CÉSAR, EL 9 GOLEJADOR
César Rodríguez Álvarez (León, 6 de julio de 1920 - Barcelona, 1 de marzo de 1995) fue un futbolista español de los años 40 y 50 considerado como uno de los mejores jugadores de la
historia de España.
Destacó especialmente como jugador
del Club de Fútbol Barcelona, donde jugó como delantero centro durante 13 temporadas, entre los años 1942-55, en
las que marcó un total de 230 goles en 350 partidos (190 en liga, 36 en Copa de España, 3 en la Copa Latina y 1 en la Copa Eva Duarte).2n. 1
Estas cifras lo convirtieron en el máximo goleador del F. C. Barcelona en toda su historia en encuentros oficiales3
hasta el 17 de marzo de 2012, cuando Lionel Messi superó su marca.4n. 1n. 2 Es asimismo el séptimo
goleador histórico de la Liga, y
el vigésimo tercer jugador que más veces ha vestido la
camiseta azulgrana, con un
total de 350 partidos oficiales.
Delantero de técnica, destacaba por su
rapidez, su habilidad para chutar con ambos pies y su olfato goleador —que lo
distinguieron como uno de los mejores goleadores españoles de todos los
tiempos—, y por su poderoso remate de cabeza.
Biografía[editar]
Nacido en León de orígenes matricios de Noceda del Bierzo, fue fichado por el Club de Fútbol Barcelona a finales de 1939, una vez acabada la Guerra Civil Española, a su club de origen, el Frente de Juventudes de León.
Casi inmediatamente, tras jugar unos pocos partidos amistosos del Trofeo Ciutat
de Barcelona —competición amistosa que sustituyó al Campeonato
Regional de Cataluña—, fue
cedido al C. S.
Sabadell F. C. Sin
embargo, en 1940 tuvo que cumplir el servicio militar obligatorio en Granada, y
fue cedido por el Barcelona al club de la ciudad de La Alhambra durante dos temporadas. César llevó al Granada Club
de Fútbol a proclamarse
campeón de la Segunda División Española y a ascender a Primera por primera vez
en su historia.
Una vez de regreso a Barcelona, en 1942, se convirtió en el delantero centro titular
durante 13 temporadas consecutivas, colaborando con sus doscientos treinta
goles a que el club ganase cinco Ligas, tres Copas de España, tres Copas Eva Duarte y dos Copas Latinas.
Fue además una pieza fundamental del equipo
de 1949 y del primer título internacional oficial de la historia del club.7
En la temporada
1948-49 anotó 28 goles,
con los que ganó el trofeo «pichichi» al máximo goleador del campeonato.
Abandonó el club catalán en 1956 y regresó
a su ciudad natal para jugar en la Cultural y
Deportiva Leonesa.
Posteriormente jugó en el Perpignan
Football Club francés y acabó su carrera profesional como
jugador-entrenador en el Elche Club de Fútbol. Fue su primera experiencia como director técnico,
carrera que desarrolló hasta 1976, y entre los que estuvo nuevamente el C. F.
Barcelona en 1963-64 y principios de la 1964-65 con un total de 85 encuentros.
En marzo de 2012, el argentino Lionel Messi batió su récord como máximo goleador histórico del F. C. Barcelona en partidos oficiales.
En 1980 el cantautor Joan Manuel Serrat incluye en el disco Tal com raja la
canción Temps
era temps, en cuyo estribillo aparece la legendaria delantera
del entonces Club de Fútbol Barcelona formada por Estanislao Basora, César, Ladislao Kubala, Tomás Moreno y Eduardo Manchón conocida como el «equipo de las cinco copas»
(1951-52) donde los barcelonistas ganaron la Liga, la Copa de España, la Copa Eva Duarte, la Copa Latina y la Copa
Martini&Rossi.8
Selección española[editar]
Disputó un total de 12 partidos con la
selección entre 1945 y 1952, en
los que marcó seis goles. Jugó cuatro veces contra Portugal,
tres contra Irlanda, y
una contra Alemania, Italia, Bélgica, Suiza y Turquía. El
balance fue de cinco partidos ganados, tres empatados, y cuatro perdidos.
Estadísticas[editar]
Clubes.
Se incorporó al C. F. Barcelona a finales
de 1939, club con el que disputó varios partidos del Campeonato
de Cataluña 1938-39, que
fueron declarados como amistosos debido a la guerra civil española que
acontecía en el país y por la que el torneo, denominado como Trofeo de la
Ciutat de Barcelona, se suspendió a la mitad del mismo y declarado así como
amistoso. Algunos registros cuentan estos partidos como oficiales. En las
temporadas 1958-59 y 1959-60 actuó como jugador-entrenador del Elche Club de Fútbol
Carrera esportiva[modifica]
Era conegut com El Pelucas.[4] César
va jugar com a davanter centre al Barça durant 17 temporades, entre 1939 i 1956, i va
marcar un total de 232 gols en partits oficials, fet que el va convertir en el
màxim golejador en partits oficials del FC Barcelona en tota la seva història,
fins que el dia 20 de
març de 2012 Lionel Messi el va rellevar al capdavant
d'aquesta classificació.[5] És
el dissetè jugador que més vegades ha vestit la samarreta blaugrana, amb un
total de 448 partits oficials. Davanter de gran classe, destacava per la seva
rapidesa, la seva habilitat per a xutar amb ambdós peus, i el seu olfacte
golejador, que el van distingir com un dels millors golejadors espanyols de
tots els temps.
Va ser fitxat pel club català el 1939, una
vegada acabada la Guerra Civil espanyola, del seu club d'origen,
el "SEU de León". Però el 1940 va haver de complir el servei militar
obligatori a Granada, i va ser cedit pel Barcelona al
club de la ciutat durant un any. César va dur al Granada a proclamar-se campió de la
segona divisió espanyola i a ascendir a primera divisió per primera vegada a la
seva història.
En tornar a Barcelona,
el 1941, es va
guanyar la samarreta amb el número 9 de titular, que va lluir durant 15
temporades consecutives, col·laborant amb els seus més de tres-cents gols que
el FC Barcelona guanyés cinc Lligues,
tres Copes d'Espanya i dues Copes
Llatines.
A la temporada 1948-1949 va
marcar 28 gols, amb els quals va guanyar el Trofeu Pichichi al màxim golejador de la Lliga espanyola de futbol.
Va abandonar el FC Barcelona el 1956 i
va tornar a la seva ciutat natal per a jugar al Cultural
Leonesa. Posteriorment jugaria també al Perpinyà. Va
acabar la seva carrera professional a l'Elx CF, equip del que també va ser
entrenador.
Entre 1963 i 1964 també
va ser entrenador del FC Barcelona, al que va dirigir durant 85 partits.
Va morir a Barcelona l'1 de març de 1995. És
enterrat al Cementiri de les Corts de la ciutat, en el
nínxol número 2.767: a la làpida, de la família Rodríguez – Revillo, hi diu
“César”, amb una imatge del futbolista i l'escut del FC Barcelona.
Selecció espanyola[modifica]
Va disputar un total de 12 partits amb la selecció espanyola
entre 1945 i 1952, als
quals va marcar sis gols. Va jugar quatre vegades contra Portugal, tres
contra Irlanda, i un
contra Alemanya, Itàlia, Bèlgica, Suïssa i Turquia. El
balanç va ser de sis partits guanyats, tres empatats i tres perduts.
César Rodríguez, el 9
revolucionario
HISTORIA Y BARÇA
Su
récord de goles con el Barça se mantuvo vigente desde 1956 hasta que Messi lo
derrumbó en 2012
XAVIER G. LUQUE
09/01/2020 00:05Actualizado a 09/01/2020 08:29
César Rodríguez fue uno de los más grandes goleadores de la historia del FC
Barcelona. Un excepcional rematador
de cabeza, un futbolista
inteligente que cambió la visión del “9” clásico en los
terrenos de juego. Debutó en el club azulgrana en 1939 a los 19 años y
dejó el Barça en 1955, cerca de los 36. Lo hizo con el récord de goles marcados
en partidos oficiales, 232, un registro intocable durante 56 años. Hasta
que Leo Messi saltó
una barrera que parecía infranqueable. César Rodríguez Álvarez, nacido en León el
6 de julio de 1920 y fallecido en Barcelona el 1 de marzo de 1995, perdió su
cetro, pero nunca ha caído en el olvido porque también fue, en su época y sus
circunstancias, un futbolista de excepción.
Cómo llegó al Barça. En el verano de 1939 el Barça reanudó sus actividades y un periodista
recibió el encargo del directivo Antonio Vallés de buscar rivales para la
reapertura de Les Corts. En su viaje por España decidió pasar por León, donde,
le dijeron, jugaba un fenómeno. Descubrió a César y lo convenció para que se
trasladara a Barcelona, a pasar una prueba. “Vino contra la voluntad paterna.
El Barcelona pagó por su ficha dos mil pesetas (12 euros) y le puso un sueldo
de cuatrocientas”, explicó Vallés. Cuentan que César tenía otra oferta del
Atlético, pero que se plantó: “O me voy al Barça o me quedo en León. Yo quiero
ver el mar”.
César debutó en la última edición del Campeonato de Catalunya. Jugó 5
partidos y ya anotó sus 2 primeros goles. Fue cedido al Sabadell, para
foguearse. Luego tuvo que hacer el servicio militar en Granada y allí jugó dos
temporadas con gran éxito, sin que las constantes gestiones del Barça sirvieran
para que se permitiera su traslado militar a Barcelona. De aquí surge una
leyenda que es difícil verificar: le propusieron el traslado inmediato si en
Barcelona cambiaba de camiseta. Pero es verosímil, por las circunstancias de la
época y porque sí se han documentado casos similares, como el que recogió el
periodista Enric Bañeres en Los Mur, la biografía de los dos
históricos masajistas del Barça. Ángel Mur padre era un recluta y un prometedor
atleta cuando fue contactado por la sección de atletismo del FC Barcelona.
Hasta que fue reclamado por sus superiores. “¿Qué es eso de que has fichado por
el Barcelona?”, le dijeron. “Firmo el jueves”, contestó. “De eso nada. Tienes
que fichar por el Espanyol. Si fichas por el Barcelona no vas a salir del
cuartel, con guardias y servicio. Si fichas por el Espanyol te rebajamos de
servicio, rancho extraordinario y permiso para entrenar cuando quieras”. Y
fichó por el Espanyol, tal como relató el propio Mur en el programa Aquest any
Cent, en TV3.
Doble triplete. César se pasó toda la mili en Granada, dos años, pero se labró una
fama de goleador. En la temporada 1940-41 contribuyó al ascenso a Primera de
los andaluces y en la 1941-42 se hartó de marcar. Con una gesta que ni Messi ha
igualado aún: en el Granada-Castellón (7-3) consiguió seis goles. Era su primer
año en la élite y se quedó a sólo un gol del Pichichi mientras el Barça, en la
peor época de su historia, pasaba rozando el descenso a Segunda. Por fin, en el
inicio de la campaña 1942-43, César pudo incorporarse plenamente al Barça.
Trece temporadas de azulgrana, hasta 1955. Y goles, muchos goles. En algunos
casos con anécdotas que no deben caer en el olvido.
Jugó de
portero, regaló un penalti porque era injusto y acabó de entrenador-jugador con
el Elche, en Primera, a los 40
Un goleador en la portería. Undécima jornada de la Liga 1944-45. Triple empate
en cabeza de la clasificación entre Barça, Athletic y Madrid. El cuarto, el
Valencia, visita Les Corts y ofrece gran resistencia que rompe César al dar
comienzo la segunda parte. Respiro en las gradas. Pero en el minuto 61 se
lesionó el meta Velasco y no estaba permitida aún ninguna sustitución, ni
siquiera la del portero. Durante media hora que se hizo interminable para el
público barcelonista, César se situó bajo los palos y el Barça se encerró en su
área para defender el valioso 1-0. “Tuvo varias intervenciones afortunadas”,
cuentan las crónicas, y el Valencia no logró empatar. Ni siquiera “en unos
minutos finales angustiosos, especialmente los cuatro que añadió el árbitro,
don Pedro Escartín”. César fue el gran héroe de la victoria, que al final de la
competición se demostró vital para conquistar el título con sólo un punto de
ventaja.
Penalti regalado. En 1951 César protagonizó otra actuación muy recordada. El Murcia
visitaba Les Corts. Un rival a priori de los facilitos. Tanto, que nadie dudó
en aplaudir a rabiar la deportiva acción de César... que luego pudo costar muy
cara al Barça. En el minuto 3 de partido el árbitro favoreció a los azulgrana
con un penalti inexistente. El público lo acogió con una bronca, ante la
evidencia del error arbitral, y César tuvo la gentileza de lanzar el balón
suavemente hacia las manos del portero. La ovación del público fue
ensordecedora, pero acabó convertida en protestas y nervios cuando, a falta de
diez minutos, el marcador señalaba empate a uno y de la endeblez del Murcia no
quedaba ni rastro. Basora, con un gol en el 83, colocó el 2-1 y salvó los dos
puntos. “Un gesto muy bonito, de sublime deportividad”, señaló el cronista
del Mundo Deportivo, “pero destinado exclusivamente a los partidos
amistosos. La galantería de César pudo costar un punto”. Y en La
Vanguardia dejó escrito Santiago García: “El episodio del penal fue
muy espectacular, pero no sé hasta qué punto permisible en el fútbol
profesional”.
El secreto de César. El bravo futbolista leonés ha pasado a la historia por su facilidad
goleadora. Los 232 goles citados los obtuvo en la Liga (190), la Copa (36), la
Copa Latina (3), la Supercopa de España (1) y el Campeonato de Catalunya (2).
Eran especialmente eficaces sus remates de cabeza, pero también chutaba con
gran potencia. Pero el éxito de César tenía un secreto que ha significado a los
grandes cracks de todas las épocas: era un avanzado a su tiempo, un
revolucionario, un futbolista con recursos que nadie aprovechaba entonces. El
fútbol español de los años cuarenta tenía un prototipo de delantero centro
tanque, un jugador de gran potencia física que, si era preciso, entraba con
balón, portero y defensa en la meta. Era su modo de subsistencia ante los
temibles defensas de aquellos tiempos de patadón y tentetieso. Pero llegó
César, y así lo explicaba el periodista José Luis Lasplazas en 1945: “No
arrolla ni abre brecha entre defensas terroríficos, no es el hombre que se mete
a fuerza de kilos...”. Y comparaba su estilo con el de los nueves clásicos de
la posguerra, los Mundo, Campanal, Zarra y también el barcelonista Mariano
Martín. César era otro jugador: “El que acierta, en cualquier momento, a
cambiar la dirección de un ataque, enderezándolo o desviándolo hacia la línea
de menor resistencia del adversario”. Un innovador, en definitiva. Un fenómeno.
El final. Como
todos los grandes mitos de la historia del Barça, César no se ahorró las
polémicas. Pasó antes con Samitier, después con Kubala y Suárez, más adelante
con Cruyff... En 1952 las crónicas ya utilizaban neologismos que suenan a
épocas más cercanas y dividían a la afición azulgrana entre “cesaristas y
anticesaristas”. El goleador leonés, entonces con 32 años, apuntaba su declive
y surgía cada vez con mayor fuerza la figura imparable de Kubala. La historia
de siempre. César dejó el Barça en 1955, pero siguió jugando, en el Perpiñán,
la Leonesa y el Elche. Como ya hizo con el Granada, fue el autor del primer gol
de la Leonesa en Primera. Y con el Elche, como entrenador-jugador, jugó en
Primera hasta los 40, en 1960. Y siguió marcando goles. Su oficio.
César Rodríguez
§
Nombre: César
Rodríguez Álvarez
César Rodríguez
§
Demarcación: Delantero
§
Lugar y fecha de nacimiento: León, 29 de junio de 1920
§
Lugar y fecha de fallecimiento: Barcelona, 1 de marzo de 1995
Biografía
Fue fichado por el club
catalán en 1939, una vez acabada la Guerra Civil Española, a su club de origen,
el Frente de Juventudes de León. Pero en 1940 tuvo que cumplir el servicio
militar obligatorio en Granada, y fue cedido por el Barcelona al club de la
ciudad de La Alhambra durante un año. César llevó al Granada a proclamarse
campeón de la Segunda División Española y a ascender a Primera División por
primera vez en su historia.
