ha passat a l'imaginari col·lectiu a
Catalunya però que no és la davantera del Barça de les Cinc Copes.
Durant la temporada 1951-1952, el qui jugava amb Kubala era Vila
i no pas Moreno, que només va ser alineat en tres partits. Jordi Vila, ros i
corpulent, sempre disposat a resoldre a dins de l'àrea, va marcar 10 gols a la
lliga i 9 a la final de la Copa del Generalísimo, un dels quals en el 4-2 de la
final, guanyada al València, que es va disputar a Madrid...
Per què Serrat es va oblidar deVila? Hi ha dues teories que
poden ser vàlides. Una és que la mare del cantautor era aragonesa i que tenia
simpatia per un Moreno que era de la seva terra. L'altra, que sembla més
fiable, és que en la mètrica de la cançó no lligava Vila i que Moreno hi
encaixava millor. Jordi Vila va participar en un homenatge, l'octubre passat,
al Camp Nou amb els supervivents del Barça dels 50, juntament amb altres mites,
com Ramallets, Biosca i Basora. L'Alzheimer ja el tenia força castigat, i va
ser un dels seus fills qui va recordar que "el meu pare feia anys que
vivia a Menorca i un dia s'hi va trobar el Serrat. Li va preguntar la raó de
l'oblit o del canvi, digue'n com vulguis. A ell el va tenir una mica enfadat
durant uns quants anys. El Joan Manel li va dir que l'autèntica raó era per la
musicalitat, tot i que el meu pare encara se'n malfiava i es pensava que era
per la mare del cantant... Jo no ho crec, la veritat".
Mala sort en les lesions
Jordi Vila no va tenir sort al Barça. En acabar la fabulosa temporada, va ser operat de menisc el juny del 1952. Es tractava d'una intervenció molt delicada aleshores. No va acabar mai de ser el mateix i va perdre el lloc de titular, ara sí, en benefici de Moreno, que va fer una gran campanya, amb 22 gols en 30 partits de lliga. Potser era quan Serrat anava a les Corts. Qui sap. En tot cas, Vila va deixar can Barça i va disputar encara unes quantes temporades més al València i al Betis, abans de penjar les botes. Temps era temps.
Jordi Vila estuvo allíMiembro del gran Barca de las 'Cinc Copes', sufrió el olvido de Serrat en su célebre canción · Terminó su carrera en el sur contribuyendo a los ascensos del Betis en el 58 y del Córdoba en el 62A sus 81 años,
la memoria le suele jugar alguna mala pasada. Es normal. Pero hay un recuerdo
grabado con tal fuerza que ni siquiera el implacable azote del tiempo ha podido
erosionar. Jordi Vila Soler (Santpedor, Barcelona, 1929) fue uno de los siete
ex futbolistas que recibieron un homenaje en las vísperas del encuentro de Liga
entre el Barcelona y el Mallorca. Formaban parte del legendario equipo de
las Cinc Copes, ese conjunto que conquistó todos los títulos en
juego en la temporada 1951-52 y que figuraba en el imaginario culé como el más
laureado en una sola temporada hasta que irrumpieron en la escena Guardiola y
sus muchachos para elevar al cielo seis trofeos en la 2008-09. Los récords,
tarde o temprano, se terminan rompiendo. Aunque tengan que pasar casi sesenta
años.
El estadio
estaba repleto. Vila, que acudió al palco con su nieto, se sintió conmovido. Él
tenía entonces 22 años. Jugó 25 encuentros y marcó 19 goles en aquel curso. Qué
recuerdos. A su lado, antiguos camaradas como Ramallets, Biosca, Basora o
Seguer. A Manchón no pudieron abrazarle. Murió unos días antes. Por la
megafonía sonó, como no podía ser de otro modo, el Temps era temps de
Joan Manuel Serrat. Una composición que emociona particularmente al
barcelonismo. Temps d'Una, Grande y Libre / Metro Goldwyn Mayer / Lo
toma o lo deja / Gomas y lavajes / Quintero, León i Quiroga / Panellets i
penellons / Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón. ¿Y dónde está Vila?
El octogenario
ex futbolista coincidió de nuevo con Serrat y el asunto volvió a salir a la
palestra. Ya unos años atrás ambos se cruzaron en Menorca, donde reside el ex
jugador, y allí recibió una explicación. "Serrat le dijo que incluyó a
Moreno porque la iba mejor para la métrica", explica el hijo de Vila
en La Vanguardia. En la familia no olvidan. Este rotativo catalán
publicó una carta enviada por Vila Jr. en la que exponía con toda crudeza una
situación que consideran una injusticia histórica. "¿Se imaginan que en el
año 2.059, en el 50ª aniversario del Barça de las Seis Copas, alguien citara a
Villa y se olvidara de Eto'o o Henry?", dicen sus allegados.
