RAMALLETS
Antoni Ramallets i Simón, más conocido como Ramallets (Barcelona, 1 de
julio de 1924 - Villafranca del Panadés, Barcelona, 30 de
julio de 2013), fue un futbolista y entrenador español. Jugaba
de portero, desarrollando la mayor parte de su carrera en el entonces Club
de Fútbol Barcelona. Dada la enorme demostración que hizo en la Copa del Mundo
de 1950 celebrada en Brasil, se ganó el apodo del Gato de Maracaná.
Considerado uno de los mejores porteros de la historia del
fútbol español y del F.C Barcelona.
Una trayectoria legendaria
Jugador
Nacido en
el barrio de Gracia de Barcelona, dio sus primeros pasos en varios
equipos aficionados locales, como el Racing del Guinardó. En 1941
firmó su primer contrato profesional con el histórico Club Esportiu Europa graciense.
Luego, el servicio militar le obligó a trasladarse a la Base Naval de San
Fernando, en Cádiz, jugando en el equipo local. Luego fue trasladado a Palma
de Mallorca, jugando en el C. D. Mallorca hasta 1946, año en que
fichó por el C. F. Barcelona. En el club azulgrana no le fue fácil hacerse
con un puesto en el equipo. En la temporada 1946/47 fue cedido al Real
Valladolid, por entonces en Tercera división. Fue una pieza clave en el
ascenso del club pucelano a la Segunda división española, por lo que
el C. F. Barcelona le repescó a final de temporada. Desde 1947 ya se
quedó en el primer equipo azulgrana, bajo la dirección del uruguayo Enrique Fernández, formando parte de la plantilla que
ganó dos Ligas como suplente del guardameta Velasco, otro grande de
la historia barcelonista y ganando dos Ligas.
Tras dos
años de suplencia, sin apenas jugar, a mitad de la temporada 1949/50 se hizo
con la titularidad, tras una desafortunada lesión ocular de Velasco el
portero titular, durante un partido entre Celta y Barcelona, titularidad que
nunca abandonó hasta su partido de homenaje en 1962, contra el Hamburgo alemán.
Sus buenas actuaciones le abrieron las puertas de la Selección Española, que le
convocó para el Campeonato Mundial de Fútbol disputado en Brasil en 1950 al
término de esa misma temporada.
Portero legendario del Barça de les Cinc Copes - El Barça de las 5 Copas
En
el C. F. Barcelona Ramallets fue el portero del
legendario equipo de "las
cinco copas", (Barça de les Cinc Copes) temporada 1951-52 en
que el Barça ganó la Liga, la Copa de España y Copa europea
Latina, más la Copa Eva Duarte y la Copa Martini&Rossi, con
Daucik en el banquillo, que entre 1951 y 1953 ganó dos ligas españolas,
una Copa europea Latina, tres copas de España y una Copa
Eva Duarte. Hasta su retiro, en 1961, disputó un total de 538 partidos con la
camiseta azulgrana entre 1947 y 1962 y es uno de los jugadores barcelonistas
más laureados: 6 ligas, 5 Copas del Generalísimo o Copas de España, 3 Copas Eva
Duarte, 2 Copas europeas Latinas y 2 Copas europeas de Ferias, además de un
subcampeonato de Copa de Europa.
Cinco trofeos Zamora
A título
personal, consiguió el Trofeo Zamora en las dos primeras ediciones
(1958-59 y 1959-60) con una media de menos de un gol encajado por partido.
Anteriormente, antes de la institución de este trofeo, Ramallets ya había sido
el portero menos batido de la liga en tres ocasiones: 1951-52, 1955-56 y
1956-57.
Disputando la hegemonía en España
Al final
de la década y después de lograr la Copa de 1957 ante el Espanyol,
el Barça de Helenio Herrera, del que Ramallets era portero, discutió la
hegemonía en España al Real Madrid de Alfredo Di Stefano. En esa
época el Barça ganó la Copa europea de Ferias en 1958, la Liga 1958-59, pero el
Real Madrid eliminó al Barça en semifinales de Copa en 1960 y Helenio Herrera
(HH) fue destituido. En la temporada siguiente el Barça eliminó al Real Madrid
en octavos de final de la Copa de Europa, con Ljubisa Brocic. Ya con Enrique
Orizaola en el banquillo del Barça llegó a la final de la Copa de Europa
en Berna, donde Ramallets no tuvo una afortunada actuación. La final de Berna
fue un epílogo triste que no debe de empañar una trayectoria deslumbrante,
épica, inolvidable y gloriosa, que mantendrá por siempre a Antonio Ramallets
como uno de los mejores porteros de la historia del Barça, si no el mejor.
Homenajes
El 6 de
marzo de 1962 recibió el homenaje de los aficionados barcelonistas, que
recordaban su memorable papel como portero. Se enfrentaron el Barça y el Hamburger
SV y acabó con un resultado de 5-1 favorable a los locales. Ramallets, que
tenía 38 años, hizo vibrar el Camp Nou con sus intervenciones,
especialmente una increíble parada después de un disparo del alemán Uwe
Seeler.
Recibe un
nuevo homenaje el 11 de marzo de 2008, cuando recibe la llave de Barcelona de
manos del expresidente del C. F. Barcelona, Joan Gaspart.
Entrenador
En 1962 se
hizo cargo como entrenador del Real Valladolid, al que llevó a su mejor
clasificación de la historia en primera división, acabando en el cuarto puesto.
Al año siguiente paso a dirigir al Real Zaragoza coincidiendo con
el nacimiento de la época de los Magníficos. Fue destituido en el
mes de mayo, pero su sucesor, Luis Belló, ganó ese año la Copa del Generalísimo y la Copa de Ferias.
En
la temporada 64-65 dirigió al Real Murcia, y posteriormente, ya
en Segunda División de nuevo al Valladolid, al Club Deportivo
Logroñés, al Hércules y al Ilicitano.