Una vez de regreso a
Barcelona, en 1941, se ganó la camiseta con el número 9 de titular, que lució
durante 15 temporadas consecutivas, colaborando con sus más de trescientos
goles a que el FC
Barcelona ganase cinco Ligas, tres Copas de España y
dos Copas Latinas. Ya
por entonces se había ganado el apelativo de "El Pelucas", debido a
su precoz calvicie.
En la temporada
1948-1949 anotó 28 goles, con los que ganó el Trofeo Pichichi al
máximo goleador de la Liga española de fútbol. Sus cabezazos causaban sensación
y pasó a la historia por ellos, aunque sus contemporáneos defienden que
manejaba de maravilla las dos piernas y que poseía técnica y elegancia.
Formó parte de una de
las delanteras más míticas del club junto a Kubala, Manchón, Tejada y Basora,
la delantera del Barça de las Cinco Copas. Dicha delantera quedó inmortalizada
por Joan Manuel Serrat en una canción llamada, precísamente,
"Kubala".
Abandonó el FC Barcelona
en 1956 y regresó a su ciudad natal para jugar en la Cultural Leonesa.
Posteriormente jugaría también en el Perpiñán francés. Acabó su carrera
profesional en el Elche CF, equipo del que también fue entrenador. Entre 1963 y
1965 también fue entrenador del FC Barcelona, al que dirigió durante 85
partidos.
Falleció en Barcelona en
1995. El 10 de noviembre de 2009, con motivo del encuentro de Copa del Rey FC
Barcelona - Cultural Leonesa, se le brindó un homenaje en el Camp Nou.
Trayectoria profesional
Como jugador
|
Club |
País |
Año |
|
Frente de Juventudes de León |
España |
|
|
FC Barcelona |
España |
1939-1940 |
|
Granada |
España |
1940-1941 |
|
FC Barcelona |
España |
1941-1956 |
|
Cultural Leonesa |
España |
1956 |
|
Perpiñán |
Francia |
1955-1957 |
|
Elche CF |
España |
1957-1960 |
Como entrenador
Comenzó su carrera como
entrenador justo al colgar las botas en el Elche, club en el que militaba.
Decidió después hacer las maletas e ir al Zaragoza, donde cuajó una excelente
etapa llegando a disputar una final de Copa ante el Barça. Este hecho no pasó
desapercibido para el club catalán, que le ofreció el puesto de entrenador para
la temporada 63-64. Los malos resultados, sin embargo, le hicieron dimitir en
1965 tras años y medio y 85 partidos.
Trayectoria internacional
Debutó el 11 de marzo de
1945 frente a Portugal en Lisboa (2-2), y jugó su último encuentro
internacional en Madrid ante Alemania Federal, con idéntico resultado. Disputó
un total de 12 partidos con la selección entre 1945 y 1952, en los que marcó
seis goles. Jugó cuatro veces contra Portugal, tres contra Irlanda, y una
contra Alemania, Italia, Bélgica, Suiza y Turquía. El balance fue de cinco
partidos ganados, cuatro empatados y tres perdidos.
Formó parte de la
selección que disputó en Brasil el Mundial de 1950, donde España quedó en
cuarta posición.
Palmarés
Campeonatos nacionales
|
Título |
Club |
País |
Año |
|
Liga española de fútbol |
FC Barcelona |
España |
1945 |
|
Liga española de fútbol |
FC Barcelona |
España |
1948 |
|
Liga española de fútbol |
FC Barcelona |
España |
1949 |
|
Copa de España |
FC Barcelona |
España |
1951 |
|
Liga española de fútbol |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Copa de España |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Liga española de fútbol |
FC Barcelona |
España |
1953 |
|
Copa de España |
FC Barcelona |
España |
1953 |
Copas internacionales
|
Título |
Equipo |
País |
Año |
|
Copa Latina |
FC Barcelona |
España |
1949 |
|
Copa Latina |
FC Barcelona |
España |
1952 |
Otros títulos y distinciones
|
Título |
Equipo |
País |
Año |
|
Copa de Oro Argentina |
FC Barcelona |
España |
1945 |
|
Copa Eva Duarte |
FC Barcelona |
España |
1948 |
|
Copa Martini Rossi |
FC Barcelona |
España |
1948 |
|
Copa Martini Rossi |
FC Barcelona |
España |
1949 |
|
Copa Martini Rossi |
FC Barcelona |
España |
1950 |
|
Trofeo Martini Rossi (nacional) |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Copa Martini Rossi |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Copa Duward |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Copa Eva Duarte |
FC Barcelona |
España |
1952 |
|
Trofeo Martini Rossi (nacional) |
FC Barcelona |
España |
1953 |
|
Copa Martini Rossi |
FC Barcelona |
España |
1953 |
|
Copa Eva Duarte |
FC Barcelona |
España |
1953 |
|
Trofeo Martini Rossi (nacional) |
FC Barcelona |
España |
1954 |
|
Copa Duward |
FC Barcelona |
España |
1956 |
César Rodríguez: la
gran oportunidad del pelucas (1963-1964). Primera parte
César
vuelve a casa. César Rodríguez, tras aquella fallida intentona para recuperarle
como secretario técnico -o algo similar- en las postrimerías de la temporada
59-60, inmediatamente después de la marcha de Helenio Herrera, retorna a su
Barça, al equipo a cuya disciplina había pertenecido durante diez y seis años,
de 1939 a 1955, los mejores de su vida como gran futbolista. Y no lo hace sólo
gracias a su leyenda de vieja gloria, sino
en virtud de una corta pero exitosa trayectoria como entrenador. Para quien no
conozca demasiado de un delantero que hizo historia en los años de nuestra
Posguerra, vayan por delante algunos datos que nos servirán para situar mejor
al personaje.
César
Rodríguez Álvarez va a nacer en León el 6 de julio de 1920, en una familia
trabajadora pero de posición desahogada. Su padre poseía una fundición en la
capital leonesa, y a pesar de no gustarle el fútbol, engendrará a tres hijos
que se calzarán las botas de tacos, llegando dos de ellos a Primera División.
Porque junto a César van a estar Ricardo, Calo, que acompañará
a su hermano menor en el Barça como jugador durante seis temporadas, entre los
años 1944 y 1950, y también Severino. Todos ellos, en algún momento, defenderán
los colores de la Cultural y Deportiva Leonesa.
El
futuro Pelucas comenzó dándole al balón en el equipo del
Frente de Juventudes de su ciudad natal, de donde va a ficharle el Barça por la
irrisoria cantidad de 600 pesetas. Claro que sólo se trataba de una promesa,
recién superada la edad juvenil, y tampoco el país estaba para muchos gastos,
pues acababa de finalizar una larga, sangrienta y devastadora guerra civil. En
su primera temporada como barcelonista el joven César jugará muy poco, tan sólo
algunos partidos del Campeonato de Cataluña, competición que iba a finalizar su
andadura precisamente en esa campaña 1939-40, siendo cedido para ir
fogueándose, primero al C.D. Sabadell, y más tarde -y con motivo de su destino
en el servicio militar- al Granada.
A la
vera de la Alhambra permanecerá durante dos temporadas. En la primera logrará
el ascenso a la máxima categoría con el cuadro nazarí, y en la segunda, la 41-42,
va a completar una excelente trayectoria, terminando como segundo máximo
goleador del campeonato con 26 tantos, a sólo uno del Pichichi Mundo, en el eje de una delantera en la
que formaban junto a él los Marín, Trompi, Bachiller y Liz. Lógicamente el Barça-un
Barça en horas bajas, pues a pesar de conquistar el título de Copa se va a ver
obligado a disputar la promoción para asegurarse la permanencia en la élite del
fútbol español -se apresura a repescarle, aunque en las filas azulgranas, y
durante unas cuantas campañas, jugará como interior, ya que el impetuoso
Mariano Martín era quien ocupaba entonces la demarcación de delantero centro.
Con un
físico nada deslumbrante -medía 1,72 y pesaba algo menos de 70 kilos, César va
a convertirse en uno de los mejores arietes de su generación, sin necesidad de
poseer la recia complexión de los Campanal, Mundo, Mariano Martín, Araujo
o Zarra. Era un excepcional rematador de cabeza, sobre todo cuando los balones
se los centraba milimétricamente medidos su compañero Estanislau Basora, con
quien estableció una larga y fructífera sociedad, pero asimismo disparaba muy
bien con ambas piernas, y sabía resolver las meleés dentro
del área a base de certeros punterazos. Además, poseía una depurada técnica con el balón en los
pies, y era sumamente trabajador. Un futbolista completo, en una palabra. Durante años fue la máxima estrella del Barça, y
su mejor goleador, hasta la llegada de Ladislao Kubala, y tan sólo la
coincidencia en el tiempo con el mítico Telmo Zarra, y el escaso número de
compromisos entre selecciones que entonces se disputaban, le impidieron sumar
más de 12 internacionalidades, privándole, por ejemplo, de alinearse en el
Mundial brasileño del 50, donde fue suplente.
En la
temporada 54-55, ya con 34 años cumplidos y muy pocos cabellos en su cabeza,
posiblemente de tanto utilizarla para rematar, el técnico italiano Sandro Puppo
va a prescindir de sus servicios, lo que le lleva incluso a jugar algunos
partidos con la S.D. España Industrial, el filial barcelonista, en Segunda
División. En total vestiría la camiseta del Barça en 433 ocasiones, anotando la
friolera de 294 goles, 232 de ellos en encuentros oficiales, lo que le valió
ser el mayor artillero azulgrana durante prácticamente medio siglo hasta casi
ayer mismo, marzo de 2012, cuando Lionel Messi le da alcance antes de
cumplir los 25 años, estableciendo el argentino unas marcas que van a ser
muy difíciles de superar.
A
continuación, de cara a la temporada 55-56, César volvería a su tierra,
para reforzar a la Cultural Leonesa en su primera y hasta ahora única
experiencia en la élite, donde se reencontraría con su hermano mayor Calo (va a ser el primer goleador de sus paisanos en la
División de Honor, al igual que antes lo fuera con el Granada). Y tras una breve estancia en el Perpignan
francés, retorna a España para enrolarse en las filas de un modesto club de
Tercera División, el Elche, que de su mano, y en calidad de jugador-entrenador,
ascendería en el curso de dos vertiginosas campañas hasta la máxima categoría.
Actuando en la demarcación de central-donde ya había jugado en alguna ocasión
con el Barça-, el leonés va a colgar las botas vestido de verdiblanco con casi
40 años de edad.
Su
brillante trayectoria no podía pasar desapercibida, y el Real Zaragoza -que
deseaba consolidarse en Primera y brillar como le correspondía al equipo
representativo de la capital aragonesa- va a llamar a su puerta en 1960, al no
prosperar su fichaje con el Barcelona. A orillas del Ebro, y recién llegado,
Cesar conseguirá la proeza de clasificar a los de «La Romareda» en el
tercer puesto del Campeonato Nacional de Liga. En los años siguientes
continuaría flirteando con las alturas de la tabla, y en 1963 llevará al
club maño a su primera final de Copa. El partido se
disputa en el «Camp Nou», contra un Barça muy necesitado de títulos pero
también indiscutiblemente más experimentado en esas lides, y por ende al
amparo de su público, pero la derrota no va a constituir ningún drama para los
zaragocistas, que estaban gestando un gran equipo – al que tan sólo le faltaba
la incorporación del brasileño Canario para completar una delantera de
ensueño-, y los triunfos no se harían esperar.
REGRESO
A CAN BARÇA
Pero esos
días de gloria llegarán ya sin César en el banquillo. El Barça, como ayer el
Zaragoza, llama también a la puerta del leonés, y el entrañable Pelucas no se lo va a pensar dos veces, pues no en
balde había pronunciado una frase inequívoca acerca de sus más íntimos deseos:
“Al Barcelona iría hasta de conserje”. Con ello quería expresar su gran amor
hacia la entidad donde había alcanzado sus mayores éxitos deportivos, pero
Llaudet le tenía reservado un cargo de bastante más enjundia que una simple
conserjería: ejercer la dirección técnica de una plantilla que, si bien acababa
de proclamarse campeona de Copa, arrastraba indudables carencias. Los ases de los años 50 se habían marchado ya-o
enfilaban el ocaso-, y las jóvenes promesas no parecían estar aun en condiciones
de tomar su relevo con las debidas garantías. Además, en Caja no había –
literalmente-ni un duro.
El
Barça y César se comprometieron de algún modo antes de disputarse la final de
Copa entre catalanes y aragoneses, un partido que, curiosamente, jamás habían
ganado los azulgranas mientras el leonés ocupaba el banquillo zaragocista. Pero
su firma no va a ser inmediata, porque a la breve gira por Argentina y Uruguay
que ponía el colofón a la temporada 62-63 acudiría aun Pepe Gonzalvo en calidad
de responsable técnico. El Mundo Deportivo, en
su edición del 6 de julio de 1963, anunciaba que «Cesar firmará hoy el contrato
de entrenador con el Barcelona». Y añadía que un delegado del club blaugrana se
había trasladado a León a tal efecto. El presidente Llaudet ya había
manifestado con anterioridad su interés por hacerse con los servicios del Divino Calvo, interés que reiteraría en la cena
subsiguiente a la final de Copa, donde hablaron de ello los máximos mandatarios
de Barça y Zaragoza.
En su
entrevista con el directivo catalán señor Sabater (sic), Cesar le expresa que
«deseaba asumir toda la responsabilidad como entrenador, lo que entrañaba la
correspondiente capacidad de maniobra». No va a poner condiciones económicas
(es decir, lo que se conocía como firmar en blanco),
rechazando ofertas de Portugal (Benfica y Sporting). Añade que a su juicio el
Barça cuenta con un excelente cuadro de jugadores, por lo cual de momento no se
necesita fichaje alguno, pues opina que todos tienen la suficiente calidad como
para formar un once que pueda aspirar a todo.
El día
10 de julio de 1963 El Mundo Deportivo publica
en primera plana la siguiente nota del club azulgrana: «El consejo Directivo
del C. de F. Barcelona se complace en poner en conocimiento de sus asociados y
simpatizantes que en el día de hoy ha suscrito contrato por un año, renovable,
como entrenador del cuadro de jugadores profesionales de este club, nuestro ex
jugador don César Rodríguez Álvarez». De esa forma se desmienten los rumores
según los cuales Llaudet había desistido de la contratación de César. El 12 de
julio el Barça regresa a la Ciudad Condal de su minigira sudamericana.
Comienzan las vacaciones. Se informa que los entrenamientos se reanudarán el 5
de agosto.
El 26
de julio César afirma en las páginas de El Mundo Deportivo que
únicamente fichará por un año con el Barcelona, y que no aceptará compartir la
responsabilidad con un secretario técnico. Son declaraciones realizadas en la
localidad burgalesa de Aranda de Duero, de camino de León a Barcelona, hechas
al corresponsal de la agencia «Alfil», acompañado de su esposa Emma y su
hermano Calo. El Pelucas se
dirige a Barcelona para firmar su contrato, y desmiente que ya lo haya hecho,
pues hasta ese momento tan sólo tenía un compromiso verbal con el club
azulgrana. Añade que todavía no habían hablado nada de dinero, y que sólo
firmaría por una temporada, como era su costumbre, después «ya veríamos…»
Define el ser preparador del Barça como «la mayor satisfacción de su vida», ya
que lo lleva muy dentro y lo quiere como cosa propia, y al estar de acuerdo en
lo deportivo, lo económico no constituirá ningún obstáculo. Dice que se quedará
con 25 jugadores. Habrá bajas, pero no sabe nada de fichajes, aunque cree que
no llegará ningún extranjero, y pueden irse Villaverde y Cubilla. Considera que
la temporada será exigente, y espera el máximo rendimiento de la plantilla y el
total apoyo de la afición y la directiva, concluyendo que trabajará con el
mayor entusiasmo, y todo eso unido hará que el Barcelona conquiste grandes
laureles.