Lo cierto es
que la historia es como es. La estadística no miente. El Barça de las Cinco
Copas apenas contó con Moreno, un extremo izquierdo que compartió, sí, el
flanco con Manchón... pero en la temporada siguiente. En la del
pentacampeonato, la línea atacante titular fue la compuesta por Basora, César,
Vila, Kubala y Manchón. La delantera de Serrat existió, pero en la campaña
siguiente, que no fue precisamente mala -hizo doblete: Liga y Copa- pero sí
inferior a la anterior. "Serrat canta al equipo de su infancia, no tiene
por qué coincidir con la realidad, lo entiendo", dice el hijo de Vila
sobre la célebre composición del Noi del Poble Sec, aunque matiza con cierta
amargura: "No estamos molestos con él, aunque es cierto que mi padre lo
llevó mal durante mucho tiempo. Es muy frustrante saber que formarse parte de
ese equipo mitificado y ver que no apareces en el recuerdo. Posiblemente es lo
más importante que le ha sucedido en la vida, ¿no?".
¿Y qué ocurrió
con Jordi Vila? En 1952 se rompió el menisco, fue operado y perdió la
titularidad. En 1954 se fue al Valencia, donde despachó tres temporadas
correctas (seis goles en cada una de ellas) antes de iniciar el camino inverso
de muchos trabajadores de la época. En 1957, el joven catalán hizo las maletas
para buscar su porvenir en Andalucía.
En el Sur
encontró hueco en dos clubes históricos que vivieron con él gestas
inolvidables. En 1957 fichó por el Real Betis, inmerso en una titánica lucha
por volver a la élite después de haberse hundido tras la Guerra Civil. El rubio
delantero, con 28 años, contribuyó decisivamente a la regeneración futbolística
de la entidad de Heliópolis. Llegó avalado por el checo Daucik -el técnico que
le tuvo a sus órdenes precisamente en el Barça de las Cinc Copes- y
sus goles sacaron al Betis -presidido por el mítico Benito Villamarín- de
Segunda y lo afianzaron en Primera. En verano de 1960, ya con 31 años, cambió
el verdiblanco por el blanquiverde del Córdoba, que lo fichó para reforzar el
proyecto de Roque Olsen. Vila realizó un primer año notable, con ocho goles en
la Liga y cinco en la Copa del Generalísimo, pero padeció un calvario en la
temporada siguiente. Una grave lesión de rodilla y la irrupción de Miralles le
hicieron perder protagonismo en el once en la temporada 61-62. Pese a ser ya
veterano y contar con más títulos en su historial que toda la plantilla del
Córdoba junta, Vila demostró su calidad profesional y no se rindió. Con
carácter y esfuerzo diario, convenció al exigente Olsen y se ganó la
titularidad. En la jornada 20, el Córdoba llevaba una pésima racha (una
victoria en ocho jornadas) y el objetivo peligraba. Vila salió a jugar y ya lo
hizo asiduamente hasta el final: marcó un gol fundamental en Las Palmas (1-1) y
abrió el marcador ante el Cádiz (4-1) en la última cita en El Arcángel antes de
afrontar el último y definitivo escalón para el ascenso. Jordi Vila, titular
indiscutible en ese momento, se lesionó en el último entrenamiento antes del
partido en el Colombino de Huelva. No pudo intervenir. Su sustituto, Miralles,
entró en la historia del cordobesismo al marcar tres goles en el 0-4 al
Recreativo que llevó al equipo por primera vez a Primera el 1 de abril de 1962.
De Jordi Vila nunca más se supo. No disputó ni un partido más como profesional.
Con 33 años, colgó las botas y estableció su residencia en Sevilla, donde se
dedicó a la representación de materiales de carpintería mecánica. Un buen día
volvió a su pueblo, Santpedor, el mismo en el que iba a nacer un tal Pep
Guardiola que, casi sesenta años después, barrería el récord del Barça de
las Cinc Copes.
CUESTIONES DE MÉTRICA
Fallece el futbolista a quien Serrat le «robó» la gloria
REDACCIÓN el 21/01/2011
Ayer
falleció en Maó (Menorca, Baleares) Jordi Vila Soler, jugador del FC Barcelona
entre 1950 y 1954, a quien Serrat "olvidó" cuando citaba de corrido
la delantera de su infancia —Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón— en su
canción Temps era temps.
Nacido el 19 de mayo de 1929 en Santpedor
(Barcelona) —igual que el actual entrenador del Barça, Josep Guardiola—, Vila
jugó en el Manresa y el Badalona antes de fichar por el Barça en 1950. Jugó
cuatro años con la camiseta azulgrana, con un total de 45 partidos y 31 goles.
Posteriormente jugó en el Valencia, Betis y Córdoba.
Jordi Vila pasó a la historia como el
jugador ausente en la canción de Joan Manuel Serrat Temps era temps, que
recordaba la delantera que formaban Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.
"Retrata el equipo de su niñez, en ningún momento dice que sea el de las 5
Copas. Esto ha sido una interpretación que ha hecho erróneamente la gente
", indicaba con cierta resignación Jordi Vila el pasado diciembre a la
Revista Barça.