Selección nacional
Ramallets
se consagró definitivamente en el mundial de fútbol de 1950 que se
celebró en Brasil. El portero azulgrana era conocido como el «gato de
Maracaná» por su gran agilidad y por su extraordinaria actuación que tuvo en el
estadio brasileño.
Fallecimiento
Ramallets
había sido ingresado el 17 de junio de 2013 en el hospital de Centre
Sociosanitari Ricard Fortuny, de Villafranca del Penedés, donde había estado
ingresado en las últimas semanas debido a complicaciones de salud. Recibió el
alta médica el día 29 y cumplía reposo en su casa de Mediona, población del Alt
Penedés, ya que su estado de salud aún seguía siendo delicado. Falleció en
esa localidad barcelonesa el 30 de julio de 2013, a la edad de 89 años.
De la Wikipèdia
RAMALLETS, EL MEJOR PORTERO DE LA
HISTORIA DEL BARÇA
Les voy a hablar de una de
las grandes leyendas del FC Barcelona, Antoni Ramallets.
Ramallets fue un portero español de los años 40 y 50. Era un guardameta con
una colocación excelente y tremendamente ágil. Llegaba a todos los balones, por
alto y por bajo. Tenía unos reflejos felinos. No obstante, el apodo que le
pusieron en numerosas ocasiones fue el de "Gato de...". El mas
conocido fue el que le puso Matías Prats abuelo, el "Gato de
Maracaná", tras su excelente actuación en el Mundial de 1950. Pero también
usaban diferentes apodos, seguido de la palabra "Gato".
Empezó su carrera profesional, en el Club Deportivo Europa en 1941. En
el conjunto barcelonés jugaría una temporada, hasta que le tocó hacer el
servicio militar. Lo trasladaron a Cádiz, así que ficharía por el San Fernando en 1942. Allí
jugaría dos temporadas, mientras hacía la mili y cuando acabó, ficharía
por el Mallorca en 1944. En
el conjunto bermellón jugaría dos temporadas, en las que su buen nivel,
llamaría la atención del Barça,
que lo ficharía en 1946.
Como no tenía sitio en el primer equipo, lo cedieron al Valladolid. En el conjunto blanquivioleta jugaría
una temporada, en la que siguió mostrando sus grandes cualidades, así que lo reclamó el Barça para la temporada
1947-1948.
En su primera y segunda temporada en el conjunto blaugrana no jugaría nada,
siendo el suplente habitual. Pero en la tercera campaña, un desprendimiento de
retina del portero titular, hizo que tuviera que jugar Ramallets a la fuerza.
El resultado es que no dejaría el puesto de titular hasta su retirada. El
"Gato con alas" se convertiría en leyenda en Barcelona y en España,
donde rápidamente se le consideró el sucesor natural del mítico Ricardo Zamora. Ganaría la Liga de 1952 y
1953 y la Copa del Generalísimo de 1951 y 1952. Ese equipo estaba
entrenado por Fernando Daucik y tenía a jugadores de la talla de Kubala, César, Basora, Segarra y el propio Ramallets, entre otros. Ese equipo
sería conocido como el Barça de las "Cinco Copas", debido a que ganó
en una temporada la Liga, Copa del Generalísimo, Copa Latina, Copa Eva Duarte y
la Copa Martini Rossi.
Pasaron los años y llegó una nueva generación de jugadores, entre los que
se encontraban Luis Suárez y Olivella, mas los veteranos Basora, Segarra y Ramallets y el
entrenador Domingo Balmanya, con los que conseguirían la Copa del Generalísimo de 1967.
Con la llegada del técnico Helenio Herrera y los fichajes de Kocsis y Czibor, con los que se alzarían con la Liga de 1959 y 1960, la Copa del Generalísimo de 1959 y la Copa de
Ferias de 1958 y 1960. También llegaría a la final de la Copa de Europa
de 1961, en la que perderían frente al Benfica de Coluna y Aguas, en la famosa final de los postes. En ese partido Ramallets
se metería un gol en propia meta, debido a que le cegaba el sol. Eso le costó
el puesto de titular al año siguiente, optando por la retirada en 1962, a los 38 años de edad.
Con la selección española jugaría el Mundial de 1950, en el que sería uno de los mejores jugadores
del torneo y llegaría a la ronda final, que era un grupo con cuatro equipos y
en el que España quedaría en
cuarta posición, con lo cual quedó cuarto en el torneo. Desgraciadamente
España no se clasificaría para más torneos y ya no pudo jugar más Mundiales.
Tendría un papel como extra en la película
"Once pares de botas". Aquí os dejo este vídeo en el que sale Antoni
Ramallets.
https://www.youtube.com/watch?v=BjLBHrxHo1Y
Ramallets el mejor portero de la historia del
Barça y uno de los mejores guardametas españoles de todos los tiempos. Todo un
mito.
Jorge Giner, 04/06/2020
Son curiosas las anécdotas de cómo los
porteros iniciaron sus vidas encerrados entre tres postes, vistiendo uniformes
diferentes, siendo los rara
avis de un deporte que se juega con los pies y en el que ellos
son los únicos protagonistas sobre el césped con la potestad de agarrar el
balón con las manos. Hay historias de todo tipo. La del larguirucho que llegaba
al larguero cuando nadie podía hacerlo. La del que se puso un día bajo palos
por casualidad, porque el portero estaba indispuesto, y desde entonces nadie le
movió de ahí. La del que nació casi con los guantes puestos. Y la del gordito.
Un clásico. El que ocupaba mucho hueco en la portería y prefería ver a todos
correr mientras él se quedaba quieto viéndolas venir. Así, de esta última
manera, arrancó la historia de uno de los mejores guardametas de la historia
del fútbol español, Antoni Ramallets.