El
domingo 28 de julio, en la localidad gerundense de S´Agaró, en plena Costa
Brava, César va a firmar contrato por un año con el Barcelona, y ya es
oficialmente su nuevo entrenador. Insiste en su deseo de no aceptar
interferencias del secretario técnico, y avanza que los entrenamientos
comenzarán el lunes 5 de agosto para los jugadores que no se habían desplazado
a América, y una semana más tarde, el día 12, para el resto de la plantilla. El
equipo tomará parte por tercer año consecutivo en el Trofeo «Carranza»
gaditano, y en los primeros días de septiembre cruzará de nuevo el Atlántico,
para disputar tres partidos amistosos en México, antes de dar comienzo a su
andadura en el Campeonato Nacional de Liga de la temporada 1963-64, debutando
en el campo de «Mestalla» frente al Valencia.
César
va a desplegar una intensa actividad, con visitas a «Les Corts», el escenario
de sus triunfos, y al monumental «Camp Nou», conversaciones con la Directiva, e
incluso subiendo hasta la localidad de Monistrol de Calders, para ver en acción
a los muchachos del Condal, el filial barcelonesa, que entrenaban allí con
Vicenç Sasot. Y por fin llega el día 5 de agosto, cuando comparecen en el
coliseo azulgrana 12 de los miembros de la plantilla, que por una u otra razón
no habían tomado parte en la excursión americana. Son los siguientes: Olivella,
Benítez, Szalay, Celdrán, Foncho, Garay, Vicente, Gensana y Segarra, así como
Rifé II, Gasull y Piñol, que habían estado cedidos durante la campaña anterior.
A estos se les unieron un grupo de jugadores condalistas formado por los más
prometedores (Comas, Montesinos, Mas, Albert, Vidal, Gili, Borrás, Balcells y
Torres). Siete días más tarde, el 12 de agosto, se les suman los
expedicionarios a América: Pesudo, Eladio, Gracia, Vergés, Villaverde, Zaballa,
Pereda, Zaldúa, Kocsis, Cubilla, Sadurní, Goywaerts, Re, Fusté, Marañón y
Rodri. Son bastantes más de los 25 que contempla la reglamentación
federativa-concretamente 37-, y es evidente que habrá nuevas cesiones y también
algunos que causarán baja. Camps, lesionado de gravedad a finales de la
temporada 62-63 y con un largo proceso de convalecencia y recuperación por
delante, tiene la ficha en suspenso.
En
nuevas declaraciones a El Mundo Deportivo,
el técnico leonés manifiesta que ha firmado en blanco (desmintiendo así las
elevadas cantidades con las que se había especulado), y también su intención de
descartar a varios jugadores hasta quedarse con los 25 permitidos-Szalay, Piñol
y Gasull estarán seguramente entre los que se vayan). Se muestra optimista ante
la temporada que se avecina, con el aperitivo del «Carranza» y el viaje a
México. En el ambiente futbolístico se habla de un Barça recuperado por Gonzalvo, y al que César se propone
relanzar por la senda de los grandes triunfos, tan frecuentes sólo unos pocos
años atrás.
RUEDA
EL BALÓN
Después
de dos temporadas de cuantiosos dispendios mientras el club hace frente con
muchos agobios a la multimillonaria factura del «Camp Nou», sin llegar a
vislumbrar todavía una salida rentable para su otro gran activo, el viejo «Les
Corts», César va a encontrarse con un panorama huérfano de refuerzos. No
hay dinero para fichar, y por consiguiente deberá conformarse con lo que hay en
casa, promocionando al primer equipo a tres muchachos del Amateur y que habían
comenzado ya a entrenar con el Condal: el guardameta Ismael Comas, el
centrocampista Ramón Montesinos, y el delantero Lluís Vidal. Por el contrario,
causarán baja en el plantel el uruguayo Silveira, un as que nunca llegó a aclimatarse al fútbol
español, el húngaro Szalay – prácticamente inédito en su paso por el
Barcelona – y el veterano Villaverde, al que pronto se le agradecerán los
muchos servicios prestados con un partido de homenaje, y que irá a dar sus
últimos coletazos como profesional, en calidad de cedido, al Racing de
Santander, un club que entonces mantenía una excelente relación con la entidad
azulgrana. El retorno de otro jugador también a préstamo, y casualmente
montañés, Marañón, no pasará de ser un detalle anecdótico.
Estos
son los hombres con los que finalmente César va a afrontar su primera temporada
en Can Barça, en la que constituye su gran oportunidad
como entrenador: Sadurní, Pesudo, Comas, Foncho, Olivella, Rodri, Eladio,
Benítez, Gracia, Garay, Montesinos, Fusté, Gensana, Vergés, Segarra, Marañón,
Zaballa, Kocsis, Re, Pereda, Vicente, Cubilla, Goywaerts, Zaldua, Vidal y Camps
(aunque la ficha de este último, debido a lo prolongado de su proceso de
recuperación tras la gravísima lesión sufrida, va a quedar en suspenso)
El día
9 de Julio el Barça había disputado el último partido de su gira sudamericana
en Buenos Aires, ante el Boca Juniors (1-2), y el día 25 de Agosto arranca su
andadura en la capital del Maresme, con un amistoso en el que derrota al Mataró
por 9 goles a 0. Viene luego su participación en el prestigioso «Carranza»
gaditano, invitado por tercera vez consecutiva en calidad de ganador de la
última edición. En el primer partido cae de nuevo ante el Benfica, y por el
mismo marcador que en la malhadada final de Berna, 2 a 3 (Kocsis falló un
penalti). Y en el encuentro de consolación disputado al día siguiente se impone
con claridad al Valencia por 4 a 1.
Otra
vez hay que hacer las maletas para volver a cruzar el Charco, en esta ocasión rumbo a México, donde existía
una numerosa colonia catalana, en buena parte compuesta por exiliados
republicanos que deseaban ver en vivo y en directo al equipo más representativo
de su patria chica, y entre ellos varios ex-jugadores barcelonistas como
Iborra, Ventolrá o Munlloch. Allá el Barça golea al Universidad (6 a 1), empata
con una selección de Guadalajara y Mexico (1-1) y cae derrotado ante el Oro por
1 a 2. Pero la verdadera noticia de esos últimos días de verano no está en
tierras aztecas, sino en la propia Ciudad Condal, donde va a estallar una
auténtica bomba: ¡Ladislao Kubala ficha por el RCD. Español…y como jugador!
Laszi había llegado a ofrecerse a Llaudet para regresar a
los terrenos de juego e intentar así galvanizar a un equipo renqueante. Sucedió
en el curso de la maratoniana reunión que técnico y presidente mantuvieron
después del empate frente al Mallorca en el «Camp Nou», a principios de enero
de 1963. Llaudet había rechazado el ofrecimiento de Kubala, pero éste en su
fuero interno se sentía todavía futbolista, y por eso va a aceptar una oferta
para calzarse nuevamente las botas, aunque procediese de la “acera de
enfrente”. La polémica, pues, estaba servida, y en aquellas fechas lo más suave
que tuvo que escuchar el hispanohúngaro fue que le llamasen “traidor”. Era
comprensible: la afición barcelonista le había idolatrado como a muy pocos,
brindándole incluso un emotivo y multitudinario – y también lucrativo-homenaje
cuando anunció su retirada, y ahora veía cómo se pasaba a las filas del enemigo. Pero afortunadamente el tiempo todo lo
cura, y los culés terminarían olvidando la
“traición” de su antiguo ídolo, y perdonándole tácitamente, hasta el punto de
que Kubala, convertido ya en un prestigioso entrenador tras su dilatada etapa
como seleccionador nacional español, ocuparía brevemente el banquillo azulgrana
en la temporada 80-81, siendo sustituido – ironías del destino – nada menos que
por…Helenio Herrera.
La Liga
63-64 se inicia en «Mestalla», contra el Valencia, el sábado 14 de septiembre,
en partido nocturno adelantado a la primera jornada. Para su debut oficial,
César pone en liza el siguiente equipo: Pesudo; Foncho, Olivella, Eladio;
Gensana, Segarra; Goywaerts, Pereda, Zaldúa, Re y Fusté. Llueve abundantemente
sobre la Ciudad del Turia, y cuando aun no se llevaba disputado un tercio del
partido, en el minuto 28, una auténtica tromba de agua obliga a suspender el
encuentro, ya que el diluvio había afectado también a la instalación eléctrica,
produciéndose un apagón. Ante la imposibilidad de reparar la avería y reanudar
el juego, se acuerda aplazar el choque para el día 13 de noviembre.
Coincidiendo
con las fiestas de La Mercé, Patrona de
la Ciudad Condal, el Barça hace su presentación ante el público culé, y frente a un adversario nuevo en esa plaza, el
recién ascendido Pontevedra. César opone a los gallegos la siguiente
alineación: Sadurní; Foncho, Olivella, Eladio; Segarra, Vergés; Pereda, Kocsis,
Zaldúa, Re y Fusté. Juego discreto y fácil victoria azulgrana por 3 a 1, con
tantos de Fusté, Vergés y Pereda, anotando para los pontevedreses el catalán
Batalla. Como dato anecdótico, reseñar que el descanso del partido fue
amenizado por una banda de música holandesa – de Maastricht, en concreto-, que
se hallaba en Barcelona precisamente con motivo de sus fiestas patronales.
Arranca
la Copa de Europa de Campeones de Copa, más conocida como Recopa , torneo en el que tomaba parte el Barça
por vez primera, y lo hace con un desplazamiento a Dublín para enfrentarse con
el modesto conjunto irlandés del Shelbourne. El Barça va a dejar sentenciada ya
la eliminatoria venciendo por 2 a 0 (Zaldúa y Pereda), con el siguiente equipo:
Sadurní; Olivella, Garay, Eladio; Gensana, Segarra; Zaballa, Pereda, Zaldúa,
Goywaerts y Fusté. Y la tercera jornada de Liga será testigo de una aplastante
victoria azulgrana en Murcia, materializada en los últimos ocho minutos de
juego, período en el que el equipo va a conseguir tres goles. Se adelantó el
ex-bilbaíno Merodio para los locales, pero Fusté dará la vuelta al
marcador con dos goles, y ya en las postrimerías del encuentro Zaldúa – con
otras dos dianas – y Garay redondearán la “manita”. La única nota
negativa fue la grave lesión del propio Garay, quedando en dique seco para el resto del campeonato. Estos
fueron los brillantes triunfadores de «La Condomina»: Sadurní; Olivella, Garay,
Eladio; Vergés, Segarra; Zaballa, Pereda, Zaldúa, Re y Fusté. El 6 de Octubre,
en la cuarta jornada, el Barça recibe la visita del Atlético de Madrid, un
rival siempre peligroso. Esta fue la alineación: Sadurní; Foncho, Olivella,
Eladio; Segarra, Vergés; Cubilla, Pereda, Zaldúa, Re y Fusté. En un buen
encuentro, los azulgranas van a imponerse a los colchoneros con
relativa facilidad, 3 a 1, con goles de Cubilla, Pereda y Re.
Un
desplazamiento complicado a Zaragoza, al día siguiente de la festividad de la
Virgen del Pilar. Ante el entusiasmo del público que llenaba «La Romareda»,
los maños se tomarán cumplida revancha de su derrota
en la última final de Copa, venciendo en el encuentro más destacado de la
quinta jornada por 2 goles a 0, ambos conseguidos por el veterano delantero
Murillo, antiguo jugador del España Industrial. El Barça no supo aprovechar sus
fases de dominio para inaugurar el marcador, y lo pagaría muy caro. Jugaron:
Sadurní; Foncho, Olivella, Eladio; Segarra, Gensana; Cubilla, Pereda, Zaldúa,
Re y Fusté. Por el contrario, resultó un trámite sencillo la devolución
de visita de los irlandeses del Shelbourne. Los azulgrana van a triunfar sin
demasiado esfuerzo por 3 goles a 1, conseguidos por Kocsis, Fusté y Re. Estos
once hombres fueron los protagonistas del estreno de la Recopa en el «Camp Nou»: Pesudo; Foncho,
Rodri, Gracia; Vergés, Gensana; Zaballa, Goywaerts, Kocsis, Re y Fusté.
Sexta
jornada de Liga, Barça-Real Valladolid, y un debut: el joven Montesinos. Este
fue el equipo: Pesudo; Foncho, Olivella, Eladio; Segarra, Montesinos; Cubilla,
Pereda, Zaldúa, Kocsis y Fusté. Los de Pucela ya no
eran los mismos de la temporada anterior –cuartos clasificados y equipo
revelación, junto con el Real Oviedo-, pero plantearán batalla hasta doce
minutos antes del pitido final, momento en el que Sandor Kocsis consigue el gol
de la victoria para los locales. Antes lo habían hecho Fusté por los
azulgranas, y Rodilla por los castellanos. Y al domingo siguiente nuevo partido
en casa, en esta ocasión frente al Sevilla, pero no se van a pasar los mismos
apuros que contra los blanquivioletas, ya que los Pesudo; Foncho, Olivella,
Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa, Pereda, Zaldúa, Kocsis y Vicente cuajarán
una gran actuación, aplastando a los hispalenses con un contundente 6 a 0, con
tantos de Zaldúa, Kocsis – ambos por partida doble-, Zaballa y Pereda.
El
Barça va a aprovechar su desplazamiento a tierras valencianas, donde le
correspondía enfrentarse al recién ascendido Levante UD, para solventar también
el partido de «Mestalla», aplazado desde la primera jornada. En «Vallejo» se
marcarán nueve goles – 4 a 5 – y habrá emoción a raudales en ese primer duelo
entre los dos conjuntos blaugranas de la máxima categoría. Se va a adelantar el
Barça por 0 a 3 y 1 a 4, pero una gran reacción de los locales les llevará a
empatar el encuentro, que sólo podrán desnivelar los barcelonistas en los
últimos minutos, merced a un fallo de la defensa granota. Re en tres ocasiones – una de ellas, la
decisiva-, Kocsis y Pereda marcaron los goles catalanes. César presentó la
siguiente alineación: Pesudo; Segarra, Olivella, Eladio; Montesinos, Fusté;
Zaballa, Pereda, Re, Kocsis y Vicente. En «Mestalla», tres días más tarde
y en horario nocturno al tratarse de jornada laborable, el partido
aplazado comienza con el cronómetro a cero, sin que la casi media hora jugada
sirviese ya para nada. El Barça forma con: Pesudo; Segarra, Olivella, Eladio;
Vergés, Gensana; Zaballa, Pereda, Re, Kocsis y Fusté. Nada más iniciado el
choque, Gensana resultó lesionado con una brecha en la cabeza a consecuencia de
un encontronazo con Héctor Núñez, pero reapareció diez minutos después, con un
aparatoso vendaje. Posteriormente le serían aplicados cuatro puntos de sutura,
tantos como positivos arrancaría finalmente el Barça en esta excursión al
antiguo Reino de Valencia. Pereda y Fusté van a hacer los dos únicos goles de
un compromiso en el que el Barça rayó defensivamente a gran altura.
El
sorteo de la Recopa decreta que el
Barcelona se vea otra vez las caras con un viejo conocido suyo, el Hamburgo SV.