“No estamos molestos con él, aunque es
cierto que mi padre lo llevó mal durante mucho tiempo. Es muy frustrante saber
que formaste parte de ese equipo mitificado y ver que no apareces en el
recuerdo. Posiblemente es lo más importante que le ha sucedido en su vida, ¿no?”,
declaraba el hijo de Vila en un reciente homenaje a los jugadores de aquel
extraordinario equipo de la temporada 1951-52, conocido popularmente como el
"Barça de las cinco copas".
Años atrás, Vila y Serrat se cruzaron en
Menorca. “Serrat le dijo que incluyó a Moreno porque le iba mejor para la
métrica”, explica el hijo de Vila. “Pero mi padre llegó a pensar que podía
haber influido el hecho de la procedencia aragonesa de Moreno, que coincide con
el de la madre de Serrat…"
Lo cierto es que la historia cuenta que la
mítica delantera de ese equipo que consiguió los cinco títulos posibles apenas
contó con Moreno, que jugó sólo tres partidos, sino que estuvo compuesta por
Basora, César, Vila, Kubala y Manchón.
Los restos mortales de Vila serán
incinerados este viernes en el cementerio de Ciutadella y la misa funeral se
hará el sábado a las 13.00 horas en la parroquia de Sant Antoni Maria Claret de
esta ciudad menorquina.
Aquel Barça de las
Cinco Copas
A principios de los
años cincuenta y con la incorporación del extraordinario Kubala, el Barcelona
alcanzó una gran superioridad en el fútbol español. Sucesivamente ganó Copas
(1951, 1952 y 1953) y Ligas (1951-52 y 52-53). Ello le permitió también
adjudicarse la Copa Eva Duarte de Perón, antecedente de la Supercopa, y
participar con éxito en la Copa Latina, donde derrotó a la Juve (4-1) y el Niza
(1-0) en la final de París.
Junto al gran
Ladislao Kubala se alineaba una promoción espléndida de jugadores catalanes
como Basora, Biosca, Ramallets, Gonzalvo III, Seguer, Manchón. Bosch, Segarra,
Vila, Calvet, Aloy, Flotats y Brugué, además de algunos foráneos como el
guardameta murciano Velasco, el leonés y gran capitán César, el gallego Cheché
Martín, el aragonés Moreno y los vascos Aldecoa y Escudero. El eslovaco
Fernando Daucik, cuñado de Kubala, era el entrenador, que también utilizó en
algunas ocasiones a los extranjeros Nicolau (argentino) y Szegedi (rumano).
Un año mágico. En 1952,
además del Campeonato Nacional de Liga y el Campeonato de España de Fútbol,
ganaron la Copa Latina y los Trofeos Duward y Martini Rossi. Esto fue el motivo
de que se bautizase a aquel equipo con el sobrenombre de 'El Equipo de las
Cinco Copas'.
En realidad fueron
seis si se incluye la Copa Eva Perón, ganada sin lucha, pues este trofeo se
adjudicaba al ganador del partido entre los campeones de Liga y Copa y el Barça
había triunfado en ambos torneos, por lo que no hizo falta que se jugara el
choque.
Fue una época de
esplendor hegemónico y de muchos títulos por parte de la entidad culé, pero a
la que pondría fin la incorporación de Alfredo Di Stéfano al Real Madrid
después de un sonado caso. Y es que, ¿qué hubiese sucedido con la Saeta Rubia
vestido de azulgrana?
Mejor equipo para
FIFA en el año 53
La FIFA organizó un
partido entre Inglaterra y Resto del Mundo para celebrar el 90º aniversario de
la Federación Inglesa. El partido debía celebrarse en Wembley el 21 de octubre
de 1953. Antes, el comité seleccionador, para disipar sus dudas, montó un
partido en Ámsterdam entre su combinado y el mejor equipo europeo del momento,
el Barcelona. Kubala jugó el primer tiempo con los 'Fifos' y el Barça cayó.
Joan Manuel Serrat -
Temps era temps
- Cançó: Temps
era temps
- Lletra: Joan Manuel Serrat
- Música: Joan Manuel Serrat
- Durada 03:35
- Àlbum: Junts
- Any1981
- Discogràfica: Ariola
Lletra de la cançó
Temps era temps
Que vam sortir de l'ou
Amb l'or a Moscú
La pau al coll, la flota al moll
I la llengua al cul
Amb els símbols arraconats
L'aigua a la font
Les restriccions
I l'home del sac
Temps era temps
Que més que bons o dolents
Eren els nostres i han estat els únics
Temps d'estraperlo i tramvies
Farinetes per sopar
I comuna i galliner a la galeria
Temps d'Una, Grande y Libre
Metro Goldwyn Mayer
Lo toma o lo deja
Gomas y lavajes
Quintero, León i Quiroga
Panellets i penellons
Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón
Temps era temps
Que d'hora i malament
Ho vam saber tot
Qui eren els reis
D'on vénen els nens
I què menja el llop
Tot barrejat amb el Palé
I la Formación del Espíritu Nacional
I els primers divendres de mes
Senyora Francis, m'entén?