Nacido en 1924 en el barrio de Gràcia de Barcelona, después de
que aquellos partidillos junto a sus amigos encontraran su ubicación sobre el
terreno de juego, comenzó su carrera futbolística en humildes clubes locales
antes de dar el salto al Europa, al club de su barrio, con apenas 17 años. Tras
su paso por el conjunto escapulado, se aventuró por otros rincones del fútbol
español. Primero, recalando en el San Fernando gaditano. Dos años después,
haciendo lo propio en el Mallorca. Y fue ahí, en el conjunto balear, donde
llamó la atención del que sería el club de su vida, el Barcelona, que lo fichó
en 1946 pero lo cedería un año al Real Valladolid para curtirse en los campos
de Tercera División, siendo pieza fundamental para que los pucelanos obrasen el
ascenso a Segunda. Ya en 1947 aterrizaría definitivamente en Can Barça y nunca
más defendería otros colores.
En sus dos primeros años como azulgrana conquistó dos Ligas,
aunque entonces aún no se había hecho dueño de la portería de un Camp Nou donde
era el murciano Juan Zambudio Velasco el encargado de evitar los goles rivales.
Todo cambió en la 49-50, en una visita a Balaídos. Aquel día, poco antes de
llegar al descanso, una lesión ocular obligó a Velasco a abandonar la meta
azulgrana. Ramallets tenía una bala. Y no la desaprovechó. Aunque le metieran
cuatro en poco menos de una hora de juego. A partir de aquel partido ante el
Celta, y hasta 1962, la portería del Barcelona tuvo un único dueño, y con él,
se conquistarían infinidad de títulos. Pero antes tocaba viajar a Brasil, al
Mundial del Maracanazo, donde Antoni Ramallets se ganaría dos apodos que le
acompañarían para siempre: ‘Gato con alas’ y ‘Gato de Maracaná’.
En su visita a Brasil, la selección española firmó su mejor
resultado de siempre hasta que Andrés Iniesta llevase a ‘La Roja’ a la
conquista del mundo. Hasta Sudáfrica, el Mundial’50 fue el único en el que la
selección española superó los fatídicos cuartos de final. Y parte de la culpa
la tuvieron las paradas de un Ramallets que cruzó el Atlántico como teórico
tercer guardameta, por detrás de Acuña, del Dépor, y de Eizaguirre, del
Valencia, y regresó a casa entre comparaciones con el ‘Divino’ Zamora y
colgándole de la ropa la etiqueta de portero de primer nivel mundial. En el
debut ante Estados Unidos, en Curitiba, con victoria por 3-1, fue Eizaguirre el
encargado de defender el marco español. A partir de entonces, y hasta el
penúltimo partido, Antoni Ramallets entró en escena. Primero, dejando la
portería a cero contra Chile (2-0) en el Maracaná y obligando al eterno Matías
Prats, al padre, y abuelo, a sacar su mejor arsenal narrativo para describir
las tantísimas paradas que realizó frente a los sudamericanos. “Quiso ensalzar mi actuación con un mote
muy simpático. Entonces en Barcelona había un escaparate donde había un gato
volante con los omóplatos un poco pronunciados y decían que eran alas. Y a
Matías Prats no se le ocurrió otra cosa que decir: ‘Ha volado como un gato con
alas’”, recordó el
propio Ramallets en una entrevista para Ecos del Balón. Tras aquello, otro partido
imbatido ante los ingleses, en el mismo escenario, para pasar a la fase final;
un cuadrangular, el único de la historia, que definiría al campeón. Pero ahí, a
las puertas de la gloria, la selección española sucumbió ante las mejores
potencias, aunque siendo el único equipo al que fue incapaz de vencer Uruguay
(2-2), a la postre campeona.
Tras aquel Mundial, vendrían sus mejores años. Años en los que
fue uno de los estandartes del ‘Barça de les Cinc Copes’, aquel equipo capaz de
ganar en un solo año, en 1952, la Liga, la Copa, la Copa Eva Duarte, la Copa
Latina y el Trofeo Martini & Rossi; con futbolistas icónicos de la historia
azulgrana, con Kubala, César, Basora, Manchón, Biosca o Segarra, entre otros.
Una generación que no se cansó de devorar títulos a lo largo de una década, la
de los 50, en la que sumarían tres Ligas y tres Copas más en su palmarés.
Siempre con Ramallets bajo palos. Siempre con aquel ‘gato’ ágil, rápido de
reflejos y de movimientos, inteligente y equilibrista, buscando ajustar la
balanza entre la sobriedad, la firmeza, y la espectacularidad de unos saltos y
vuelos felinos. Y siempre sin guantes. Un poco de agua en las manos era
suficiente para domar el cuero como pocos porteros lo habían hecho hasta
entonces.
El único pero a
su carrera, si es que se le pudiera poner alguno y parezca osado hacerlo,
coincidió con los malditos palos cuadrados de Berna, en 1961. El Barça llegaba
a su primera final de la Copa de Europa en la sexta edición del torneo.
Delante, el Benfica de Eusébio y compañía. Y los palos cuadrados, los malditos
palos. Y un rayo de sol traicionero que convirtió un indefenso centro lisboeta
en un error garrafal de Ramallets al introducirse el balón en su propia
portería. Era el 2-1, el principio del fin, el primer paso hacia el retiro, que
llegaría solo un año después. Pero aquella tarde, por imborrable que sea, nunca
manchará la leyenda del guardameta que más Trofeos Zamora colecciona hasta la
fecha, cinco, igualado precisamente con otro portero catalán, del Barcelona,
que siempre lo tuvo como referencia, un Víctor Valdés que soñó con volar, y
voló, como en su día lo hizo el ‘gato con alas’.