Aun están presentes en la mente de los aficionados los tres encuentros que
fueron necesarios para eliminar al potente conjunto alemán de la Copa de Europa
de 1960-61, con aquel milagroso tanto in extremis de
Kocsis en la ciudad hanseática, que sirvió para forzar el desempate, ganado
finalmente por los azulgranas en el estadio bruselense de Heysel. Pero antes de
recibir de nuevo a los peligrosos germanos en el choque de ida, con su gran
figura, el goleador Uwe Seeler, el Barça deberá de enfrentarse en el «Camp Nou»
a un Real Oviedo que tampoco era ya el de la campaña pasada, privado de sus dos
grandes figuras Paquito y Sánchez Lage, fichados ambos por el Valencia. El
Barça, una vez disputado el encuentro aplazado desde la primera jornada, ya era
líder en solitario, aventajando a su sempiterno rival, el Real Madrid, en tres
puntos. Segundo y tercero respectivamente lo eran Betis y Elche, las
nuevas revelaciones del campeonato. Los asturianos presentarán una fuerte
resistencia, ya que el Barça únicamente va a poder derrotarles por un exiguo 2
a 1, pese a acabar los visitantes con diez hombres por expulsión del defensa
Toni. El guardameta oviedista lo parará todo, a excepción de los goles de
Zaballa y Re. El conjunto catalán puso en acción a: Pesudo; Segarra, Olivella,
Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa, Pereda, Zaldúa, Re y Vicente.
El
miércoles 20 de Noviembre de 1963 -tan sólo un par de días antes de que el
asesinato en Dallas del presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald
Kennedy, conmocionase al mundo entero – el «Camp Nou» se viste de gala para
presenciar el choque contra el Hamburgo. El Barça sale con Pesudo; Foncho,
Olivella, Eladio; Segarra, Fusté; Zaballa, Pereda, Re, Kocsis y Cubilla. La
emoción y las continuas alternativas en el marcador serán las notas
predominantes de un partido que se saldará con un espectacular empate a 4
tantos. Fusté (2), Pereda y Zaballa harán los goles locales, mientras que
el temible Uwe Seeler va a ser la figura del equipo alemán, anotando dos
dianas en su haber.
En la
décima jornada el Barça rinde visita al siempre complicado terreno de «San
Mamés». La gran novedad en la alineación es su inédita línea medular, compuesta
por Marañón – que de este modo volvía a la formación titular, año y medio
después de su última aparición oficial, con una cesión al Córdoba por el medio
– y Gensana, quien tras su grave lesión en Grecia asomaba ya con cuentagotas
por el once, y únicamente en partidos de mucho compromiso y en campo contrario,
tal cómo había ocurrido con anterioridad en «Mestalla» y «La Romareda». El
equipo que se enfrentó a los leones estará
formado por: Pesudo; Foncho, Olivella, Eladio; Marañón, Gensana; Zaballa,
Pereda, Zaldúa, Re y Fusté. Los bilbaínos van a ser muy superiores a un Barça
que jugó encogido, y se impondrán por un claro 2 a 0, con sendos tantos
conseguidos en la primera media hora, obra de Mauri y Arieta.
La Liga
sufre un parón para que la Selección Española dispute un encuentro amistoso en
Valencia ante Bélgica, siendo derrotada por 1 a 2, y con Olivella, Pereda y
Zaldúa en el combinado nacional. Se reanuda el campeonato el día 7 de
Diciembre, sábado, con un nocturno e interesante Barcelona-Elche. Los
ilicitanos llegaban como cuartos clasificados, a un solo punto de los
azulgranas, pero los pupilos de César van a despachar un buen partido, y
vencerán por un rotundo 3-0. Kocsis, en dos ocasiones, y Fusté convertirán los
tantos de un Barça que pondría en liza a: Pesudo; Segarra, Olivella, Eladio;
Montesinos, Vergés; Zaballa, Kocsis, Re, Fusté y Cubilla. Mientras, el Real
Madrid caía derrotado en Zaragoza, y el Barça volvía a aventajar a los blancos
en tres puntos. La siguiente jornada traería un enfrentamiento en la cumbre
entre ambos conjuntos en el «Santiago Bernabéu», cuyo resultado podría
marcar en buena medida el futuro de la competición.
Pero
antes, sin embargo, había que devolver visita al Hamburgo, para tratar de
continuar vivos en la Recopa. César,
consciente del gran poderío atacante de los teutones, va a plantear una defensa
numantina, aunque sin renunciar a contraataques peligrosos, y el Barça
arrancará un épico 0 a 0 con Pesudo; Foncho, Olivella, Eladio; Vergés, Segarra;
Gracia, Fusté, Goywaerts, Kocsis y Re. Como entonces aun no se tenía en
cuenta el valor doble de los tantos obtenidos en campo contrario en caso
de empate, será preciso celebrar un tercer partido, para el cual va a fijarse
la fecha del 18 de Diciembre, una semana después, en la ciudad suiza de
Lausana, sede del COI, el Comité Olímpico Internacional.
Con la
perspectiva de tan crucial compromiso a 72 horas vista, el Barça compareció en
el «Bernabéu» con el siguiente equipo: Pesudo; Foncho, Olivella, Eladio;
Vergés, Segarra; Zaballa, Re, Vidal – que debutaba en partido oficial-, Fusté y
Cubilla. Uno que llegaba, el joven del Amateur Lluís Vidal, un futbolista
técnico y muy prometedor, y otro que se iba, el uruguayo Luís Cubilla, quien ya
no volvería a vestir más la camiseta azulgrana, pues muy pronto sería
traspasado al River Plate bonaerense. El Barça no va a forzar la máquina en el
feudo madridista, y los merengues impondrán su letal capacidad de remate
para obtener un rotundo 4 a 0, con tres goles de Puskas (uno de ellos de
penalti) y otro de Di Stefano. Los barcelonistas jugaron bien en el centro del campo,
pero carecieron de profundidad. Con este resultado continuaban como líderes,
pero con los blancos pisándoles ya los talones, a un solo punto de diferencia y
con el goal average particular muy favorable para los de
la Capital ante la posibilidad de una igualada final a puntos, tal como había
sucedido en la memorable temporada 59-60. Elche y Betis, por su parte, seguían
en tercer y cuarto lugar.
El
desempate de Lausana, disputado sobre un terreno completamente helado, va a
serles esquivo a los colores azulgranas. “Mojarían” primero los alemanes, pero
Kocsis le dio la vuelta al marcador con dos tantos, hasta que un par
de desgraciadas jugadas producto del mal estado del césped, en sendas
cesiones a Pesudo, les permitieron a los germanos lograr el definitivo 3 a 2 y
llevarse la eliminatoria. Una vez más, Suiza le había traído mala suerte al
Barça, y a Sandor Kocsis en particular. Para tan desafortunada cita, César
presentó este once: Pesudo; Foncho, Olivella, Gracia; Vergés, Segarra; Zaballa,
Kocsis, Goywaerts, Re y Fusté.
La
decimotercera jornada, con el equipo ya totalmente centrado en la Liga,
enfrentará al Barça y al Córdoba en el «Camp Nou». El líder, que formó con
Sadurní – que retornaría de ese modo a la portería para un larguísimo período,
al resultar lesionado Pesudo en una mano-; Foncho, Olivella, Eladio;
Montesinos, Vergés; Zaballa, Kocsis, Re, Fusté y Vicente, obtuvo una laboriosa
victoria, ya que los cordobeses incordiaron lo suyo en todo momento. El primer
tiempo concluyó con empate a uno- Zaballa y Vázquez-, y en la reanudación
nuevamente Zaballa y Re dieron los dos puntos a los blaugranas. Que se
afianzaban en la primera plaza, puesto que el Real Madrid caía derrotado por
uno a cero en su visita al «Sánchez Pizjuán», marcando de golpe franco el gol
sevillista un jovencísimo defensa de rubios cabellos, cuyo nombre de guerra
comenzaba a sonar con insistencia: Gallego.
Una vez
pasada la Navidad, el 29 de Diciembre, se va a disputar de nuevo – tras un año
de interrupción debido al descenso de categoría del Español – el clásico derbi barcelonés. El partido tenía el morbo
añadido de ser el primero en el que el “traidor” Kubala iba a enfrentarse a sus
antiguos colores. Se jugará de poder a poder, y el empate final se
consideró justo por ambas partes. Paredes marcó los dos goles blanquiazules, y
Kocsis y Fusté, de penalti, los azulgranas, que utilizaron a estos once
futbolistas: Sadurní; Foncho, Olivella, Gracia; Montesinos, Vergés; Zaballa,
Kocsis, Re, Benítez y Fusté. La diferencia con respecto al Madrid se reducía a
2 puntos, ya que los merengues habían
despedido el año 63 venciendo claramente al Levante en el «Santiago Bernabéu»
El
Barça va a proclamarse “Campeón de Invierno” en el «Camp Nou» a la jornada
siguiente, tras derrotar con claridad a otra de las escuadras revelación
de la temporada, el Real Betis Balompié entrenado por el técnico catalán
Doménec Balmanya, por 4 a 1. La novedad más importante en las filas
barcelonistas la constituyó la vuelta al equipo titular del uruguayo
Julio César Benítez, una vez superada una grave enfermedad hepática.
Precisamente el propio Benítez marcaría uno de los cuatro goles, siendo los
tres restantes obra de Kocsis, Re y Pereda, mientras que Ansola dejaba a buen
recaudo el honor verdiblanco. Jugaron: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio;
Montesinos, Fusté; Zaballa, Pereda, Re, Kocsis y Vicente. El Real Madrid,
vencedor a domicilio del Oviedo, seguía a 2 puntos de distancia. Concluía así
la primera vuelta, y el cuadro catalán albergaba fundadas esperanzas de hacerse
con el título. Con César en el banquillo parecían haber vuelto el espectáculo y
los goles…
César Rodríguez: La
gran oportunidad del pelucas (1963-1964). Segunda parte
El 12
de Enero de 1964, iniciando la segunda ronda liguera, van a enfrentarse
Barcelona y Valencia en el «Camp Nou». Los levantinos, que presentaban
numerosas bajas y andaban sumidos en un profundo bache – duodécimos, con 2
negativos – recibirán un duro varapalo: 4 a 0. Los goles del cómodo
triunfo azulgrana los anotaron Zaldúa (2), Zaballa – el tanto que significó el
número 2000 de los conseguidos por el Barça en el Campeonato Nacional de Liga –
y Kocsis. Esta fue su alineación: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio;
Montesinos, Fusté; Zaballa, Kocsis, Zaldúa, Pereda y Vicente. El Madrid
continuaba a 2 puntos de distancia tras su importante victoria en San Mamés por
3 a 2.
El Barça
visita por vez primera el campo pontevedrés de «Pasarón» en su siguiente
desplazamiento. Los gallegos no andaban precisamente sobrados de puntos, y el
partido se presentaba difícil, aunque a la postre el Barça, sin hacer un gran
juego, va a llevarse la victoria merced a los goles de Re –un tanto
extraordinario– y Zaballa, este último con la colaboración de la defensa local.
Jugarán: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa,
Kocsis, Re, Pereda y Vicente. El conjunto blanco, que por su parte derrotó con
muchos apuros al Elche por 1 a 0 (fallando los alicantinos un penalty)
continuaba segundo, a 2 puntos. Ventaja que se mantendría tras la siguiente
jornada, la número 18, pues si bien los madrileños derrotaban al colista
Real Valladolid con muchos apuros, con un raquitico 2-1, el Barça se
deshacía comodamente del Murcia por 4 a 1, con goles de Fusté, Kocsis, Re
y Pereda. Formaron contra los “pimentoneros”: Sadurní; Benítez, Olivella,
Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vicente, los mismos
once de «Pasarón»
Cambio
de líder en la decimonovena jornada. El Atlético de Madrid no atravesaba por su
mejor momento, pero va a constituir un escollo insuperable para el Barça en su
visita al «Metropolitano», venciéndole por 1 a 0, marcado por el veterano
Collar a la media hora de juego. Los colchoneros fueron
superiores, y el Barça hubo de inclinar la cabeza pese a la mayor calidad
técnica de sus hombres. Este fue el equipo: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio;
Montesinos, Fusté; Zaballa, Kocsis, Zaldúa, Pereda y Re. Y como el Real Madrid
venció por 0 a 1 en su visita a Córdoba, marcando Gento a sólo 5 minutos del
final, los merengues aventajaban por
primera vez al Barça en la clasificación, merced a su mejor average particular.
Ventaja
que se iba a incrementar a un punto tras la vigésima jornada, pues los
madridistas derrotan en el «Bernabeu» al Español, penúltimo de la general,
gracias a otro solitario gol de Gento a poco de comenzado el encuentro, y los
azulgranas no eran capaces de pasar del empate en su partido sabatino frente al
Real Zaragoza en el «Camp Nou». Resultado justo estas tablas, producto del gran
juego de ataque de los Cinco Magníficos.
Villa, Canario e Isasi hicieron los goles aragoneses, mientras que Vicente, Kocsis
y Re marcaban para el Barça, que presentó a: Sadurní; Benítez, Olivella,
Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vicente.
Las
cosas van a seguir iguales después de la vigesimoprimera jornada, ya que tanto
el líder Real Madrid como su perseguidor Barcelona caerán derrotados en sus
respectivas salidas al «Benito Villamarín» bético y el «Zorrilla»
vallisoletano. Bueno, iguales no, pues ya quedaba una jornada menos para
finalizar el campeonato, y tampoco podía equipararse perder frente al colista
–Valladolid– a caer ante el cuarto clasificado (Betis). El Madrid, además,
presentó notables ausencias –Muller, Félix Ruíz y Puskas– y cayó derrotado
merced a un penalty bastante discutido. El Barça, por su parte, protagonizaba
nuevamente la sorpresa de la jornada, al regresar de vacío de orillas del
Pisuerga. El Valladolid no ganaba un partido desde el 8 de Diciembre,
pero los blanquivioletas cuajaron su mejor encuentro de la temporada, mientras
que el Barça mostraba un perfil asombrosamente opaco, con solamente
Benítez-antiguo jugador pucelano –aportando afán de lucha. Rodilla hizo los dos
goles castellanos, y el Barça formó con: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio;
Gensana, Montesinos; Zaballa, Pereda, Re, Fusté y Vicente. A reseñar que Gensana
saltó al campo con algunos kilos de más.
La
distancia entre ambos equipos se hizo todavía mayor al concluir la
vigesimosegunda jornada, pues el Barça no pasó del empate en el «Sánchez
Pizjuán», mientras que el Real Madrid derrotaba por 2 a 0 al Valencia en el
«Santiago Bernabéu». El partido de Sevilla fue bronco y trabado, con numerosas
brusquedades y marrullerías por parte de los jugadores de ambos equipos, lo que
acabó por enfadar al publico, que arrojó numerosas almohadillas al terreno de
juego. Pereda inauguró el marcador, pero sólo cinco minutos después empató
Rivera para los de casa. Los azulgranas formaron con: Sadurní; Benitez,
Olivella, Eladio; Montesinos, Fusté; Zaballa, Goywaerts, Re, Pereda y Vicente.
Jornada
número 23: se aprieta la cabeza, pues el Madrid cae sorprendentemente en
Pontevedra por 1 a 0, en un partido donde los locales se jugaban mucho, y el
Barça derrota con amplitud al Levante (6 a 2). Encuentro muy movido el
del «Camp Nou», donde también se les anuló un gol a los levantinistas y Re
falló un penalty. A los 28 minutos de juego ya vencía el Barça por 4 a 0, pero
los valencianos no se rindieron, manteniendo la tensión hasta el final.
Pereda (3), Re (2) y Vicente hicieron los tantos barcelonistas, mientras que
Juliá salvaba el honor granota con dos
dianas. El Barça presentó a: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Montesinos,
Fusté; Zaballa, Goywaerts, Re, Pereda y Vicente, es decir, los mismos de
Sevilla.