Amb aquests coneixements
Què es podia esperar de nosaltres?
Si encara no saben, senyora
Què serem quan siguem grans
Els fills d'un temps
Els fills d'un país orfe
Fills d'Una, Grande y Libre
Metro Goldwyn Mayer
Lo toma o lo deja
Gomas y lavajes
Quintero, León i Quiroga
Panellets i penellons
Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón
Temps era temps
Temps era temps
Temps era temps
MANCHÓN
Eduard Manchón i Molina (Barcelona, 24 de
juliol del 1930 - Barcelona, 29 de setembre del 2010)
va ser un futbolista català dels anys 50. Va desenvolupar la
major part de la seva carrera esportiva al FC Barcelona, entre 1948 i 1957,
com a extrem esquerre, formant part de la llegendària davantera del "Barça
de les Cinc Copes" de la temporada 1951-52 al costat de Basora, César, Kubala, Vila i Moreno,
que emocionaren els barcelonistes i que Joan Manuel Serrat popularitzà
amb la seva famosa cançó "Temps era temps".
Manchón va ser un extrem esquerre de classe excepcional, petit
(1,66 m d'alçada), fibrat, amb gran velocitat i molt bon regat, però
també un excel·lent rematador. La seva velocitat va fer que l'anomenessin
amb el sobrenom de La Bicicleta.
Biografia
Inicis
Nasqué al barri obrer de Can Tunis, prop del Port de Barcelona, en una família que procedia de Lorca (Murcia). El seu pare feia de barraquer del camp de Casa Antúnez, modest equip d'aquell barri, on Eduard Manchón va començar a jugar. Cal recordar que de 1939 a 1949 el futbol juvenil no depenia de la Federació Espanyola, sinó del Frente de Juventudes. En complir 18 anys passà al Barcelona Amateur, que l'havia rebutjat anteriorment, on va coincidir amb Biosca, Bosch i Aloy, que posteriorment jugaren al primer equip del Barça amb el mateix Manchón. Guanyà el Campionat d'Espanya d'Aficionats del 1949 amb aquell equip, i en la final Manchón destacà obrint el marcador i marcant després el gol de la victòria (3-2) davant del Indautxu de Biscaia. L'any 1949 fou cedit al SD Espanya Industrial, club filial del Barça equivalent al que posteriorment va ser el Condal i actualment el Barça B, amb el qual realitzà una excel·lent temporada que li obrí les portes a tornar al Barça.
Primer equip del FC Barcelona
En la temporada 1950-51 Manchón va lluitar per un lloc
a l'onze inicial del primer equip amb l'argentí Nicolau, llavors titular
indiscutible. Una expulsió de Nicolau va permetre el debut de Manchón al Camp
de Les Corts el 8 d'octubre de 1950 en un
Barça-Valencia (2-1), en què Manchón marcà el gol de
la victòria, fet que li donà el crèdit suficient per mantenir-se a l'equip
durant les següents jornades, encara que no va rendir al nivell que s'esperava
d'ell. Amb massa nervis a causa de la
competència amb Nicolau, un trencament de lligaments el va apartar de l'últim
tram del campionat.
La temporada següent, amb Fernando Daucik d'entrenador,
va començar com a titular, en part gràcies a les lesions de Basora, primer, i
Nicolau, després, i va poder mantenir-se com a titular durant sis temporades. En
144 partits de Lliga amb el Barça marcà 57 gols, a més
d'incomptables centrades perquè els ariets Kubala o César marquessin més gols. En
total jugà 201 partits oficials amb el primer equip, marcant 81 gols. En
la temporada 1952-53 Manchón era el quart davanter del Barça més ben
pagat, amb 255.675 pessetes.
En les set temporades al primer equip del Barça va guanyar una Copa Llatina (1952), dues Lligues (1951/52 i 1952/53), dues Copes Eva Duarte (1952 i 1953), una Petita Copa del Món (1957) i quatre Copes del Generalísimo (1951, 52, 53, 57), malgrat que ell sols jugà les finals contra el València CF, en el 52, i l'Athletic de Bilbao, en el 53, i va marcar un gol en cadascuna. També jugà la final de Copa del 1954, en què el València guanyà el Barça.
Darrers anys
L'arribada al Barça de l'uruguaià Ramón Villaverde va
relegar Manchón a ser suplent, en una època en què no estaven permesos els
canvis durant els partits, i no ser titular implicava caure en l'oblit. L'any
1957, quan encara li quedaven dos anys de contracte amb el Barça, Manchón
demanà la baixa per fixar pel Granada CF, on jugà la temporada 1957-58. Quan
el Granada va visitar el camp del Barça Manchón va marcar un gol al seu
excompany Ramallets i el públic el va aplaudir, ja que el Barça
guanyà 4-1. Amb el Granada va jugar 17 partits de lliga, marcant
4 gols.