Todo equipo de ensueño requiere de una personalidad
fuerte bajo los palos. El mítico conjunto barcelonista de comienzos de los 50,
el de las ‘Cinco Copas’, contó con los reflejos y la valentía de un chico de
barrio para proteger su portería. Antoni Ramallets acaudaló un historial fértil
en títulos con su club, y colaboró además en la consecución del cuarto puesto
de la selección en el Mundial de 1950. Sólo la Copa de Europa le fue esquiva:
Berna y sus palos de madera cerrarían una exitosa carrera.
Al romper la década de 1940, un joven espigado, con abundante cabellera, ágil
hasta lo increíble, sereno y valiente bajo los palos acudía al campo del CD
Europa, club emblemático del barrio barcelonés de Gracia. Su nombre, Antoni
Ramallets Simón, hijo también del barrio. Nadie podía imaginar que estaba
asistiendo al nacimiento de un mito, que con el paso del tiempo sucedería nada
menos que al siempre legendario Zamora. Pero así ocurrió.
Antoni Ramallets Simón había nacido el 4 de julio de 1924. Dicen que ya a los
ocho años andaba parando pelotas de trapo por las calles de Gracia. Lo cierto
es que con 15 años entró a trabajar en la fábrica Casacuberta. No quería
estudiar, quería ser portero de fútbol. Compartió su oficio con la dedicación a
varios equipos aficionados como el Racing del Guinardó. Un buen día, según
cuenta él mismo, el señor Vieta -un mítico y desinteresado dirigente del CD
Europa- lo tentó y se lo llevó al histórico club. Allí firmaría su primera
ficha profesional: 200 pesetas al mes.
La mili se lo llevó a la Base Naval de San Fernando (Cádiz) y allí conquistó
con su equipo el subcampeonato de España de la Marina. Como premio lo
trasladaron a Palma de Mallorca, lo que le abrió las puertas para jugar en el
RCD Mallorca desde 1944 a 1946. En mayo del 46 se fijo en él Barcelona, todo un
sueño hecho realidad. Visto así puede parecer que la suya fuese una carrera
fulgurante, pero lo cierto es que le costó ganar la portería del primer equipo
culé. A los técnicos no acababa de convencerles su planta física, que dicho sea
de paso era admirable. De modo que fue cedido al Real Valladolid, entonces en
Tercera División.
Allí devino en ídolo: los de Pisuerga ascendieron a Segunda en 1948, tras un
partido de promoción ganado al Racing de Santander (3-1) en el que Ramallets
fue el héroe. El Barcelona lo reclamó rápidamente, lo que constituía un nuevo
paso adelante, aunque no decisivo, porque Velasco -el titular- estaba en plena
forma. Más de un año pasó Antoni en blanco hasta que una grave lesión de
Velasco (desprendimiento de retina) en Vigo al lanzarse a los pies de Mecarle,
le abrió el paso.
Ramallets recuerda: “Fue mi gran ocasión ya que aquella misma semana el Barça
celebraba sus bodas de oro ante el Palmeiras y el Copenhague. Allí me gané la
confianza de todos”. Y, efectivamente, a partir de aquella conmemoración,
nuestro hombre entró en el camino de la leyenda con paso firme. Tanto, que
llegaría a jugar en su amado Barcelona más de 500 partidos, siendo uno de los
jugadores con mayor palmarés personal. Al retirarse, tras más de trece años en
el club, lo hizo con títulos tan importantes como éstos: seis Ligas Españolas,
cinco Copas del Generalísimo, dos Copas de Ferias, dos Copas Latinas y el
subcampeonato de la Copa de Europa de 1961. A título personal obtuvo cuatro
trofeos Zamora y, por su ejemplar trayectoria deportiva, la preciada Medalla al
Mérito Deportivo. Con el paso del tiempo se ha ganado el título de mejor
portero de la historia azulgrana, en la que figuran grandes porteros como el
mítico Zamora, que no cumplió toda su vida de élite en el club, a diferencia de
Ramallets. Tuvo además el honor de formar en el equipo de estrellas culés que
inauguraron el Camp Nou, el 24 de septiembre de 1957.
La temporada 1951-52 supuso un punto de inflexión en la historia del Barça,
pues se instaló como equipo triunfante en toda la línea, enlazando con los
sentimientos populares: comenzó ser más que un club. Fue la temporada que ha
pasado a la historia como la de las "Cinco Copas", (Liga Española y
Copas del Generalísimo, Latina, Eva Duarte y Martini Rossi) en la conquista de
las cuales Ramallets supuso un puntal básico. Aquel equipo, con Kubala de
líder, el valladar Antoni en la puerta, y hombres como Segarra, Biosca, Basora,
César, Moreno, Manchón, Bosch o Gonzalvo III, marcaría un hito para el
barcelonismo.
Tras ocho años de titularidad en el Barça, los seleccionadores nacionales
Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz le llamaron para participar en el Mundial de
1950. Ramallets debutó en Maracaná, en el segundo partido, que se ganó por 2-0
a Chile, tras una gran exhibición del portero español, que sorprendió por su
estampa, su agilidad increíble, su sangre fría cuando era preciso y su valor.
Tal fue la impresión que causó a los aficionados locales que comenzaron a
llamarle el "gato de Maracaná", mientras el mujerío le reconocía como
el "belo goleiro".
Histórica fue la victoria sobre Inglaterra, con el famoso gol de Zarra, que
Matías Prats inmortalizó, pero es de justicia concederle a Ramallets su
importante porción de la tarta. El ilustre periodista Antonio Valencia,
escribió en Marca: “Hoy en el primer tiempo [Ramallets] ha estado colosal y me
ha hecho pensar que había resucitado Zamora, a los treinta años justos de la gesta
de Amberes”.
Después vendría un empate a dos tantos con Uruguay, que a la postre sería
campeón del Mundo. España acusó el esfuerzo y se hundió ante los brasileños y
los suecos, clasificándose en cuarto lugar. Una inesperada gesta que Ramallets
recordó con motivo del Mundial del 82 en España: “Quedamos clasificados
cuartos. No estuvo mal. Hasta hoy no se ha mejorado este resultado, pero nos
supo a poco”.