Las
cosas van a retornar a dónde estaban tras la vigesimocuarta jornada. El Madrid
solventará sin problemas su compromiso ante el Murcia en la capital (4 a 1),
pero el Barça volverá a defraudar, saliendo derrotado del campo del vicecolista
Oviedo, superado por el entusiasmo y buen juego de los carbayones. José Luís e Icazurriaga lograron los dos
goles asturianos, mientras que Zaballa anotaba para un paupérrimo Barça en el
que se alinearon: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Montesinos, Fusté;
Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vicente. Dos puntos de desventaja con respecto al
Madrid, cada vez menos tiempo para enmendar los errores, y un solo punto
cosechado en las últimas cuatro salidas. No era lo que se dice un panorama
demasiado halagüeño para los de César, no señor…
La
vigesimoquinta jornada va a dejar las cosas como estaban. O, mejor dicho, va a
acercar aun más al Real Madrid hacia la consecución de su cuarto título de Liga
consecutivo. En el duelo de eternos rivales librado en el Estadio
«Metropolitano», los de Miguel Muñoz conseguirán derrotar al Atlético merced a
un tanto logrado por Amancio, en un partido con dominio territorial colchonero pero peligrosos contraataques merengues. El Barça, por su parte, vencerá apuradamente
al Athletic de Bilbao (2 a 1), gracias a los dos goles de Pereda. El Madrid
aventaja ya al Barça en cuatro positivos, aunque en puntuación real sean sólo
dos, pero mientras que los blancos parecen ir claramente hacia arriba, los
azulgranas marchan titubeantes. Jugaron contra los leones: Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Montesinos,
Fusté; Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vicente.
Siete
días más tarde la ventaja madridista se incrementa todavía más, pues
mientras los merengues derrotan en el «Bernabéu» a un siempre difícil
Zaragoza por 3 a 1, el Barça no puede pasar de un empate sin goles en
«Altabix», un resultado que en otras circunstancias se hubiera dado por bueno,
pero que ahora francamente sabía a poco. El Elche, en su línea de toda la
temporada, cuajó un gran encuentro, y los azulgranas no arriesgaron demasiado,
tal vez pensando en el trascendental choque de la semana siguiente frente al
Líder en el «Camp Nou». Se opusieron a los ilicitanos estos once hombres:
Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Montesinos, Vergés; Zaballa, Kocsis, Re,
Pereda y Fusté.
El
encuentro cumbre de la temporada tendrá lugar el Lunes de Pascua 30 de marzo de
1964, día festivo en Cataluña. Hay tres puntos y tres positivos de diferencia
entre ambos conjuntos, que vienen a ser prácticamente cuatro, atendiendo al
amplio goal average particular favorable a los blancos. A
las órdenes del colegiado andaluz señor Ruíz Casasola, los dos equipos van a
presentar las siguientes alineaciones: por el Barcelona, Sadurní; Foncho,
Olivella, Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa, Pereda, Zaldúa, Re y Vicente, y por
el Real Madrid, Vicente; Isidro, Santamaría, Pachín; Muller, Zoco; Serena,
Amancio, Felo, Puskas y Gento. Eran de destacar las ausencias de Di Stefano en
el Madrid, y Kocsis en el Barcelona. Abrió el marcador Gento, de fuerte
disparo, empatando Zaldúa, pero a un minuto del descanso Puskas va a deshacer la
igualada, transformando un golpe franco con sus habituales potencia y
maestría.. El partido no decepcionó a los espectadores, pero sí el resultado, y
el publico interpretó que el árbitro Ruiz Casasola había influido en la
victoria madridista, pasando por alto algún claro penalty cometido en el área
blanca, y manifestó ruidosamente su desaprobación hacia el colegiado.
El
resultado venía a decidir virtualmente el título a favor del Real Madrid, que
aventajaba ya a los barcelonistas en cinco puntos, a falta únicamente de tres
jornadas, por lo que a la semana siguiente podía proclamarse ya de forma
matemática campeón con tan sólo sumar otro punto, lo que de hecho ocurrió al
empatar en el «Bernabéu» frente al Sevilla, a la par que el Barça vencía
inútilmente en Córdoba por 2 a 0, con goles de Fusté y Zaballa, y la siguiente
alineación: Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis,
Re, Pereda y Vidal. Las dos siguientes jornadas, por consiguiente, ya no
alterarían para nada la clasificación final. En la número 29 el Barça
aplastaría a un renqueante Español por 5 a 0, complicando a los periquitos en los puestos de peligro. Muchos pitos
para Kubala, que visitaba por primera vez su antiguo feudo como rival, y goles
de Re (un hat-trick), Kocsis y el veterano Sigfrid Gracia.
Estos fueron los claros vencedores de un derbi muy
desigual y descafeinado: Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Vergés, Fusté;
Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vidal.
La Liga
63-64 concluyó para el Barça el sábado 25 de Abril en el «Benito Villamarín»,
derrotando al Betis, equipo revelación y brillante tercer clasificado, por 3
goles a 2, en un partido de trámite que resultó emocionante por la marcha del
marcador. Segarra, Re y Zaldúa anotaron para los azulgranas, y Ansola y Rogelio
para los béticos, presentando Cesar la siguiente alineación: Sadurní;
Benítez, Garay, Eladio; Vergés, Segarra; Zaballa, Re, Zaldúa, Fusté y Vicente.
De este modo el Barça se proclamaba Subcampeón de Liga, con 42 puntos y 12
positivos, a cuatro del Campeón, Real Madrid. Había marcado 74 goles y encajado
38, completando su mejor actuación liguera desde la triunfal temporada 59-60.
Cayetano Re, con 17 tantos, era su máximo artillero. El equipo incluso se había
mostrado más resolutivo en ataque que el propio Real Madrid – 13 goles más-,
aunque los blancos habían recibido 15 dianas menos. Los de Muñoz habían
vencido en los dos enfrentamientos directos – con un claro parcial de 6 a 1-,
pero los cuatro puntos que el Barça se había dejado en el “José Zorrilla” y el “Carlos
Tartiere”, en el momento culminante de la competición, habían sido claves.
Entre las jornadas 19 y 27 el equipo solamente había conseguido siete puntos de
los 18 posibles, y ahí radicó su adiós al campeonato, un campeonato que había
tenido a su alcance en una temporada en la que el Real Madrid comenzaba a dar
ya evidentes signos de cansancio y debilidad, impresión que vendría a
corroborar su derrota en la final de la Copa de Europa ante el Inter de Milán,
su nuevo fracaso en la Copa del Generalísimo, y la marcha de quien había sido
su santo y seña, su buque insignia desde 1953, Alfredo Di Stefano.
COPA 64
: ¿ HABRÁ DE NUEVO PREMIO DE CONSOLACIÓN ?
No
obstante, César había conseguido que su Barça, después de tres campañas
muy grises, volviera a ilusionar a la afición, y eso, con un equipo sin
refuerzos, y algunos nombres ilustres muy castigados ya por la edad. Con un
notable podía calificarse la campaña liguera de los pupilos del
entrañable Pelucas. Además, existía entonces
un dicho en Can Barça: “ Siempre nos quedará la
Copa”… Así había sido en temporadas tan decepcionantes como la anterior, la
62-63, y así lo seguiría siendo durante mucho tiempo, cuando las competiciones
de mayor enjundia se saldaban con sonoros fiascos. Por lo tanto, el Barça va a afrontar
el Torneo del KO de 1964 con la esperanza de revalidar su triunfo de un
año antes frente al Zaragoza dirigido por el propio César.
El
primer asalto será pan comido, pues el Tenerife – un conjunto de la zona
media del Grupo Sur de la Segunda División – no va a ser rival. En el «Camp
Nou» quedó ya resuelta la eliminatoria con un contundente 7 a 1, con
goles de Zaldúa y Re (por partida doble ambos), Benítez de penalty, Pereda y
Fusté. El partido de vuelta en Canarias fue un mero trámite que se saldó con
una victoria mínima para los tinerfeños por 2 a 1, ante un relajado Barça casi
en plan de vacaciones. En la Ciudad Condal jugaron Sadurní; Benítez, Olivella,
Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa, Pereda, Zaldúa, Re y Vidal, mientras que en el
“Heliodoro Rodríguez” Vidal actuó en el puesto de Pereda, y el de este lo ocupó
el canario Vicente, para que pudiera lucirse ante sus paisanos, y saludar a
familiares y amigos.
Los
octavos de final corresponde jugarlos contra el Córdoba, que tampoco parecía un
adversario muy temible sobre el papel… De hecho, la eliminatoria ya quedó bien
encarrilada en “El Arcángel”, donde los de César se impusieron por 2 a 1, con
tantos de Zaldúa y Re. Jugaron en la Ciudad de los Califas: Sadurní; Benítez,
Olivella, Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis, Zaldúa; Pereda y Re. En la
vuelta, nuevo triunfo barcelonista por 4-2, con goles de Pereda,
Kocsis, Re y Benítez, y la siguiente formación: Sadurní; Benítez, Olivella,
Eladio; Vergés, Montesinos; Zaballa, Kocsis, Zaldúa, Pereda y Re. En cuartos de
final, el bombo se empeña en reeditar con sólo unas pocas semanas de diferencia
el derbi barcelonés, obligando a Kubala a pasar un
nuevo Via Crucis en el «Camp Nou», escuchando de todo. 3
a 1 en el feudo barcelonista, con dos tantos de falta de Benítez y otro de
Fusté, y este once: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa,
Kocsis, Re, Pereda y Vidal. En «Sarriá», nueva victoria azulgrana por 4 a 2,
con Zaldúa (2), Kocsis y Re como goleadores, y el siguiente equipo:
Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis, Zaldúa,
Pereda y Re.
Ya
están las huestes azulgranas en semifinales, pero allí les aguarda un hueso muy
duro de roer: el Real Zaragoza, con su delantera de los Cinco Magníficos (Canario, Santos, Marcelino,
Villa y Lapetra), que acaban de proclamarse Campeones de la Copa de Ferias,
precisamente en Barcelona y frente a otro conjunto español, el Valencia. El partido
de ida en el «Camp Nou» se resuelve con una apretada victoria azulgrana por 3 a
2 (Fusté en dos ocasiones, y Kocsis). Y en “La Romareda” el árbitro, señor
López Zaballa, con 1 a 0 en contra, anula incomprensiblemente un gran gol a
Zaldúa, a todas luces legal, y cuando ya se mascaba la prórroga, Isasi hace el
2 a 0 en el tiempo de descuento y decreta la eliminación del Barça, tomándose
cumplida revancha los maños de su
derrota en la final de la edición anterior. En la Ciudad Condal jugaron:
Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio; Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis, Zaldúa,
Pereda y Re, mientras que en la capital aragonesa Gracia sustituía a
Eladio como lateral izquierdo.Sin embargo eso no supone todavía el fin de la
temporada 63-64, porque los muchachos de César no podrán tomarse aun su
reglamentario descanso veraniego, sino que tendrán que subirse a un avión para
realizar una larga y agotadora gira por las Américas, vinculada a los traspasos
de Silveira y Cubilla. Pero antes, el día 21 de Junio, tres de ellos-Olivella,
Fusté y Pereda-van a coronarse como campeones de Europa de Selecciones
Nacionales, al derrotar España a la URSS por 2 tantos a 1 en el Estadio
«Santiago Bernabéu» de Madrid, merced al legendario gol de Marcelino al no
menos mítico Yashin, a pase de Chus Pereda,
quien se había encargado también de abrir el marcador, al igual que en la
semifinal contra Hungría. Ferrán Olivella, como capitán del combinado nacional
español, tendrá el honor de alzar el codiciado trofeo, en el marco de un
acontecimiento deportivo muy cargado de connotaciones políticas debido a la
naturaleza del rival, la Unión Soviética, precisamente en los mismos días en
los que el Régimen de Franco conmemoraba a bombo y platillo los “XXV Años de
Paz”, que para ellos significaban también la derrota del Comunismo, simbolizado
por la propia Rusia Soviética.
Antes
de tomar el avión para acudir -una vez más- a hacer caja por los campos del
Nuevo Continente, el Barça va a hacer público un fichaje sensacional, rompiendo
así con la política de austeridad económica que Llaudet había mantenido durante
el último año. Se trata del delantero peruano Juan Seminario, cuya relación con
el Club ya venía de antiguo. Efectivamente, en el verano de 1959 Helenio
Herrera, entonces entrenador barcelonista, había viajado a Sudamérica para
traerse en la maleta algún jugador interesante. En Argentina contrató al
guardameta del Club Tigre, Carlos Medrano, que pasaría por España con bastante
más pena que gloria, y en Perú ficharía a dos de los más destacados ases locales,
Miguel Loayza y Juan Seminario. El primero no cuajaría a causa de su propensión
a la dolce vita, y en cuanto al segundo, no llegaría a
debutar con el Barça, pues lo impidió una duplicidad de firmas, ya que al
parecer también se había comprometido – o más bien lo habían comprometido – con
el Real Zaragoza. De modo que se fue para Portugal, a jugar con el Sporting de
Lisboa, y en 1961 retornó a España, esta vez para jugar con los zaragocistas,
ya que el Barcelona le cedió todos sus derechos al club aragonés para allanar
el fichaje de Julio César Benítez, que por aquellos días destacaba en «La
Romareda». A orillas del Ebro este interior izquierdo en punta, técnico y
goleador, triunfaría apoteósicamente, obteniendo el Trofeo “Pichichi” al
máximo realizador de nuestra Liga. En los albores de la temporada 62-63 la
Fiorentina se presentó con un saco de millones para llevárselo a Italia,
y el club aragonés – que ya contaba en su puesto con el magnífico Juan Manuel Villa y con su jovencísimo y
prometedor compatriota Sigi, que al final no explotaría – le dejó marchar. En
el Calcio no va a alcanzar el mismo rendimiento que
en Zaragoza, por una serie de factores, y en 1964 los dirigentes de la escuadra
toscana le dejan partir por fin rumbo a Barcelona, a cambio de la nada
despreciable suma de 8 millones de pesetas.
César,
que ya le había tenido a sus órdenes en Zaragoza, era su mayor valedor.
Mantenía con él una estrecha amistad, que llegaba incluso hasta el extremo de
formar sociedad para explotar intereses turísticos en la isla de Mallorca. Sin
embargo, el mejor momento de forma de Seminario ya había pasado – contaba con
28 años de edad-, y también ciertos problemas físicos vendrían a condicionar
sus prestaciones sobre el terreno de juego. Para la gira americana regresa
también un futbolista de perfil mucho más modesto, el medio de cierre Torrent,
un canterano que había jugado cedido en la Unión Deportiva Las Palmas durante
varias temporadas. Pero, a pesar de estos refuerzos, el lógico cansancio
arrastrado de toda la campaña anterior va a pasarle factura al equipo, y el
balance deportivo de esta excursión a través del Nuevo Continente será
francamente negativo. Así, el Barça se clasifica en último lugar en un torneo
cuadrangular celebrado en Buenos Aires, siendo derrotado por River Plate (1 a
5), Boca Juniors (2 a 3) y Botafogo (0 a 2). En la localidad argentina de
Córdoba araña un triste empate ante Talleres, y en Perú-en partido a beneficio
de los centenares de víctimas de la terrible catástrofe del Estadio Nacional de
Lima, acaecida unos meses antes-obtiene otra igualada a dos tantos frente al
Sporting Cristal. A continuación, ya en México, otro empate a 2 contra el
Atlante, una victoria mínima ante el Guadalajara (3 a 2), y nuevas tablas con
el Monterrey (4 a 4).
Si el
balance deportivo había sido en general discreto, al menos en lo económico el
Club cerraría el ejercicio con superavit, mientras
proseguían las gestiones para poner en valor los terrenos de «Les Corts», una
vez aceptada parcialmente por el Ayuntamiento barcelonés la petición de
recalificación que había sido formulada por la Junta Directiva presidida por
Enric Llaudet, pasando de zona verde a edificable. Entretanto Juan Vilá Reyes,
entonces Vicepresidente del RCD. Español y auténtico hombre fuerte de la entidad blanquiazul, va a
ofrecerle a Llaudet la cantidad de 100 millones de pesetas a cambio del antiguo
coliseo blaugrana, a lo que este – furibundo antiespañolista – se va a negar en
redondo, añadiendo que el Español siempre tendría que pagar cincuenta millones
más que el mejor postor para hacerse con la propiedad de «Les Corts». Otra
propuesta perica, la de vender «Sarriá» y
jugar de alquiler en el «Camp Nou», pagando por anticipado 60 millones de
pesetas por siete años de arrendamiento, tropezará también con la drástica y
tajante negativa del máximo mandatario barcelonista.