Posteriorment milità la temporada 1958-59 al Real Club
Deportivo de La Coruña, que llavors jugava a la segona divisió i
de 1959 a 1961 al CA Iberia, equip del seu barri de Can Tunis, que jugava
a tercera divisió. En l'últim any de la seva carrera professional, la
temporada 1961-1962, va jugar a les files del Centre d'Esports
l'Hospitalet. Manchón va disputar 26 partits i va marcar 9 gols amb
l'Hospitalet, quan el club militava en la tercera divisió, grup 7è.
Malgrat la seva gran qualitat, només va disputar un partit amb
la selecció espanyola de futbol absoluta, el 14 de març de 1954,
davant Turquia a Istanbul, en que Espanya va perdre 1 a 0
amb Luis Iribarren d'entrenador. L'any anterior Pedro Escartín l'havia
fet debutar amb l'equip B de la selecció davant Luxemburg. També jugà un partit
amb la selecció de futbol de Catalunya.
L'any 2007 va participar en la celebració del 25è aniversari del
primer ascens de l'Hospitalet a segona divisió B. Casat amb Roser i pare
de dos fills, Eduardo i Esther, Manchón va jugar amb els Veterans del Barça
fins passats els 75 anys. Un torneig de futbol platja s'anomena
en honor seu, organitzat pel seu amic Josep Maldonado els mesos
d'agost a Coma-ruga.
Eduard Manchón morí a Barcelona a causa d'un càncer el 29
de setembre del 2010, en un dia en què mig país feia una vaga
general, i deixà Estanislau Basora i Jordi Vila com a únics
supervivents dels davanters d'aquell llegendari equip del Barça. El destí
va impedir a Manchón d'assistir a la celebració que el Barça havia previst per
al següent partit del primer equip per commemorar els 60 anys del seu
debut davant del València. Les seves restes descansen el cementiri de les
Corts.
Clubs
·
Barcelona Amateur: 1948-49
·
SD Espanya Industrial: 1949-50
·
FC Barcelona: 1950-57
·
Granada CF: 1957-58
·
Real Club Deportivo de La Coruña: 1958-59
·
Club Atlètic Ibèria: 1959-61
·
Centre d'Esports l'Hospitalet: 1961-62
Palmarès
·
2 Lliga espanyola de futbol: 1951-52, 1952-53
·
4 Copa del Generalíssim: 1951, 1952, 1953, 1957
·
2 Copes Eva Duarte: 1952, 1953
·
1 Copa Llatina: 1952
· 1 Petita Copa del Món: 1957
MANCHÓN, CANDEL Y SALVADOR: TRIDENTE DE FUTBOL, BARRIO Y LITERATURA La
vida, en ocasiones, se compara con un círculo y ya los griegos dudaban de la
existencia de algo más perfecto. En nuestros tiempos, posiblemente no exista
uno más prestigioso que el balón. Esa esfera de cuero que, como la vida, bota
libre y rebota traicionera, se nos escapa en un mal control, y en muchas
jugadas termina perdiéndose por la línea de banda aunque nos dejemos el alma
corriendo tras ella. Dedicó Francisco Candel, en su novela Han
matado un hombre, han roto un paisaje (1959), unas líneas a un
abollado campo de fútbol que se formó en su barrio de Can Tunis, a fuerza de
pisar la tierra. Allí, «las
pelotas, debido a las desigualdades del terreno, rebotaban cual si fueran
lanzadas con efecto, igual que en el billar, marcando tantos complicados, desconcertantes
y geométricos». Tres adjetivos que describen sus inicios como
escritor. En 1956, tras años complicados, publicó su primera novela gracias a
la desconcertante ayuda de un futbolista de su barrio, Eduardo Manchón. Un año
después, a raíz de la publicación de la segunda, tuvo que refugiarse en la casa
de otro novelista que, curiosamente, había publicado en 1955 una novela con dos
ladrones y un futbolista como protagonistas. Su apellido tenía mucho de
presagio geométrico: Tomás Salvador. El balón redondo. La esfera perfecta. El viaje de la vida. EL NOI DEL BARRAQUER CONQUISTA LES
CORTS Francisco Candel había visto a Eduardo Manchón correr tras el balón en
campos de tierra similares a los de su novela. Cuando Manchón solo era el
pequeño Eduardo, mataba las tardes jugando al fútbol en la polvorienta
carretera del puerto con pelotas hechas de trapos viejos que birlaban a gitanas
aún más viejas. Candel compartía aula con Eduardo, y conocía la historia de su
familia: sus padres habían llegado a Can Tunis desde Lorca con los bolsillos
llenos de hambre y miseria, en busca del dorado que ofrecía la moderna
Barcelona. Como muchos otros emigrantes, sin embargo, acabaron viviendo en una de las
cientos de barracas que moteaban la falda de Montjuich, lejos de la ciudad
resplandeciente. Su padre trabajaba como barraquero del campo de Casa Antúnez,
el modesto club del barrio. Y a Eduardo lo bautizaron como El
noi del barraquer: así de sencilla era la vida en Can Tunis. Siendo
juvenil comenzó a jugar en el Casa Antúnez. Había estudiado para mecánico, pero
en las tascas del barrio se apostaba por otro destino: sería futbolista. Al
cumplir la mayoría de edad, fichó por el Barcelona Amateur de Biosca, Bosch y
Eloy. Ganaron el Campeonato de Forofos de 1949, con Manchón como héroe de la
final: contra el Indautxu marcó el gol que abría la lata y el que sentenciaba
con el definitivo 3-2. Ese mismo año lo cedieron al SD España Industrial, filial del FC Barcelona.