En total el "Gato de Maracaná" jugó 35 partidos con la selección
nacional, obteniendo 18 victorias, ocho empates y nueve derrotas, encajando 51
goles.
Al romper los años 60, aquel joven espigado de Gracia había superado la cresta
de la ola y se encontraba cerca del retiro. Solamente le faltaba la Copa de
Europa y fue a por ella. De entrada todo pintaba bien, consiguiendo la proeza
de eliminar al Real Madrid, que había levantado las cinco primeras. Y llegó la
final de 1961. Escenario: Berna; rival: el Benfica portugués. El Barça abre el
marcador, por obra de Kocsis, domina a su rival y exhibe trazas de campeón,
pero cuatro tiros al poste de sus jugadores de campo y dos goles de los que
nunca se le colaban a Ramallets dejaron la cosa en un triste 3-2. No fue
posible añadir el último título al extraordinario palmarés de Antoni Ramallets
Simón, que se retiraría entregando el testigo al valenciano Pesudo.
Aún tendría su cuota de gloria como entrenador, clasificando en 1963 al
Valladolid en cuarto lugar de la Liga, lo que constituye la mejor clasificación
de la historia del club pucelano.
Fuente Don Balón.
Capítulo 32: Antonio
Ramallets
HISTORIA AZULINA, 1 abril, 2020
Poco tiempo, sí, porque el
servicio militar que realizó durante tres meses en la Escuela de Suboficiales
de San Fernando no le permitió jugar más. Hablamos de Antonio Ramallets, “el
Gato de Maracaná”, uno de los mejores porteros de la historia del fútbol
español y mundial. Y jugó en el Club Deportivo San Fernando.
Antonio nació el 4 de julio de
1924 en la calle Marina, cerca del campo de fútbol del barrio de Gracia
de Barcelona. En su casa no estaban muy por la labor de que se dedicara a
jugar al fútbol. Algún que otro cristal roto y alguna que otra zapatilla
siempre suponía un disgusto con la familia.
Sin embargo, jugaba porque era lo
que más le gustaba, como a la mayoría de los jóvenes de la barriada. Con seis o
siete años era uno de los típicos niños que se peleaban por el balón cuando
éste salía por la tapia del campo de fútbol de Gracia. Tan preciado premio
suponía entrar en el campo sin pagar entrada.
Comenzó a jugar en equipos aficionados
de Barcelona, como el Numancia de la barriada de Provençals. En 1941 estampó su
firma contractual con el CE Europa. Jugó poco, porque en la primavera de 1944
le tocó cumplir el Servicio Militar en San Fernando.
Dejaba el CE Europa, sus estudios
de peritaje textil y su trabajo en una fábrica de tejidos. De norte a sur tuvo
que cruzar la geografía española para la “mili”. Una vez en el Cuartel de
Marinería fue incluido en la lista de jugadores que pasarían a formar parte del
combinado de la Marina de Guerra de Cádiz que competía a nivel nacional. Se
disputó en otra ciudad departamental como Cartagena. Tal importancia tenía que
incluso el propio diario Marca incluía crónicas de los partidos… hasta en
portada. La mayoría de los jugadores eran los del CD San Fernando: Chispa,
Cría, Mejías, Urrutia, Perico… y Ramallets. Tras una serie de eliminatorias, se
plantaron en semifinales ya metidos en junio. Por un lado, Cádiz vs. Baleares;
por otro, Cartagena vs. Ferrol. En semis, el primer partido acabó 3-3 y se tuvo
que jugar un segundo partido en el que vencieron los representantes de nuestra
provincia 3-0 (los tres goles de Cría). En la final se perdió ante la
potentísima Cartagena (5-1). Subcampeones. En la foto inferior, vemos al equipo
de la Marina con Ramallets, el último, de pie.
Cabe decir que Ramallets captó la
atención de muchos ojeadores. Siendo un porterazo como era, hubiera sido
imperdonable que no jugara en el Club Deportivo que meses atrás había
conseguido el ascenso a la Primera Regional. Ya el CDSF era toda una realidad
que representaba con la mayor dignidad los colores de la Isla de León. Además,
la afición iba en aumento cada jornada que pasaba, porque los resultados y las
goleadas eran espectaculares.
Para preparar la nueva
competición en Primera Regional (temporada 44-45) llovieron los amistosos,
especialmente contra rivales sevillanos (como el Calavera CF) y provinciales
(como el Xerez).
Precisamente en el campo de
Domecq disputaron CD San Fernando (con Ramallets) y Xerez la Copa del conde
Osborne. Nos remontamos al 23 de abril de 1944. Ganó el conjunto isleño, que
estaba formado por Ramallets en la portería y, por orden de formación en la
foto, Morrudo, Fidel, Mallou, Chispa, Mejías, Florido (de pie); Bello o
Claus (con duda), Urrutia, Cría, Guernica (agachados).
El 27 de mayo de 1944 los
azulinos vencían 4-1 en un Madariaga (aún sin vallar) al Calavera (equipo de
Puerta de Osario de Sevilla). Jugaron, entre titulares y suplentes, Ramallets,
Fidel, Mojarro, Pujol, Julio Mejías, Chico Santana, Florido, Díaz, Chispa,
Cría, Barrera, Urrutia y Belizón II.
El 29 de junio de 1944 el Xerez
superaba 4-0 al CDSF en el campo El Retiro de Jerez de la Frontera. Jugaron
todos los que acudieron: Ramallets; Fidel, Diego Lucas, Mojarro; Mensaya, Soto,
Mejías, Chico Santana, Florido, Chispa, Cría, Urrutia y Pujol.