COMIENZA
LA TEMPORADA 1964-65 CON RENOVADAS ILUSIONES
César
inicia su segunda temporada al frente del primer equipo del Club de Fútbol
Barcelona. Causan baja con respecto a la campaña anterior Marañón, Cubilla
(traspasado a mediados de curso al River Plate argentino), Vicente y Montesinos
– cedidos al Condal y Osasuna, respectivamente – y sobre todo Joan Segarra,
el Gran Capitán, que se retira del fútbol activo tras
quince años perteneciendo al Barça. Para homenajearle como se merecía, el Club
va a organizar un partido internacional amistoso ante el potente equipo alemán
del Borussia de Dortmund. Por contra, se incorporan Seminario y Torrent – que
ya habían debutado durante la gira americana – y el joven Joaquim Rifé – o
“Rifé II”-, tras su cesión al Nàstic de Tarragona, de donde regresa también el
veterano Rodri. Así queda conformada la plantilla: Sadurní, Pesudo, Comas,
Benítez, Olivella, Eladio, Foncho, Rodri, Gracia, Vergés, Garay, Torrent,
Gensana, Montesinos, Rifé, Pereda, Re, Fusté, Seminario, Zaballa, Zaldúa,
Kocsis, Goywaerts, Vidal, Camps y Vicente.
El
homenaje a Segarra va a servir como presentación de este Barça 64-65 ante su
público. En los prolegómenos del encuentro el futbolista es condecorado por
Juan Antonio Samaranch, a la sazón Delegado de Deportes en Cataluña, recibiendo
todo el cariño y el reconocimiento de la gran familia blaugrana. El Barça
derrota al equipo germano por 4 a 2, marcados por Kocsis (2), Seminario y Re, y
el Gran Capitán va a despedirse de su afición formando
parte del siguiente once: Sadurní; Foncho, Garay (Eladio), Eladio (Gracia);
Segarra (Vergés), Fusté; Zaballa (Rifé), Kocsis, Seminario (Zaldúa), Pereda y
Re.
La UD.
Las Palmas había retornado a la Primera División del fútbol español tras varios
años de ausencia, y para las Islas Afortunadas se
fue el Barça, dispuesto a iniciar con buen pie la nueva temporada. Pero no pudo
ser. Los amarillos se impusieron por 2 goles a 1 (Germán, por partida doble, y
Re). El público del «Insular» disfrutó de lo lindo con los suyos – donde estaba
empezando a forjarse una extraordinaria generación de futbolistas, con los
Tonono, Castellano, Guedes, Germán, Gilberto y León-, y en el Barça únicamente
el debutante Seminario dio muestras de su innegable clase. Esta va a ser la
alineación azulgrana en el estreno oficial del curso 64-65: Sadurní; Foncho,
Olivella, Eladio; Garay, Fusté; Zaballa, Kocsis, Seminario, Pereda y Re.
Una
semana más tarde, nuevo batacazo, esta vez en el propio «Camp Nou» y
frente a un Atlético de Madrid muy reforzado. Los colchoneros van a actuar con
gran rapidez y acierto rematador, con el recién incorporado Ufarte (conocido
también como Espanhol durante su periplo
brasileño) en plan figura. Cayetano Re inauguró el marcador, pero Adelardo en
dos ocasiones y Mendonça colocaron un claro 1 a 3 en el marcador, acortando
finalmente distancias Seminario. Jugaron: Sadurní; Foncho, Olivella, Eladio;
Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis, Seminario, Pereda y Re. El Barça, hecho
insólito, era uno de los colistas, junto a otros tres equipos que aun no habían
puntuado. Rivales directos como el Real Madrid, el Zaragoza o el mismo Atlético
de Madrid, ya encabezaban la tabla con 4 puntos. Con este panorama, el
miércoles 23 de Septiembre visita una Barcelona en plenas fiestas patronales de
la Mercé la Fiorentina, el anterior equipo de Seminario, para iniciar una
nueva edición de la Copa de Ciudades en Feria. Los italianos, fieles a su
estilo, montan un férreo catenaccio, y encima
marcan en uno de sus contragolpes. El 0 a 1 parece augurar un brevísimo paso de
los blaugranas por la competición. Esta fue la alineación barcelonista:
Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Vergés, Fusté; Rifé –que hacía su
presentación oficial-, Pereda, Seminario, Benítez y Re
Con la
cabeza de César pendiendo de un hilo, el Barça se desplaza hasta «Riazor» para
medirse con el Deportivo de La Coruña, y empieza a enderezar un poco el rumbo
gracias a su victoria por 2 a 1 (Pereda y Re). Jugaron: Sadurní; Benitez,
Olivella, Eladio; Vergés, Torrent – que debutaba así en partido oficial-;
Zaballa, Pereda, Seminario, Fusté y Re. El Barça impuso la ley de su mayor
calidad en un encuentro bronco, en el que supo aprovechar a su favor los fallos
de la defensa local. Y siete días más tarde va a protagonizar la goleada de la
jornada al aplastar al Real Murcia por 8 a 1 en el «Camp Nou», en un partido
donde, pese al chaparrón de goles, no fue su zaga lo peor del cuadro pimentonero. A los 7 minutos de juego ya mandaban los
azulgranas por 2 a 0. 4 a 0 al final del primer tiempo, y otras tantas dianas
en la segunda mitad, consiguiendo el murcianista Ribada el tanto del honor para
su equipo a tan sólo cuatro minutos del final. Pereda (en 4 ocasiones) y
Seminario y Re, ambos por partida doble, hicieron los tantos de un equipo
con una letal puntería y que alineó a: Sadurní; Benítez, Olivella,
Eladio; Vergés, Torrent; Zaballa, Pereda, Seminario, Fusté y Re.
Con la
moral a tope, el Barça se dirige a Florencia para intentar la hazaña de la
remontada en el «Communale». Y esta vez sí se produce el milagro, puesto que
dos goles de Seminario – con razón dice el refrán que no hay peor cuña que la
misma madera… – dejan fuera del torneo ferial a los toscanos. Jugaron en la
preciosa Ciudad del Arno: Sadurní; Foncho, Olivella, Eladio; Vergés, Torrent;
Zaballa, Pereda, Seminario, Fuste y Re. Con estos últimos resultados parecía
que la deriva de la nave barcelonista comenzaba ya a corregirse, y además
al domingo siguiente se rendía visita a «Vallejo», y el Levante, penúltimo de
la general, todavía no había sido capaz de marcar un solo gol.
Pero
estaba escrito que el día 11 de Octubre de 1964 el Barça iba a protagonizar uno
más de sus legendarios fiascos. Un sorprendente Levante estrenará su casillero
anotador goleándole sin piedad por 5 a 1, en un encuentro histórico para el
club de los Poblados Marítimos. Wanderley y Serafín, dos cada uno, y Torréns
van a marcar por los valencianos, mientras que Fusté de penalty lo hará por el
Barça (Seminario fallará otro máximo castigo en los últimos minutos del
encuentro, estrellando el balón en un poste). A la media hora de juego ya
vencían los locales por 3 a 0, anticipándose en todos los lances a un cuadro
azulgrana-vistió camiseta blanca esa infausta tarde-que tal vez acusó el
cansancio del miércoles europeo. Jugaron los mismos once triunfadores de
Florencia – de héroes a villanos-, pero, a pesar de la vergonzosa manita, lo peor estaba aún por llegar… Cuando, una vez
finalizado el partido, el presidente Llaudet se persona en el hotel donde se
aloja la expedición barcelonista, no encuentra a nadie, y tendrá que esperar
varias horas hasta que aparezcan. Entonces – y en esta oportunidad con toda la
razón del mundo – Llaudet va a montar en cólera, y ese monumental enfado traerá
aparejadas de inmediato consecuencias muy graves. De regreso a Barcelona la
Junta Directiva se reúne con carácter de urgencia, haciendo público el
siguiente comunicado con fecha 13 de octubre:
“Como
consecuencia del resultado del partido disputado el pasado domingo frente a la
UD. Levante, y conocidos los detalles de la pobre demostración de juego
ofrecida por nuestro equipo, totalmente desacorde con la categoría profesional
de sus componentes, con el prestigio de nuestra entidad y con el respeto que se
merecen sus asociados y su masa de simpatizantes, se impone una fuerte sanción
al señor entrenador y a los jugadores que actuaron en el partido en cuestión”
César y
sus jugadores habían reconocido que el Barça jugó rematadamente mal en
«Vallejo», siendo superado por los granotas en
todos los terrenos. Pero el anuncio de las sanciones había pillado por sorpresa
a los interesados, empezando por el propio Pelucas, que
consideraba que no existía razón alguna para que él fuese sancionado. Sin
embargo el equipo va a entrenar con normalidad el martes 13 de octubre en
el campo de fútbol de la Zona Deportiva anexa al «Camp Nou», a las órdenes del
técnico leonés. Este, enterado por la prensa de las intenciones de la Directiva
declaraba lo siguiente:
«Confío
que quienes tomaron el acuerdo tendrán la amabilidad de comunicármelo
verbalmente o por escrito, y entonces creo que tendré opción a expresar mi
punto de vista»
La
multa de César va a ascender nada menos que a 50.000 pesetas, y la de sus
hombres a 25.000 por barba. Y lógicamente, una vez conocida la decisión de la
Directiva, a César no le queda más remedio que presentar su dimisión por
una elemental cuestión de dignidad. “Con esta sanción” – explicará – continuar
en el cargo suponía reconocer unas faltas que no había cometido”. En una nueva nota
informativa, con fecha 14 de octubre, el Consejo Directivo del Club de Fútbol
Barcelona anuncia que César Rodríguez ha presentado su dimisión, que ésta le ha
sido aceptada, y que provisionalmente se hace cargo de la preparación del
equipo el segundo entrenador, señor Vicente Sasot.
El
presidente Llaudet, por su parte, afirma que la sanción económica no tenía la
intención de hacer dimitir a César. Pero este, que esperaba que el asunto
pudiera resolverse finalmente con unas palabras conciliadoras y una nota
del club suspendiendo las sanciones, asegurará que al no producirse eso, y sin
autoridad ni confianza plenas, consideraba prácticamente imposible el seguir
como si no hubiese ocurrido nada. En la mañana del jueves 15 acude puntualmente
al «Camp Nou», pero no para dirigir la sesión preparatoria, sino para recoger
sus pertenencias personales y despedirse de todos, ante el estupor general de
jugadores y empleados (el masajista Ángel Mur era uno de los más afectados por
su marcha), no pudiendo reprimir sus emociones y abandonando las instalaciones
barcelonistas con lágrimas en los ojos, expresando cuánto le dolía haber tomado
aquella decisión, dejando de nuevo a un club al que consideraba como su segunda
casa. Después declararía que no era consciente de haber cometido ninguna falta,
sino que-llevado por su barcelonismo-se había esmerado en el cumplimiento de su
deber, reconociendo también que el equipo no había actuado últimamente conforme
a la categoría de sus jugadores, casi todos internacionales, ni al nivel requerido
por el prestigio del Barça, pero que para que esto no ocurriera, con tiempo
había advertido de la necesidad de reforzar la plantilla, en concreto fichando
a un extremo izquierdo (recordemos que Camps se hallaba lesionado desde hacía
más de un año, y que Vicente haba sido cedido al Condal), pero que por
diferentes causas, ajenas a él, dichos fichajes no se efectuaron, aunque él
había puesto su máximo interés en superar todas las dificultades, pues su mayor
ilusión consistía en triunfar como entrenador del Barcelona.
Había
sido un entrenador de convicciones ofensivas-prolongando su propia personalidad
como jugador-, entregando la manija del equipo a un joven Fusté, que no va a
decepcionarle, y depositando también su confianza en hombres como Zaballa, Kocsis,
Re y Pereda, así como haciendo debutar a los prometedores Montesinos y Vidal.
Bajo su batuta el Barça disputará 50 partidos oficiales, de los cuales 30
acabarán en victoria, con 6 empates y 14 derrotas (60 % de triunfos), y un
balance de 125 goles a favor y 71 en contra, que-pese a la ausencia de títulos
-no son malos números, los mejores desde la época de Helenio Herrera y la
efímera etapa de Enric Rabassa. Nuevamente el club blaugrana había quemado a una de sus leyendas, y Llaudet se
aprestaba a investir a su quinto técnico en poco más de tres años, un honesto
profesional como Sasot, el clásico hombre de la casa, pero
sin experiencia en la dirección de un
vestuario de élite. Su primera decisión, ante la inminente visita al «Camp Nou»
de un adversario siempre tan peligroso como el Athletic de Bilbao, será apostar
por los mismos once hombres que la habían pifiado de lo lindo en «Vallejo», con
la esperanza de que-tras el lógico abucheo de una afición herida en su
orgullo-fueran capaces de reconducir la situación de acuerdo con su innegable
capacidad futbolística…
ENTRENANDO
EN LAS CUATRO ESQUINAS
No
obstante el técnico leonés no permanecerá demasiado tiempo en el paro…Tan sólo
tres meses, porque el 17 de enero de 1965, en la jornada número 18, va a volver
a sentarse en un banquillo, en esta ocasión el del Real Mallorca, perteneciente
al Grupo Sur de Segunda División. El equipo, curiosamente, no marchaba nada mal
a las órdenes del antiguo defensa valencianista Juan Ramón, ni muchísimo menos
(en ese momento eran colíderes), pero al parecer los jugadores no le tragaban,
y ya se sabe…En la decisión de César para aceptar el cargo es evidente que va a
pesar el hecho de que tenía negocios particulares en la isla, concretamente en
el sector turístico. En esas trece jornadas restantes conseguirá que el club
balear ascienda automáticamente a Primera, como campeón. Otro nuevo éxito en su
carrera, aunque la clasificación estaba ya bien encauzada.
De cara
a la campaña 65-66, la de su retorno a la máxima categoría, el Mallorca va a
reforzarse a base de bien, con la intención de consolidarse en la élite. De ese
modo, son fichados una serie de jugadores importantes y de contrastada valía y
experiencia, como eran los uruguayos Pini (Valladolid) y Héctor Núñez
(Valencia), los oviedistas Iguarán y José Luís, el brasileño del Zaragoza
Duca, o el bélico Molina. Sin embargo las cosas no marcharán bien, y César va a
ser destituido tras la duodécima jornada, con el conjunto bermellón en una
situación complicada, aunque no todavía angustiosa, siendo sustituido por otro
ex futbolista legendario, el argentino Héctor Rial, que no conseguirá salvar la
permanencia.
En la
campaña 66-67 César va a irse hasta la otra esquina de España, para dirigir a
un Celta de Vigo que no acababa de salir del pozo de la Segunda. No lo va a
conseguir tampoco de la mano del Pelucas, a pesar de
contar con un equipo donde destacaban hombres como Manolo, Costas, Silvestre,
Abel o Rivera. Nuevo largo desplazamiento para la temporada siguiente, 67-68,
en esta ocasión a Sevilla y para hacerse cargo de todo un histórico, el Betis,
que acababa de ascender a Primera. Allí se encuentra con una generación de
talentosos jóvenes (Antón, Cristo, González, Landa, Quino, Rogelio…), pero las
cosas no van a rodar bien, y con el equipo verdiblanco hundido en el fondo de
la tabla, como colista, deja su banquillo después de la séptima jornada. Sus
sucesores no lograrán enderezar la nave, y al finalizar aquel curso
futbolístico el Betis desciende de nuevo, llevando de la mano nada menos que a
su eterno rival, el Sevilla..
No
comienza trabajando en la campaña 68-69, pero no tardará en recibir la llamada
de un antiguo conocido, el Real Zaragoza, donde había dejado tan buen sabor de
boca. Al finalizar la novena jornada los maños se
encuentran en una posición absolutamente indigna de su brillante historial,
ocupando la penúltima plaza. Ciertamente los Magníficos ya
están de capa caída (Canario se ha marchado al Mallorca, Villa y Lapetra se
encuentran lesionados, y Santos y Marcelino ya no son ni sombra de lo que
fueron), pero en el cuadro aragonés hay mimbres suficientes para aspirar a algo
más que salvar la categoría a final de temporada, con los internacionales
Violeta y Bustillo. No sin esfuerzo, y en la última jornada, César va a
conseguir que los de «La Romareda» permanezcan un año más entre los mejores del
fútbol español. Y una vez cumplida la misión, se alejará del Ebro, esta vez ya
definitivamente.