Los vecinos de Can Tunis brindaron muchas veces por sus goles aquella
temporada, y en 1950, celebraron por todo lo alto que fichaba por el FC
Barcelona. Las gitanas, entonces, aseguraron haberlo leído en la mugrienta
palma de su mano cuando todavía era un mocoso. Y los más viejos, mientras se
anudaban el pañuelo al cuello, advertían que al chiquillo todavía le quedaba
por madurar. Manchón corría sobre la línea de cal como si, en vez de un
alambre, fuese una autopista. Y por el barrio bromeaban que se había curtido
corriendo de la pestañí. El noi del barraquer rompía la cintura de los laterales con el mismo descaro que bailaba
con las mozas en la verbena. Y el 8 de octubre de 1950, frente al Valencia,
Daucik le dio la oportunidad de bailar sobre la cal tras la expulsión del
argentino Nicolau. Manchón saltó al campo, marcó el gol de la victoria y la
banda de Les Corts, desde aquella tarde, tuvo nuevo dueño. En Can Tunis no hubo
tasca en la que no se viese amanecer entre chiquitos y fandangos. UN FUTBOLISTA CON BIBLIOTECA Y UN
NOVELISTA SIN LIBROS Un futbolista solo tiene una oportunidad para escribir la jugada. El balón
es su lenguaje, su palabra. El regate, su adjetivo. Con un pase, pone un punto,
y con una pared, un punto y seguido. De nada sirven los bocetos; en un partido
no hay opción de tachar, pulir, planchar y retocar hasta que la frase suene
perfecta. Cuando el balón le llega a las botas, el futbolista redacta la jugada
del tirón, de nada le valen los sinónimos si el adjetivo no es el adecuado.
Solo si escoge bien cada palabra, cada regate, cada punto y seguido, escuchará
el murmullo de la red: la expresión máxima de su poesía. A Francisco Candel nadie le decía dónde había poesía y dónde no. Él la
encontró en callejuelas sucias, en oscuras tascas, en un enjambre de niños
andrajosos que habían aprendido corriendo tras un balón que la vida es
demasiado dura para tener los pies blandos. Durante años, había escrito cuentos
sobre lo que escuchaba en las aceras del barrio. Por ellas paseaba su poesía
porque la poesía, en realidad, se esconde en los ojos del que mira. Y él había
decidido mirar dónde otros apartaban la mirada. Su Macondo sería la otra
Barcelona que crecía a la sombra de Montjuich: la de las barracas de techos de
uralita a la que la Ciudad Condal daba la espalda. Por eso se sentía orgulloso de que El
noi del barraquer hubiese conquistado, con su baile de
piernas, la ciudad que crecía al otro lado de la montaña. Aunque le habían
cambiado el mote por el de El
bicicleta, la fama no le había cambiado. Los niños coreaban los
nombres de la mítica delantera de Les
Cinc Copes, ylas jovencitas suspiraban por sus huesos; pero
Manchón solía pasearse por Can Tunis como uno más, charlar con los vecinos,
invitar a unos tragos a los viejos amigos. Y telefonear a Candel periódicamente
para ver cómo seguía la vida por el barrio. Nadie -ni Candel ni, posiblemente, el propio Manchón- imaginaba que 1956
sería la última temporada del extremo en el FC Barcelona. Ni tampoco que esa
campaña marcaría su gol más literario. Una tarde, Candel y el futbolista se
encontraron por casualidad en el barrio. Tras el apretón de manos, Manchón le
preguntó si seguía dibujando: «-No, ahora escribo, he
acabado una novela. -Qué dices. ¿Cuándo la publicas? -¡Hay! Eso... Sabe Dios si lograré publicarla. No conozco a nadie. -Pues yo sí conozco a un editor. Se llama Janés y a veces baja a vernos al
vestuario y nos regala libros. Le hablaré de ti.» Aquella tarde, Manchón lo invitó a su casa para que viera su biblioteca. «-Fíjate qué de libros, no me los leo ni en broma», le dijo. Candel pasó la yema de los dedos por los lomos encuadernados. «Y
como el mundo está lleno de casualidades», contó años después
en El
País, «a
mí me llevó definitivamente a la literatura el futbolista del Barça».