Estos son tres de varios
amistosos más que disputó. Tras finalizar el cursillo de marinero en el Cuartel
de Instrucción y como premio al subcampeonato conseguido, según él mismo contó
a la prensa en una amplia entrevista, recibió un destino mucho más cerca de
casa: Palma de Mallorca. Se fue sin dar tiempo de jugar partidos oficiales de
competición, tan solo amistosos. Se fue siendo un marinero en tierra, pues
nunca llegó a embarcar.
El RCD Mallorca fue su nuevo
equipo y le sirvió de trampolín para firmar en mayo de 1946 por el FC
Barcelona. Dado que contaba con pocas opciones de jugar, se decidió su cesión
al Real Valladolid.
A su vuelta, aprovechó una lesión
del meta Velasco, para hacerse definitivamente con la titularidad. Comenzaba la
leyenda Antonio Ramallets. Con el Barça conquistó 6 ligas, 5 Copas y 2 Copas de
Ferias, especialmente. Totalizó 538 partidos.
Con la selección española se
consagró en el Mundial de Brasil de 1950, cuando España quedó cuarta. Allí
recibió el apodo de “el Gato de Maracaná”. Ha sido 35 veces internacional.
Hoy día hubiera superado las 100.
Trofeo Zamora en dos ocasiones y muchos títulos más, entre los que destacamos
el de Caballero de la Orden de Isabel la Católica en 1960. Se retiró en 1962,
tras dieciséis años como azulgrana.
Con ustedes, Antonio Ramallets y
Simón, leyenda del fútbol que también jugó con el Club Deportivo San Fernando.
Sí, poco, pero jugó. En muchas entrevistas él siempre nos ha recordado.
Falleció en julio de 2013 a la edad de 89 años.
Antonio Ramallets, el Gato de Maracaná
SÁBADO, 17 DICIEMBRE 2016, 19:25
El presidente del Europa, Rafael Andreu, no quería desembolsar
una cantidad bastante modesta por el fichaje de un joven portero que destacaba
en el Numancia, un equipo de la barriada barcelonesa de Gracia. "No
haremos nada de este chico, es perder el tiempo", decía el entendido
presidente. Al final le convencieron y el joven fue fichado. Poco más tarde ese
muchacho fue traspasado al Club de Fútbol Barcelona y con el dinero el Europa
construyó un nuevo campo con tribuna cubierta para mil personas. Aquel chico
era ni más ni menos que Antonio Ramallets.
Antonio Ramallets Simón nació el 4 de junio de 1924 en el barrio
de Gracia y tras su paso por los equipos del barrio, llegó al Barcelona. Cuando
llegó la hora de cumplir el servicio militar fue destinado a Cádiz y allí se
enroló en el San Fernando. Luego fue traslado a Mallorca y militó en el equipo
local. De vuelta al Barcelona el equipo azulgrana lo cedió al Valladolid,
porque Velasco era una garantía en la puerta y pensaron que el muchacho debía
foguearse.
El Valladolid militaba por entonces en Tercera división. Sus
buenas actuaciones en el equipo pucelano hicieron que el Barça le repescase en
1947. El encuentro que el Valladolid jugó frente al Racing de Santander para el
ascenso fue la consagración de Ramallets, considerando la prensa su actuación
de memorable.
Ya con los azulgranas Antonio aún tuvo que esperar dos
temporadas para defender la puerta de su equipo. Fue una lesión de Velasco lo
que le dio paso a la titularidad. Era espectacular y eficaz al mismo tiempo,
tenía una agilidad felina y una enorme seguridad en los blocajes, además de
unas decididas y valientes salidas. Por estas y otras cualidades Ramallets se
hizo insustituible en el Barcelona y con ello se abrió las puertas de la
Selección española.
En 1950 España preparaba su participación para el Mundial de
Rio. Los porteros designados por el seleccionador Guillermo Eizaguirre eran el
vasco Ignacio Eizaguirre y el gallego Juanito Acuña. España había contraído un
compromiso con México para un amistoso y envió un combinado en el que no
figuraba ninguno de los dos porteros para evitar lesiones. Así que el
seleccionador mandó a Ramallets para defender la portería. Fue tan buena su
actuación que a la vuelta lo incorporaron a los seleccionados que estaban
concentrados en El escorial.
El primer encuentro del Mundial frente a Estados Unidos lo jugó
Ignacio Eizaguirre, pero a pesar de ganar el encuentro por 3-1 no convenció su
actuación. Así que en el segundo encuentro cuando se pensaba que iba a debutar
Acuña, el hombre que se puso bajo los palos fue Antonio Ramallets. Ya no
abandonó la portería hasta el último encuentro en el que volvió Eizaguirre.
A pesar de que los brasileños le encajaron seis goles el 13 de
julio bajo el arbitraje del inglés Leafe, la prensa deportiva brasileña le
calificó como el "melhor goleiro do mundo" y el legendario Matias
Prats le apodó el "Gato con alas" que luego se convirtió en el
"Gato de Maracaná". En total con la Selección disputo 35 encuentros.
Nueve del campeonato del Mundo, dos de la Copa de Europa y veinticuatro
amistosos.
En el Barcelona permaneció hasta la temporada 1961-62 en la que
con la llegada de Pesudo decidió colgar las botas. Atrás quedaban tardes de
gloria en las que había conseguido seis títulos de Liga, cinco de Copa dos
Copas de Ciudades en Ferias, dos Copas Latinas, tres Copas Eva Duarte,
semifinalista de la Copa de Europa en 1961 y como no podía ser menos fue el
portero menos goleado de la Liga en cinco ocasiones: 1952, 1956, 1957, 1959 y
1960.
Antonio Ramallets se despidió del fútbol en un homenaje que se
le tributó el seis de marzo de 1962, cuando el Barcelona se enfrentó al
Hamburgo en el Camp Nou. Jugó los primeros veinte minutos y se llevo una
tremenda ovación cuando, volando a la escuadra derecha, desvió un cabezazo de
Seeler. El "Gato de Maracaná" había vuelto a volar para despedirse a
lo grande, como lo hacen los elegidos.