Su
próxima escala va a ser Alicante, tomando en sus manos a un Hércules hundido en
Tercera. Consigue el ascenso a la Categoría de Plata-el cuarto de su carrera
como entrenador-, aunque en la temporada siguiente, la 70-71 (y con una
plantilla en la que figuraban los dos hermanos Machado da Silva, los brasileños
Waldo y Wanderley, aunque ya muy veteranos) será cesado tras 14 jornadas en un
curso agitadísimo para los herculanos, con nada menos que cinco ocupantes en su
banquillo, y el dato curioso de que César, después de ser destituido, volverá a
sentarse más adelante y brevemente en el mismo lugar, hasta que un nuevo
técnico tome posesión de él (su antiguo pupilo Kocsis, que logró la permanencia
del club blanquiazul).
Regresará
a Mallorca en otra nueva etapa de su carrera profesional, haciéndose cargo del
cuadro bermellón en la sexta jornada de la campaña 73-74, pero va a hacerlo en
un mal momento, tanto deportivo como económico, de la entidad balear, y saltará
de su banquillo tras la jornada 19 de la temporada siguiente, 1974-75. Su
último equipo va a ser el Sant Andreu barcelonés, también en Segunda, al que
dirigirá en las quince últimas jornadas de la campaña 75-76, salvándolo
del descenso, con una plantilla donde destacaba la presencia de jugadores como
Serena, Marti Filosía o Antonio Martín, hijo de su antiguo compañero en el
Barça de los años 40 Mariano Martín.
En los
albores de la temporada 80-81 lo encontramos como ayudante de otro viejo amigo
y coequipier, Kubala, en la segunda experiencia de
este como entrenador blaugrana. Y una vez destituido Laszi, pasará a ocuparse de otras parcelas
técnicas en el club de sus amores, hasta que abandone definitivamente el mundo
del fútbol. Si su carrera como jugador en activo superó los 20 años (de 1939 a
1960), su trayectoria en los banquillos casi alcanzó también las dos décadas,
desde su exitosa experiencia como jugador-entrenador en el Elche, hasta mediado
el decenio de los 70. No conquistó ningún título-fue subcampeón de Liga con el
Barça y de Copa con el Zaragoza-, y logró cuatro ascensos, dos a Primera (Elche
y Mallorca) y otros dos a Segunda (Elche y Hércules), y pese a ser
destituido en varias ocasiones por culpa de los malos resultados, siempre
fueron los técnicos que le sucedieron quienes se comieron el marrón del descenso, nunca él…
Va a
fallecer el 1 de marzo de 1995, a los 74 años de edad, el mismo día en que se
jugaba en el «Camp Nou» el partido de ida de los cuartos de final de la
Champions League, enfrentando a su Barça con el París Saint-Germain, pero el
equipo azulgrana no pudo brindarle una victoria-1 a 1 fue el resultado del
choque-a quien fuera el artífice de tantos y tantos triunfos en los difíciles
años 40 y 50…
Cesar Rodríguez, la
cabeza mágica del Barcelona
DOMINGO,
15 NOVIEMBRE 2015, 19:13
Llegó al Barcelona por casualidad. El chico
jugaba con el Frente de Juventudes un encuentro frente a la Cultural Leonesa y
tuvo la suerte de que Font, ex jugador azulgrana, estuviese en el encuentro
como espectador. Había acudido a León por cuestiones particulares y a su vuelta
a Barcelona habló con la directiva del club alabando las cualidades del
muchacho. Un emisario de Barça se desplazó a León para resolver todos los
trámites burocráticos y pagar por el chico una ficha de dos mil pesetas.
Hizo su aparición en la ciudad Condal en
junio de 1.939, recién terminada la Guerra. Jugó varios encuentros amistosos y
se volvió a su casa para pasar el verano. Cesar Rodríguez Álvarez había nacido
en León el 5 de julio de 1.920 y era hijo de Bernardo y María. Era el tercero
de cinco hermanos. El mayor, Severino, jugó en la Cultural; el segundo, Calo,
en el Barcelona; el cuarto no jugó al fútbol y la quinta era chica.
A la vuelta del verano el entrenador inglés
O´Connell no pensaba en él para el equipo y le mandó al Sabadell para que se
fuera formando. Al año siguiente tuvo que realizar el servicio militar y fue
destinado a Granada así que el club azulgrana permitió que jugase en el equipo
andaluz para que mantuviese la forma.
De nuevo en Barcelona tuvo la suerte de que
Pepe Samitier se hiciese cargo del equipo y "el mago" empezó a contar
con él. En la temporada 1.944-45 el Barcelona consiguió el campeonato de Liga
con un punto por encima del Madrid. Además también conquistó la Copa de Oro
Argentina. Era un trofeo instituido por el embajador argentino en España, señor
Molina y la disputaban el campeón de Liga y el de Copa. Lo que hoy conocemos
como la Supercopa.
Era incansable, dominaba el balón como
nadie y remataba con facilidad sobre todo de cabeza. Así que no es de extrañar
que en la temporada 1.948-49 se proclamase máximo goleador de la Liga con 28
goles. Esa temporada Cesar logró marcar 99 goles en todas las competiciones.
Con la llegada de Kubala el Barcelona
consiguió un soberbio equipo y se notó en los títulos. Dos Campeonatos de Liga
consecutivos, tres Campeonatos de Copa seguidos, la Copa Latina, la Copa Eva
Duarte de Perón, el Trofeo Teresa Herrera y otros menos significativos. Pero su
vida al lado de Kubala fue lo contrario que con Basora. Si este potenció el
fútbol de Cesar gracias a sus centros medidos y los espectaculares remates del
leonés, con el astro húngaro al lado las cosas no marchaban tan bien. Solamente
tuvo momentos triunfales cuando en la temporada 1.952-53 Kubala estuvo recluido
en un pueblo de montaña por un problema pulmonar. Cesar volvía a rematar
extraordinariamente los centros medidos de Basora que enardecían a los
aficionados.
Cuando comprendió, en la temporada
1.954-55, que Daucik empezaba a relegarle decidió irse a su ciudad natal para
jugar en la Cultural Leonesa. Allí duró un año porque los directivos del Perpignan
reclamaron su presencia para reforzar al equipo francés. Allí tuvo infinitas
muestras de cariño y dejó un enorme vacío cuando volvió a España para enrolarse
en el Elche, de tercera División, como jugador-entrenador. Con los ilicitanos
consiguió el ascenso a Segunda y con unos pequeños retoques en la plantilla,
logró alcanzar la Primera División. En la máxima categoría logró mantenerse en
el puesto décimo y a Cesar empezaron a rifárselo los clubes.
Zaragoza, Barcelona, con quien quedó
subcampeón, Mallorca, Celta, Betis y al final, como predijo tiempo atrás,
terminó en la fundición que tenía con sus hermanos en León. Uno de los máximos
goleadores de la historia del Barcelona, internacional en doce ocasiones y que
hasta 1952 no pudo comprarse un "Topolino" escribió páginas de gloria
como futbolista y otras, la mayoría, por ser considerado una buena persona.
Ave, ‘Pelucas’…
En cuestión
de días, Lionel Messi se habrá encaramado hasta lo más alto en la tabla de
goleadores, oficiales e históricos, del FC Barcelona. Circunstancia idónea para
sacar santos, muy milagreros, en procesión de particular reconocimiento y
devoción. Imprescindible subrayar eso de competición oficial en memoria y respeto
de Paulino Alcántara y Josep Samitier, dos auténticos fenómenos que rebasaron
con creces los 300 goles al servicio de los blaugrana, amistosos incluidos,
cuando ni Jules Verne hubiera imaginado competiciones europeas e incluso, en el
caso del filipino, ni siquiera la Liga andaba aún en juego.
Messi
superará en el número uno al enorme César Rodríguez, ariete de postín, amado
hasta extremos entre sus contemporáneos adoptivos y apenas limitado hoy al
récord de 235 goles marcados en servicio de su club. También de César se
recuerda el apodo, “El
Pelucas”, sin que tal mote propicie indagación. El fantástico
delantero leonés fue uno de los líderes indispensables del club en la
postguerra y con sus íntimos, Gustavo ‘Gitano’ Biosca
y Lazsli Kubala, formaron un auténtico Trío
Calavera. Tres amigos íntimos unidos por el fútbol, hambrientos de
vida y goce y dotados de peculiar y vitriólico sentido del humor. Como para
rebautizar así la vertiginosa alopecia de César. Carpe diem.
PAULINO, SAMI, CÉSAR, LAZSLI…
A falta de
historiadores, la hipótesis. En los anales del Barça, a modo de hilo conductor,
hallamos ídolos en quienes posar la bandera de representación máxima. La
levantó Alcántara como primera figura popular, la continuó Sami ya erigido en
singular fenómeno de masas y recogió el relevo tras la guerra ese chaval
recomendado por el periodista Francisco Subirán, César Rodríguez, quien lo
cedería con sumo gusto a Lazsli Kubala. Ya ven, menudo cuarteto. Tal como él
mismo confesaba, alcanzó su primer destino lejos del hogar tras un inacabable
viaje en tren, calzando alpargatas y con una maleta de cartón en la mano, como
tantos otros inmigrantes. Apenas había alcanzado los 17 años, tan imberbe para
ser enviado al Granada en cumplimiento del entonces eterno servicio militar y
foguearse de paso en cesión al Sabadell. Prácticamente, Les Corts no pudo saber
de él hasta la campaña 42-43. De inmediato, supo convertirse en ídolo
barcelonista gracias a su porte fibroso -siendo más bien justito de talla-,
garra, olfato de gol, habilidad gimnástica y, ante todo, un remate de cabeza
nunca tan venerado como el de Zarra, Kocsis o Santillana pero igual de
creativo, espectacular y efectivo.
De César
impresionan las trece temporadas de servicio que le trocaron en nexo y
denominador común entre plantillas, de ahí que alabemos su formidable capacidad
atlética, digna de definir el concepto deportista. Imagínense
qué tesoro, menudo grupo de compañeros. Arrancó con veteranos supervivientes
-en el sentido literal de la palabra- de la II República, tipo Escolá, Mingo Balmanya,
Rosalench, Raich o el capitán Antonio Franco, mientras simbolizaba la savia
nueva que renovaba ilusiones junto a los Curta, Calvet o Gonzalvo III. Dos de
los miembros de esos primeros planteles merecen parada especial: Mariano
Martín, el fantástico centrodelantero al que machacaron las lesiones, culpable de relegar a
César al interior derecho, y Francisco Betancourt, el primer futbolista de
color alineado como azulgrana, nacido… en Badalona. Sitúen la referencia, por
favor, en la España autárquica de los años 40 y no en el planeta normalizado racialmente
de hoy.
CINCO QUE ERAN SEIS
Por su
brillante sendero, sombreros fuera. César compartió ese vestuario donde era,
realmente, el rey del
mambo, –con permiso del gran Pérez-Prado, adalid del género musical
también venerado a la sazón-, con un increíble tropel de estrellas hoy
fatalmente relegadas al desván de la memoria colectiva: el portero Velasco,
Seguer, Gonzalvo II, Bravo, Estanislao Basora, Moreno, Manchón, el sexto hombre Vilá,
el Gato Ramallets,
los argentinos Marco Aurelio y Nicolau, Justo Tejada o el impagable
Juanito Gran
Capitán Segarra, adoctrinado por entrenadores del prestigio de
Enrique Fernández, el propio Josep Samitier o Fernando Daucik . Dediquémonos al
inciso anecdótico: Por culpa,
nótese también aquí la cursiva, de Joan Manuel Serrat y su genio para recrear
nostalgias infantiles, el mármol de homenaje sólo contempla cinco mitos en
aquella delantera de Les
Cinc Copes: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Discutible ya
el orden, puesto que César jugaba en punta y Lazsli se movía por el interior
derecho, pero peor aún el manto de olvido caído sobre el sexto hombre del
ataque, Jordi Vilá. El quinteto de la inolvidable canción sólo se alineó en una
veintena de partidos, mientras Vilá, a lo largo de tres campañas, cubrió hueco
de ataque donde lo hubiera entre tales mitos. Vilá jugaría después en el
Valencia y fue el primer futbolista famoso nacido en Santpedor, cuna de Pep
Guardiola.
César, ya
que entramos en detalles, trajo al Barça a su hermano mayor, apodado Calo,
defensa habitualmente reserva que ganó cinco trofeos en otras tantas campañas
gracias a tan fraterno empujón. El historial del Pelucas, estupendo: 5
Ligas, 3 Copas, 4 Copas Eva Duarte, 2 Copas Latinas (ancestro de la Copa de
Europa), un Pichichi y
participación en los Mundiales del 50 y 54 pese a contar con apenas 12
internacionalidades con España, escasez sorprendente para jugador de su
cotización, brío y garante de gol. Su récord anotador: Cinco tantos con el
Granada ante el Castellón. Y el último gol de su lista profesional lo firmaría
con el Elche dos meses antes de cumplir los 40, pese a sufrir el marcaje del
atlético Jorge Griffa, lo cual son ya palabras mayores, de ahí que alabemos su
formidable resistencia y capacidad atlética, digna de definir el concepto deportista.
ELCHE, ZARAGOZA, CAMP NOU…
A propósito
de los citados mentores de banquillo, cuando le llegó el ocaso futbolístico
partió hacia Perpignan para volver pronto y alternar después tareas como
entrenador y jugador. Así, César sentó las bases del mejor Elche de la
historia, formando un más que respetable frente de ataque con los sudamericanos
Cardona, más tarde en el Atlético, y Cayetano Ré, pichichi con el Barça y
miembro de Los Cinco
Delfines tras su recordado paso por el Espanyol. Y César,
insistimos, andaba ya por los 39 años de edad, Puestos a colocar cimientos,
con El Pelucas de míster en el arranque
de los 60, Zaragoza sitúa también la base para su añorada era de Los Cinco Magníficos. Y
por si faltan méritos en su historial, hoy, sólo Zarra, Hugo Sánchez, Raúl y Di
Stéfano le superan en la clasificación de los goleadores ligueros.
Hermano de Kubala, su amigo del alma, resultaba corriente
verle en las entrañas del Camp Nou con 60 bien cumplidos, dispuesto a echar un
poquito de fondo al lado del húngaro en la que siempre fue su casa. Al fin y al
cabo, qué mejor lugar para darle al footing y
mantener ese aspecto tan jovial. Sólo se abría con sus íntimos, un tanto
reservado de carácter, pero en extremo amable, educado y símbolo perfecto para
tan pletórica manera de comprender el deporte y la vida. En resumidas cuentas,
Messi no superará a un pelanas. Pasará
por delante del señor Rodríguez, el culpable de que León sea territorio culé y
el ex presidente y tocayo Zapatero, del Barça, como tantos de sus paisanos.
Cuando llegue a su altura, en muestra de respeto y consideración, estupendo si
el genio de Rosario le suelta un Ave,
Pelucas. Bien se lo ganó tan fausto personaje.
* Frederic Porta es periodista. En Twitter: @fredericporta

César Rodríguez, un Pichichi de altos vuelos para el FC
Barcelona
13/05/2015
Act. el
19/11/2016 a las 21:20 CET
David Salinas
0
César
Rodríguez Álvarez nació
en León el 29-10-1920 y falleció en Barcelona el 1-3-1995. Defendió la
camiseta del FC Barcelona a lo largo de 13 temporadas (desde la 1942-43 a la
1954-55). Con anterioridad había disputado el curso 1939-40 para ser cedido
posteriormente al Granada (1940-42).
Con el FC Barcelona jugó
287 partidos de Liga, consiguiendo 190 goles. Su promedio fue de 0,66 goles por encuentro. Es
el segundo goleador del FC
Barcelona en la Liga de todos los tiempos, honor que le
arrebató Leo Messi el 9 de diciembre del 2012 con los dos goles que anotó
contra el Betis en el Benito Villamarín (1-2). El argentino ese día acumulo 192
dianas.