Manchón cumplió su palabra y, en una visita al vestuario del poeta y editor
barcelonés, le habló de su vecino escritor. Aunque, en realidad, Janés ya tenía
referencias de un tal Candel que había presentado su novela al Premio Nadal y,
aunque no había ganado, había obtenido dos votos del jurado, uno de ellos de su
amigo Sebastián Juan Arbó. Un día, el hermano de Manchón apareció en el felpudo de Candel. «-Oye, que dice mi hermano que te editan la novela.» Entusiasmado por la noticia, Candel le pidió más detalles, pero el otro se
encogió de hombros y dijo que solo cumplía con el recado. Poco después, Candel
atravesaba el vestíbulo del cine Bohème, al lado del Arenas. Se encontró con
Manchón, que le confirmó la buena nueva. Unos meses después llegó a las
librerías Hay
una juventud que aguarda, con prólogo de Tomás Salvador. DOS LADRONES Y UN FUTBOLISTA Tomás Salvador sabía mucho de ladrones. No en vano, había dedicado media vida
a perseguirlos. La otra mitad, se la había entregado a la escritura. Y había
aprendido que el escritor, aunque lo camufle con adjetivos, tiene mucho de
ladrón de guante blanco: para engendrar personajes vivos en la página, debía
robar sigilosamente pedacitos de vida a los demás. En 1955, había publicado Los
atracadores. Sus protagonistas -dos ladrones y un futbolista-
forman la banda de los "Los Corteses". Ciertos pasajes discurren en
campos de tierra como el de Nevín, en la periferia de Barcelona, donde Chico
Ramón defiende los colores de la Asociación Deportivo Carranza. En aquel fútbol
de Segunda Regional, se recomendaba tomar mucho azúcar y pocas grasas. Había
que cuidarse del café, sustancia dopante que solía reservarse, junto a la copa,
para los goleadores. Chico Ramón juega con un sueño anudado a las botas: que un
patrón, o el propio Samitier, le fiche para su club. Pero su entrenador, Míster
Penalty, sabe que pocos alcanzan el sueño: «Generalmente los
aficionados se desanimaban o se marchaban a un club de mala muerte cuando
cumplían los veinte años. Era la edad peligrosa. La edad de las mujeres, de las
ambiciones, de la impaciencia». Manchón había escrito la historia opuesta: la del chico de barrio que
asciende a la cumbre futbolística. Con el FC Barcelona, había vivido siete
campañas trufadas de títulos. Sin embargo, el círculo no se había cerrado. En
1957, «la
llegada del uruguayo Ramón Villaverde», contó Enric Bañeres, «le
relegó a la suplencia en una época en la que no estaban permitidos los cambios
durante los partidos y no ser titular suponía el olvido». Manchón, muy a su pesar, pidió la baja y abandonó el club de su vida después de
anotar 81 goles en 201 partidos. Fichó por el Granada. Cuando se enfrentó a su
ex equipo, en el recién inaugurado Camp Nou, los culés vencieron por 4-1. El
gol de la honra granadina lo anotó Manchón, y se llevó una ovación cerrada como
si lo hubiese convertido un jugador local. Ese año, su amigo Francisco Candel publicó su segunda novela, Donde
la ciudad cambia de nombre, y recibió de todo menos aplausos
de los suyos. El revuelo que se formó en Can Tunis fue tal, que muchos vecinos
aprendieron a leer solamente para saber qué contaba en el dichoso libro. Decían
que Candel había escrito las cosas íntimas de los vecinos: que si la muerte de
fulano, que si mengano espiaba a las vecinas por un agujero en la pared, las
broncas de tal con la parienta, las palizas de pascual a los hijos. Los vecinos sentían que les habían robado algo suyo. Y lo esperaron en la
puerta de su casa para zurrarlo. Y lo insultaron por la calle. Y algunos
incluso decidieron unirse y llevarlo a juicio. A Paco Candel solo le quedó
esconderse como un vulgar ladrón, y lo hizo en la casa de su buen amigo -y
policía- Tomás Salvador. UNA VIDA, UNA PASIÓN, UN BARRIO Manchón no olvidaba Barcelona. Tras su paso por el Granada, militó una
temporada en el Deportivo de la Coruña, en Segunda División. Pero no se
encontraba como futbolista ni tampoco como hombre lejos de sus raíces. Decidió
volver: fichó por el CA Iberia, el equipo de Can Tunis, a pesar de que jugaba
en Tercera. En su barrio, disfrutó de nuevo del fútbol. Y sintió que el
círculo, al fin, se cerraba. Dos campañas después, se retiró en el Centre
d'Esports d'Hospitalet, también en Tercera. En sus últimos 29 partidos, anotó 9
goles. Su apellido venció al tiempo con la mítica canción de Serrat, Temps
era temps: «Panallets;
penellons; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón»; versos
que, a toda una generación de barcelonistas, traían los ecos de una época
dorada de la historia del club. Muchos, de hecho, no entendían que con su
calidad solo hubiera jugado un encuentro con la Selección, en 1954, ante
Turquía en Estambul. Algo que no impidió que muchas personalidades, como
Vázquez Montalbán, recordasen los milagros de aquellos cinco delanteros: «Los
dos [Serrat y yo] nos
hicimos del Barça por obra y gracia de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón». Manchón jugó con los veteranos del Barcelona hasta los 75 años. Colaboró en
la celebración del 25º aniversario del Hospitalet, en 2007. Y cedió su apellido
para apadrinar el campeonato anual de fútbol playa de Coma-Ruga. El balón
siempre lo había acompañado, y lo haría también al final de sus días. Tras
contraer un cáncer, se saltó algunas sesiones de tratamiento cuando coincidían
con los partidos en Coma-Ruga. El fútbol le daba más vida que la quimioterapia.