Cuando Ramallets jugó con el Real Zaragoza.
De José López Carreño
Antonio Ramallets Simón, nacido en
Barcelona el 1 de Julio de 1924 y fallecido a los 89 años el 30 de julio de
2013, fue, como todos sabemos, uno de los guardametas más brillantes de la
historia del Fútbol Club Barcelona, así como de la Selección Española.
Brevemente, indicaremos que desde
que comenzara a alinearse como jugador aficionado local con el Racing del
Guinardó, así como después ya con el CE. Europa, San Fernando (Cádiz),
Mallorca, Valladolid y finalmente el Barcelona, en la amplia trayectoria del
mítico portero figuran en su hoja de servicios con la camiseta del Barcelona
6 títulos de Liga, 5 Copas, 2 Copas Latinas, 2 Copas Eva Duarte, así como
2 Copas de Ferias.
Igualmente, fue el portero menos
goleado de la Liga en cinco ocasiones. Se hizo con la titularidad de la
portería del Barcelona el 20 de noviembre de 1949 en el Campeonato de Liga,
jugando contra el Celta de Vigo, cuando el portero titular Velasco sufrió una
lesión, si bien Ramallets ya había debutado anteriormente como portero titular
en Liga en la temporada anterior, 1948-49, en partido celebrado en Les Corts el
28 de noviembre de 1948, en la décimo segunda jornada, contra el Sevilla, con
resultado de dos goles a uno a favor del equipo local.
Por otra parte, fue internacional
en 35 ocasiones con España. Ramallets debutó con en partido oficial en el
Campeonato del Mundo de 1950, nada menos que en el estadio Maracaná, contra
Chile con victoria de España por dos goles a cero. Pero, al igual que ocurrió
en el Campeonato de Liga, Ramallets ya había jugado anteriormente con la
camiseta de España jugando en el país azteca contra la selección de Méjico.
Había viajado con otro portero, Dauder, que lo era del Gimnástico de Tarragona,
y posteriormente lo fue, del Atlético de Madrid y del Celta de Vigo. Al
lesionarse Dauder en un entrenamiento, actuó Ramallets, en las fechas de 26 y
28 de mayo de 1950 con resultados 1-3 a favor de España y 0-0 en el segundo
encuentro, aunque según los archivos, este cero a cero oficial, celebrado bajo
un sol abrasador a las 12 del mediodía, se ganó realmente por 1 a 0. La razón
estuvo en la rapidez con que el árbitro del encuentro señaló el final del
partido después de que el lanzamiento de nuestro jugador Rosendo Hernández
hubiera traspasado la línea de gol del portero mexicano Carvajal; no valió el
gol y en consecuencia, los organizadores no quisieron entregar el Trofeo que se
disputaba a la Selección española, aunque al final, entrando en razones,
concedieron la Copa cuando los jugadores ya estaban en el vestuario.
Pero no es la pretensión de este
artículo describir una vez más la amplia biografía del mito azulgrana
bautizado, entre otros, con el sobrenombre de “El gato de Maracaná”.
Traemos a Ramallets a “Cuadernos de
fútbol” para ampliar el detalle de su participación, al menos por una vez, con
el equipo de fútbol del Real Zaragoza.
En la temporada de 1960-1961
Ramallets había jugado, entre otros, 26 partidos de Liga. El Barcelona
había perdido la final de la Copa de Europa el 31 de mayo de 1961 en la famosa
final jugada contra el Benfica portugués.
Cuando finalizó aquella temporada,
Ramallets no había pensado, ni mucho menos, que sería la última de su vida
deportiva como jugador de campo. Así, cuando comenzó la pretemporada de la
siguiente, 1961-1962, el portero se presentó en el club y comenzó a entrenarse
normalmente. En los amistosos que se jugaron, Ramallets se alineó con
asiduidad. El detonante fue cuando el equipo se desplazó a Cádiz para disputar
el Trofeo Ramón de Carranza en agosto de 1961, donde participaban además del
equipo catalán, el River Plate argentino, el Peñarol de Montevideo y el
Atlético de Madrid.
El Barcelona había fichado a un
joven portero, Pesudo. El día antes de jugarse el primer partido contra el
River Plate (26 de agosto, 2-0), el entrenador le indicó a Ramallets que iría
con Garay, en representación del Barcelona, a la recepción que se iba a
celebrar en el Ayuntamiento. Dicha invitación significaba que no jugaría nuestro
portero aquel encuentro de semifinal contra los argentinos, porque solo a los
que no iban a actuar se les enviaba a este tipo de eventos. Según hablan los
archivos, a Ramallets no le sentó nada bien aquello. Un jugador de su
categoría, tantos años defendiendo la portería del Barcelona, no merecía este
trato. Y como vio que no iba a jugar mucho aquella temporada, o quizás nada,
tomó la determinación de retirarse. Cuando regresaron a Barcelona, después de
conquistar el Trofeo Carranza frente al Peñarol (27 de agosto, 2-1 con Pesudo
de portero titular), Antonio Ramallets fue a ver al presidente del club
planteándole la cuestión de su retirada. Tenía todavía un año más de contrato.
El presidente Llaudet, no puso inconveniente a la decisión del jugador.