Apodado el 'Pelucas' por su
galopante alopecia, destacó por su poderoso
remate de cabeza, rapidez y habilidad con las dos piernas. Era
un delantero centro muy completo, uno de los mejores goleadores españoles de
todos los tiempos.
Ganó el trofeo “Pichichi” en una ocasión, como
máximo goleador de la Liga española la temporada 1948-49, en la que marcó 28 goles en 24
partidos, siendo su promedio de 1,16 goles por encuentro. Este curso el FC
Barcelona se proclamó campeón de Liga.
Con el FC Barcelona en la Liga se
proclamó campeón las temporadas 1944-45, 1947-48, 1948-49, 1951-52 y
1952-53 y en la Copa en
tres (1950-51, 1951-52 y 1952-53). En el plano internacional ganó dos Copas Latinas (1948-49 y
1951-52).
Formó parte de la famosa
delantera del FC Barcelona de las Cinco
Copas (Basora, César, Kubala, Vila (Moreno) y Manchón) que
lo ganó todo la temporada 1951-52 y que Joan Manuel Serrat inmortalizó en una
canción. Fue internacional en 13 ocasiones con la selección española entre
1945 y 1952. Marcó 6 goles.
Cumplida su etapa en el
FC Barcelona, César fichó por la Cultural Leonesa (1955-56) y Perpiñán
(1956-57). Colgó las botas en el Elche (1957-60). No se desvinculó del
fútbol y, siendo jugador del Elche, ejerció también las funciones de entrenador
la última temporada (1959-60). Después pasó por el banquillo del Zaragoza
(1960-63) para recalar posteriormente en
el del FC Barcelona (1963-64). Continuó su trayectoria en
el Mallorca (1965-66), Celta (1966-67), Betis (1967), Zaragoza (1968-69),
Hércules (1969-71) y Sant Andreu (1975-76).
César
Rodríguez, el técnico milagro del Elche C.F.
Lunes.24
de agosto de 2020
96
visitas Sin comentarios
En
homenaje al Elche de Pacheta.
(…) Lo que ocurrió entre junio del 57 y
junio del 60 es la mayor epopeya del fútbol español de la época. De Tercera a
Primera en dos temporadas, más la consolidación primerdivisionista,
clasificándose en décima posición. En la tempo. 57/58 es campeón de Tercera,
superando dos eliminatorias de ascenso: ante el Xerez CD, con un global de 12-3
y frente al Real Mallorca por 4-3. Su imbatibilidad se prolonga a lo largo de
30 jornadas, marca un total de 147 goles, con un insólito promedio de 4.7 por
partido. El Elche C.F. es el máximo goleador de todas las divisiones del fútbol
español y César es su máximo realizador con 33 goles, récord, como lo fuera en
el Barça, en la historia del Club. Los dos o tres mil aficionados iniciales se
multiplicaron por cinco. El Elche C.F. y la ciudad están en las páginas de toda
la prensa, escrita y hablada.
Pero sin aún apagarse los ecos del éxito
del ascenso, el equipo comandado por César se convierte en líder del grupo sur
de Segunda, superando a rivales que como Murcia, Hércules, Málaga, Tenerife,
Levante o Cádiz cuentan con mayor tradición. El equipo se mantiene en cabeza a
lo largo del campeonato provocando el entusiasmo de una extasiada afición, de
una ciudad volcada y de una región que no tarda en adoptar como suyos los colores
blanquiverdes. César, manteniendo el criterio inicial compartido con Esquitino,
había formado un equipo de Primera en Segunda. Admirado por su juego de
calidad, decididamente ofensivo, brillan figuras de la talla de Cardona, Moll o
Pahuet. Con 38 años César es el capitán y disputa 32 partidos oficiales, como
el que más. El 19 de abril en Tenerife, con una contundente victoria (0-3), el
Elche C.F. asciende a Primera División. Elche ya tiene su segundo misterio.
César ha sido el gran artífice de la
proeza. La prensa nacional e internacional se vuelca en elogios: «Caminos de
victoria», «César invicto», «Lección de fútbol en Altabix», «Senderos de
gloria», «El Gran Capitán» son algunos de sus titulares. Los jugadores elevan a
los altares al compañero, capitán y entrenador, «enorme personalidad, magnífico
compañero y en el campo un gran capitán. A su alrededor todos mejoramos»,
reconoce Quirant, «como jugador y como entrenador tenía una gran categoría.
Incluso los veteranos le teníamos mucho respeto y miren que aquel era un equipo
de amigos. César era uno más. Pero cuando un hombre en el campo es el mejor y
en el vestuario dice lo que hay que decir, se le respeta. Y ese era César».
«Jugar junto a César —cuenta Pahuet— es lo mejor que me ha pasado como futbolista».
En Liga se despide como jugador el 4 de abril de 1960 en Pamplona, en el
desaparecido campo de San Juan frente a Osasuna, con triunfo del Elche C.F.
(1-3), 2 goles de Re y uno de Fuertes. Más tarde en Copa juega frente al San
Fernando, Betis, Mallorca y se viste por última vez la camiseta blanquiverde en
Altabix ante el At. De Madrid. El once está formado con García; Felipe,
Alcantarilla, Quirant; Moll, Laguardia; Guerrero, Re, César, Suazo y Pahuet.
En su despedida todo Elche se vuelca con su
gran capitán (…)
GAMBÍN, SANTIAGO; Hitos, mitos y leyendas,
Ed: Comisión Organizadora 90 Aniversario Elche C.F.
CULTURAL
- BARCELONA
Fulgencio Fernández | 31/10/2018AA
La
fundición que creaba futbolistas
FÚTBOL / COPA DEL REY El gran mito, César, era hermano de dos
futbolistas, Calo y Severino; un sobrino del mismo nombre jugó muchos años en
Primera y otra sobrina emparentó con otra saga, los Villafañe
«Conocía
todos los campos de fútbol de las ciudades y ninguna Catedral». Lo dice Cheli Blanco Rodríguez y mirando para su historia familiar se entiende: «Mi padre fue
presidente de la Cultural; mi tío más conocido fue César, pero también fueron
futbolistas y buenos sus hermanos Calo y Severino; mi hermano, César,
portero, jugó muchos años en Primera División; mi primo Alberto; y para cerrar el círculo una hermana mía se casó con otro histórico, Paco
Villafañe... en fin, no sigo, pero ya entenderás que
en mi casa se hablara casi solo de fútbol».
- ¿Y su madre?
-
Odia el fútbol, también es fácil de entender.
Su madre es María Luisa Rodríguez, la única mujer de los cuatro hermanos, los otros tres fueron futbolistas.
Uno fue César, el gran mito del barcelonismo, una especie de Di Stefano culé. Otro Calo, que malo no debía ser pues también jugó seis temporadas
en el Barcelona. Y el tercero Severino, que jugó en la Cultural, un excelente
central y medio, de una potencia descomunal.
Su gran pasión era venir a
León, estar con la familia, salir a comer al campo y jugar un partido después- Y en las conversaciones en familia, ¿quién era el mejor de los tres?
- Te va a sorprender lo que te voy a decir, pero para ellos el mejor era
Severino, que tenía una planta impresionante, incluso de mayor. Todos
coincidían en decirlo...
- ¿Y porqué no se fue con ellos?
- Porque era más de León que Guzmán;si quitan la estatua de Guzmán y le ponen a él no pasa nada porque para
Severino todo era León y León;ni se le pasó por la cabeza irse. Y eran otros
tiempos, además que alguien tenía que hacerse cargo de la fundición de la familia,
que era un buen negocio, más seguro que el fútbol entonces.
Yes que los tres hermanos también eran muy conocidos en León por el negocio
familiar, la fundición que había en la carretera de Asturias y, dice Cheli
Blanco, «no podían andar los tres de gira por España».
Y así fue como uno de ellos, César, se convirtió en el gran mito del
barcelonismo. Con goles, con títulos, siendo Pichichi... «Allí es Dios. Por
Barcelona le tenían que poner guardaespaldas, en la época aquella del secuestro
de Di Stefano».
Y fue durante más de 60 años el máximo goleador de la historia del club, hasta
hace cuatro días, cuando apareció esa leyenda que ha roto todos los
récords, Leo Messi.
En la familia decían que
el mejor de los 3 era Severino, pero no lo sacabas de León ni con agua
hirviendo- El busto en bronce de César es una de las
paradas obligatorias en el museo del Nou Camp, está enterrado en el cementerio de Les Corts, enfrente del estadio, y en su entierro iban pujando el féretro Ladislao
Kubala y Johan Cruyff, entre otros, por dar algunos detalles de
quien fue mi tío en la historia del Barça; explica su sobrina Cheli Blanco.
Y no olvidemos que el gran Serrat llevó su nombre a su famosa canción: «Hijos de Una, Grande y
Libre.../ Metro Goldwyn Mayer... / Lo toma o lo deja... / Gomas y lavajes... /
Quintero, León y Quiroga... / Mazapanes y sabañones... / Basora,
César, Kubala, Moreno y Manchón».
En fin, insistir en quién fue César en el fútbol, en el Barça, en sus logros es
innecesario, se conocen y admiran. De ahí que mejor queramos mirar al leonés,
al paisano, al que seguramente no hemos pues en el lugar que se ganó ‘El Divino
Calvo’.
- ¿Y en León?
Hace un silencio su sobrina. Justifica casi en voz baja, «ya se sabe cómo somos
aquí y, diría más, hasta cómo somos en su familia. Muchas veces comentamos que
en el wikipedia su fecha de nacimiento viene mal pero no la hemos cambiado. Y
quienes la copian repiten el error. Nació el día de San Pedro, fiesta en León y
Puente Castro, el 29 de junio, por más que digan que en julio». (la citada
wikipedia dice que nació el 6 de julio de 1920).
Y si en Barcelona es Dios en Elche, a cuyo equipo ascendió de Tercera a Primera
siendo jugador y entrenador a la vez... «dices que eres de León y todos los
taxistas te hablan de César».
- ¿Y en León?
Otro silencio. «León nunca dejó de ser su pasión. En vacaciones siempre
regresaba, pero a casa, no quería hoteles ni nada. A casa. Era muy familiar, lo
que más le gustaba eran las tertulias en familia y salir al campo todos juntos,
a comer en el monte y después jugar un partido, los mayores, los chavales...
había mucho nivel.
En Barcelona es Dios. En
su funeral llevaban el féretro Ladislao Kubala y Johan Cruiff, entre otrosY tanto. Seguramente estamos hablando de la familia con más profesionales
del fútbol en sus filas. «No le gustaba salir. Un vino con los amigos, Rabadán
y todos aquellos, en el Chivani y el Miche y para casa. Cuando salía con Calo decía: ‘Me saca Calo a pasearme».
Nunca se desvinculó César del Barça, después era ojeador y «él fue quien trajo
a Maradona».
- ¿Es cierto que muchos leoneses son del Barça por tu tío?
- No lo dudes. Y te digo porqué. Además de jugar allí, cuando el Barça pasaba
por León se quedaba en nuestra casa, que era enorme, y salían con mi tío por
León, la gente los veía... Fue una fiebre.
César vivía el fútbol y recuerda Cheli que «cuando venía a pasar un fin de
semana me llevaba por todos los campos de la ciudad a ver partidos de
chavales».
Y a este mito discreto y familiar, el que le tiró un penalty a las manos del portero
del Murcia porque no había sido penalty, el que iba a buscar a su sobrina a las
Carmelitas y no iba a clase en tres días... sí había algo que le apasionaba,
«las truchas escabechadas con jamón».
Ni una ‘mísera’ calle de León se llama César Rodríguez
Es
difícil imaginar, viendo lo que el fútbol significa en este país, que exista
nadie que haya llevado el nombre de León a más esquinas del mundo que El Divino
Calvo, César Rodríguez, uno de los dioses del barcelonismo, el primero
seguramente hasta la llegada de Messi, a la altura de Kubala o Maradona, a
quien, por cierto, trajo el leonés cuando era ojeador del equipo culé.
Presumió además, siempre, de ser leonés, tierra a la que regresaba nada más que
tenía unos días libre. No había otras vacaciones para él que no fueran regresar
a León, estar con la familia, salir al campo, comer truchas escabechadas y
jugar con los chavales de la casa un partido de fútbol. Que había mucho nivel.
En las viejas grabaciones del No-Do cada vez que aparece César en las imágenes
en blanco y negro, que no son pocas, su nombre lleva aparejado siempre el mismo
apellido «El leonés, con un certero remate...».
Y, sin embargo, recorres las calles de la ciudad, con más de mil nombres
ilustres y ninguna de ellas lleva el nombre de César. Y eso que hay muchas
nuevas en Eras, allí al lado de la carretera de Asturias donde su padre tuvo la
recordada fundición familiar.
Hablando de familia, también podría ser la Calle de los futbolistas César, Calo
y Severino. En fin, algo.
Cesar Rodríguez mítico ex futbolista que
marcó una época en el FC Barcelona
César. Una época, un estilo, una leyenda.
El fútbol y el gol. Algo de todo ello se perdió ayer cuando el corazón del
legendario jugador del Barcelona se negó a seguir palpitando en a ambulancia
que le con 1 hospital Clínico de la capital catalana. Eran las dos de la tarde,
y el olor a fútbol, ese ambiente indescriptible al que tanto contribuyó César
Rodríguez Álvarez, se expandía ya por toda la ciudad ante el partido de la Liga
de Campeones entre el club azulgrana y el París Saint Germain.La enormidad del
Camp Nou se llenó de consternación cuando, con los jugadores ya en el vestuario
y el público buscando asiento en la grada, corrió la noticia de boca en boca.
César era el jugador que más títulos de Liga había conquistado con el
Barcelona. Nacido en León hace 74 años, jugó de delantero centro nato y fue uno
de los mejores rematadores de cabeza en la historia del fútbol español A lo
largo de su trayectoria futbolística con el Barcelona, desde 1942 hasta 1955,
ganó cinco títulos de Liga, tres campeonatos de España, dos Copas Latinas,
disputó 433 encuentros y marcó 294 goles. Fue internacional en 12 ocasiones, en
las que coincidió con Epi, Escolá, Zarra y Gaínza.
Pero por encima de títulos, partidos y
goles, César marcó una época. Fue una de las piezas clave de la mítica
plantilla de las Cinco Copas (1951-1953). Su carisma y el de sus compañeros en
aquella delantera, Basora, Kubala, Moreno y Manchón, fue incluido en una
nostálgica e inolvidable canción de Joan Manuel Serrat (Temps era
temps).
Fútbol.- El FC Barcelona homenajeará a su ex
goleador César Rodríguez en el partido de Copa frente a la Cultural Leonesa
8/11/2009
- 15:17
El Fútbol Club
Barcelona anunció que va a hacer un homenaje a su ex futbolista César Rodríguez
en el partido del próximo martes frente a la Cultural Leonesa correspondiente a
la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey donde los azulgranas
parten con una ventaja de dos goles (0-2).
BARCELONA, 8 (EUROPA
PRESS)
César, apodado 'El
Pelucas', nació en León y marcó una trayectoria impecable en el club que le vio
jugar durante trece temporadas. Jugó 433 partidos, hizo 294 goles y logró 5
Ligas, 2 Copas Latinas, 3 Copas de España, 1 Copa de Oro y 3 Copas Eva Duarte
siendo una de las piezas clave del Barça de las Cinco Copas.
A las 12.00 horas del
mediodía del martes está preparada una ofrenda floral en el Tanatorio de Les
Corts con la asistencia de la viuda de César, su nieta, diferentes compañeros
de equipo y representantes de la Cultural Leonesa y del FC Barcelona.
Además, antes del
partido habrá un acto en el palco presidencial que contará también con la
presencia de algunos compañeros de equipo como Antoni Ramallets, Eduard
Manchón, Justo Tejada, Estanislao Basora, Isidre Flotats y Martí Vergés.
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