Murió días antes de que se rindiera homenaje, en el Camp Nou, a los 60 años
de su debut en Les Corts: aquel partido -lejano en el recuerdo, pero vivo en la
memoria- en que Manchón salió del banquillo, bailó sobre la línea de cal y
marcó el gol de la victoria. Aquel día en que todo un barrio brindó por una
vida llena de goles y gambetas para El
noi del barraquer.
Murió días antes de que se rindiera homenaje, en el Camp Nou, a los 60 años de su debut en Les Corts: aquel partido -lejano en el recuerdo, pero vivo en la memoria- en que Manchón salió del banquillo, bailó sobre la línea de cal y marcó el gol de la victoria. Aquel día en que todo un barrio brindó por una vida llena de goles y gambetas para El noi del barraquer.
Manchón, el zurdo al que
cantó Serrat
Formó parte del equipo de las Cinco Copas.
Bernardo Salazar 1 de octubre de 2010 07:00h CEST
Desde el final de la Guerra Civil y hasta 1949 el fútbol juvenil no dependía de la Federación Española sino del Frente de Juventudes. Eso hizo que los primeros pinitos serios de Eduardo Manchón Molina (Barcelona, 1930) tuvieran lugar en su barriada de Can Tunís, el CF Antúnez. Al cumplir la edad reglamentaria, los 18 años, el Barça le incorporó a sus filas, al magnífico equipo amateur que conquistó el Campeonato de España de Aficionados en 1949. En la final, Manchón destacó sobremanera, abriendo el marcador y consiguiendo posteriormente el gol de la victoria (3-2) ante el Indauchu vizcaíno. Junto a él formaron con los culés ese día Biosca, Bosch, Aloy, Ferrer y Llebaría, todos ellos futuros jugadores del primer equipo azulgrana.
La temporada 1949-50 la realizó en el España Industrial, filial del Barça, pero Daucik le incorporó al primer equipo en la temporada siguiente. La expulsión del argentino Nicolau en Murcia permitió al joven Eduard debutar en la Liga contra el Valencia (2-1) el 8 de octubre de 1950, consiguiendo uno de los goles victoriosos. En la temporada siguiente (1951-52), la de las Cinco Copas -ganaron el Campeonato Nacional de Liga y el de España, la Copa Latina y los trofeos Duward y Martini Rossi y Serrat les dedicó la canción Temps era temps-, ya era titular formando en la delantera con Basora, César, Vila y Kubala, pues Moreno no sería habitual hasta un año después.
Ganó dos Ligas, cuatro Copas, una Copa Latina y formó parte del equipo blaugrana que inició la Copa de Ferias. Era un extremo izquierda veloz, hábil y con poderoso disparo a pesar de su poca estatura (1,66 m.). Escartín le hizo debutar con la Selección en el equipo B frente a Luxemburgo (1953) y un año después fue Iribarren quien le alinearía con la absoluta en Estambul, prólogo del desempate mundialista resuelto por el bambino.
En 1957 abandonó Barcelona para incorporarse al recién ascendido Granada y un año después recaló en el Deportivo coruñés (1958-59). No había cumplido los treinta años, pero estaba muy castigado por la dureza de los rivales. Tampoco se adaptaba a vivir fuera de su Barcelona por lo que regresó a sus orígenes. Todavía Iberia y Hospitalet se beneficiarían de su concurso. Después, la retirada; los veteranos del Barça; su asiento en el Camp NouCuando me llega noticia del fallecimiento de uno de los actores futbolísticos de mi niñez o juventud me invade la melancolía y un profundo sentimiento de gratitud por lo que me hicieron disfrutar. Descansa en paz.
L'Hospitalet lamenta la mort del
futbolista Eduardo Manchón
15:3830.09.2010. L'HOSPITALET DE LLOBREGAT (VALLÈS OCCIDENTAL), 30 (EUROPA PRESS)
L'alcaldessa de L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín, ha expressat avui el
seu condol per la mort del futbolista Eduardo Manchón, que va militar l'any
1961 a les files del Centre d'Esports l'Hospitalet.
En un comunicat públic, Marín ha traslladat el seu condol a la família de
Manchón, del qual ha recordat que "va fer història en la davantera del
Barça, però que també va fer història en el club de la nostra ciutat, el CE
l'Hospitalet, a final de la seva carrera professional".
Manchón va disputar 26 partits i va marcar 9 gols amb el CE l'Hospitalet en la
temporada 1961-1962, quan el club militava en la 3a divisió, grup 7è. Marín ha
recordat que el futbolista mort va participar el 2007 en la celebració del 25è
aniversari del primer ascens de l'Hospitalet a segona divisió B.

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