El 6 de marzo de 1962, en el
estadio azulgrana, se le tributó un homenaje a Ramallets, con un encuentro a
disputar contra el equipo alemán del Hamburgo, que en la edición de la Copa de
Europa anterior había sido un rival dificilísimo, cuando por fin consiguió
eliminarlo en un encuentro de desempate disputado en Bruselas (Estadio Heysel,
el 3 de mayo de 1962, con resultado de 1 a 0, gol de Evaristo a los 43
minutos). El Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, Don José Antonio
Elola, a quien acompañó el Delegado Regional, don Juan Antonio Samaranch, le
hizo entrega de la Medalla al Mérito Deportivo. El partido finalizó con
victoria azulgrana por 5 goles a 1. La alineación azulgrana fue la formada por
Ramallets, Benítez, Gensana, Chicao, Segarra, Garay, Zaballa, Evaristo,
Martínez, Seminario y Villaverde. Ramallets se retiró a los 24 minutos del
primer tiempo, se dice, después de realizar una de las mejoras paradas de su
trayectoria, siendo sustituido por Sadurní.
Cuando la afición española se
enteró de la decisión del guardameta y, sobre todo, los demás clubs, no le
faltaron ofertas para continuar en activo. Aunque los ofrecimientos fueron muy
importantes, Ramallets no quiso volver a jugar. Lo tenía todo ya pensado y
decidido y prefirió mantenerse en su postura.
Únicamente, cuando el Zaragoza
–club al que entrenó posteriormente- después de mucho insistir por medio de su
amigo César Rodríguez, entrenador del equipo, le pidió que les acompañara a la
gira que el equipo maño iba a realizar por Sudamérica, al estar lesionado el
guardameta Yarza, y dada la repercusión que su presencia tendría en dicha gira,
y pensando en que podía quedarse posteriormente en Chile para poder ver in situ
el Campeonato Mundial, Ramallets accedió a acompañarlos.
Los partidos que el Zaragoza
disputó fueron:
29-4-1962: Argentina – Zaragoza:
1-0.
3-5-1962: Argentina – Zaragoza:
2-0.
6-5-1962: Chile – Zaragoza: 2-0.
9-5-1962: Chile – Zaragoza: 2-0.
13-5-1962: Perú – Zaragoza: 1-4.
16-5-1962: Perú – Zaragoza: 3-1.
En los dos encuentros jugados en
Buenos Aires actuó como portero Piñol. De igual manera, los encuentros jugados
en Santiago de Chile los disputó también Piñol como portero titular.
Por fin, el 13 de mayo, Ramallets
actuó como titular en Lima, en el primer encuentro celebrado en Perú. ¡Y en qué
partido fue a debutar ! La alineación del Zaragoza aquel día fue la compuesta
por: Ramallets, Cortizo, Delgado, Zubiaurre, Isasi, A. González, M. González
(Altalur), De la Torre, Martínez, Seminario y Lapetra. Entre dichos jugadores,
dos eran peruanos, Delgado y Seminario.
Por parte peruana, la formación que
presentó fue la formada por: D. Zegarra, De la Vega, Bravo, Fleming, Donaire,
Grimaldo, V. Zegarra, Nieri, Flores (Lobatón), Uribe y Montalvo.
Con una asistencia de 26.000
espectadores, el primer tiempo finalizó con 1 a 0 a favor del Zaragoza, gol
marcado por Seminario, de penalti, a los 17 minutos. En la segunda parte,
Altalur, Martínez y Seminario completaron los goles del Zaragoza, marcando por
parte de Perú, Lobatón, casi al final del encuentro.
Fue un partido plagado de
incidencias, con una trifulca que duró aproximadamente quince minutos, lo que
obligó al árbitro Yamasaki a pitar el final del partido once minutos antes del
tiempo reglamentario de la primera parte. El motivo se produjo cuando el
trencilla expulsó al jugador del Zaragoza, Seminario, y a Bravo, de la
selección de Perú, después de que ambos se enzarzaran en una discusión en la
que Seminario propinó un puñetazo a Bravo. Muchísimos aficionados se lanzaron
al terreno de juego teniendo que intervenir la Policía para que el asunto no
tuviera más consecuencias.
Cuando iba a comenzar la segunda
parte, los jugadores del Zaragoza no querían salir de su caseta porque aducían
que no tenían suficientes garantías para su integridad física. Ante la numerosa
insistencia del público asistente, la Federación Peruana, convenció a los
españoles para regresar y jugar la segunda parte. Hecho insólito fue que
Seminario y Bravo volvieron al terreno de juego, después de haber sido
expulsados. El árbitro del encuentro Sr. Yamasaki fue sustituido, a su vez, por
otro colegiado el Sr. G. Hernández.
Tres días más tarde, de nuevo Perú
se enfrentó al Zaragoza, esta vez con victoria peruana por 3 goles a 1. Este
encuentro lo jugó de nuevo el portero zaragocista Piñol. De este último
encuentro, las Agencias de información españolas dieron únicamente una breve
noticia del acontecimiento, no constando como partido disputado por el Real
Zaragoza en muchas de las fuentes consultadas por el firmante de este artículo. Dejamos
constancia de las alineaciones y goles del encuentro: Selección de Perú: R.
Bazán, W. Fleming, Donaire, Guzmán, De la Vega, Grimaldo, Zegarra, Nieri,
Flores (Lobatón), Uribe (Zeballos) y Montalvo. Por parte del Real Zaragoza
formaron: Piñol, Cortizo, Cuéllar, Zubiaurre, Isasi, González, Marcelino, De la
Torre (Duca), Chapela, Seminario y C. Lapetra (R. Lapetra). Los goles fueron
marcados, en el primer tiempo, por Zegarra a los 41’ empatando Chapela
seguidamente. En la segunda parte, goles de Flores y Zegarra a los 6’ y 36’
minutos respectivamente. Arbitró el colegiado Sr. A.
Tejada. Posteriormente, ya en la temporada de 1962 y posteriores, entrenó
a diversos equipos, entre ellos, Valladolid, Zaragoza, Murcia y Logroñés, entre
otros.
P.D.- Mis sinceros agradecimientos a mi compañero Fernando Arrechea, así como a Ernesto Miguel Moreno Ampuero, de Perú.




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